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El blog no está muerto pero como podéis comprobar no puedo dedicarle el tiempo que necesita. Si alguien quiere una breve explicación del parón la encontrará aquí. Iré publicando películas y contestando a los comentarios poco a poco. Gracias por vuestra paciencia, atención e interés.

Actualmente hay 269 películas comentadas

En los siguientes links puedes encontrar todas las películas comentadas, bien ordenadas alfabéticamente o bien clasificadas por períodos históricos.

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Si te interesan otros aspectos de las películas de guerra puedes visitar Cine de Guerra.

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lunes, julio 19, 2010

Sangre en Indochina (La 317ème section)


Conozco la existencia de esta peculiar joya del cine bélico gracias al comentario realizado por JAQ hace ahora un par de años. "Sangre en Indochina" es una coproducción hispano-francesa ambientada en plena Guerra de Indochina. El corresponsal de guerra Pierre Schoendoerffer dejó reflejada sus experiencias del conflicto en una novela. Posteriormente se encargó de ser el guionista y director de la adaptación cinematográfica.

La acción se desarrolla en 1954. Una sección de infantería que ocupa un puesto de avanzadilla cercano a la frontera de Laos debe de retirarse de sus posiciones y atravesar un centenar de kilómetros de jungla ocupados por el Viet Minh. La sección está comandada por el teniente Torrens (Jacques Perrin) recién salido de la academia. Pero éste, con buen juicio, decide compartir sus decisiones de mando con el sargento Willsdorff (Bruno Cremer), un veterano de la Wehrmacht de la Segunda Guerra Mundial. El resto de la sección está compuesta de otros soldados, tanto franceses como vietnamitas, y entre los cuales nos encontramos al actor Manuel Zarzo.

Schoendoerffer fue hecho prisionero en Dien-Bien-Phu. Cuando volvió a Francia tras su cautiverio, se encontró a su país nuevamente envuelto en una guerra colonial. Así que se propuso realizar una película sobre la guerra de Indochina, pero no encontró fondos. En lugar de desanimarse, lo que hizo fue escribir una novela. Su obra tuvo bastante éxito y dos años después encontró fondos para realizar la película. Pero curiosamente esos fondos tenían un cierto sabor español. Por parte francesa fue Georges de Beauregard, uno de los productores de "Muerte de un ciclista" y "Calle Mayor". Por parte española estaba el director y productor Benito Perojo, al cual se le deben las dos adaptaciones de "La verbena de La Paloma", o la producción de "Morena Clara".

La película es un ejercicio virtuoso de lo que se ha dado en conocer como "cinéma vérité". Schoendoerffer rodó la película en blanco y negro con la cámara al hombro, en el interior de la jungla camboyana. El rey camboyano Norodom Sihanouk prestó incluso efectivos de su ejército para la realización (Ba Kut, el sargento indígena, está interpretado por un oficial camboyano). A los actores se les sometió a entrenamiento militar, algo que ahora parece rutinario en muchas películas bélicas. El equipo de rodaje y los actores eran suministrados por medio de lanzamientos aéreos. No es de extrañar que se consiguiera una película de una factura treméndamente realista. El espectador parece que está viendo un documental y no una ficción. La película fue nominada para la Palma de Oro en el festival de Cannes de 1965, ganando el galardón al mejor guión.

Personalmente lo que más me gustó es que te cuenta la historia desde el punto de vista de aquellos que saben que su ejército ha sido derrotado, pero no por ello van a dejar de luchar por sobrevivir. No hay Rambos, tan solo seres humanos en una situación límite. El propio Schoendoerffer comentó porqué realizó de esa forma su película - Yo fui uno de ellos. A pesar de ser un corresponsal de guerra, yo no era un observador imparcial y fría. Viví con ellos, he luchado con ellos, ahora he dado un paso atrás, pero todavía tengo simpatía por mis antiguos compañeros.-


Lo dicho, una joya.



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domingo, febrero 14, 2010

Popioly (Cenizas)



Conocí la existencia de "Popioly" (Cenizas) cuando estaba preparando el comentario de "Pan Tadeusz", otra obra de Andrzej Wajda, y sinceramente no puedo entender porque no es más conocida. Es cierto que no está a la altura de otras de sus obras, pero tampoco me parece que merezca el estatus de obra olvidada que actualmente tiene.


La película está basada en la novela homónima del escritor polaco Stefan Zeromski. Publicada en 1902, fue censurada por los rusos que en esa época ocupaban Polonia. La novela parece tocar varios temas, un canto a la independencia de Polonia, una crítica hacia la burguesía polaca y una muestra de como las guerras pueden acabar no solo con las personas, sino también corromper los más nobles ideales. Wajda decidió llevarla al cine en lo que sería su primera superproducción épica. Según sus propias palabras, la película fue bastante difícil de realizar. La guerra mundial por un lado y la reforma agraria comunista después, habían destruido el paisaje de los terratenientes polacos por lo que todo tuvo que ser recreado. En ese aspecto, la película es sobresaliente. Según su ficha técnica, está rodada en Polonia y en Bulgaria, por lo que sorprende que la recreación del paisaje español, incluyendo la ciudad de Zaragoza, sea tan buena. Pero no todo son parabienes. Con respecto a los actores, en opinión de Wajda, sólo Daniel Olbrychski fue la excepción dentro de un reparto carente de brillantez. Desde mi punto de vista, una gran parte de ellos sobreactúan a la soviética, es decir, ponen cara hierática de héroe de la revolución mientras se enfrentan a su fatídico destino. Pero eso era algo común en las producciones de la época.


Ahí no se acabaron los problemas de la cinta. Las autoridades comunistas acusaron a Wajda de haber realizado una cinta revisionista de la "gloriosa" historia polaca y de haber pervertido la novela original. Y es que había determinadas secuencias que desmontaban el mito de los galantes soldados polacos. Incluso hay una escena de una violación por parte de unos procritos/libertadores. Eso parece que no gustó mucho al público polaco. Wajda se defendió mostrando que los diálogos estaban calcados de la novela pero le sirvió de poco. A pesar de ello también hubo críticas elogiosas en las que se reconocía su valentía por realizar un film en el que sus compatriotas eran mostrados como unos jóvenes "crueles y necios, pero también fieles".


En la secuencia inicial nos trasladamos al año 1798 en plena Campaña de Italia. Al parecer el origen del himno nacional polaco está en una de las canciones de la llamada Legión Polaca, que luchaba junto a los franceses. Son muchos los nobles polacos que para luchar contra la partición de su país se alistaron en los ejércitos de Napoleón, y entre ellos se encontrará Raphael Olbromski (Daniel Olbrychski). A través de sus diversas vivencias realizaremos un recorrido por los diversos acontecimientos de las Guerras Napoleónicas y de los cambios sociales que provocaron en la sociedad rural polaca como fue la desaparición paulatina de los grandes terratenientes, la aparición de una burguesía urbana, e incluso la influencia de la masonería.


Son varios los acontecimientos bélicos recreados en la película. Inicialmente asistiremos a la rendición francesa de Mantua durante la cual el general francés Foisac-Latour llegó a un acuerdo con los austriacos que significó el abandono del contingente polaco para ser tratados por desertores por el ejército austriaco. Napoleón castigó a Foisac-Latour degradándole y expulsándolo del ejército. Las tropas polacas eran conocidas por su espíritu combativo y lucharon junto a los franceses contra las naciones que ocupaban Polonia, sobre todo durante la Guerra de la Quinta Coalición, pero Napoleón decidió usarlas mayoritariamente en acciones y en territorios distintos a su lugar de origen. Así fueron empleadas durante la represión de la rebelión de Haití o en la Guerra de la Independencia Española. Rafael terminará enfrentándose finalmente a una paradoja. Para conseguir satisfacer sus deseos por la independencia de Polonia se ha pasado varios años luchando en tierras extranjeras sojuzgando y reprimiendo esos mismos deseos de independencia de los habitantes de esas tierras. Se ha convertido en aquello contra lo que luchaba: un invasor cruel y despiadado.


Volviendo al tema de las recreaciones bélicas de esta película. Son realmente destacables y merece la pena verlas por el gran despliegue de extras usados. Otra cosa son los planos cortos de lucha cuerpo a cuerpo, que se notan demasiado chapuceros. En lo que respecta a la Guerra de la Quinta coalición, veremos una recreación de la Batalla de Raszyn, en la cual el ejército polaco consiguió detener a un ejército austriaco el doble de grande. En la cinta se nos muestra el momento en el cual los austriacos consiguieron romper el centro de la línea polaca y como estos consiguen estabilizar la situación. Los polacos se vieron obligados a evacuar el campo de batalla, pero los austriacos sufrieron un gran número de bajas. Tres meses después, en junio, los austriacos derrotan al ejército polaco que defendía Sandomierz y es allí donde nos traslada Wajda (un inciso para los frikis de la IIGM, es en esa localidad donde los rusos capturaron un Königstiger). Sin embargo el destino de Austria fue sellado tras su derrota en Wagram.


Pero son las secuencias de episodios de la Guerra de Independencia los más espectaculares. No sólo los figurantes que hacen de españoles hablan español (aunque con acento), es que las construcciones y paisajes parecen españoles. Wajda debió de inspirarse en "La carga de la Brigada Ligera" para recrear la carga de la caballería ligera polaca contra los cañones españoles en Somosierra. De manera correcta, esta vez los jinetes llevan sables en lugar de lanzas y son casi masacrados. Sin embargo comete dos gruesos errores. No se ve un sólo soldado español, todos los españoles son guerrilleros, y la carga se realiza en terreno llano en lugar de cuesta arriba. Pero donde realmente destaca el director polaco es en las escenas del asalto y saqueo durante el Asedio de Zaragoza. No le duelen prendas a Wadja en mostrar con todo detalle las atrocidades cometidas por los soldados polacos, como los fusilamientos de civiles o las violaciones de monjas, ante la indiferencia de sus oficiales. En una determinada secuencia podemos ver a un grupo de soldados polacos realizando una profanación en un altar mientras simultáneamente otro de ellos está rezando a una imagen de la Virgen.


Cuando Raphael vuelve a su Polonia natal está completamente desencantado de sus sueños de gloria, sin embargo volverán a llamarle esta vez para la campaña de Rusia. En un plano bastante similar al que aparece en "Pan Tadeusz" contemplaremos a todo el poderío de los ejércitos napoleónicos marchando hacia Rusia, y tras una elipsis, acabaremos en una secuencia final en la que un Napoleón acomodado en un trineo y escoltado por sus fieles polacos atraviesa a toda prisa la estepa rusa colmada con los restos congelados de su Grande Armée.


Imprescindible para todo aquél que le guste la época napoleónica.



Videos relacionados.

A partir de cualquiera de ellos pueden seguirse los 23 enlaces para ver la película completa, en polaco

viernes, julio 24, 2009

Zulú (Zulu)



Reconozco que no puedo ser imparcial con esta película. La vi en mi niñez, cuando mi abuela me llevaba a esas largas tardes de sesión continua en las que te tragabas dos películas mientras deglutías un bocadillo de tortilla viendo como el héroe besaba a la chica o el bueno perseguía al malo. "Zulú" fue una de esas películas que se te quedan grabadas en la mente y por las que llegas a anhelar haber nacido hijo de la Gran Bretaña y vestir la casaca roja en lugar de pertenecer a un país en el que sus habitantes fueron definidos por Cánovas como "aquel que no puede ser otra cosa".

"Zulú" sigue estrictamente los arquetipos del cine épico de los años 60. Muchos lo han definido como un "El Álamo" a la africana. Pero en este caso los "buenos" sobreviven a la avalancha de "malos", y eso siempre es un plus, sobre todo si la ves siendo un chaval. Esta entretenida producción sobre una de las gestas imperiales del colonialismo británico fue dirigida, producida y escrita por el estadounidense Cy Enfield, un director que tuvo que exiliarse de su país debido a su pasado comunista. El reparto estaba encabezado por Stanley Baker, que también era su productor, y un jovencísimo Michael Caine en su primer papel protagonista.

Probablemente la película se vio perjudicada por la inevitable comparativa con producciones similares como la ya mencionada "El Álamo" o también "55 días en Pekín". Y en cierta forma era lo que buscaba Enfield. La producción se rodó en Sudáfrica y como extras se contrataron a los propios miembros de las tribus zulúes. Incluso la persona que da vida al rey Cetshwayo era un descendiente de dicho monarca. No es que hubieran actuado ni visto muchas películas, así que Enfield les mostró unas cuantas películas de vaqueros e indios para que supieran que era lo que se esperaba de ellos. Otra curiosidad es que en aquellos tiempos las leyes raciales de Sudáfrica legislaban que, por le mismo trabajo, un negro siempre debía de recibir menos dinero que un blanco. Así que Enfield les pagó con las vacas usadas durante la escena de la estampida.

El film nos relata de forma bastante dramática los sucesos de lo que sería conocido como la Batalla de Rorke's Drift. En la entrada anterior dedicada a la película "Amanecer Zulú" se comentó la Batalla de Isandlwana. Durante dicha batalla, una parte del contingente zulú de unos 4.000 hombres estaba al mando del príncipe kaMpande y no tuvo tiempo de intervenir así que se fue a buscar otros objetivos. En su camino se encontró con este pequeño puesto que era parte de la retaguardia de las fuerzas británicas que habían invadido Zululandia. En el mismo se encontraban 139 soldados británicos y un contingente de tropas indígenas de unos 350 hombres. Estos últimos huyeron al conocer las noticias del desastre de Isandlwana dejando a los ingleses en la pequeña posición.

Los tres oficiales que estaban al mando tuvieron que tomar la decisión de permanecer allí o intentar huir. Estos eran el teniente de ingenieros John Chard (Stanley Baker), el teniente de Gonville Bromhead (Michael Caine) y el comisario de suministros James L. Dalton (Denis Folbigge). Lo llamativo es que los dos primeros no estaban muy bien considerados por sus superiores en cuanto a sus capacidades castrenses. Lo cierto es que decidieron que la única oportunidad que tenían era fortificarse y resistir, pues en campo abierto habrían sido alcanzados por los veloces zulúes y masacrados sin ninguna duda. El comisario Dalton fue precisamente el principal responsable de la fortificación, no el teniente Chard.

En líneas generales la película es bastante fiel a los hechos históricos. Enfield no sólo leyó la bibliografía occidental, sino que incluso consultó a los ancianos de las tribus para que le asesoraran en la disposición y la forma de combatir de los zulúes. Aún así se tomó unas cuantas licencias históricas: el personaje de Bromhead era algo sordo, y es por ello por lo que se le asignaban siempre labores en la retaguardia, pero eso no se ve en la película. El reverendo Witt (Jack Hawkins) no era un borrachín pacifista, sino que era partidario de la intervención británica y ni siquiera estuvo en el lugar de la batalla. Tampoco el soldado Hook (James Booth) era un vago maleante y pendenciero, sino todo lo contrario pues era abstemio y según sus superiores un modelo de buen soldado. La hija de Hook se disgustó tanto que inició una campaña para lavar el buen nombre de su padre, y lo consiguió. Finalmente, la famosa secuencia del último ataque zúlu y la despedida cantada de los zulúes rindiendo honores a los sitiados nunca sucedieron. Los zulúes cesaron en su ataque porque se aproximaba una columna británica de apoyo.

Aunque la película sea británica, la cinta está llena de momentos emocionantes y de heroísmo elaborados al estilo de la vieja escuela de Hollywood. Mis dos secuencias favoritas son aquella en la que tras haber conseguido los zulúes penetrar en el recinto, Michael Caine consigue rechazarlos al ordenar a dos filas de soldados que una vaya disparando mientras la otra va recargando. Y por supuesto el último ataque zulú desencadenado tras el famoso duelo de canciones entre ambos bandos (la canción británica es "Men of Harlech"). Uno podría pensar que este tipo de cine se ha perdido y que en los tiempos actuales una película tan pro-imperialista no podría ser filmada. Pero sin embargo no es así. La influencia de "Zulú" empapa a otras grandes producciones del mismo tono. Ridley Scott usó la canción de guerra de los zulúes en la secuencia de la batalla de Germania en su película "Gladiator". Y Peter Jackson reconoció que la forma de filmar las secuencias de el Abismo de Helm en "El Señor de los Anillos" estaban inspiradas en las escenas de esta película.

Una auténtica lección de épica cinematográfica.


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Película en youtube (a partir de aquí puede verse completa)

viernes, julio 17, 2009

Amanecer Zulú (Zulu Dawn)




Dentro de la historia militar del Imperio Británico del siglo XIX hay unos cuantos desastres que han pasado desapercibidos para el gran público. Ya vimos en el blog la escasez de películas sobre las Guerras Boer, y por supuesto no hay ninguna sobre el desastre de la retirada de Kabul. De hecho, cuando se realiza una película sobre dichos fiascos, o de los de otras épocas, suelen ser producciones de las antíguas colonias británicas.

Es el caso de la película "Amanecer Zulú", una coproducción entre sudafricanos, norteamericanos y holandeses. Para los papeles protagonistas se contó con dos figuras famosas: Burt Lancaster dió vida al malogrado coronel Dunford y Peter O'Toole interpretó a Lord Chelmsford. En el reparto también se encontraban otros actores como Simon Ward, Bob Hoskins o John Mills. El guión estaba basado en un trabajo de Cy Endfield, director de la famosa "Zulú". Para la dirección se eligió a Douglas Hickox por su pericia con las escenas de acción. Se rodó en el lugar de la batalla y se utilizaron a miembros de la etnia zulú.

La película está dividida en dos partes muy claras. La primera nos muestra los preparativos que conducirán a la invasión de Zululandia, sobre todo en el aspecto de las intrigas políticas para buscar una justificación a una agresión imperialista que daría lugar a una guerra de conquista. Los británicos no tuvieron ningún empacho en lanzar un ultimátum al rey zulú Cetshwayo, exigiéndole que disolviera su ejército y se convirtiera en vasallo británico. Como esperaban, Cetshwayo rechazó la "generosa oferta".

La segunda parte nos relata la invasión de Zululandia y los eventos que culminaron en la Batalla de Isandlwana. Hay que reconocer que Hickox y su equipo hicieron un magnífico trabajo en cuanto a investigación histórica pues las recreaciones del ejército británico y del ejército zulú son realmente fantásticas. Se recogen muchos detalles históricos como por ejemplo la batería de cohetes Congreve, o el uso de unidades auxiliares de nativos de Natal y de caballería boer. También por ejemplo la costumbre de teñir los cascos con té para evitar que fueran tan llamativos. Es una película que más bien parece un documental. Pero eso también es su principal defecto. No hay tensión dramática y las interpretaciones son bastante acartonadas. Los únicos que parecen tomarse en serio sus papeles son los zulúes. Además, en algunos momentos se vuelve muy confusa cuando los hechos y sucesos intentan ser mostrados desde el punto de vista británico como desde la perspectiva zulú. Finalmente, la película es demasiado anti-occidental. Ciertamente los británicos iniciaron una guerra de agresión injustificada contra los zulúes, pero estos no eran precisamente unas hermanitas de la caridad. A comienzos del siglo XIX su legendario rey Shaka se dedicó a sojuzgar a todas las tribus vecinas y así fundar el reino de Zululandia. A pesar de ello, la productora cometió el error de publicitarla como la precuela de la exitosa "Zulú" cuando el tono es completamente opuesto. No es de extrañar que la película no funcionara nada bien en taquilla.

Cuando se realizó la película se pensó que el desastre de Isandlawana era debido a una serie de causas. Posteriores investigaciones han mostrado que algunas de ellas son más un mito que una realidad, y otras quizás no fueron tan importantes como se ven reflejadas. En la película el motivo principal de la derrota es el rígido sistema de municionamiento. Las unidades sólo recibían unos pocos cartuchos por parte del furriel y encima las cajas estaban atornilladas. Es probable que algo así sucediera, pero al parecer la principal causa de que disminuyera la cadencia de fuego de las filas británicas fue que el rifle Martini-Henri se calentaba y se dificultaba la expulsión del cartucho disparado. Curiosamente uno de los errores de la película es que los soldados usan carabinas en lugar de dicho rifle. Sea lo que fuere, lo cierto es que el resultado fue el total aniquilamiento de los británicos.


Es recomendable verla como una larga, y algo pesada, introducción de "Zulú".


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sábado, junio 20, 2009

La carga de la Brigada Ligera (The charge of the Light Brigade)




Hoy se cumple el centenario del nacimiento de Errol Flynn, así que aquí va este pequeño homenaje a su figura.


"La carga de la Brigada Ligera" es la típica película de aventuras de los años 30. Los buenos son los anglosajones y los malos son los rusos, franceses, indios, hindúes, chinos, árabes, etcétera (táchese lo que no proceda). Hay espectaculares escenas de lucha y amores románticos y melodramáticos. Así que uno sabe perfectamente que al final los buenos van a ganar no importa lo mal que lo vayan a pasar. Son muy llamativos los parecidos de esta película con "Gladiator". En ambas el protagonista es australiano, en ambas muere heroicamente al final después de haber logrado su venganza y en ambas la Historia real es modificada y retorcida para que la trama encaje. En el caso de "Gladiator", Máximo conseguía restaurar la República Romana, y en ésta, el sacrificio de Vickers cambiaba el rumbo de la Guerra de Crimea. Eso es debido a que esta película está más bien basada en el poema homónimo de Tennyson que en los hechos históricos. Desde el primer fotograma ya se nos relata una de las estrofas y evidentemente acabaremos escuchando el resto del poema mientras contemplamos en la pantalla la famosa carga.

Flynn había alcanzado la fama gracias a "El Capitán Blood" y ésta fue la tercera vez que era dirigido por el director de origen húngaro Michael Curtiz. También fue la segunda vez en que Olivia de Havilland hacía de pareja de Errol Flynn. Entre el reparto encontramos a David Niven, que utilizó una anécdota sucedida durante el rodaje para titular su autobiografía: Traed los caballos vacíos. La frase fue dicha por Michael Curtiz cuando quería decir que -Trajeran los caballos sin jinetes. Flynn y Niven comenzaron a carcajearse y Curtiz se encaró a ellos diciéndoles: Vosotros, creeis que no sé un jodido nada; Os digo: Sé un jodido todo.

Según recoge el libro de Juan Tejero, el primer guión cinematográfico lo escribió el periodista Michael Jacoby y era bastante fiel a los hechos históricos. Sin embargo no despertó mucho interés cuando intentó venderlo. No era la primera vez que se llevaba la historia de la Batalla de Balaclava al cine pues los ingleses ya lo habían hecho en dos ocasiones anteriormente, y los productores no veían muy claro porque iba a interesar al público norteamericano una historia sobre una chapuza militar del Imperio Británico. Pero el éxito del estreno de la Paramount "Tres lanceros bengalíes" cambió el panorama. La Warner Bros se hizo con los derechos del guión y a continuación le encargó al guionista Rowland Leigh que metiese como fuera una historia sobre la India y que además acabara heroicamente. Asi que Leigh desechó todo el material histórico y reescribió el guión por completo. Sin embargo Curtiz no escatimó en gastos para que la película fuera lo más realista posible, (la peícula costó 1'2 millones de dólares). Exigió que los uniformes fueran lo más auténticos posibles, llegándose a solicitar uniformes del 17º de lanceros (transformado en el 27º en la película) y de otras unidades participantes para que los sastres los copiaran en todo detalle.

En el guión original, la primera parte debía de relatar el asedio y masacre de la guarnición de Cawnpore sucedida durante la revuelta Sepoy de la India. Pero alguien le hizo notar a Leigh que dicho asedio sucedió tres años después de la Batalla de Balaclava. Se cambió el nombre de Cawpore por el de Chukoti, y el rodaje siguió adelante. La trama hindú simplemente es la excusa para justificar el deseo de venganza del capitán Vickers. Un deseo que le llevará a cambiar el despacho de órdenes para que la Brigada Ligera cargue de manera suicida contra los cañones rusos pues allí se encuentra Surat Khan, el responsable de la matanza de Chukoti.


Dejando de lado lo improbable que resulta que un maharajá indio se encontrase como aliado de los rusos en plena batalla de Balaclava, lo cierto es que la escena de la carga es realmente espectacular y realista. Pero dicha secuencia tuvo un altísimo coste. Un hombre murió porque al caer del caballo quedó ensartado en un sable. Además, Curtiz no puso reparos en usar la "W continua" para hacer caer a los caballos. Mediante dicha técnica se ataban cables a las patas delanteras de los animales y se enganchaban a postes de madera clavados en el suelo por debajo del campo de la cámara. Cuando el animal había recorrido la distancia requerida el cable se tensaba, el caballo caía y el jinete salía despedido. Evidentemente, el jinete sabía que eso iba a pasar y no sufría daños, pero los caballos sufrían heridas atroces. 50 de ellos tuvieron que ser sacrificados. Para evitarse problemas, muchas de las escenas fueron filmadas en México. El propio Flynn encabezó una campaña para que dicha técnica cruel acabase y lo cierto es que al cabo de unos años el Congreso norteamericano aprobó una ley contra dichas prácticas.


Esta notable película consolidó a Errol Flynn como el estereotipo del héroe de acción de aquellos años. Evidentemente esto hizo incrementar su vanidad y le convirtió en un personaje algo odioso para muchos directores y equipos técnicos. Lo cierto es que Flynn no dejaba indiferente a nadie. Durante el rodaje un extra le gastó una broma que le hizo caer del caballo. Flynn se levantó y tras sacudirse el polvo dijo -¿Quién es el hijo de puta que ha hecho esto?- El causante de la broma le dijo - Yo, ¿Tienes algún problema? - a lo que Errol contestó - Baja del caballo - Y tras hacerlo le pegó una paliza que le envió al hospital. Posteriormente se hicieron amigos y se fueron a correr juergas con David Niven y con Patric Knowles.


No es de extrañar que dijera esta frase: Me gusta el whisky viejo y las mujeres jóvenes.


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miércoles, marzo 04, 2009

El Yang-Tse en Llamas (The Sand Pebbles)

origen de la imagen
Para acabar el ciclo de guerras coloniales en China traigo una de esas películas que rozan la maestría, pero que desgraciadamente se están quedando como joyas clásicas escondidas para el disfrute de los cinéfilos.

También vi "El Yang-Tse en llamas" cuando era pequeño. Concretamente en el programa "Sábado cine". La tengo en la memoria porque fue una de las primeras que vi en la tele en color que había comprado mi padre y también porque es una de las primeras veces que me fuí a la cama más allá de la medianoche. La película dura 3 horas y la echaban con anuncios. Mi madre se fue a dormir hacia la mitad. Mi padre se quedó conmigo viendo las peripecias de Steve McQueen en la destartalada cañonera "USS San Pablo" mientras patrulla el río Yang-Tse en la turbulenta China de 1926.



Aviso, voy a contar detalles de la película. Si no la has visto mejor deja de leer.



La historia me enganchó desde el principio. La tensión y el drama se iban acumulando al mostrarnos a Jake Holman, un maquinista rebelde e individualista interpretado por MacQueen en medio del caos en el que estaba hundida la China de comienzos del siglo XX. La cañonera “San Pablo” es un cascarón que poseía una doble tripulación. Por cada marinero hay un sirviente chino o coolie que hace su labor. Incluso Holman tiene su contrapartida en un “jefe de máquinas” chino. El capitán interpretado por Richard Crenna, es el típico oficial jovenzuelo que prefiere mirar a otro lado y evitarse problemas. También nos muestra su amistad con el marinero Frenchy (Richard Attenborugh) y el chino Po-Han, interpretado por el japonés Mako. Holman conocerá a una misionera (Candice Bergen) de la que se enamorará. Pero la situación se va deteriorando. La cañonera recibe orden de rescatar a los misioneros amenazados por los chinos. El “San Pablo” consigue abrirse camino y llegar hasta los misioneros, unos auténticos idealistas que creen que sus ideas les harán inmunes a las balas. Crenna intenta evacuarlos, pero ellos se niegan. El jefe de los misioneros les dice que se han declarado “apátridas” y que los rebeldes chinos no les harán daño. Era la primera vez que oía esa palabra y le pregunté a mi padre que significaba. Después de escuchar la breve explicación paterna vi como el misionero caía muerto y comprendí que sus ideas no le habían protegido. También vi caer a Richard Crenna porque en ese momento decide dejar de “mirar a otro lado” y cumplir con su deber. El grupo se queda sin líder pero allí estaba Steve MacQueen tomando el mando del grupo y empuñando un BAR conseguía proteger la retirada del grupo con la chica. Cada vez había más chinos, pero estaba convencido de que al final MacQueen se salvaría pues era el bueno y tenía que besar a la chica y entonces...

¡MacQueen recibió un disparo! Se apoyó sobre una columna, se sentó, dijo: Yo estaba en casa, ¿Que ha pasado? ¿Que demonios ha pasado? y ¡¡¡se murió!!!

No podía creérmelo. El protagonista había muerto en el último momento. Y además era Steve MacQueen. No era posible. Yo había visto en otras películas que los “malos alemanes” le capturaban y le encerraban, pero no moría. No podía ser. Le pregunté a mi padre, que como era eso posible. El protagonista no podía morir así. John Wayne moría en “El Alamo” pero de forma heroica y se llevaba por delante un montón de mejicanos. Aquí era un puñado de chinos matando a MacQueen y se moría sentado diciendo una frase sin sentido. Me había tragado tres horas de película para al final ver morir a MacQueen. No tenía sentido.

Con el tiempo la volví a ver. Como es lógico entendí el porqué tenía ese final. No me gustaba, pero era lógico. MacQueen en un momento dado deja de ser el cínico individualista y se convierte en alguien que se preocupa por su chica y que se dispone a sacrificar su vida por ella. Toma dicha decisión y apechuga con ella. No muere por el deber cumplido, como le ocurre a Richard Crenna, o porque está en el momento malo y en el sitio equivocado como le ocurre al amigo chino (su muerte recuerda mucho a un determinado momento de “El último mohicano”). En mi opinión el problema de esta película es que es un dramón demasiado largo. Hacia el final sobre todo su ritmo decae bastante. Pero aún así es recomendable verla si no se ha tenido la oportunidad.

El contexto histórico de la película es la época en que China se encontraba en medio de terribles luchas intestinas a causa de la imparable caída de la dinastía Qing. Tras la nueva derrota de la revuelta Boxer, el movimiento nacionalista no desapareció, sino que se hizo más fuerte y con un carácter más modernizador. Sin embargo dicho impulso se marchitó entre las luchas de los señores de la guerra. Tras la Primera Guerra Mundial los pensamientos comunistas encontraron terreno fértil entre las masas chinas. Una nueva guerra civil comenzó. Muchas potencias extranjeras intentaron proteger a sus ciudadanos, entre ellos los USA recurriendo a la Diplomacia de las Cañoneras. Pero el problema se hacía cada vez más grave. Los japoneses estaban en plena expansión. El acontecimiento histórico en el que parece estar basado la novela es el llamado incidente de Panay, aunque este sucedió entre japoneses y norteamericanos.


El director es Robert Wise, uno de los más polifacéticos directores de Hollywood. Es el mismo de “West Side Story”, pero también de “La amenaza de Andrómeda”, “Helena de Troya” o “Ultimátum a la Tierra”. La producción fue filmada en Hong-Kong y Taiwan. La banda sonora es de Jerry Goldsmith y ciertamente realizó un buen trabajo. La historia es la adaptación de una novela homónima. El título en inglés es un juego de palabras con el nombre del barco. En inglés “San Pablo” se pronuncia de manera muy parecida a “Sand Pebbles” (guijarro de arena). Muchos encontrarán bastantes semejanzas entre lo que se cuenta aquí y la guerra de Vietnam. De hecho hay un paralelismo evidente entre esta película y “Apocalypse Now”. Pero resulta que esta película fue estrenada en 1966 y el libro es de 1962. Dicho conflicto aún estaba lejos.

Notable clásico, aunque algo largo.


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jueves, febrero 26, 2009

55 días en Pekín (55 days at Pekin)



Reconozco que le tengo cariño a esta película que vi en mi niñez cuando la tele aún era en blanco y negro. No es la mejor de las películas épicas realizadas en la España de los años 60, pero si por algún motivo oigo la palabra Pekín no puedo dejar de asociarla a la imagen de Ava Gadner con semblante agotado pero aun deslumbrante, Charlton Heston luchando a brazo partido y a David Niven manteniendo la flema británica a pesar de todas las contrariedades.


"55 días en Pekín" nos muestra el épico asedio del barrio diplomático de la capital china que sucedió durante la rebelión de los Boxers. Las semillas de dicha rebelión fueron plantadas en el conflicto comentado en la película "La Guerra del Opio". Tras la derrota, la dinastía Qing no sólo tuvo que acceder a que el comercio de dicha droga se restableciera. También tuvo que permitir el tráfico de occidentales por sus dominios. Al poco tiempo una avalancha de misioneros cristianos comenzó a evangelizar las tierras chinas. No creo ser el único que en su niñez le ponían en las manos una hucha del Domund y le decían que gracias a ese dinero que colectaba se podían bautizar nosecuantos chinitos.

Como es comprensible los chinos no vieron con mucha simpatía esa imposición de costumbres por parte de los bárbaros occidentales. Pero lo cierto es que una cultura milenaria había sido derrotada y humillada sin paliativos por aquellos "bárbaros", así que tampoco debe extrañar que muchos súbditos chinos se sintieran atraídos por dichas costumbres y por sus ideas. Tras la Segunda Guerra del Opio, tanto Gran Bretaña como Francia impusieron la apertura de embajadas en Pekín. Pero eso significó que los chinos también tuvieron derecho a abrir su embajada en dichos países europeos.

Hacia el final del siglo XIX se desató una ola de violento nacionalismo en el norte de China. La punta de lanza de dicho movimiento era la Sociedad de los Puños Justos y Armoniosos. Dicha secta creía que gracias al entrenamiento atlético, la vida ascética y el apego a las tradiciones podían desarrollar unos poderes sobrenaturales que les permitían volar y ser inmunes a las balas. Es curioso notar que esa creencia todavía está muy presente en la actual filmografía china. Para abreviar, los británicos llamaban boxers (boxeadores) a los acólitos de dicha secta amante de los puños.

Inicialmente los boxers odiaban por igual a los occidentales y a la dinastía Qing. Para empeorar las cosas, se permitió que los misioneros estuvieran exentos de algunos impuestos. Algunas de dichas ventajas también se aplicaban a los católicos practicantes. Esta prebenda fue establecida por el gobierno chino con el ánimo de permitir una modernización del interior del país gracias a la labor de los misioneros. Sin embargo muchos vieron que aquello podía desembocar en el establecimiento de colonias occidentales y la disgregación de China. La emperatriz Cixi (a la que da vida la británica Flora Robson) comenzó a apoyar el movimiento boxer y poco a poco el eslogan de estos fue "¡Viva la dinastía Qing! ¡Mueran los extranjeros!". En abril de 1900 las diferentes legaciones diplomáticas pidieron refuerzos militares a sus respectivos países.

En junio de 1900 una fuerza conjunta de boxers y soldados chinos atacó diversas instalaciones occidentales. Los miembros de las embajadas occidentales decidieron fortificar el barrio diplomático de Pekín. El 20 de junio fue asesinado el embajador alemán. El 21 de junio la emperatriz Cixi declaró la guerra a todos los países occidentales y comenzó el asedio de dicho barrio. Bajo el mando del embajador británico Claude Maxwell MacDonald, los occidentales consiguieron resistir un asedio de 55 días. El único armamento pesado del que disponían era un viejo cañón de avancarga británico montado sobre un armazón italiano cuyos proyectiles eran rusos y sus servidores norteamericanos. No es de extrañar que fuera llamado el "cañón internacional". Una unidad que se distinguió fue la fuerza japonesa de 24 marineros bajo el mando del coronel Shiba (interpretado en la película por el director de cine japonés Juzo Itami). Tuvo más de un 100% de bajas. Eso se explica porque muchos de sus miembros fueron heridos, entraron en la lista de bajas, volvieron al combate y volvieron a ser heridos. Durante el asedio ocurrió una catástrofe cultural similar a una ocurrida 1900 años antes. Los chinos prendieron fuego a una zona de viviendas cercanas al barrio diplomático para debilitar las defensas occidentales. Sin embargo el viento llevó las llamas hacia la Academia Hanlin, el equivalente chino de la Biblioteca de Alejandría.


Un breve apunte histórico. En la película sale la embajada española y el embajador español es interpretado por Alfredo Mayo. Mucho crítico progre cree que es una concesión al régimen de Franco pero lo cierto es que España tenía una embajada en Pekín. El embajador era Bernardo Cólogan y Cólogan y era el decano del cuerpo diplomático. Negoció el tratado y fue el primero en firmar los acuerdos con el gobierno chino. Además, el productor Samuel Bronston no era tonto. Si filmas en España lo más inteligente que puedes hacer es tratar bien a los anfitriones. Mucha gente del cine de este país comía gracias a las películas americanas.

Las potencias occidentales no habían permanecido ociosas. Desde mayo de 1900 formaron la Alianza de las Ocho Naciones y comenzaron a realizar planes para marchar sobre Pekín. Se vieron favorecidos por el hecho de que algunas provincias no se unieron a la emperatriz Cixi. De todas formas su avance se vio entorpecido inicialmente por la feroz resistencia boxer. Pero tras aumentar sus efectivos consiguieron derrotar a los chinos. El 14 de agosto llegaron a Pekín.

La película no nos muestra lo que ocurrió después. Los contingentes occidentales se dedicaron a la represión de los boxers, pero de camino saquearon todo cuanto pudieron. El contingente alemán se caracterizó sobre todo por cumplir la orden del Kaiser Guillermo de comportarse como los hunos para que nunca más un chino mire de manera desafiante a un alemán. China tuvo que pagar una gran cantidad en indemnizaciones y aunque la emperatriz Cixi permaneció en el trono, las diferentes potencias extranjeras la convirtieron en una marioneta. Sin embargo Rusia y Japón pretendieron anexionarse diversas zonas de Manchuria y aquello conduciría a la guerra Ruso-Japonesa. Por supuesto, el odio hacia el extranjero no desapareció y el nacionalismo chino simplemente evolucionó prescindiendo del mandarinato.

Volviendo a la película, esta es famosa porque acabó con la carrera del director Nichola Ray. Éste llegó a sufrir un ataque al corazón después de una acalorada discusión con el productor, Samuel Bronston. Para la película se llegó a reproducir, incluyendo las cloacas, a toda la Ciudad Prohibida de Pekín en los estudios cinematográficos del pueblo madrileño de Las Rozas. Muchos de los fastuosos trajes chinos de la corte eran los originales que habían sido adquiridos por una familia florentina tras el colapso de la dinastía Qing. Como extras se contrató prácticamente a todos los emigrantes chinos que había en España, que eran unos 2.000 y que casi todos ellos trabajaban en restaurantes.

También fueron famosas las disputas entre Ava Gadner y Charlton Heston. En esos días, la Gadner estaba deprimida tras su tormentosa relación con el torero Luis Miguel Dominguín y raro era el día que no bebía de más. Solía olvidar los diálogos y llegó a ser tan complicado trabajar con ella que se decidió matar a su personaje en lugar de permitir el típico "happy-end" con beso final entre los protagonistas. Pero sin duda lo mejor de la película son las escenas del asedio y los combates para rechazar a las hordas de fanáticos chinos. La mayor parte de ellas fueron dirigidas por Guy Green y Andrew Marton, pues Nicholas Ray intentó dar a la cinta un toque más melodramático. Bronston pensaba que lo que el público demandaba era espectáculo y eso era lo que les iba a dar. Sin embargo se equivocaba. La película no funcionó bien en taquilla, y en mi opinión eso se debe a que falló el elemento melodramático. Adicionalmente, no ha envejecido bien y hoy en día es una película de una absoluta incorrección política. De todas formas es una de esas películas épicas que cualquier amante del cine clásico está obligado a ver al menos una vez. Muy probablemente la disfrutará.

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miércoles, febrero 18, 2009

La Guerra del Opio (Yapian zhanzheng, 鸦片战争)



En julio de 1997 expiró el mandato británico sobre el puerto chino de Hong-Kong. Entre los diferentes fastos que organizó el gobierno chino se encontraba la producción de esta película que narraba los hechos conocidos como la Primera Guerra del Opio y que condujeron al establecimiento de dicha colonia. Costó 15 millones de dólares y fue la película china más cara filmada hasta la época. Una minucia si las comparamos con los 200 millones de "Titanic".


Lo que más sorprende de "La Guerra del Opio" es que es bastante imparcial alejándose de las típicas películas de propaganda que la habían precedido. Es cierto que arrima un poco el ascua a su sardina, pero muchísimo menos de lo que cabría esperar teniendo en cuenta quién la financiaba. Los británicos no salen retratados como unos diablos-extranjeros-explotadores-inmisericordes-de-los-pobrecitos-chinos. En su mayor parte son retratados como unos mercaderes de la droga del siglo XIX que no dudan en pedir el apoyo militar de su país para llevar a cabo sus negocios, pero también salen las discusiones en el parlamento británico y las protestas por la injusticia que supone el iniciar una guerra por mantener el tráfico de una droga.



En realidad, hubo dos Guerras del Opio. La primera ocurrió entre 1839 y 1842. La segunda entre 1856 y 1860. Pero el conflicto se gestó en el siglo XVIII. En esa época el Imperio Británico actuó como un auténtico narcoestado. China seguía una política económica tremendamente proteccionista. Exportaba té, seda, porcelana y especias. Pero sólo aceptaba como pago lingotes de plata. Esto comenzó a causar graves problemas a la economía mercantilista británica. Los bienes ingleses no eran deseados por los chinos, tan sólo la plata. Así que Inglaterra se puso a buscar otro tipo de mercancía que equilibrase la balanza. Y lo que hizo fue comenzar a exportar opio de contrabando desde la India. El opio era usado como medicina por los chinos, pero los ingleses eran conscientes de que producía adicción. Los británicos aplicaron la regla número uno del capitalismo salvaje: el mejor mercado es el mercado esclavo. De esa forma dieron la vuelta a la balanza. En 1729 el problema del número de adictos era tan grave que el emperador proclamó un edicto prohibiendo la venta y consumo de opio. Pero la corte estaba en el norte, bastante alejada de sus provincias fronterizas con la India y de los puertos del sur. En 1730 la cantidad de opio exportada era de 15 toneladas. En 1838 el contrabando superaba las 1.400 toneladas.


Ese mismo año el mandarinato confió el asunto a Lin Zexu nombrándole Gobernador de las provincias de Hunan y Hubei. Éste acabó con los funcionarios corruptos y cerró los puertos a todo tráfico comercial británico hasta que se parase el contrabando del opio. Confiscó el opio que encontró en los barcos británicos anclados en puertos chinos y lo destruyó. En 1839 llegó a enviar una carta a la Reina Victoria reprochándole que el comercio británico se basara en el tráfico de una droga ilegal dañina para la salud. Cuando los ingleses tuvieron noticias de la destrucción del opio mandaron un ejército anglo-indio apoyado por una flota que incluía barcos a vapor. El 23 de agosto tomaron el pequeño puerto de Hong-Kong como base avanzada en la desembocadura del río Zhu Jiang. Un año después tomaron la ciudad de Cantón y controlaron así el Zhu Jiang. Los diversos intentos chinos de reconquistar el terreno perdido fueron detenidos. A mediados de 1842 los británicos lanzaron una expedición contra Shangai y así controlar el río Yangtze. La superioridad técnica fue tan aplastante que los chinos fueron derrotados rápidamente. En agosto de 1842 se firmó el tratado de Nanjing por el que China no sólo debía de permitir el tráfico de opio, sino que además se vio forzada a pagar una indemnización y a ceder Hong-Kong a los británicos. El mandarinato hizo que Lin Zexu fuera el cabeza de turco y lo envió al exilio.


Lo más destacable de la película es que cuida bastante el aspecto histórico aunque a veces resulta algo confusa, sobre todo si el espectador no está familiarizado con la historia y geografía chinas. No habría estado mal si hubiera sido un documental dramatizado. Pero se supone que no es un documental, sino una película para el disfrute del público. Y en ese sentido tiene el defecto de que es bastante plana y aburrida. Se intenta asombrar al espectador con algunas escenas de masas y con espectaculares tomas al estilo de "El último emperador", pero no pasan de ser meros fuegos de artificio. Lo cierto es que tiene un peculiar aroma a película de los años 50 o 60. En las producciones occidentales de esa época, los japoneses solían ser interpretados por chinos y los pieles rojas por mejicanos. Bueno, pues en esta los ingleses parecen interpretados por rusos o alguna etnia similar, porque tiene el aspecto menos "británico" que yo jamás haya visto (ver el video de la toma de Dinghai).


Para frikis de la historia colonial británica.



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jueves, mayo 08, 2008

Consejo de Guerra (Breaker Morant)



Puede parecer llamativo pero probablemente las Guerras Boers son uno de los acontecimientos históricos menos representados en la gran pantalla. De hecho parece que hay solo tres películas que tratan ese episodio. Una es la sudafricana "Majuba" que supongo que relatará la batalla de mismo nombre sucedida en 1881 durante la Primera Guerra Boer. En esa batalla los boers atacaron una colina ocupada por el 92 de Highlanders y los derrotaron estrepitosamente. Pero esa película no la he visto y solo se de su existencia gracias a la IMDB. La segunda es la recientemente comentada "El joven Winston" en la que se muestra la captura y fuga de Churchill durante la Segunda Guerra Boer. Y la tercera es ésta.

"Consejo de Guerra" es una cinta australiana que narra el juicio militar al que fue sometido el teniente Harry 'Breaker' Morant y dos de sus compañeros. Dicho evento sucedió durante la Segunda Guerra Boer. Recuerdo que esta película la pusieron un día en la televisión durante la madrugada. Yo la vi empezada porque había venido de copas y encendí la televisión justo cuando los boers atacaban a lo que parecía una guarnición escocesa. En un determinado momento los escoceses liberaban a tres prisioneros les daban fusiles y junto a ellos comenzaban a defender el cuartel. En la siguiente escena lo que se veía era un tribunal militar que consideraba que por muy heroico que había sido el comportamiento de los prisioneros estos no merecían ser perdonados. Y encima esos oficiales eran oficiales australianos. Ni que decir tiene que me quede a verla, aunque ya me había perdido el principio de la cinta. Al cabo de los años y gracias a la santa mula por fin he podido verla completa y así supe que lo que había visto era el ataque boer sobre Pietersburg.

La película "Consejo de guerra" es anterior a la afamada "Gallipoli" y ambas comparten el tema del reproche a Gran Bretaña por el sacrifico de soldados australianos en las diversas guerras del Imperio Británico. En este caso, tres oficiales australianos son acusados de haber ejecutado a un grupo de prisioneros boers y a un pastor protestante alemán. Lord Kitchener hizo que los tres fueran una cabeza de turco al ser juzgados sumariamente para dar ejemplo, no sólo frente a la población boer, sino también frente a Alemania y otros países que apoyaban a los boers, y así permitir que se llegara a un acuerdo de paz pusiera fin a la guerra.

La producción sigue los cánones del subgénero de películas sobre consejos de guerra. Primero se nos presenta a los acusados y los cargos; en la secuencia inicial "Breaker" Morant resume toda su carrera militar al tribunal. Después, recurriendo a los flashbacks, se nos mostrará el relato de las diferentes acciones llevadas a cabo por los acusados y que les ha llevado a la actual situación procesal. Y no puede faltar el brillante abogado defensor que no tendrá más que un día para prepararse la defensa y se enfrentará a la alta jerarquía militar británica, pero conseguirá demostrarnos que los acusados tuvieron razones sobradas para cometer dichos actos.

En líneas generales la película es bastante fiel a los hechos históricos, pero también hay que decir que al ser una producción australiana (y realizada en Australia) muestra una clara simpatía hacia los acusados. Aunque afortunadamente no tanto como para resultar tan parcial que la hiciera un producto infumable de propaganda. Aun así tiene sus guiños hacia el público australiano al que iba principalmente dirigida.

Morant y sus dos compañeros, los tenientes Handcock y Witton, eran oficiales de los Bushveldt Carbineers, una unidad de infantería montada. Aunque estaba formada por soldados de diversas nacionalidades, incluidos algunos boers, la mayor parte de sus oficiales eran australianos empezando por su comandante en jefe. Se especializó en las acciones de contraguerrilla durante la Segunda Guerra Boer. Por diversas acciones, Morant se hizo famoso en Australia y se le consideraba una especie de soldado-poeta.

En una de dichas acciones, el capitán Hunt, amigo y hermano de la prometida de Morant, fue capturado y torturado salvajemente por los boers. Parece ser que le cortaron los tendones, le despellejaron y le castraron. Aunque en la película Morant contempla el cuerpo destrozado de su amigo en la realidad nunca llegó a verlo. En venganza, se lanzaron una serie de represalias sobre los boers, fundamentalmente la aplicación estricta de la orden de "no tomar prisioneros". En una determinada ocasión unos boers se rindieron bajo bandera blanca a un destacamento al mando de Morant. Un pastor protestante alemán fue testigo de que dichos prisioneros estaban custiodados en el campamento. Posteriormente, Morant ordenó el fusilamiento de los prisioneros sin ningún tipo de juicio. El pastor relató que dichos prisioneros estaban bajo custodia y a la semana siguiente apareció muerto de un disparo (en la película dichos hechos suceden en el mismo día).

Durante el juicio el abogado sacará a la palestra una serie de temas bastante interesantes y que también aparecen en otras producciones bélicas. Por ejemplo, hará referencia a que ellos simplemente obedecían las órdenes de "no tomar prisioneros" ejecutar sumariamente a los boers capturados. Una orden no escrita, pero al parecer dada verbalmente por el propio Lord Kitchener. De hecho se conocían varios casos en que dicha orden se había ejecutado, pero "casualmente" aquellos oficiales que podían testificar a favor fueron trasladados de destino durante el juicio y no testificaron.

Otro tema interesante es que se les acusa de violar las "leyes de la guerra" al usar civiles como escudos humanos para proteger los trenes británicos de los ataques boers. Durante la guerra boer se disponía vagones en la delantera de las locomotoras para evitar el ataque con explosivos. Dicha táctica fue un completo éxito pues los ataques cesaron. Y tal y como muestran en la película se continuaba con dicha práctica durante la celebración del juicio. Asimismo, el abogado defensor también saca el tema de los "Campos de concentración" para los civiles boer. Dicho término apareció en la lengua inglesa precisamente con esa guerra (inicialmente fueron llamados "campos de refugiados"). Aunque los campos de internamiento habían sido usados en otros conflictos anteriores, los británicos fueron los primeros en deportar masivamente a la población de un país entero. Se construyeron 45 campos (45 para boers y 64 para africanos) en los cuales tan solo se internaba a mujeres, niños y ancianos. Las cifras varían pero se estima en unos 150.000 los civiles, boer y africanos, confinados de los cuales llegaron a morir entre 20 y 30.000 por las pésimas condiciones sanitarias y alimentarias. Otro tema que aparece es el de la táctica de represalias destruyendo las propiedades boer cuando las fuerzas británicas eran atacadas y así causar hambre y sed a la población civil. Esos comportamientos no volverían a verse hasta la IIGM y serían utilizados principalmente por los nazis, los cuales fueron juzgados en Nuremberg por dichos crímenes de guerra.

Pero las sentencias estaban firmadas antes de haber empezado el juicio. Morant y Handcock son condenados a muerte y Witton a cadena perpetua por la ejecución de prisioneros de guerra. Un compañero suyo escribió que su error fue "no haberles disparado primero (a los boers) en lugar de hacerles prisioneros". Lord Kitchener se fue de viaje para evitar que el abogado defensor pudiera alegar clemencia. Witton sólo cumplio tres años de sentencia y posteriormente escribió el libro "Scapegoats of the Empire". El libro es tan antibritánico que fue censurado durante las dos guerras mundiales. Y el juicio de "Breaker" Morant tuvo consecuencias. A partir de entonces Australia no permitió que sus soldados fueran juzgados por tribunales británicos y reclamó el mando independiente sobre sus fuerzas.

La escena de la ejecución es bastante buena (atentos a la ironía con la música de fondo) y recoge las últimas palabras de Morant: Shoot straight, you bastards! Don't make a mess of it.




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martes, mayo 06, 2008

El joven Winston (Young Winston)



"El joven Winston" es la segunda película del actor-director Richard Attenborough. En ella se nos resume los hechos más relevantes de los primeros 26 años de vida de Winston Churchill, pero también es un buen relato del mundo de la política y la sociedad británica de finales del siglo XIX encarnados en la historia de sus padres: Lady Jannie (Anne Bancroft) y Lord Randolph Churchill (Robert Shaw). Attenborough pudo filmar una notable película histórica gracias a que contó no sólo con grandes intérpretes, sino también con los propios escenarios históricos como el palacio de Blenheim o la academia de Sandhurst.

La cinta comienza su relato en el 16 septiembre de 1897, durante la expedición punitiva de Malakand (posteriormente Churchill escribiría un libro sobre dicha experiencia). Y desde el principio nos queda claro que el carácter egocéntrico del protagonista. En un plano vemos recortándose sobre el horizonte al joven Winston montado en un caballo blanco sobre una colina. En el siguiente plano se nos muestra a una pareja de oficiales y uno de ellos pregunta por la identidad del jinete. El otro oficial simplemente dice "Alguien que quiere hacerse notar". Attenborough se basó principalmente en la obra autobiográfica "My Early Life: A Roving Commission " y está claro que supo transmitir de manera bastante elegante la obsesión por la fama y la ambición política del personaje.

En mi opinión uno de los mejores activos de la película es disfrutar de la estupenda interpretación de Robert Shaw. Durante la primera parte veremos el ascenso y la caída de un político británico. Asimismo se nos insinúan los aspectos más sórdidos de la aparentemente perfecta sociedad victoriana. De niño, Churchill es ignorado por sus padres, muchos más preocupados por su vida social y el único cariño que recibe es el de su niñera, Elizabeth Anne Everest. A los siete años es internado en un colegio en el que se le azotaba a la menor falta. Su padre, Lord Randolph, morirá debido a la sífilis. Su madre no contrae dicha enfermedad simplemente porque desde hace bastante tiempo ya no dormían juntos. Attenborough nos introduce en la personalidad de los tres protagonistas principales mediante la introducción de unas entrevistas por un periodista ficticio. Así nos queda claro el carácter conservador de Lord Randolph - La electricidad nunca sustituirá al gas en la iluminación de las casas-, los posibles amantes de Lady Jannie o las inacabables autocitas de Churchill.

Inicialmente Churchill fue bastante malo en los estudios, aunque una vez en la academia militar de Sandhurst mejoró apreciablemente llegando a ser el octavo de su promoción. Sin embargo su sueldo de 300 libras no era suficiente para mantener su estilo de vida y se hizo corresponsal de guerra para así llegar a las 500 libras. Su primer destino fue a la Cuba de 1895, de donde volvió cuando tuvo noticias de que su niñera estaba muriendo. Posteriormente fue enviado a la India. Allí se hizo partidario de la teoría del darwinismo social comenzando a ver la evolución social humana como una especie de lucha entre razas avanzadas y atrasadas aunque posteriormente cambió dichas ideas hablando de "sociedades" en lugar de "razas". Dichas opiniones quedaron reflejadas en su única novela, "Savrola", en la que al parecer trata de los peligros de las democracias en caer bajo el poder de la plebe descontrolada.

Pero lo que realmente movía a Churchill era la política y para dedicarse a ella necesitaba hacerse famoso. Así que movió Roma con Santiago para incorporarse a la expedición de Kitchener para acabar de una vez por todas con la revolución Mahdista del Sudán. Lo malo es que Churchill no le caía nada bien a Kitchener. Al final pudo ir como teniente del 21 de lanceros, pero pagándose sus gastos. Aunque Churchill proclamó en su libro sobre dicha campaña, "The River War", que consiguió engañar a Kitchener lo cierto es que eso no fue así. Kitchener tenía perfectamente controlados a los veintiséis corresponsales de guerra que iban en su expedición y Churchill no fue una excepción.

Al contrario que en "Las cuatro plumas", Attenborough es bastante fiel a la historia cuando nos muestra la batalla de Omdurman. Vemos el inmenso y colorista despliegue de las tropas del Kalifa, entre ellos algunos guerreros con armadura al estilo medieval. Frente a ellos el despliegue del ejército anglo-egipcio con sus cañones. Es de destacar que en esta ocasión si vemos a las tropas egipcias en primera línea, incluso con sus banderas. Tal y como señalan las crónicas, los islamistas iniciaron su carga y fueron barridos principalmente por la artillería y las ametralladoras. Ni siquiera llegaron a acercarse lo suficiente para combatir cuerpo a cuerpo. La escena fue rodada en Marruecos y entre los estandartes de las derrotadas tropas Mahdistas pueden verse banderas muy parecidas a las españolas

Fue en esta batalla donde sucedió la carga de los 400 jinetes del 21 de lanceros, aunque en la película dicen que es al día siguiente durante las operaciones de limpieza. En el ejército británico esa unidad tenia fama de maldita porque nunca había llegado a combatir desde su formación en 1858. Había incluso una broma que proclamaba que el moto del regimiento era "Thou shall not Kill" (No matarás). La secuencia es bastante fiel a la historia. Unos cuantos sudaneses dispararon a los británicos desde una pequeña depresión y el comandante del 21 de lanceros ordenó una carga para ganar los honores de combate (atentos a la maniobra de pasar el regimiento de columna de marcha a línea de carga). Cuando llegaron comprobaron con horror que en la depresión estaban escondidos unos 3.000 sudaneses. Gracias al impulso de la carga pudieron salir de allí, pero la mayor parte de las bajas de la Batalla de Omdurman sucedieron en dicho episodio. Se dice que la intervención de Churchill no fue especialmente destacable, y Attenborough lo resuelve cortando bruscamente la secuencia y pasando a la entrevista con Churchill.

La última parte de la película está dedicada a la intervención de Churchill en el Segunda Guerra Boer y su famosa fuga. Tras su derrota en las primeras elecciones a las que se presentó, solicitó un destino como corresponsal en dicho conflicto para conseguir la fama que ansiaba. En una secuencia le vemos rogar a un antiguo compañero que le cite para una medalla por su actuación en África. Pero es capturado. Sin embargo logró escapar del campo de prisioneros en Pretoria y recorrer casi 500 kilómetros para llegar a la colonia portuguesa de Lourenço Marques. Se volvió a unir al ejército y participó en la toma de Pretoria y en la liberación de sus camaradas en el antiguo campo de prisioneros. Evidentemente, Churchill por fin había conseguido la fama tan ansiada y no es de extrañar que consiguiera ganar las siguientes elecciones a las que se presentó. Y con la intervención de Churchill en el parlamento oponiéndose al incremento de gastos militares por el gobierno británico es como acaba la película. Algo bastante paradójico, pero como el propio Churchill recalca en su discurso: "Es posible que en otra ocasión defienda justamente lo contrario desde este mismo sitio".


Gran película histórica, aunque algo larga.


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martes, abril 29, 2008

Las cuatro plumas (The four feathers) - 2002


Origen de la imagen


En el año 2002 llegó a las pantallas la versión políticamente correcta de "Las cuatro plumas". Esta película es, por ahora, la séptima versión de la novela homónima de A.E.W. Mason.


En el aspecto argumental, la principal diferencia de esta cinta con respecto a las anteriores, e incluso con la obra escrita, es que está ambientada en 1885 en lugar de en 1896. Es decir, la expedición británica que se nos muestra es la de Wolseley que iba a intentar liberar a Gordon de su asedio en Kartum. No es la expedición de Kitchener. Y aquí tenemos la primera en la frente. Mientras que en "Kartum" las tropas británicas van de caqui, en este "remake" las tropas van uniformadas de rojo. De acuerdo que Korda también hizo algo parecido en su película, pero al menos era durante el baile de gala. Evidentemente Shekkar Kapur debió de pensar que en la pantalla quedaría precioso, pero la casaca roja no fue usada por las tropas en esa expedición. De hecho la última vez que se usó fue en la Batalla de Ginnis en diciembre de 1885, y también fue una batalla ganada por los ingleses.


Sin embargo el principal problema de esta cinta es el de muchas otras actuales que creen que actualizar la historia consiste en coger a los personajes típicos del siglo XIX y hacerles hablar, pensar y actuar como si fueran del siglo XXI (véase por ejemplo "El reino de los cielos"). Sólo hay que ver la escena de la conversación de los tres protagonistas que se desarrolla en la tienda de campaña antes de que entren en combate para comprender que es una mala idea. Se supone que son ingleses de la época victoriana, no fashion-boys salidos de un anuncio de Tommy Hillfiger.


En la película de Zoltan Korda realizada en 1939, tenemos un arquetipo épico, que busca entretener y emocionar. Los ingleses son los buenos, los fanáticos islamistas son los malos. El heroísmo, la abnegación y el honor están presente en cada escena. Ese argumento evidentemente es inviable en los tiempos que corren, así que en este remake a los británicos ya se les pinta como unos imperialistas occidentales y al Mahdi como un libertador. ¡Pero si el tal Mahdi era un fundamentalista que se beneficiaba del comercio de esclavos! Un poquito de rigor histórico no hace daño a nadie. Más bien es la falta de dicho rigor lo que es perjudicial para la salud mental.


Como la película está ambientada 10 años antes de lo descrito en la novela, está claro que no puede acabar con la batalla de Omdurman y el momento álgido se traslada a la emboscada contra las tropas británicas. En cierto sentido podría decirse que es una mini batalla de Abu Klea. En dicha batalla los ingleses formaron en cuadro y además disponían de ametralladoras. En un momento dado una de las ametralladoras se encasquilló y los sudaneses consiguieron romper el cuadro, pero los británicos consiguieron rehacerlo. En la película lo que vemos es lo contrario, como ocurre en la novela original, aunque aquí Durrance queda ciego por culpa de el malfuncionamiento de un Martiny-Henry (por cierto, en algunas escenas disparan como si fueran rifles de repetición). En dicha escena hay una secuencia que me hizo bastante gracia. Se supone que los ingleses están rodeados y hacia el final de la batlla de repente va un oficial y grita "¡Retirada!". ¿Retirada? ¿Dónde? ¡Si están rodedados!

Añadamos a eso una actuación que se puede calificar de "pasable" siendo muy generoso: Kate Judson lo hace de pena y probablemente la más floja del recientemente fallecido Heath Ledger; un montaje bastante malo y un guión a trompicones y ya tenemos una película mediocre tirando a mala. No recomendable para aquellos que hayan visto las versiones anteriores, sobre todo la de 1939, y que no les guste lo “políticamente correcto”.



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sábado, abril 26, 2008

Las cuatro plumas (The four feathers)



"The four feathers" es una novela escrita en 1902 que tuvo un gran éxito en su tiempo. Tanto que ha sido llevada a la pantalla en siete ocasiones. La primera fue en 1915 y la última de ellas en el año 2002, ambas por estudios norteamericanos. Sin embargo la versión más famosa es la dirigida por Zoltan Korda en 1939.


Zorda consiguió con "Las cuatro plumas" rodar un arquetipo de las películas sobre guerras coloniales del Imperio Británico equiparable a "Gunga Din"o "Tres lanceros bengalíes". En la historia tenemos comedia, aventuras, amistad, cobardía y valor, grandes batallas, malos y buenos, romance y redención. Todo ello se desarrolla en plena guerra contra el Mahdismo, sobre el trasfondo de la expedición británica enviada al Sudan en 1898 para vengar la muerte del general Gordon (episodio narrado en "Kartum" y que aquí se muestra al inicio). Estrenada en abril de 1939 justo antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial es un canto al heroísmo y a la gloria del Imperio Británico. Una gloria que en esas fechas se encontraba en absoluta e imparable decadencia. Ahora puede parecer desfasada, pero es un reflejo bastante fiel de como se pensaba en aquellos tiempos.


Korda no reparó en gastos. Se rodó en el propio Sudan, y se utilizaron verdaderos ejércitos de extras. Varios expertos colaboraron para dar a al película la mayor autenticidad posible en cuanto a los uniformes de ambos bandos, como de las armas. Además, la película fue rodada en Technicolor, una técnica nueva y carísima en aquellos tiempos tal y como se comentó en "Lo que el viento se llevó". Como los uniformes británicos de campaña de aquella época eran de color caqui, Zorda intentó aprovechar y plasmar todo el colorido de los uniformes británicos de gala. En la escena del baile, Zorda decidió que los capotes fueran escarlatas en lugar de azules. Sus asesores históricos protestaron, pero Zorda cortó dichas protestas con la siguiente frase: "¡Esto es Technicolor!".


El toque humorístico se nos muestra al principio y al final con el actor Aubrey Smith en las secuencias de las "batallitas del abuelo" sobre la Guerra de Crimea y su participación en la batalla de Balaclava. Comienza a explicar la disposición de las tropas y dispone la situación de los mandos utilizando diversas frutas que tiene a mano al mismo tiempo que dice flemáticamente "cuando la guerra era guerra". Tan sólo habían pasado 95 años desde aquel desastre pero en Gran Bretaña aun se veía como algo glorioso.


Probablemente la secuencia más famosa de esta película es el ataque a la columna británica que ha sido enviada como cebo y en la que se encuentran los tres amigos del protagonista. Vemos que el campamento está rodeado por una improvisada empalizada de espinos, y como los británicos forman un cuadro para defenderse de las oleadas de sudaneses y fuzzy-wuzzies . Zorda consigue transmitir un intenso dramatismo con la situación lastimosa de Durrance, el comandante de la compañía cegado por una insolación. Éste intenta disimular su defecto de la mejor manera posible para tratar de cumplir con su deber, aunque eso signifique el sacrificio de sus hombres por su incapacidad manifiesta de dirigirles correctamente.


El principal episodio histórico que se nos relata es la Batalla de Omdurman. En la película se nos muestra una espectacular carga sobre los ingleses y que la oportuna rebelión en el interior de la ciudad consigue asegurar la victoria de los británicos. La realidad fue bastante diferente. La expedición anglo-egipcia comandada por Kitchener llevaba ya dos años en el Sudan buscando una batalla que decidiera la guerra. En Ondurman tuvo su oportunidad. El ejército mahdista de 50.000 hombres comandado por Abdullah al-Taashi apodado "el Califa" (el Mahdi había muerto en 1885 al poco tiempo de la caída de Kartum) atacó en campo abierto a los 25.000 al mando de Kitchener (8.000 británicos y 17.000 egipcios). Fue un ejemplo claro de enfrentamiento entre fanatismo y tecnología.


En el mapa de la batalla puede verse que Kitchener colocó a sus fuerzas de espaldas al Nilo donde tenía a una flotilla de cañoneras. De esa forma evitaba que su ejército fuera rodeado. Los soldados británicos estaban armados con el rifle de repetición Lee-Metford cargado con balas dum-dum. Los egipcios con el Martiny-Henry. Además disponía de 44 cañones y una docena de ametralladoras Maxin. El Califa dividió sus fuerzas en varios contingentes. El de vanguardia, compuesto por unos 16.000 hombres, se dispuso en forma de creciente y cargó contra el ejército anglo-egipcio. Aproximadamente a unos 2.000 metros los ingleses comenzaron a disparar con los cañones, ametralladoras y rifles. A 800 metros comenzaron a disparar los egipcios. Los sudaneses consiguieron acercarse hasta los 100 metros antes de retirarse y dejar entre 3.000 a 4.000 caídos. En la película vemos que todos cargan a caballo o camello y se acercan mucho más a las líneas formadas exclusivamente por británicos.


Una vez detenida la carga inicial de los sudaneses, Kitchener comenzó a disponer sus fuerzas para avanzar hacia Omdurman. Una de las unidades en vanguardia era el 21 de lanceros que se lanzó en busca de la gloria con su famosa carga descrita por el más famoso de sus miembros: Winston Churchill. Ya hablaré de este episodio en "El joven Winston".


Pero la batalla no había terminado. Kitchener estaba ansioso por marchar a Omdurman y comenzó a avanzar sin percatarse de que más de la mitad del ejército del Califa estaba intacto. Éste vio la oportunidad de atacar la retaguardia compuesta por una brigada de cuatro batallones de tropas egipcias al mando de un Brigadier escocés llamado Hector MacDonald. El ataque se realizó de manera descoordinada en dos oleadas y MacDonald era un gran táctico que no sólo había adiestrado perfectamente a sus tropas sino que contaba con las ametralladoras y varios de los cañones. Los sudaneses perdieron otros 4.000 hombres y volvieron a ser detenidos. Al final del día los anglo egipcios tan sólo habían sufrido unos 400 muertos y otros 400 heridos. Los sudaneses unos 10.000 muertos y 13.000 heridos. Muchos de esto últimos morirían por sus heridas en los días posteriores. El Califa escapó, pero murió un año después en la Batalla de Umm Diwaykarat.


Lo dicho, un arquetipo de película sobre el Imperio Británico.


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