Bienvenido

El blog no está muerto pero como podéis comprobar no puedo dedicarle el tiempo que necesita. Si alguien quiere una breve explicación del parón la encontrará aquí. Iré publicando películas y contestando a los comentarios poco a poco. Gracias por vuestra paciencia, atención e interés.

Actualmente hay 269 películas comentadas

En los siguientes links puedes encontrar todas las películas comentadas, bien ordenadas alfabéticamente o bien clasificadas por períodos históricos.

Los links a otros sitios van en negrita, mientras que los links a videos van en verde. Al final del comentario aparece una lista de videos relacionados.

Si te interesan otros aspectos de las películas de guerra puedes visitar Cine de Guerra.

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lunes, diciembre 14, 2009

Cerco roto (Steiner - Das eiserne Kreuz, 2. Teil)





"Cerco roto" es un bodrio que merecería ser calificado como atentado contra el patrimonio cultural de la humanidad porque se supone que es la continuación de la "La Cruz de Hierro". Dos años después del éxito conseguido por la obra maestra de Peckinpah, la productora Rapid Film intentó repetirlo con los mismos personajes aunque interpretados por diferentes actores. Además, para atraer a una mayor cantidad de público anglosajón, cambió el frente oriental por el occidental.


En principio no parece que hubiera mucha dificultad en hacer una secuela. Al final de "La Cruz de Hierro" no vemos morir ni al sargento Steiner ni al capitán Stransky, así que era posible resucitarlos. Y con buen criterio se contrató a algunas estrellas para los papeles principales. Richard Burton daría vida a Steiner, Helmut Grien al capitán Stransky y Robert Mitchum al coronel Rogers. Como secundarios de oro estaban Rod Steiger y Curd Jürgens. Y una curiosidad, los actores Klaüs Lowitsch y Dieter Schidor repitieron interpretando al cabo Kruger y al cabo Anselm respectivamente.


Se ve que desembolsaron bastante en los actores por lo que ya no les quedaba mucho para otras cosas. Para la dirección se escogió al eficaz Andrew McLaglen que ya había trabajado con Burton en "Gansos Salvajes". Teniendo en cuenta que Burton tenía fama de actor difícil, la decisión no parecía mala, pero lo fue. Aunque la mayor desgracia fue que la elaboración del guión recayó en un par de guionistas de TV y las cosas empezaron a ir mal, rematadamente mal.


"Cerco roto" es un monumento al aburrimiento y a la incoherencia. Probablemente este es el peor papel de toda la carrera de Richard Burton porque en todos los fotogramas siempre tiene aspecto de resacoso. Su Sargento Steiner es patético, es horroroso, es penoso. McLaglen no supo meterle en vereda ni a él ni al resto de los actores. Estos no interpretan, tan solo vagan por las largas secuencias (porque esta cosa se hace muy larga de ver). Lo cual no es de extraña porque la historia está llena de sinsentidos y absurdos en la que se mezcla el frente ruso en Crimea, la campaña de Normandía, el complot contra Hitler, el mensaje anti-belicista y la madre que parió al productor.


En cuanto a las escenas de combate. Si fueran de una cinta de serie D no estarían mal, pero es que se supone que es la secuela de "La Cruz de Hierro", una película con unas escenas míticas realizadas con cuatro duros. Aquí hay mucho tanque moderno, muchos soldados corriendo de un lado para otro en medio de una música horrorosa, mucha explosión espectacular, pero todo tiene un aire artificial, sobre todo porque hay secuencias que se repiten más de una vez.


Lo dejo, creo que ya le he dedicado demasiado tiempo a este engendro.





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miércoles, diciembre 02, 2009

De Dunkerque a la victoria (Contro 4 bandiere)



Nada más nacer el blog, dediqué mi segunda entrada a la que en mi opinión es la peor película bélica que jamás se haya filmado. Y es que para degustar lo bueno, también hay que probar lo malo. En estos años han aparecido unas cuantas películas infames, pero siempre dentro de algún ciclo y acompañando a otras obras de mejor calidad. Bueno, pues creo que es hora de comentar algunas de esas "obras infames" en exclusiva.

"De Dunkerque a la Victoria" es un truño con mayúsculas. Esta co-producción Italo-franco-española es una especie de cóctel de la película de 1960 "Los cuatro jinetes del Apocalipsis" (no confundir con la clásica de 1921) mezclada con "Eric, oficial de la reina" y "La batalla de las Árdenas", pero mucho más cutre y aburrida. Solo la he visto una vez, en su estreno hace ya muchos años. Estaba en plena adolescencia y recuerdo que esa fue una de las primeras ocasiones en las que fuí al cine con unos amigos, sin la compañía de los padres. Reconozco que en aquella época mis gustos no estaban muy pulidos y me tragaba casi cualquier cosa sin rechistar. Con esta película casi me salgo del cine. Fue un auténtico tostón.


La historia base no es mala aunque la hayamos visto antes. Seis amigos de diferentes nacionalidades ven truncada su amistad por la guerra, y cada uno de ellos interpretará a un estereotipo de los que lucharon ese conflicto: el comando, el piloto de caza, el oficial nazi, el corresponsal y la resistente francesa. Y asistiremos a la evacuación de Dunkerque, la batalla de Inglaterra, algunos raids, unas cuantas acciones de la resistencia y por supuesto la batalla de Normandía. Lo malo es que todo tiene una aire de producción barata y descuidada.


Mis neuronas la han ido borrando lentamente de mis recuerdos, así que tan sólo tengo en la memoria algunas imágenes sueltas como la patética escena en la que palma Horst Buchholz. Sobre la calidad interpretativa del resto de actores y las habilidades del equipo técnico, bueno lo mejor es comprobarlo uno mismo. Basta ver el video titulado "Muerte de Capucine" para imaginarse el resto.



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Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”

El asunto me parece lo suficientemente grave como para dedicarle una entrada. Posteriormente la borarré en este blog, pero permanecerá en "Cine de Guerra"

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.


Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.

martes, noviembre 24, 2009

Enrique V (Henry V)





Dirigida e interpretada por Kenneth Branagh, "Enrique V" está considerada por muchos como la mejor adaptación cinematográfica de una obra de Shakespeare. Es cierto que supera a la versión dirigida por Laurence Olivier en 1944, pues no tuvo que sufrir restricciones propagandísticas. Otra cosa es compararla con el resto de las numerosas adaptaciones que existen sobre obras shakesperianas. Supongo que ahí cada uno tendrá su favorita.

Lo mejor que se puede decir de esta película es que Kenneth supo mezclar magistralmente la interpretación teatral con el realismo más crudo. Fue bastante fiel a la obra escrita y así veremos el triste destino de Falstaff o de otros amigos de francachela, tras el cambio que supuso para la personalidad de Enrique el ser coronado y la responsabilidad que conllevaba. Y como guinda del pastel contó con un elenco de actores de primer nivel. Derek Jacobi ejerce de coro que nos introduce en la obra, Brian Blessed interpreta al duque de Exeter, Ian Holm es el capitán Fluellen, Judi Dench hace de mesonera y un jovencísimo Christian Bale da vida a un paje. Todo un mérito de Branagh el disponer de esos ingredientes y de mezclarlos tan bien.

Nuevamente volveremos a ver reflejados los dos eventos bélicos principales de la campaña de Enrique V durante la Guerra de los Cien Años. Por un lado el asedio de Harfleur, pero al contrario que la última vez, aquí veremos como Enrique conmina al burgomaestre a la rendición del puerto. Después de la misma, Enrique se dirige con su maltrecho ejército hacia Calais - sin buscar la batalla pero tampoco rehuyéndola - siendo interceptado por el ejército francés tras el cruce del Somme.

El famoso discurso de San Crispín es uno de los momentos cruciales de la película. El montaje es muy bueno y de alguna manera consigue que unas palabras tan teatrales parezcan adecuadas para la situación e incluso verídicas. De ese discurso viene la expresión "Band of borthers" que da titulo a la famosa serie de Spielberg.

Es entonces cuando se desarrolla la Batalla de Agincourt. De nuevo se vuelve a poner énfasis en la carga de caballería desbandada por la efectividad del arco inglés y en las luchas cuerpo a cuerpo entre nobles franceses y británicos. Aunque en el momento de producirse la película se conocía que el desarrollo de dicha batalla no fue así, pues primero cargaron los caballeros a pie seguidos de la caballería, Branagh prefirió ser fiel a como se consideraba que se había desarrollado la batalla cuando se escribió la obra. De todas formas, esta vez veremos el resultado de lo que se conoció como la masacre de los pajes, aunque no veremos la ejecución de los nobles franceses prisioneros pues no está presente en la obra de Shakespeare.

Es justo reconocer que las escenas de la batalla son bastante buenas incluso para los estándares de hoy en día. Personalmente creo que sirvieron de inspiración para la exitosa "Braveheart". Es cierto que tienen algunos fallos, como por ejemplo que un muerto se mueva o que haya más de una escena que se repite en diferentes momentos como la del infante francés muriendo. Sin embargo, lo mejor de dicha secuencia bélica no es la lucha sino su resultado. Tras la victoria y en un emotivo travelling de más de tres minutos vemos como el ejército inglés marcha en procesión por el desolado campo de batalla cantando el himno religioso Non Nobis para dar las gracias a Dios por la victoria. Creo que es una de las mejores secuencias filmadas en la que se hace realidad el dicho de Wellington de que sólo hay una cosa más terrible que una batalla ganada y es una batalla perdida.

El final de la película puede descolocar. Cinco años después de la batalla se firmó el tratado de Troyes, aunque dicha parte se centra en el diálogo romántico entre Enrique y la princesa Catalina de Francia y no parece estar en consonancia con los horrores que acaba de contemplar el espectador. Pero no hay que olvidar que la obra es un drama de 1599 y que cuando se escribió los efectos especiales del teatro no eran tan realistas. Además, Catalina representa el dulce fruto de la victoria y la posibilidad del hermanamiento de dos reinos. Una posibilidad que se desvaneció con Enrique VI tal y como nos recuerda Derek Jacobi en las ominosas últimas frases de la obra.


Imprescindible y emocionante.




Videos relacionados:

  • Prólogo de Derek Jacobi
  • Entra el rey
  • Bolas de tenis
  • Los franceses, avisados
  • Traición de los nobles ingleses
  • Harfleur: "A la brecha"
  • Capitulación de Harfleur
  • Lección de inglés de Catalina
  • Ultimatum al rey de Francia
  • Ejecutando a Bardolph
  • Noche antes de la batalla
  • Discurso de San Crispin
  • "Dios mío, dispón del día según Tú voluntad"
  • "El día es vuestro"
  • Non Nobis
  • Tratado de Troyes
  • Enrique y Catalina-1
  • Enrique y Catalina-2
    • lunes, noviembre 16, 2009

      Alfredo el Grande (Alfred the Great)





      La película "Alfredo el Grande" fue un intento de la industria cinematográfica británica de volver a coger el tren de las grandes producciones épicas medievales tan típicas de los años anteriores, pero esta vez huyeron de las obras shakespirianas. Intentaron producir una obra que aunque estuviera ambientada en la antigüedad, también tuviera un cierto aire contemporáneo. Y ese fue uno de sus errores.


      Alfredo el Grande fue el primer rey anglosajón que se autoproclamó como Rey de Inglaterra después de los tiempos de la caída del Imperio Romano. Reinó sobre lo que hoy se conoce como Wessex, y lo defendió de las invasiones vikingas, entre los años 871 y 899. Fue una persona bastante instruida, devota y culta. En principio no estaba destinado a ser rey pues era el cuarto en la línea sucesoria. En el 854, con cinco años de edad, viajó a Roma y Francia con su padre Ethelwulf, pues éste tenía que formalizar una serie de alianzas. Tras la muerte de su padre, el reino de Essex pasó a su hermano mayor Ethelbald, luego a su hermano Ethelberd y finalmente a su hermano Ethelred en el 866. Dos años después los daneses invadían el vecino reino de Mercia y Wessex acudió en su ayuda. Fue entonces cuando Alfredo se descubrió como un gran líder militar. Durante el año 871 ocurrieron nueve enfrentamientos. En principio la invasión pareció ser frenada en la Batalla de Ashdown (que se recrea al inicio de la película). Pero en abril del 871, Ethelred murió en la Batalla de Merton y Alfredo ocupó el trono. En mayo los ingleses volvieron a ser derrotados, los daneses ocuparon Londres y Alfredo se vio forzado a firmar una tregua y pagar tributo.


      Alfredo no se quedó ocioso. Se dio cuenta de que en campo abierto los daneses eran mejores que los ingleses y que la paz no duraría, así que diseñó una defensa en profundidad para pararlos. Construyó una serie de burgos y pequeños castillos que estorbasen las maniobras y los suministros de los invasores. Simultáneamente impuso las levas a las poblaciones para organizar una milicia que actuara como un ejército campal. En el 876, bajo el liderazgo del rey Guthrum los daneses tomaron la fortaleza de Warehan, pero Alfredo consiguió aislarles. Para levantar el asedio se negoció una nueva paz y se intercambiaron rehenes. Pero los daneses volvieron a romper el tratado y en enero del 878 atacaron por sorpresa la fortaleza de Chippenham donde se había acuartelado Alfredo para pasar el invierno. Alfredo escapó de milagro y se refugió en las marismas del Somerset. Allí construyó un fuerte en la isla de Athelney y desde esa posición inexpugnable se dedicó a organizar un nuevo ejército con las milicias de la zona. En mayo de ese mismo año, Alfredo surgió con su ejército de las marismas, derrotó a los daneses en la Batalla de Ethandun (el clímax de la película), y volvió a asediarles en Chippenham. Esta vez no se dejó engañar por Guthrum y el asedio continuó hasta la rendición total de los daneses. Alfredo impuso además una condición para levantar el asedio: Guthrum y sus 29 pares debían convertirse al cristianismo. Fue una buena jugada diplomática. Desde ese momento Guthrum pasaba a ser un enemigo del resto de reinos vikingos y a ser un aliado obligado de Alfredo. Un año después se negoció un tratado por el cual se dividían el reino de Marcia entre Alfredo y Guthrum, quedándose el primero con Londres. Alfredo todavía tuvo que lidiar con otras invasiones vikingas, siendo la principal la del año 893, pero su poder no volvió a ser amenazado.


      Pues bien, esta interesante historia se llevó a la pantalla con actores como David Hemmings en el papel de Alfredo y de Michael York en el de Guthrum. Los productores pusieron un montón de dinero en la película. Fue filmada en Irlanda, contratándose a un montón de extras y actores debutantes (uno de ellos era Ian McKellen). Se intentó recrear en lo posible la Inglaterra del siglo IX en vestuarios y decorados. Se llegó a grabar en la roca un caballo blanco de 30 metros que debía de verse en una espectacular batalla y que debía representar la Britania druídica. Desgraciadamente el director era Clive Donner, cuyo principal mérito hasta el momento era la película "What's new Pussycat?", y lo que se consiguió con todo ese esfuerzo fue un auténtico ladrillo.


      Como he indicado más arriba un defecto de este film es que trató de ser contemporáneo. Y claro, si tenemos en cuenta que 1969 lo contemporáneo era el movimiento hippy con su lema haz el amor y no la guerra, podemos empezar a entender algunas de las "licencias históricas" de la película. Así, la devoción cristiana de Alfredo se transforma en una forma de reprimir una pulsión sadomasoquista que provoca que su mujer, la reina Ealswith, se enamore de Guthrum y se acueste con él. Y el ejército de Alfredo sea una "milicia popular" con mujeres ancianos y niños, o que la supuesta falange macedonia se convierta en una especie de desfile de majorettes que forman en triángulo, o que los daneses salgan como un ejército disciplinado y uniformado de negro. Pero el principal defecto de la película es que es aburrida y lenta. Las dos horas que dura parecen cuatro.


      Sólo para los que le gusten los culebrones medievales




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      miércoles, noviembre 11, 2009

      Ricardo III (Richard III)


      "Ricardo III" es la obra que cierra la trilogía shakesperiana de Laurence Olivier ("Enrique V" fue la primera y "Hamlet" la segunda). Fue estrenada en 1955 y no fue tan exitosa como sus predecesoras. Pero en mi caso, esta película es mi preferida de todas las adaptaciones cinematográficas que se han hecho de las obras de Shakespeare, y Ricardo de Gloucester uno de los mejores villanos de la ficción.

      Como en "Enrique V", Olivier volvió a realizar la película como si fuera la representación de una obra de teatro, salvo la parte culminante de la batalla de Bosworth, que fue filmada al aire libre en tierras manchegas. Pero en esta obra Ricardo es el opuesto absoluto a Enrique, pues donde antes había nobleza ahora hay absoluta villanía. Además, Olivier introdujo una novedad. Su personaje de Ricardo está constántemente dirigiéndose a la audiencia para explicar sus planes, dobleces y traiciones. Con ello se consigue que el espectador se convierta en complice de la trama y que incluso comprenda la psicología y motivaciones del personaje. Podemos encontrar un ejemplo actualizado de dicha forma de interpretación en la serie televisiva "Dexter".

      La historia está ambientada en la parte final de la guerra civil inglesa conocida como Guerra de las Rosas. Comienza con la ceremonia de coronación del rey Eduardo IV, y desde ese mismo momento vemos a Ricardo conspirar para hacerse con el trono. Ricardo es un ser deforme cuyo físico refleja su maldad, aunque ésta es desconocida para aquellos que le rodean. Para conseguir su objetivo no dudará en engañar, traicionar, seducir, adular e incluso asesinar a su hermano y a sus sobrinos. Por lo que se sabe, el auténtico Ricardo III no era mucho más malvado o noble que cualquier otro gobernante de la época, y ni siquiera estaba tullido o deforme. Pero la propaganda de la casa de Lancaster fue bastante efectiva a la hora de dejar un cuadro negativo de dicho personaje para la posteridad. Y debemos reconocer que Shakespeare hizo un buen trabajo con su leyenda.

      Como he indicado antes, Olivier encarna a un magnífico villano en su ascenso al poder y posterior caída. Es retorcido, carente de escrúpulos, implacable, ambicioso, y valiente. Creo que es precisamente esa última cualidad lo que le hace grande dentro de su maldad. Es posible pensar que su famosa frase - ¡Un caballo! "Mi reino por un caballo! - muestre la cobardía final del personaje. Pero yo lo dudo. Tengamos en cuenta que sólo lo dice cuando ve todo perdido tras la traición de Lord Stanley, y a pesar de ello sigue combatiendo hasta el final muriendo con la espada en la mano (Sí, lo reconozco, esa escena final está demasiado teatralizada). Y Shakespeare no podía mostrar como un cobarde a un rey inglés, por muy vil asesino que fuera.

      Aunque la obra recoge diversos acontecimientos históricos como es el asesinato de su hermano, el Duque de Clarence, la desaparición de los príncipes, o la caída en desgracia de Buckingham, el evento más importante es la Batalla de Bosworth. La recreación es bastante buena si consideramos el vestuario y tenemos en cuenta que está realizada en los años 50, aunque la dehesa manchega no se parece mucho a la campiña inglesa. Lo más destacable es como se van disponiendo las distintas tropas según Ricardo va explicando el plan de batalla realizando un croquis en la arena. Como la batalla fue filmada en España hay una curiosa anécdota. El pintor Salvador Dali realizó un retrato de Laurence Olivier caracterizado como Ricardo III. El actor guardó dicho retrato hasta que tuvo que venderlo para pagar los estudios a su hijo.

      Si no al cielo ¡de la mano todos al infierno!



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      Película entera en Google Video

      sábado, octubre 31, 2009

      Enrique V (Henry V)



      El título original de esta película es "The Chronicle History of King Henry the Fift with His Battell Fought at Agincourt in France". Desconozco si hay un título más largo y descriptivo en la historia del cine, pero esta claro que el de esta película opta al galardón. Laurence Olivier mantuvo el título de la obra original de Shakespeare en la que se basó, pero todo el mundo la conoce por su título más corto: "Enrique V".

      Parece ser que fue el propio Winston Churchill el que convenció a Olivier de que se encargara del proyecto. Desde el principio se tuvo claro de que debía de ser una película con un marcado carácter propagandístico. El pueblo inglés estaba en su cuarto año de guerra, las cosas en Italia no iban muy bien, las penalidades y el racionamiento estaban haciendo mella. Por ello, parte de los gastos de producción fueron cargados al erario británico. Se realizó un considerable esfuerzo económico para realizar la película. Fue filmada en technicolor, y se aprovechó el 75% del material filmado (eso si que es ahorrar). Asimismo, como el metal era escaso, las cotas de mallas fueron imitadas con lana teñida de gris. Otra curiosidad es que no fue filmada en Gran Bretaña, sino en Irlanda y los extras fueron soldados del ejército irlandés. Y finalmente, Olivier firmó un contrato en el que se comprometía a no salir en ninguna otra película durante 18 meses para así animar a la gente a ir a ver este film. A cambio recibió 15.000 libras esterlinas libres de impuestos (casi medio millón de hoy en día). El fisco británico le demandó por ello ya que consideraba que había sido un ganancia por ejercer su profesión, pero el juez le dio la razón al actor arguyendo que había sido pagado precisamente para evitar que trabajara, por lo que no podía considerarse una ganancia.

      Olvier realizó una gran adaptación de la obra de Shakespeare. La película comienza recreando el Globe Theatre donde el espectador parece que va a asistir a la representación de la obra en el escenario. Los decorados se basaron en los dibujos medievales de los manuscritos conocidos como "Libro de las Horas". Pero poco a poco vemos que va adquiriendo un estilo más cinematográfico y realista hasta que culmina en la recreación al aire libre de la Batalla de Agincourt. Después de dicha batalla la obra vuelve a recuperar gradualmente el tono de representación teatral hasta que finaliza con el aplauso del público en el Globe Theatre.

      Si obviamos el tono propagandístico, la obra de Shakespeare sigue de manera bastante fiel las andanzas del rey Enrique V durante su campaña de 1415 en medio de la Guerra de los Cien Años. Hay dos episodios bélicos principales. El primero es el Asedio del puerto Harfleur. Allí Enrique lanza la primera arenga a sus desanimadas tropas que han sido rechazadas en los muros de la fortaleza. Tras dicha arenga se lanzan al asalto final. En realidad, la ciudad se rindió tras más de un mes de asedio, y las tropas inglesas no sufrieron bajas por parte de las armas francesas, sino por culpa de la disentería. Tras la caída de la ciudad, el diezmado ejército inglés se puso en camino a Calais pero el ejército francés le interceptó.

      El segundo de los episodios es la famosa Batalla de Agincourt. Contra todo pronóstico, el debilitado ejército de Enrique derrotó a un ejército francés seis veces mayor. Aquí encontramos la famosa escena del discurso del día de San Crispín. En la película se muestra a los arqueros ingleses aniquilando a la innumerable caballería francesa con sus flechas. Los estudios actuales muestran que la derrota se debió a otras causas. Ciertamente el arco inglés era un arma bastante efectiva, pero no tanto como para perforar cualquier armadura, sobre todo la de los caballeros. Adicionalmente, una gran parte de los franceses no cargaron a caballo, sino a pie. Al parecer se combinaron una serie de circunstancias que culminaron en el desastre. Por un lado el fango dificultó enormemente el avance. Por otro lado el terreno causó que las fuerzas francesas se embotellaran debido a un efecto embudo. Al parecer las filas de vanguardia se empaquetaron de tal manera que los caballeros no podían moverse. Algo parecido a lo que sucedió en la Batalla de Cannas con los romanos.

      La película fue estrenada en Londres el 12 de julio de 1944, en plena batalla por Normandía. Para evitar susceptibilidades se eliminaron algunos de los textos de la obra original de Shakespeare. Así por ejemplo Enrique no amenaza a los habitantes de Harfleur con violaciones y destrucción si no se rinden, y se suprimió la frase final lamentando la perdida de Francia con Enrique VI. También desapareció la escena en la que Enrique se ve forzado a ajusticiar a unos soldados de su ejército, entre ellos un amigo suyo, para dar un escarmiento. Es una pena, porque al eliminar los aspectos oscuros hace que la obra sea demasiado maniquea, lo que causa que haya envejecido un poco mal. De todas formas la cinta fue todo un éxito de taquilla, y animó a Olivier a intentar adaptar para la pantalla otras obras del bardo.

      Cine clásico en estado puro.


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      sábado, octubre 24, 2009

      Las Cruzadas (The Crusades)



      "Las Cruzadas" fue la siguiente película realizada por Cecil B. DeMille después de su éxito con "Cleopatra". No se comportó mal en taquilla pero no debió de cumplir las expectativas del director, ni las del productor. Al parecer recaudó menos de lo que había costado y por eso en su autobiografía, DeMille la consideró como su único fracaso comercial.


      DeMille realizó el acostumbrado espectáculo kitsch mezclando, epica espiritual, lujo oriental, castidad occidental y aventuras al estilo de la novela "El talismán" de Walter Scott. Aquí no vamos a encontrar fidelidad histórica, sino espectáculo. A pesar del título la película está ambientada en el desarrollo de la Tercera Cruzada tras la caída del Reino de Jerusalén. Lógico si consideramos que es la "cruzada anglosajona". En los papeles protagonistas tenemos a Loreta Young interpretando a Berenguela de Navarra, a Henry Wilcoson en el papel de Ricardo Corazón de León, y a Ian Keith en el del sultán Saladino. El guión sigue la pauta del pecador que tras una vida disoluta encuentra el amor de su vida y cuando lo pierde se da cuenta del vacío de su existencia por lo que está obligado a expiar su anterior comportamiento para poder recuperarlo.


      Aunque el código Hays sobre las buenas costumbres ya estaba plenamente en vigor, DeMille se las apañó para volver a introducir el elemento erótico en la trama, aunque de forma muy sibilina. La historia de amor entre Berenguela y Ricardo es una especie de quiero y no puedo que empieza con la secuencia de la boda por poderes de Berenguela con la espada del rey. Tras darse cuenta de su error Ricardo intentará realizar una doble labor de conquista: su esposa y Tierra Santa. Pero su orgullo provocará que pierda ambas en manos sarracenas. Finalmente la unión podrá ser consumada tras la conquista por poderes de Jerusalén al depositar Berenguela la espada de Ricardo como ofrenda en la Iglesia del Santo Sepulcro.


      Hubo una serie de percances durante el rodaje debido al mal humor del director y a su forma tiránica de dirigir. El más llamativo fue durante una escena del asedio de Acre. DeMille no paraba de gritar con su megáfono a los extras exigiéndoles más realismo y acción. Entonces uno de ellos tensó su arco y le lanzó una flecha que se clavó en su megáfono. DeMille abandonó el set por el resto del día y desde entonces moderó bastante sus exigencias.


      Como ya he comentado antes, la cinta recuerda a la novela "El talisman", sobre todo en la cuestión de las intrigas entre los diferentes reyes y nobles que componen la Cruzada y en representar a Saladino como un caballero tan honorable como sus oponentes cristianos. Incluso comparten el mismo malo, que no es otro que Conrado de Montferrat. También se encuentran otros personajes estereotípicos como el eremita santo que arenga a la Cruzada interpretado por Aubrey Smith. Son bastante llamativos los diálogos en los que se hace referencia a la posible concordia entre los musulmanes y los cristianos debido a su religión monoteista - ¿No creemos ambos en un único Dios? -se pregunta Berenguela. Mucho más creíbles que los diálogos impostados sobre semejanzas culturales de la precuela más moderna dirigida por Ridley Scott. Ese carácter solidario debido a la religión también se ve representado en el consejo de reyes cristianos, entre los cuales se encuentra un rey ruso. Eso es bastante llamativo por dos razones. Primero porque los rusos nunca participaron en una cruzada, y en segundo lugar porque los cristianos católicos y los rusos ortodoxos se llevaban a matar por esos años.


      Probablemente sea la mejor película de tema medieval producida en la época del blanco y negro. Se nota que se realizó un gran gasto económico en cuanto a decorados y espectacularidad. Destacaría las escenas del asedio de Acre, o la estancia del ejército cruzado en el puerto de Marsella antes de salir hacia Tierra Santa. Mi escena preferida es la conocida como la de las tres eses: Silk, Swords and Saladin. Es aquella en la que Saladino se presenta ante los jefes de la Cruzada. Allí Ricardo le muestra la fuerza de su brazo y su espada rompiendo de un mandoble una barra de hierro. Saladino no se inmuta y tomando un paño de seda lo arroja al aire cortándolo con su alfanje. Dos filosofías guerreras frente a frente.


      Probablemente sería mejor recordada si hubiera sido una película coloreada.



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      jueves, octubre 15, 2009

      Stalin





      Al famoso axioma - la historia la escriben los vencedores - habría que añadirle la siguiente coletilla - pero son los vencidos los que protagonizan las mejores películas. Porque eso es exactamente lo que ocurre cuando comparamos entre sí las representaciones cinematográficas dedicadas a los tres mayores dictadores sanguinarios del siglo XX: el tío Adolf, el tío Jose y el tío Mao.

      "Stalin" es el único biopic dedicado por entero al infame dictador comunista. Se trata de una producción de la HBO de casi tres horas de duración. Robert Duvall fue el encargado de dar vida a Josef Stalin, y acompañándole encontramos a Julia Ormond en el papel de Nadya Allilulyeva, a Maximillian Schell encarnando a Lenin y a Jeroen Krabbé como Bukharin. Hay otros rostros conocidos de series norteamericanas intepretando a los diversos personajes protagonistas de aquellos terribles años como fueron Trosky, Voroshilov o Beria.

      Aunque el telefilm abarca desde la juventud de Stalin hasta su muerte, la mayor parte del mismo está dedicada al período comprendido entre los años 1920 y 1940. Es decir, todo lo que significó su llegada al poder y su posterior mantenimiento en el mismo. La historia está contada tomando como base los recuerdos de Svetlana, la hija de Stalin. Veremos así las intrigas para conseguir su ascenso al poder, el exilio de Troski, la muerte de Nadya, sus relaciones con sus hijos, el asesinato de Kirov y las diversas purgas que provocó para eliminar a todos aquellos que, o bien se le opusieron, o bien le apoyaron alguna vez pero habían dejado de ser útiles. Destacaría una frase que resume bastante bien lo que significó el stalinismo y en que acabaría convirtiéndose. ¿Crees qué no lo se? Stalin lo sabe todo.

      Esta miniserie fue galardonada con varios premios, incluido un globo de oro a Robert Duvall por su interpretación. Lo cual me hace pensar que los candidatos de aquel año no debieron de ser muy buenos. El Stalin de Duvall es flojísimo. El principal handicap es que la mitad de la película está dedicada al período en el que Stalin estuvo casado con Nadya, cuando tenía entre 40 y 50 años. Y Duvall tenía 60 años cuando realizó el papel, por lo que se nota mucho el kilo de maquillaje, el peluquín y el falso mostacho que lleva. Su aspecto no desentona tanto cuando representa al Stalin post-IIGM, pero esa parte son tan sólo los 20 minutos finales de la película. En mi opinión el mejor Stalin de la pantalla es el cerdo Napoleón de "Rebelión en la Granja".

      Adicionalmente la serie tiene el defecto de intentar abarcar mucho en muy poco tiempo. Hay aspectos sobre los que pasa totalmente de puntillas, cuando no se obvian por completo. Así, brillan por su ausencia cualquier referencia a la Guerra Civil Española, a la Guerra de Invierno, al pacto con Hitler, o a la invasión de Polonia. Y en cuanto a su papel durante la Segunda Guerra Mundial, se reduce a la crisis nerviosa que sufrió durante los primeros días de la operación Barbarroja y su posterior recuperación. El resto de la IIGM son imágenes de un documental con el avance de los tanques soviéticos. De hecho, el mariscal Zhukov ni siquiera sale.

      Otra cosa que me gustó bastante poco fue el infantil maniqueísmo que tiene. Es cierto que Stalin era un tirano desalmado y mostraba muy poco cariño hacia sus retoños y que sus secuaces eran en su mayor parte unos pelotilleros ansiosos por medrar, aunque Molotov no era tan estúpido como lo representan. Pero lo que no parece tan creíble es que aquellos que se oponían a Stalin, como Troski, Kirov o Bukharin, fueran tan bondadosos e idealistas como los pintan. Incluso Lenin es representado como una especie de santo varón que sólo buscaba el bien de todos. En mi opinión aquello fue un régimen en el que se dio una competición entre diversos personajes, cada cual más corrompido y rastrero, y el más despiadado fue el que ganó.

      En el lado bueno de la serie destacaría su ambientación y que resume bastante bien lo que fue el establecimiento del estalinismo, sobre todo en el aspecto de las purgas. También me gustó la forma de representar a Stalin como una especie de ser paranoico que desconfía de todos y que atemoriza a todos. Y como éste consigue apoyarse en un determinado momento sobre unos personajes apelando a sus ambiciones para luego traicionarles y deshacerse de ellos.


      Merece la pena verse por lo que cuenta, no por cómo lo cuenta.


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      viernes, octubre 02, 2009

      El Gran Dictador (The Great Dictator)



      Ray Bradury dijo de tras ver esta película que - La comedia es la mejor forma de atacar un régimen totalitario. Desgraciadamente tanto la historia, como Charles Chaplin, se han encargado de quitarle la razón. Ningún régimen totalitario ha caído a base de carcajadas y el propio Chaplin dijo que si hubiera conocido todos los horrores que causó el nazismo nunca habría sido capaz de hacer esta película. Afortunadamente no los conocía en 1939, porque su película es el mejor alegato que se ha hecho hasta la fecha contra toda forma de totalitarismo.


      No está muy claro cuando se le ocurrió la idea a Chaplin de realizar "El Gran Dictador". En 1931 visitó Berlín y allí parece ser que hubo algunos camisas pardas que le insultaron. En 1934, con Hitler ya en el poder, se publicó un panfleto nazi que describía a Chaplin como un asqueroso saltimbanqui judio. Un amigo le envío una copia del panfleto que se supone le inspiró. Fue el director Alexander Korda quien le hizo a notar a Chaplin la gran cantidad de similitudes que tenía con Hitler, y no sólo en su aspecto externo. Ambos habían nacido en el mismo año y en la misma semana de abril. Ambos habían tenido infancias difíciles, ambos habían tratado de abrirse camino en el mundo del arte (uno fracasó) y ambos al final habían conseguido un gran éxito en aquello a lo que se dedicaban. En 1938 parece que Chaplin tuvo una conversación con un escritor rumano sobre la idea de parodiar a los dictadores fascistas. El tal escritor le demandó por plagio en 1947 exigiéndole medio millón de dólares, aunque acabó conformándose con 95.000.


      El caso es que a mediados del año 1938 Chaplin comenzó a buscar fondos para la película, pero al parecer no había mucha gente a la que le hiciera gracia producir una parodia sobre el nuevo dictador alemán. Chaplin tuvo que desembolsar 1,5 millones para su realización. Y comenzaron los problemas. El gobierno de Chamberlain le hizo saber que su película sería prohibida en el Reino Unido, pues iba en contra de la política de apaciguamiento. Sin embargo también comenzó a recibir apoyos, incluidos el del propio Roosevelt. La película comenzó a rodarse en septiembre, una semana después de haber estallado la Segunda Guerra Mundial, y su rodaje finalizó seis meses después. Durante el montaje sucedió la caída de Francia, así que Chaplin cambió el final en el que se veía a los soldados de Tomainia que abandonaban un desfile para realizar una danza popular, por el apasionado discurso en el que proclama la democracia y la esperanza.


      La película fue estrenada el 15 de octubre de 1940 en los USA y en diciembre llegó a Gran Bretaña. En Francia, como en muchos otros países ocupados, no pudo ser vista hasta el año 1945. Se sabe que Hitler la vio en más de una ocasión en pases privados y según Reinhard Spitzy le gustó, aunque Chaplin dijo que hubiera dado todo lo que poseía por saber su opinión. El propio Albert Speer la definió como el mejor documental sobre el régimen nazi. En España no se estrenó hasta después de la dictadura y en Italia no se pudo ver completa hasta que murió la viuda de Mussolini. Fue la primera película sonora de Chaplin, y su mayor éxito.


      En el aspecto cinematográfico podríamos destacar todos los fotogramas de esta cinta. Es impresionante la cantidad de temas que toca: la Primera Guerra Mundial, el antisemitismo, los heridos de guerra, los campos de concentración, las relaciones internacionales, la megalomanía, la demagogia, el populismo, y sobre todo, que uno debe de luchar por la libertad y por sus derechos si los quiere conservar.


      Chaplin dijo de Hitler que éste era uno de los más grandes actores que había visto. En mi opinión no iba nada desencaminado. El talento de Hitler se manifestó en su capacidad de manipular a las masas, tal y como hacen algunos actores. Por eso creo que Chaplin consiguió con el famoso discurso final de esta película la interpretación más cercana a la del "Hitler demagogo". Porque tanto Hitler como Chaplin se dirigen al público que les está viendo con el ánimo de convencerles para luchar, aunque el contenido del discurso de uno y del otro son diametralmente opuestos. El primero pide que se luche y muera por el Reich, el segundo por la libertad y la democracia.


      Todos tenemos nuestro gag y momento preferido de esta película. Los más conocidos son el discurso de Hinkel en deustchemacarronic, los investos disparatados, el encuentro entre Hinkel y Napaloni, etc. En mi caso, mi gag preferido sigue siendo la danza del globo, pero el momento que más me emociona es una pequeña secuencia que hay justo antes del discurso final. El barbero sube lentamente las escaleras de la tribuna y en el muro se lee en letras grabadas en la piedra la palabra "Libertad".



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      La crítica de von Kleist

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      "El Gran Dictador" en CineHistoria



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      domingo, septiembre 27, 2009

      Hitler: el reinado del mal (Hitler: the Rise of Evil)






      Hitler: el reinado del mal” es una miniserie de televisión producida por la CBS de 2 horas y media de duración dedicada a uno de los hechos históricos más interesantes, pero menos representados en la pantalla: la juventud de Adolf Hitler y su llegada al poder.

      Probablemente no soy el único que siente una mezcla de fascinación, curiosidad y perplejidad cuando estudia el período histórico que culminó en la llegada de Adolf Hitler al poder. El nacional-socialismo no fue la primera, ni por desgracia la última, ideología totalitaria en llegar al poder de una nación. Sus primos-hermanos, el comunismo y el fascismo, lo habían hecho antes; el primero por la fuerza de las armas tras una guerra civil, el segundo tras aprovechar las debilidades del sistema democrático para dar un golpe de estado. Ese último fue el método empleado por Hitler. Tampoco fue muy original en su forma de mantenerse en dicho poder: alienar a la sociedad en torno a un objetivo común anulando las libertades individuales, instaurar un estado policial y practicar una política expansiva hacia el exterior. En lo que fue “original” el nazismo es que llegó al poder con un personajillo como Hitler en una de las sociedades más avanzadas de mediados del siglo XX y que casi consigue llevarla a la edad de piedra en tan sólo 12 años.

      Esperaba ver en esta película cómo fue posible que alguien que era un aspirante a pintor, sin estudios superiores, cuyo principal mérito es que había sido héroe de guerra, pudiera llegar a ese puesto y en esa nación. Porque cuando se compara al tío Adolfo con otros dictadores de esa época encuentra sustanciales diferencias. El tío José llegó al poder como resultado de una lucha interna dentro del PCUS, pero ese partido ya estaba mandando en la URSS. El tío Paco era general y había llegado tras ganar una guerra civil. El que más se le parece es el caso del tío Benito, pero éste tenía estudios, era periodista, y tuvo experiencia política antes de que tomara el poder. Adolfo en cambio llega utilizando una estrategia basada en ser un ídolo de masas utilizando los más modernos medios de comunicación de la época, fundamentalmente la radio y el cine. Fue un auténtico líder mediático. En opinión de Charles Chaplin, Hitler era uno de los más grandes actores porque sabía dar al público lo que éste le pedía. Manejaba a las masas como un artista, y no como un político. Viendo las cintas de los mítines y ceremonias nazis uno piensa que hay mucho de verdad en esa aseveración.

      Ciertamente la película explica de manera bastante detallada los pasos que van a llevar a Hitler al poder. Veremos su fracaso para entrar en la escuela de arte, su participación en la Primera Guerra Mundial, su introducción en la política, el putsch de Munich, su encarcelamiento, sus relaciones sentimentales, y finalmente la toma del poder. Todo eso esta ahí, es la historia del "Hitler demagogo", de la formación del líder de masas que volvió loca a la llamada kulturnation. Pero la película es defraudante. Cuando termina se tiene la sensación de que se ha visto un documental dramatizado bastante mediocre a pesar del elenco de actores.

      Uno de los motivos es que Robert Carlyle no hace un buen Hitler. Si hay una cosa en la que todos los estudiosos del nazismo coinciden es que Adolf era capaz de mesmerizar a las multitudes. Sin embargo cuando uno ve a Carlyle dar su primer mitin en una cervecería lo primero que piensa es que si Hitler hubiera hablado, le habrían echado monedas. El Hitler de Carlyle es demasiado histérico para ser tomado en serio. Esa histeria es la esperable en el Hitler de 1944, no en el de 1920 o el de 1930. Carlyle no es el único actor que no da la talla. El resto del reparto parece competir con él en demostrar que lo pueden hacer peor. Ernst Röhm es interpretado por Peter Stormare, que se parece a dicho personaje tanto como un huevo a una castaña. Algo similar ocurre con el personaje de Ludendorff, que es representado como un estúpido ignorante pelele manejado por Hitler. Otros rostros conocidos son Julianna Margulies (Helene Hanfstaengl), que no consigue desencasillarse de su papel de enfermera en la serie ER, Liev Schreiber (Ernst Hanfstaengl), Matthew Modine (Fritz Gerlich) y Peter O’Toole penosamente maquillado como canciller Hindenburg. Para rematar el desastre, personajes esenciales para entender el nazismo como Goebels, Hess o Goering son reducidos a meros comparsas anecdóticos, !Y Himmler ni siquiera aparece!

      El segundo motivo es el maniqueísmo infantil de la cinta. Inicialmente se pensó en realizar una recreación lo más fiel posible a la historia y para ello se contrató al historiador Ian Kershaw como asesor. Pero éste abandonó el proyecto ante la gran cantidad de inexactitudes, cuando no auténticas falsedades, que tenía el guión. Y es que al parecer los productores tenían muy claro que si Hitler fue la encarnación del mal sobre la tierra, debía de serlo desde la niñez. No podía haber realizado actos buenos en ningún momento de su vida. Todo en él debía de haber sido malo o perverso. Así le vemos golpear cruelmente a su perro, cuando está comprobado que era un gran amante de los animales. Por supuesto la Cruz de Hierro de primera clase se la gana porque es un pesado con su coronel de origen judío al que no para de decirle -¡Me la ha prometido! ¡Me la ha prometido!- ¿De verdad hay alguien que se crea eso? La Cruz de Hierro es una condecoración al valor que no se daba a cualquiera (y mucho menos en plena IGM). Hitler fue condecorado dos veces y la Cruz de Hierro de primera clase sólo se daba por actos de gran valor. Hitler realizó dos actos de valentía, nos guste o no.

      El resultado es que Hitler es representado como un tipejo despreciable, rencoroso y solitario (que para eso es "el malo" por si no nos ha quedado claro). En la escena de los mítines en la cervecería incluso se le ve escupir, cuando se sabe que era exageradamente pulcro. Por lo que no se puede evitar pensar que si hubiera sido una persona con esa falta de carisma y con la mitad de antipatía que se muestra en esta producción, estoy seguro de que no sólo no le hubieran dejado hablar, es que dudo mucho que le hubieran dejado entrar en cualquier cervecería de Munich. En el resto de la cinta, Carlyle se esfuerza en mostrar lo malo y retorcido que era Hitler. No sentía compasión por nadie, utilizaba a todo el mundo, era abstemio y no fumaba como si fuera un fanático religioso (en realidad bebía, aunque poco). Y sobre todo, gritaba, gritaba y gritaba, tanto en público como en la intimidad. Así que nuevamente te preguntas ¿Cómo un tipo así tuvo tantos seguidores?

      Resumiendo. Mejor verse un documental como “Nazis, un aviso de la historia” a esta miniserie.




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      viernes, septiembre 18, 2009

      El Hundimiento (Der Untergang)



      "El Hundimiento" es famosa por dos cosas. La primera, porque de todas las películas dedicadas a los momentos finales del nazismo, es la más fiel a los hechos históricos. El director Oliver Hirschbiegel y el productor Bernd Eichinger se basaron en diversos trabajos para la elaboración del guión, pero sobre todo en el libro homónimo de Joachim Fest y en las memorias de Traudl Junge, una de las secretarias de Hitler. La segunda razón, por la interpretación de Bruno Ganz.


      Bruno Ganz realizó un trabajo previo de cuatro meses para meterse en la piel de Hitler. La piedra angular de su interpretación se basó en una grabación de una conversación privada de Hitler con Mannerhein. Era el 4 de junio de 1942 y se celebraba el 75º cumpleaños del finés por lo que Hitler realizó una visita de cortesía. Un técnico de la radio finlandesa llamado Thor Damen, grabó 11 minutos de conversación sin que Hitler se diera cuanta. Según palabras de Ganz, Hitler tenía un característico acento austriaco y una voz suave y atractiva, de un barítono tranquilo. Intenté capturar eso. Sin embargo, otros definen su tono y expresiones como las pertenecientes a alguien de la clase trabajadora y al que le gusta dar monólogos sin esperar ninguna respuesta. Incluso llega a pronunciar incorrectamente el nombre de la capital finlandesa (dice Helsinski en lugar de Helsinki). Lo que más le fascinó a Ganz no era que Hitler fuera apoyado por el pueblo alemán, es que era amado por dicho pueblo. A pesar de sus esfuerzos al final acabó reconociendo que como actor no podía llegar al corazón de Hitler, porque no lo tenía.


      Esta no es la primera película alemana que trató el tema del final de Adolf Hitler. Ese honor le corresponde a la película "Der letzle Akt" ("El último acto") dirigida en 1955 por G.W. Pabst ,el director de "Cuatro de infantería". Tan sólo he visto el pequeño corte que hay en Youtube, pero si tenemos en cuenta que fue realizada diez años después de la muerte del dictador y aún así no es famosa, no parece que tenga mucho que ofrecer. Según la crítica, el principal problema es que el Hitler representado era muy poco creíble por el carácter psicopático que le dio el actor Albin Skoda. Adicionalmente, el personaje de Hitler es un secundario, no el personaje central de la trama. Hay una anécdota curiosa sobre esta película. Traudl Junge accedió a ser entrevistada como parte de la labor de documentación previo pago de 1.500 marcos y con la condición de que su persona no apareciera en la película. De hecho, su personaje aparece por primera vez en el cine en la película "Hitler: los últimos diez días".


      Volviendo a la película que nos ocupa, lo que la distingue de las demás producciones es que no sólo cuenta lo que sucede en el interior del führerbunker, sino que da una visión mucho más general de lo que debió ser la Batalla de Berlín. Así aparecen personajes cuya relación con Hitler es casi anecdótica, como el doctor Schenk o la del hitlerjugen Peter Granz, pero cuyas historias particulares reflejan las miserias del pueblo alemán en aquellas terribles horas. Los otros dos personajes, además de Hitler, sobre los que gira la película son dos mujeres: Traudl Junge y Magda Goebels. Las entrevistas a una anciana Traudl Junge que se ven al principio y al final son las que sirven al espectador de enlace con aquel período histórico y como una forma de evitar que dicho espectador sienta alguna simpatía por Hitler. Junge confiesa que ella llegó a sentir devoción por Adolf Hitler en su juventud pero que el tiempo le había permitido ver el horror que había significado su gobierno. Magda Goebels representa precisamente lo contrario. Alguien con una capacidad de devoción/autodestrucción tan grande que no duda en inmolar a su descendencia cuando ve que todo se ha perdido. La secuencia en la que asesina a sus hijos es sin duda una de las más turbadoras de la película. El espectador sabe que lo que está viendo ya ha pasado, pero aún así espera que suceda algo que lo evite.


      Pero sin duda la película es famosa por la polémica que generó. La interpretación de Ganz fue sobresaliente, equiparable a la de Alec Guinnes, y nos muestra un Hitler que no era el típico loco megalómano chillón de otras producciones. Al igual que el representado por Guinnes, el Hitler de Ganz también muestra un lado humano e íntimo, aunque a diferencia del actor británico, en esta ocasión no hay mezquindad ni maldad encubierta. Se muestra amable con el servicio y atento con sus amigos como los Goebels. Incluso es capaz de perdonar errores sin importancia. Estamos frente a un personaje enfermo y patético, del que probablemente sentiríamos lástima si no supiéramos que es el responsable de tanta destrucción y miseria. Y esto fue precisamente la causa de la polémica. El periódico sensacionalista Bild llegó a preguntarse si ¿Debemos permitir representar al monstruo como un ser humano? temiendo que la película animase a los neo-nazis. El director Wim Wenders incluso llegó a afirmar que se glorificaba a Hitler. Personalmente opino que la polémica tenía algo de artificial. Hitler era un ser humano, y lo que demuestra su historia es lo bajo que pueden llegar algunos miembros de nuestra especie.


      De todas formas la película no deja de tener un cierto tono apologético. Además de la declaración de Traud Junge en la línea - Yo no sabía nada, aunque reconozco que eso no es excusa- eso tono también se ve en el tratamiento de algunos de los personajes secundarios como el doctor Schenk. En la película es un médico de las SS que intenta ayudar a los heridos, obviándose cualquier referencia a sus experimentos con prisioneros de guerra. También es bastante curioso el que no se muestre lo que les pasó a las mujeres una vez dejaron el bunker. Traudl Junge por ejemplo fue violada por un grupo de soldados soviéticos y luego fue hecha prisionera e interrogada.

      A mí me gusta más la interpretación de Guinnes en "Hitler: los últimos diez días", pero reconozco que en su conjunto, "El Hundimiento" es mejor película.



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      sábado, septiembre 12, 2009

      El Bunker (The Bunker)





      "El Bunker" es una producción de la CBS para la televisión y está basada en la obra homónima del periodista James O'Donnell. Desde el punto de vista cinematográfico lo más interesante de la misma es que el actor Anthony Hopkins es el encargado de dar vida a Adolf Hitler. Sin embargo el nivel de esta producción no es tan bueno como uno esperaría.

      Lo mejor que tiene es que en términos históricos es bastante correcta y detallada. La acción transcurre desde que Hitler tomó la decisión de bajar al bunker en enero de 1945 hasta el abandono de sus instalaciones el primero de mayo de ese año. O'Donnell se basó en entrevistas personales para realizar su obra. Y lo interesante es que no sólo entrevistó a las personas más cercanas a Hitler, como sus secretarias o los jerarcas como Speer. También entrevistó a otros miembros del personal del llamado führerbunker. Así conoceremos los puntos de vista del ingeniero Johannes Hentschel encargado de las instalaciones o del suboficial Rochus Misch encargado de las comunicaciones. Eso nos permite conocer algunos detalles interesantes de dichas instalaciones y hacernos una idea de lo que debió significar el vivir allí durante tanto tiempo. Sin embargo, la mayor parte del guión se basó en el punto de vista de Albert Speer, por lo que dicho personaje tiene un protagonismo excesivo (se llega a incluir su supuesto intento de atentado con gas nervioso). También tiene su cuota de licencias artísticas: en un determinado momento vemos un flashback de la cocinera Constanze Manziarly sobre tiempos más felices. Es difícil que esos recuerdos provengan de una entrevista con dicha persona pues Constanze fue vista por última vez con dos soldados rusos que se la llevaban al interior una estación de metro para "comprobar sus papeles".


      En cuanto a la recreación del bunker y de la cancillería podemos decir que llega a pasable, pues el cartón-piedra se nota demasiado, aunque no hay que olvidar que es una producción de TV. Pero es en el nivel interpretativo donde la película tiene su lado más débil. El peso de la producción recae en dos actores, el ya mencionado Anthony Hopkins y Richard Jordan en su papel de Albert Speer. Y en mi opinión ambos no lo hacen todo lo bien que uno espera. El Speer de Jordan es demasido blando, parece más un buen chico en uniforme que el arquitecto del III Reich. En cuanto a Hopkins, ganó un Emmy por su actuación y se cuenta que los extras que hacían de guardía personal se cuadraban cuando el entraba en una habitación, aunque no fuera caracterizado de Hitler. Pero a mi su interpretación me parece demasiado forzada. Se nota que Hopkins se pasó varias horas viendo el mismo discurso de Hitler y aprendiendo a imitar sus gestos y gritos (por cierto, en inglés Hopkins es ininteligible, ver el video). Además por si no nos queda claro, al final nos lo ponen otra vez repitiendo ese discurso. Pero imitar no es interpretar, porque siempre tienes la sensación de que no es Hitler, sino que es un actor haciendo de Hitler. El único que en mi opinión se salva es Michael Lonsdale en su papel de Martin Bormann. No hace el típico personaje de aspecto porcino que parece tonto, sino alguien más astuto y peligroso.


      En resumen, para los muy aficionados a ese período de la historia.


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      domingo, septiembre 06, 2009

      Hitler, los diez últimos días (Hitler: the last ten days)



      origen de la imagen



      Lo mejor de "Hitler, los últimos diez días", y el motivo principal por el que merece la pena verla, es la interpretación que realiza Alec Guinnes de Adolf Hitler. Aunque esta recreación no es la más fiel a la historia como la reciente “El hundimiento”, si está considerada por muchos como la mejor interpretación dramática del funesto personaje.

      Esta co-producción italo-británica proclama en sus títulos de crédito que es una reconstrucción fiel de los hechos que acontecieron dentro del führerbunker entre el 20 de abril, cumpleaños del tío Adolfo, y el 30, fecha en la que se suicidó, tal y como fueron recogidos en las memorias del Rittmeister Gerhard Boldt. Curiosamente, el personaje de Boldt se mantiene en la película pero sus actos son realizados por el ficticio capitán Hoffman (Simon Ward). Se nota que se trata de una producción de bajo presupuesto, con actores británicos e italianos de segunda fila en su mayor parte, siendo el más conocido de ellos Adolfo Celi (el malo de “Operación Trueno”) dando vida al general Krebs. Pero hay que reconocer que la reconstrucción del bunker es muy buena, aunque no parezca muy difícil simular unas paredes de hormigón, y la historia está contada de manera eficaz y convincente.

      Guinnes estaba muy orgulloso de su interpretación. En esos años su carrera no estaba pasando por un buen momento y el trabajo escaseaba, así que este papel protagonista le vino como llovido del cielo. Históricamente, Hitler pasó sus últimos días completamente deprimido y sedado, con algunos ataques de ira. El Hitler de Guinnes en cambio es mucho más activo y despierto de lo que debería esperarse. Está acorralado, pero sin embargo vemos que aún mantiene esperanzas en la victoria y es capaz de explotar en una serie de rabietas incontrolables cuando la realidad no coincide con sus deseos. Guinnes nos muestra al Hitler que todos esperamos ver. Un tirano que se cree un genio militar dando órdenes sobre los mapas mientras abronca a sus generales, y un genio artístico planeando edificios de la futura capital del Reich de los mil años dispuesto a que se haga verdad el dicho “después de mí, el diluvio”. Guinness fue el primer actor que se arriesgó en mostrar un lado humano e íntimo del dictador, aunque por supuesto ese aspecto incrementa la mezquindad del personaje. Es magistral la escena en la que Guinnes pide que le cuenten como van a morir los demás cuando él se haya suicidado como si estuviera discutiendo sobre las preferencias de una comida o de otra. O la cicateria mostrada al decir que él ya se ha reservado gasolina para su cremación y que los demás deberían darse prisa para hacer lo mismo. O aquella en la que juega con las maquetas de los edificios del Berlin soñado como capital del Reich de los mil años.

      Al igual que en la película “Liberación”, volvemos a ver escenas en blanco y negro, mezcladas con escenas en color. Pero esta vez es para realzar el contraste entre lo que sucede fuera del fuhrerbunker con lo que sucede dentro de sus paredes. La “realidad” del fuhrerbunker está rodada en color, para acercar al espectador las fantasías de Hitler sobre una Alemania que aún podía triunfar. Sueños que terminan bruscamente con el blanco y negro de lo que sucede de verdad en el exterior del bunker.

      Como ya he dicho, la película reclama una exactitud histórica que mantiene bastante bien en general. Es de destacar la introducción inicial a base de imágenes de documentales y los títulos de crédito con un mapa de Europa y la música de Wagner sonando, para poner en situación al espectador y así llegar al 20 de abril de 1945. Las recreaciones de los acontecimientos más conocidos están bastante bien realizadas. Así veremos el famoso ataque de nervios del día 22 de abril (en la película es el 23) tras echar la bronca a Jodl, Keitel, Bormann, Krebs y Burgdorf. Otros momentos históricos son el intento de tomar el poder por parte de Goering y la llegada del mariscal del aire von Greim y su amante Hanna Reitsch. Y por supuesto el fusilamiento del cuñado de Eva Braun. Aunque en otras situaciones dicha exactitud histórica no se respeta. Por ejemplo, no aparecen ni Himmler, ni Goering, a pesar de que ambos asistieron al cumpleaños de Hitler. Tampoco sale ninguna de las numerosas conversaciones entre Hitler y Albert Speer, porque este personaje tampoco aparece, aunque si se discute la orden de destruir las infraestructuras ya que Hitler opinaba que el pueblo alemán no merecía sobrevivir a su muerte (La Naturaleza es cruel, así que yo también debo ser cruel). Finalmente tiene algunas “chapucillas” que si se hubieran corregido habrían dado un toque de mayor calidad a la película. Una de esas “chapucillas” es que las canciones que se cantan son en inglés y no en alemán. Llama mucho la atención ese detalle en la escena en la que los hijos de Goebels cantan a Hitler el tema “El pequeño Hans”, la canción que se escucha en “La cruz de Hierro”. Ahora, lo peor en mi opinión es el personaje de Eva Braun. La actriz Doris Kunstmann le da un aire tan frívolo y estúpido que es difícilmente creíble. Pero en líneas generales, la recreación de los últimos días es bastante notable.

      Hay una escena que me gustó bastante y en la que no interviene Alec Guinnes. Es aquella en que Hanna Reitsch pregunta a una de las secretarias “Esa fraulein Braun, ¿ella y el Fuhrer son...?”. Y tras asentir la secretaria, comenta escandalizada “Si es una burguesa, no parece una nacional-socialista”. Tras enterarse de que además llevan diez años juntos, desilusionada dice: “Y pensar que yo creía que estaba por encima de esas cosas. Sexo.” En tan sólo una secuencia de 30 segundos hemos visto como una persona alienada que apoya a un régimen totalitario y que a deificado a su líder supremo, se da cuenta de que éste es como cualquier otro ser humano al que le van las faldas.

      Una nota curiosa. En uno de los diálogos de la película, Hitler dice que Alemania será grande cuando Wagner pueda ser interpretado por un reparto de actores alemanes completamente desnudos. Desconozco si la cita es histórica, pero si observamos las últimas tendencias de la ópera, dichas palabras suenan extrañamente proféticas.

      Una película esencial para aquellos que les guste Alec Guinnes y una pequeña joya para los aficionados al cine bélico.


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      martes, septiembre 01, 2009

      Liberación (Osvobozhdenie, Освобождение)




      Supongo que no soy el único que aprovecha el verano para realizar actividades lúdicas que no ha podido hacer durante el año, generalmente por falta de tiempo libre. Una de esas actividades que tenía reservada era ver la película rusa "Liberación" (y realizar posteriormente su largo comentario ;-). Como todas las cosas, tiene sus aspectos positivos y sus aspectos negativos. Y en mi opinión hay más de lo primero que de lo segundo, por lo que creo que ha merecido la pena verla. Además, me parece el post adecuado para el día en el que se cumple el 70 aniversario del comienzo de la IIGM.

      Esta mega-hiper-superproducción es una saga de 5 películas realizadas entre 1968 y 1971 con una duración total de siete horas y media. Hay quien la considera como la producción más cara de la historia superando a “Voyna i Mir”, aunque no hay cifras oficiales para confirmarlo. En teoría es una coproducción de varios países, entre ellos Italia, Polonia, y la extinta RDA, pero en la práctica es una obra exclusivamente soviética. Fue un encargo expreso del Comité Central del PCUS, al parecer mosqueados por la repercusión de la película "El día más largo". Se puso como condición que la historia debería comenzar con la Batalla de Kursk, obviándose los dos primeros años de guerra. Yuri Ozerov fue el director encargado de plasmar el proyecto e insistió en que el grado de autenticidad fuera el más elevado posible. No se escatimaron medios y recursos. Como es lógico los rusos eran interpretados por actores rusos, pero es que los personajes alemanes estarían interpretados por alemanes, y los italianos por italianos. Los personajes anglosajones como Churchill y Roosevelt fueron interpretados por rusos, pero hablando en inglés, no en ruso. Se requirió la participación de 3.000 soldados de los antiguos ejércitos del Pacto de Varsovia y se utilizaron más de 150 tanques para las destacables recreaciones de las acciones bélicas.

      Liberación” adolece del mismo defecto que otras producciones bélicas soviéticas. Es muy lenta. Pero al mismo tiempo es distinta a éstas. En “La balada de un soldado” o en “La infancia de Ivan” los protagonistas son personajes anónimos con los que el público puede simpatizar o sentirse identificado. En “Liberación” los protagonistas son las grandes figuras históricas como Stalin, Zhukov o Koniev y están representados de una forma tan ideal y heroica que es muy difícil sentir alguna empatía hacia ellos. Hay también héroes anónimos del proletariado pero son personajes totalmente anodinos para el espectador, que realizan su intervención dramática y desaparecen generalmente debido a una muerte heroica. No falta la historia romántica pero es tan sosa que se agradece que sea tan breve en relación a la duración total de la cinta. Otro de los aspectos que menos me gustaron de esta producción es la banda sonora de Yuri Lewitin, una composición a lo Shostakovich pero sin una gota de genialidad, por lo que es cansina y repetitiva.

      Uno no puede evitar compararla con producciones occidentales similares, sobre todo con el serial televisivo estadounidense “Vientos de guerra”. En éstas se sigue el canon típico de que los protagonistas principales son personajes anónimos desde el punto de vista histórico pero con los cuales el espectador puede fácilmente identificarse gracias a alguna historia melodramática. Mientras, las grandes figuras como Hitler, Stalin, Churchill o Roosevelt, son personajes secundarios que sirven como atrezzo histórico a dicho melodrama. Adicionalmente, cuando en una producción occidental son los personajes históricos los protagonistas principales, tal es el caso de “Patton” o “Ike”, lo que vemos son sus flaquezas además de sus grandezas para demostrarnos que son humanos. “Liberación” hace precisamente lo contrario. Stalin, Zhukov, e incluso Hitler, no son representados como unos simples humanos, sino como semidioses. El tono es el de un documental dramatizado de propaganda y no el de una saga dramática.

      Ese es uno de los principales defectos del film. Es pura propaganda soviética, demasiado descarada incluso para los estándares de los años 70. De nuevo no puedo evitar compararla con producciones occidentales contemporáneas. El nivel de propaganda es incluso mayor al reflejado en “Los boinas verdes”, pero con peores interpretaciones y de forma mucho más chapucera. Es entendible que quiera transmitir la importancia del esfuerzo bélico soviético y que de a entender que si no llega a ser por la URSS no se hubiera ganado la guerra a la Alemania nazi. Sin embargo, las repetidas quejas sobre la falta de participación de los aliados, y de los norteamericanos en particular, con frases como -El último que entra en la pelea es el que más alardea- o llamando a las latas de carne norteamericana “Segundo Frente”, hace que el tema sea cansino. Comentaré otros ejemplos más adelante.

      Sin embargo el principal handicap de la película son las interpretaciones. Y esto es bastante paradójico dado los esfuerzos de Ozerov por la autenticidad. Se dio preferencia al hecho de que los actores tuvieran un gran parecido con los personajes históricos y no a sus dotes interpretativas, salvo excepciones. Luego les hizo interpretar a dichos personajes tal y como les vemos en los documentales históricos. Los actores en lugar de “interpretar” se limitan a “imitar” a dichos personajes. Para acentuar el efecto documental, no sólo hablaban en el idioma que correspondía al personaje, sino que todas las secuencias en las que salen Stalin, Hitler, Roosevelt o Churchill están grabadas en blanco y negro. Es al contemplar las actuaciones que corresponden a los héroes proletarios anónimos; como el tanquista Tvstayev, la enfermera Zoya o el artillero Shaska; cuando comprobamos el pésimo nivel de los actores. Hay momentos que tienes que frotarte los ojos para estar seguro de que no has visto una interpretación tan nefasta. Y una cosa bastante llamativa de esta saga. Todos los escasísimos personajes femeninos rusos que aparecen son de dos tipos: o atractiva enfermera, o atractiva secretaria. Ni una sola hace de combatiente, y las hubo. Curioso homenaje a la igualdad de la mujer por parte de la extinta URSS.

      La excepción en la cuestión interpretativa es el actor Fritz Diez (o Fritz Dietz) en su papel de Hitler. Diez era un actor comunista que tuvo que exiliarse a Suiza tras la llegada de Hitler al poder. Tras la derrota del nazismo volvió a la extinta RDA donde se hizo líder del sindicato de actores. Cuando Ozerov le ofreció el papel, Diez se negó por su aversión al personaje. El propio Honnecker tuvo que intervenir para convencerle. Probablemente es la interpretación más completa que existe del siniestro personaje. No digo que sea la mejor, ni la más realista, aunque Diez hace un Hitler bastante bueno en mi opinión. Me refiero a que en “Liberación” veremos la evolución del personaje de Adolf Hitler desde antes de la batalla de Kursk hasta su suicidio en el bunker. Y en esa evolución están incluidos hechos tales como la orden de liberar a Mussolini, sus discusiones con el Alto Mando alemán y por supuesto el famoso atentado del 20 de julio de 1944. El principal problema de la actuación de Diez es que está obligado a representar a Hitler como la contrapartida maligna del bondadoso Stalin, que está interpretado en el estilo “santo padrecito de los pueblos”. En el capítulo final, Diez comienza a tener tintes histriónicos que desmerecen su interpretación.

      Como ya he indicado, uno de los principales méritos de esta megaproducción es que las interpretaciones de los distintos personajes históricos están realizadas por actores que hablan en la misma lengua que dicho personaje idioma y así aumentar la autenticidad. Un esfuerzo que se ve completamente malogrado por culpa de una peculiar costumbre del cine ruso. En lugar de usar subtítulos cuando Hitler, Roosevelt o Churchill hablan, lo que utilizan es un narrador que realiza una traducción simultánea al ruso. Así que, en el caso de Hitler, oímos simultáneamente el idioma alemán del actor y el idioma ruso del narrador. Algo realmente molesto, sobre todo cuando Diez interpreta alguna de las rabietas de Hitler y le oímos gritar a sus generales mientras que la voz del narrador apenas cambia de tono. Para empeorar las cosas, es el mismo narrador el que traduce a todos los personajes de una escena, incluyendo a los personajes femeninos como Eleanor Roosevelt o Eva Braun.

      El principal mérito de la película es la variedad de eventos históricos reflejados y el nivel de detalle de los mismos. No sólo por el hecho de que se recojan aspectos del llamado Frente Oriental que no suelen contemplarse en las producciones de Occidente, o por su tono de documental. Es por el ingente esfuerzo material realizado en aras de conseguir esa sensación de autenticidad que se nota en los aspectos como el armamento o los uniformes. La pena es que estas magníficas recreaciones históricas sean echadas a perder por la manía propagandística de demostrar que los soldados rusos son los angeles encarnados del paraíso socialista. Como es de imaginar no hubo problemas con respecto a la recreación de los uniformes y al equipamiento soviético, pero si con los blindados alemanes. Finalmente se recurrió al “maquillaje” de T-34s para convertirlos en “Tigers” y en “Panthers”, aunque en estos últimos el maquillaje es nefasto. Los tanques y vehículos soviéticos de la época están representados por los T-34/85 (no salen los T-34/76) y los cañones autopropulsados del tipo SU-122, aunque en algunas de las gigantescas batallas de tanques se pueden ver anacronismos como los JS-III o incluso T-55 modernos. La omisión más curiosa es que no sale ni un sólo camión con los “órganos de Stalin” en acción. Donde realmente no estuvieron nada finos, mejor dicho, realizaron auténticas chapuzas, es en el aspecto de la recreación de los aviones. No es que no pudieran recrear a los Me-109 o a los FW-190. Es que tampoco recrearon a los aviones soviéticos como los Yak-3 o los IL-2 Sturmovich. En su lugar utilizaron aviones de entrenamiento Yak-11 para los aviones soviéticos y otro modelo similar para los alemanes. Unos aviones que se parecen a los cazas tanto como un huevo a una castaña.

      Como ya he indicado la saga está compuesta por cinco películas. Son estas:




      1.- El arco de fuego.

      Dedicada por completo a la Batalla de Kursk. La primera escena transcurre en un campo de pruebas alemán, donde Hitler contempla como un tanque “Tiger” es destruido por un pepinazo de un T-34. En el primer minuto ya no nos queda duda del tono de la producción. Hay que mostrar que el material soviético era mejor que el alemán. Claro que enseguida te imaginas lo que hubieran durado los alemanes si los “Tiger” hubieran sido destruidos con tanta facilidad.

      Ozerov intentó filmar esta parte en los mismos lugares donde sucedió la batalla pero fue totalmente imposible porque el lugar estaba lleno de proyectiles sin explotar (aún están sacándolos). Así que se decidió filmar en lugares cercanos y en la misma época del año en la que sucedió la batalla. Y es aquí donde se ven a esos 3.000 soldados y esos 150 tanques. Hay numerosas tomas aéreas al estilo de Bordanchuck, para mostrar al espectador el carácter gigantesco de esa lucha de titanes. Desgraciadamente son bastante confusas pues lo único que se ven son explosiones, trincheras, tanques y estepa, todo ello sazonado con la horrorosa y machacona banda sonora. Sin embargo, las recreaciones de los combates de tanques como el de Projorovka son realmente notables, si exceptuamos algunas chapuzas interpretativas (ver sección de videos abajo). Para los aficionados a la historia bélica veremos entre otros a Manstein, Zhukov, Rokossovski, Kluge, Model, ... Y un aspecto curioso, se representa al renegado Vlasov intentando convencer al hijo de Stalin que se pase al bando alemán. También veremos las reuniones de la Stavka con Stalin al mando ejerciendo de sabio-timonel-que-con-impasible-y-tranquilo-ademán-conduce-a-la-URSS-hacia-la-victoria-final. Como curiosidad también salen partisanos yugoslavos, y Winston Churchill preocupado por el resultado de Kursk.





      2.- El gran avance

      Comienza recordándole al espectador que es gracias a la victoria de Kursk por la que los aliados pueden asaltar Sicilia (fue una acción casi simultánea) y posteriormente desembarcar en la península italiana. Lo mejor de esta parte es que se muestra la caída y detención de Benito Mussolini y luego su posterior liberación por Otto Skorzeny y sus muchachos (en realidad la liberación de Mussolini sucedió de una forma algo diferente pero Otto se llevó el mérito). En el aspecto curioso hacer notar que aquí sale la resistencia polaca y una represalia alemana contra la población civil de Varsovia. El título de esta parte hace referencia a la decisión de la Stavka de atacar las posiciones alemanas a lo largo del Bajo Dniepper mediante una treta que consistió en realizar un falso cruce por un sitio para realizar el ataque principal por otro punto distinto. Las escenas del cruce del río son notables, pero nuevamente las chapuzas interpretativas están ahí para estropear el conjunto. El ataque culminó con la toma de Kiev. Esta parte acaba con la conferencia de Teheran. De nuevo tenemos a Stalin en su papel de sabio timonel en contraste con un Roosevelt que parece que no se toma nada en serio aunque reconoce la importancia cada vez mayor de los soviéticos y un Churchill reflejado como un intrigante anti-comunista. Incluso se llega a insinuar que ambos pretendían evitar que Stalin llegase a derrotar el sólito a Hitler.




      3.- El objetivo principal.

      Probablemente la única vez que se ha representado en la pantalla la “Operación Bagration” que provocó la aniquilación del llamado Grupo de Ejércitos del Centro de la Wehrmacht. Esta parte de la película comienza recordándonos, ¡otra vez!, que Kursk fue la batalla más importante de la IIGM, para luego continuar con el asunto del espía “Ciceron” y las actas de la conferencia de Teheran. Volvemos a encontrarnos a los aliados intrigando en contra de los rusos, sobre todo el amigo Churchill al que sólo le preocupa que los Balcanes no caigan en manos soviéticas. Pero Roosevelt lo tiene clarísimo, la prioridad es Francia. No se si será una especie de broma, pero se dedica un montón de tiempo a relatar una de las intervenciones de la escuadrilla “Normandía” mientras que del desembarco del mismo nombre sólo vemos unas cuantas imágenes de documental. Probablemente es la parte más chapucera de toda la saga (ver videos abajo).

      Lo mejor que tiene esta parte es la discusión en la Stavka de la operación incluyendo la maskirova (dura una media hora en total) y la escena del cruce de los pantanos durante el cruce de la "Operación Bagration". Realmente está muy bien hecha si exceptuamos algunas secuencias duplicadas que han sido tomadas desde diferentes ángulos en un esfuerzo para que no se note mucho que es la misma toma. Otro aspecto a destacar es que veremos el papel de los partisanos en el desarrollo de dicha operación. Pero continúan las chapuzas. Durante la escena del cerco de Bobruysk, veremos a la infantería alemana en su conocido papel de numerosos-malos-estúpidos-que cargan-de-frente-y-caen-como-chinches. Ese cliché ya es patético cuando sale en una película yanqui de los años 50 ó 60 en la que vemos a numerosos infantes de la Wehrmacht cargando a lo loco contra la ametralladora americana que da buena cuenta de ellos. Pero verlo en una película soviética de 1970 es realmente horroroso. No sólo porque cualquier aficionado a la historia sabe que la superioridad numérica estaba en el bando ruso y no al contrario, también porque se llega al absurdo de que en algunas escenas se ve a la infantería alemana avanzar en líneas cerradas en campo abierto al estilo del siglo XIX.

      Es en esta parte donde se encuentran uno de los ejemplos más descarados de tergiversación propagandística al estilo soviético. Se trata de la cuestión polaca. No es de extrañar que veamos a los polacos ayudar gustosamente a los soviéticos a “liberar” Polonia. Pero clama al cielo que no salga absolutamente nada de la sublevación de Varsovia y tampoco ninguna referencia a la invasión soviética de 1939, cuando el tío José y el tío Adolfo eran amiguitos y se repartieron el país. Las escenas en las que los generales rusos hablan con los militares polacos integrados en el Ejército Rojo de la liberación de Polonia en las lindes del río Bug suenan a recochineo (el Bug era la frontera donde los rusos se pararon en 1939 en aplicación del pacto nazi-sovético).

      También veremos una reconstrucción bastante buena de la famosa “Operación Valkiria”. Desde su planteamiento inicial, su ejecución y finalmente su represión. Lo más alucinante es que veamos una secuencia en la que Churchill se felicita de que el atentado haya fallado porque de lo contrario eso impediría la victoria total sobre los alemanes.






      4.- La Batalla de Berlín

      Aunque se titule así, en realidad trata de la aproximación a Berlín y de los eventos históricos que sucedieron antes de su conquista. El principal de ellos es la Conferencia de Yalta, donde definitivamente el intrigante de Churchill es derrotado por el bendito padrecito de los pueblos. Tampoco los americanos quedan impunes de ser unos conspiradores anti-comunistas. Se nos muestra un encuentro entre Allan Dulles y el general de las SS Karl Wolff en Suiza con el supuesto objetivo de conseguir que los alemanes firmen la paz con los anglosajones y así continuar la lucha contra los soviéticos. Se trataba de la llamada "Operación Crossword" en la que los aliados negociaron la rendición de los alemanes en Italia. Los soviéticos quisieron meter el cucharón pero los americanos no les dejaron. Lo cierto es que parece que los rusos también amagaron con firmar una paz por separado con los alemanes en el año 43, pero claro, eso no sale.

      No es el único ejemplo de tergiversación histórica. En la batalla del cruce del Oder se nos muestra que la idea de Zhukov de atacar bajo la iluminación de unos gigantescos proyectores que deslumbrarían a los alemanes fue todo un éxito. En realidad no sólo fue un auténtico fracaso, sino que además permitió a los alemanes apuntar mejor a las siluetas de los carros soviéticos, con lo que las bajas rusas fueron enormes. La batalla fue ganada simplemente por la aplastante superioridad soviética en hombres y material.

      Lo más curioso de esta parte es que salen por fin prisioneros de los campos de concentración alemanes pero de una forma bastante “light”. En la escena, un tanquista ruso y un soldado polaco están en una estación buscando un vagón con combustible para los tanques y encuentran un tren lleno de prisioneros con el típico uniforme a rayas. Uno de ellos es alemán y proclama su compromiso con la lucha antifascista. Así que todos los prisioneros se ponen a ayudar para empujar el vagón hacia los tanques. Y ya está. No sale ni un sólo campo de exterminio, ni una cámara de gas, ni un horno crematorio, ni una pila de cadáveres, nada de nada.






      5.- El asalto final

      Creo que hay una explicación a que no salga nada de nada de los crímenes de guerra nazi y se encuentra en la última parte de la saga; la dedicada a la Batalla de Berlín. La razón se comprende cuando salen escenas en las que los soldados rusos confraternizan con la población civil alemana. No sólo no saquean, ni destruyen las propiedades, ni violan a las mujeres. Es que encima confraternizan con los civiles, comparten comida y llegan a protegerlos si estos se encuentran en medio del combate. Y los civiles alemanes muestran su alegría por ser tan bien tratados.

      Y es que aquí tenemos la otra gran manipulación propagandística de esta producción. En una claro quid pro quo, los rusos no dicen nada de las atrocidades nazis hacia judíos, eslavos y otros seres humanos, pero a cambio no se recogen las atrocidades rusas hacia la población alemana. Hay que recordar que la extinta RDA era aliada de la URSS, así que supongo que era cuestión de llevarse bien con ellos. Incluso se llega a mostrar una escena surrealista en la que un pastor protestante y un comunista alemán (el prisionero liberado en la anterior parte) mandan conjuntamente un mensaje por radio para que las tropas alemanas que defienden Berlín se rindan.

      Las escenas de la batalla por Berlín, así como las escenas que representan los últimos días de Adolf Hitler en el führerbunker, son bastante buenas en general. Es de destacar la lucha por la toma del Reichstag. Gran parte de las imágenes fueron filmadas en el Berlín Oriental y se aprovechó un barrio que iba a ser demolido para realizarlas. Sin embargo, todo ese esfuerzo se ve malogrado nuevamente por algunas secuencias realmente chapuceras (ver sección videos). Hay una especialmente surrealista en la que un capitán soviético de comunicaciones es invitado al mismísimo führerbunker para establecer una línea telefónica para poder discutir los términos de la rendición. Pero sin duda el colmo de la inventiva es la escena en la que Adolf Hilter asesina a Eva Braun antes de que luego le tengan que matar porque es tan cobarde que no puede ni suicidarse. Y ahí no acaba la cosa. A los Goebels les dispara por la espalda un soldado alemán. Evidentemente cuando muere Hitler y se rinde Berlín se considera que la guerra ya ha acabado (las acciones de la Guerra del Pacífico brillan por su ausencia). La película termina recordándonos todo el daño que ha hecho el fascismo por la enumeración de las muertes producidas por la guerra en los distintos países. Logicamente es la URSS la última en aparecer ya que tuvo la desgracia de tener el número más elevado. Y un detalle curioso, en esta última parte no sale Stalin en ningún momento.

      Resumiendo, es una película recomendable si te gusta el cine de la IIGM, sobre todo por mostrar el Frente Oriental, y por el realismo de sus recreaciones históricas. Es bastante curiosa en el aspecto de cine propagandístico, y resulta bastante divertida si uno la ve con el ánimo de cazar gazapos interpretativos. Pero si a uno no le gustan esos temas, mejor pasar de ella por ser demasiado lenta y pesada.


      Links relacionados




      Videos relacionados:

      La película está en youtube, pero en ruso (en la mula pueden conseguirse los subtítulos). A continuación tenéis los links de cada una. El título del fragmento y el comentario hace referencia a aquello que me llamó la atención de dicho fragmento.

      El arco de fuego




      El gran avance



      El objetivo principal

      La batalla de Berlín



      El asalto final