Bienvenido

El blog no está muerto pero como podéis comprobar no puedo dedicarle el tiempo que necesita. Si alguien quiere una breve explicación del parón la encontrará aquí. Iré publicando películas y contestando a los comentarios poco a poco. Gracias por vuestra paciencia, atención e interés.

Actualmente hay 269 películas comentadas

En los siguientes links puedes encontrar todas las películas comentadas, bien ordenadas alfabéticamente o bien clasificadas por períodos históricos.

Los links a otros sitios van en negrita, mientras que los links a videos van en verde. Al final del comentario aparece una lista de videos relacionados.

Si te interesan otros aspectos de las películas de guerra puedes visitar Cine de Guerra.

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martes, enero 12, 2010

Biggles





Como en la anterior entrada, aquí traigo otro un ejemplo de una pésima adaptación de una obra literaria, que independientemente de su calidad, tenía material suficiente para haberse realizado una más que decente producción bélica. En este caso, aunque no había falta de presupuesto, si estaban los handicaps de tener un equipo técnico e interpretativo de segunda fila y un guión absurdo.


"Biggles" fue un intento de llevar a la gran pantalla el personaje literario de W.E. Johns que narra las aventuras de un piloto británico de la Primera Guerra Mundial. En principio la idea era bastante buena, porque el personaje es muy popular en el mundo anglosajón (aunque yo reconozco que no he leído nada de él). Johns escribió sus novelas dirigidas al público juvenil del período de entreguerras. Tuvo un gran éxito y continuó escribiendo hasta el año de su muerte en 1968, completando más de 100 volúmenes en los que el Capitán John "Biggles" corría diversas aventuras y pilotaba todo tipo de avión británico desde el Sopwith Camel, pasando por el Hurricane y el Spitfire, hasta el Hawker Hunter.


En principio se pensó en una película con un cierto estilo a lo Indiana Jones, pero en 1985 llegó a las pantallas la película "Regreso al futuro" y alguien tuvo la brillante idea de introducir los viajes en el tiempo el guión, una idea totalmente ausente en las novelas de Johns. Pero no se conformó con un viaje temporal "normal". No, que va. Se les ocurrió la idea de inventar un "gemelo temporal" que saltaba desde la década de los 80 a los campos de Francia en la Primera Guerra Mundial cada vez que Biggles se encontraba en peligro. Para colmo, algún guionista debió de leerse la aventura de Tintín titulada "El asunto Tornasol", porque en la trama aparece un arma sónica alemana que los protagonistas deben de destruir. Resumiendo: les salió un churro.


Por si no era suficiente, para hacerla aún más deleznable las interpretaciones son de lo peor que puede uno ver en una película. Tras verlas me asaltaron serias dudas de la existencia del famoso prestigio shakesperiano de los actores británicos. En cuanto al aspecto técnico, la escena del combate aéreo es pasable, pero el resto y teniendo en cuenta que es una película de ciencia-ficción, más que efectos son defectos especiales. Lo del rayito azul sobreimpresionado en los fotogramas cada vez que el héroe va a pegar el salto temporal estaba desfasado en los 70. Y si uno mira el video del combate aéreo notará como el actor está escondido en la carlinga y lo que hace es simplemente subir la cabeza en lugar de aparecer.


De todas formas el momento más increíble de este engendro es cuando Biggles salta a 1980 y toma prestado un helicóptero diciendo algo como: Si uno puede hacer volar un Sopwith Camel puede hacer volar cualquier cosa. No hace falta haber estudiado aeronáutica para darse cuenta de tamaña estupidez. Un avión y un helicóptero vuelan de forma muy distinta, así que lo más probable es que se hubiera pegado un morrón de aupa. Pero bueno, como era de esperar el héroe no sólo lo domina en un pis-pas, sino que se lo lleva a 1917 y consigue aniquilar la temible amenaza huna (en esa época no eran malvados nazis, eran malvados hunos).


Hay dos elementos curiosos en este desaguisado. El primero es su banda sonora. No es que sea buena o adecuada para la historia. Todo lo contrario. Lo que pasa es que también pretendieron emular el estilo de "Los Inmortales" y el grupo Queen, aunque en este caso contrataron a John Anderson y Deep Purple. El segundo es que es la última película en la que interviene el actor Peter Cushing. Una pena que este fuera su último film.



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jueves, enero 07, 2010

Los panzers de la muerte (The Misfit Brigade)



Tras la larga pausa navideña volvemos por estos lares y continuando con los comentarios sobre las producciones que yo considero como las más nefastas del cine bélico e histórico.


Yo soy uno de los muchos que en su adolescencia se devoraron las obras completas de Sven Hassel llegando a creer que algunas de ellas eran ciertas tal y como afirmaba la biografía que aparecía en la contraportada de los libros. Cuando empecé a interesarme por la historia bélica con algo más de seriedad comprendí que la mayor parte de las novelas eran una ficción. Existió un 27º Regimiento Panzer que luchó en el frente del Este, pero no había un "batallón penal", ni por supuesto se hubiera permitido que unos convictos hubieran manejado el mejor material de guerra alemán como los tanques "Tiger". A pesar de ello seguía pensando que algún poso de verdad habría y no me importaba leer argumentos absurdos e incluso comprobar que había situaciones de autoplagio en los libros. Mucho tiempo después y gracias a la internet incluso descubrí que había serias dudas de que Sven Hassel realmente hubiera luchado en la IIGM y de que incluso podría haber sido un colaboracionista nazi en la Dinamarca ocupada. Y es que a veces la realidad supera la ficción.


La película "Los panzers de la muerte" supuso para mí una especie de catarsis, pues de entre todas las novelas, mi preferida era precisamente la homónima a dicha producción. Cuando la ví ya hacía bastante tiempo que había dejado atrás las lecturas de Hassel, pero Porta, el Viejo y Hermanito todavía formaban parte de mi colección personal de personajes fictícios. Y lo cierto es que, obviando la calidad literaria, el material de las novelas podría dar para un par de buenos guiones bélicos. Quizás me esperaba algo como una decente actualización de "La Cruz de Hierro", pues hay muchos parecidos entre la atmósfera de esa película y las novelas de Hassel. Qué equivocado estaba.


Es una de las cintas más deleznables que he visto. En ella han coincido todo aquello que puede hacer mala a una película: director mediocre, guión infame, reparto desconocido de actores de TV, un par de famosos en horas bajas, y presupuesto raquítico. Se comete el típico error de creer que una película de guerra consiste en meter unos cuantos tanques pegando pepinazos, representar a los soldados protagonistas con un cierto aire rebelde a lo "Platoon", y poner un montón de escombros y muertos.


Lo curioso es que después de ver este bodrio intenté volver a leerme un libro de Hassel intentando rememorar los buenos momentos que me dieron y no pude porque me parecieron demasiado fantasiosos.




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lunes, diciembre 14, 2009

Cerco roto (Steiner - Das eiserne Kreuz, 2. Teil)





"Cerco roto" es un bodrio que merecería ser calificado como atentado contra el patrimonio cultural de la humanidad porque se supone que es la continuación de la "La Cruz de Hierro". Dos años después del éxito conseguido por la obra maestra de Peckinpah, la productora Rapid Film intentó repetirlo con los mismos personajes aunque interpretados por diferentes actores. Además, para atraer a una mayor cantidad de público anglosajón, cambió el frente oriental por el occidental.


En principio no parece que hubiera mucha dificultad en hacer una secuela. Al final de "La Cruz de Hierro" no vemos morir ni al sargento Steiner ni al capitán Stransky, así que era posible resucitarlos. Y con buen criterio se contrató a algunas estrellas para los papeles principales. Richard Burton daría vida a Steiner, Helmut Grien al capitán Stransky y Robert Mitchum al coronel Rogers. Como secundarios de oro estaban Rod Steiger y Curd Jürgens. Y una curiosidad, los actores Klaüs Lowitsch y Dieter Schidor repitieron interpretando al cabo Kruger y al cabo Anselm respectivamente.


Se ve que desembolsaron bastante en los actores por lo que ya no les quedaba mucho para otras cosas. Para la dirección se escogió al eficaz Andrew McLaglen que ya había trabajado con Burton en "Gansos Salvajes". Teniendo en cuenta que Burton tenía fama de actor difícil, la decisión no parecía mala, pero lo fue. Aunque la mayor desgracia fue que la elaboración del guión recayó en un par de guionistas de TV y las cosas empezaron a ir mal, rematadamente mal.


"Cerco roto" es un monumento al aburrimiento y a la incoherencia. Probablemente este es el peor papel de toda la carrera de Richard Burton porque en todos los fotogramas siempre tiene aspecto de resacoso. Su Sargento Steiner es patético, es horroroso, es penoso. McLaglen no supo meterle en vereda ni a él ni al resto de los actores. Estos no interpretan, tan solo vagan por las largas secuencias (porque esta cosa se hace muy larga de ver). Lo cual no es de extraña porque la historia está llena de sinsentidos y absurdos en la que se mezcla el frente ruso en Crimea, la campaña de Normandía, el complot contra Hitler, el mensaje anti-belicista y la madre que parió al productor.


En cuanto a las escenas de combate. Si fueran de una cinta de serie D no estarían mal, pero es que se supone que es la secuela de "La Cruz de Hierro", una película con unas escenas míticas realizadas con cuatro duros. Aquí hay mucho tanque moderno, muchos soldados corriendo de un lado para otro en medio de una música horrorosa, mucha explosión espectacular, pero todo tiene un aire artificial, sobre todo porque hay secuencias que se repiten más de una vez.


Lo dejo, creo que ya le he dedicado demasiado tiempo a este engendro.





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miércoles, diciembre 02, 2009

De Dunkerque a la victoria (Contro 4 bandiere)



Nada más nacer el blog, dediqué mi segunda entrada a la que en mi opinión es la peor película bélica que jamás se haya filmado. Y es que para degustar lo bueno, también hay que probar lo malo. En estos años han aparecido unas cuantas películas infames, pero siempre dentro de algún ciclo y acompañando a otras obras de mejor calidad. Bueno, pues creo que es hora de comentar algunas de esas "obras infames" en exclusiva.

"De Dunkerque a la Victoria" es un truño con mayúsculas. Esta co-producción Italo-franco-española es una especie de cóctel de la película de 1960 "Los cuatro jinetes del Apocalipsis" (no confundir con la clásica de 1921) mezclada con "Eric, oficial de la reina" y "La batalla de las Árdenas", pero mucho más cutre y aburrida. Solo la he visto una vez, en su estreno hace ya muchos años. Estaba en plena adolescencia y recuerdo que esa fue una de las primeras ocasiones en las que fuí al cine con unos amigos, sin la compañía de los padres. Reconozco que en aquella época mis gustos no estaban muy pulidos y me tragaba casi cualquier cosa sin rechistar. Con esta película casi me salgo del cine. Fue un auténtico tostón.


La historia base no es mala aunque la hayamos visto antes. Seis amigos de diferentes nacionalidades ven truncada su amistad por la guerra, y cada uno de ellos interpretará a un estereotipo de los que lucharon ese conflicto: el comando, el piloto de caza, el oficial nazi, el corresponsal y la resistente francesa. Y asistiremos a la evacuación de Dunkerque, la batalla de Inglaterra, algunos raids, unas cuantas acciones de la resistencia y por supuesto la batalla de Normandía. Lo malo es que todo tiene una aire de producción barata y descuidada.


Mis neuronas la han ido borrando lentamente de mis recuerdos, así que tan sólo tengo en la memoria algunas imágenes sueltas como la patética escena en la que palma Horst Buchholz. Sobre la calidad interpretativa del resto de actores y las habilidades del equipo técnico, bueno lo mejor es comprobarlo uno mismo. Basta ver el video titulado "Muerte de Capucine" para imaginarse el resto.



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Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”

El asunto me parece lo suficientemente grave como para dedicarle una entrada. Posteriormente la borarré en este blog, pero permanecerá en "Cine de Guerra"

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.


Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.

martes, noviembre 24, 2009

Enrique V (Henry V)





Dirigida e interpretada por Kenneth Branagh, "Enrique V" está considerada por muchos como la mejor adaptación cinematográfica de una obra de Shakespeare. Es cierto que supera a la versión dirigida por Laurence Olivier en 1944, pues no tuvo que sufrir restricciones propagandísticas. Otra cosa es compararla con el resto de las numerosas adaptaciones que existen sobre obras shakesperianas. Supongo que ahí cada uno tendrá su favorita.

Lo mejor que se puede decir de esta película es que Kenneth supo mezclar magistralmente la interpretación teatral con el realismo más crudo. Fue bastante fiel a la obra escrita y así veremos el triste destino de Falstaff o de otros amigos de francachela, tras el cambio que supuso para la personalidad de Enrique el ser coronado y la responsabilidad que conllevaba. Y como guinda del pastel contó con un elenco de actores de primer nivel. Derek Jacobi ejerce de coro que nos introduce en la obra, Brian Blessed interpreta al duque de Exeter, Ian Holm es el capitán Fluellen, Judi Dench hace de mesonera y un jovencísimo Christian Bale da vida a un paje. Todo un mérito de Branagh el disponer de esos ingredientes y de mezclarlos tan bien.

Nuevamente volveremos a ver reflejados los dos eventos bélicos principales de la campaña de Enrique V durante la Guerra de los Cien Años. Por un lado el asedio de Harfleur, pero al contrario que la última vez, aquí veremos como Enrique conmina al burgomaestre a la rendición del puerto. Después de la misma, Enrique se dirige con su maltrecho ejército hacia Calais - sin buscar la batalla pero tampoco rehuyéndola - siendo interceptado por el ejército francés tras el cruce del Somme.

El famoso discurso de San Crispín es uno de los momentos cruciales de la película. El montaje es muy bueno y de alguna manera consigue que unas palabras tan teatrales parezcan adecuadas para la situación e incluso verídicas. De ese discurso viene la expresión "Band of borthers" que da titulo a la famosa serie de Spielberg.

Es entonces cuando se desarrolla la Batalla de Agincourt. De nuevo se vuelve a poner énfasis en la carga de caballería desbandada por la efectividad del arco inglés y en las luchas cuerpo a cuerpo entre nobles franceses y británicos. Aunque en el momento de producirse la película se conocía que el desarrollo de dicha batalla no fue así, pues primero cargaron los caballeros a pie seguidos de la caballería, Branagh prefirió ser fiel a como se consideraba que se había desarrollado la batalla cuando se escribió la obra. De todas formas, esta vez veremos el resultado de lo que se conoció como la masacre de los pajes, aunque no veremos la ejecución de los nobles franceses prisioneros pues no está presente en la obra de Shakespeare.

Es justo reconocer que las escenas de la batalla son bastante buenas incluso para los estándares de hoy en día. Personalmente creo que sirvieron de inspiración para la exitosa "Braveheart". Es cierto que tienen algunos fallos, como por ejemplo que un muerto se mueva o que haya más de una escena que se repite en diferentes momentos como la del infante francés muriendo. Sin embargo, lo mejor de dicha secuencia bélica no es la lucha sino su resultado. Tras la victoria y en un emotivo travelling de más de tres minutos vemos como el ejército inglés marcha en procesión por el desolado campo de batalla cantando el himno religioso Non Nobis para dar las gracias a Dios por la victoria. Creo que es una de las mejores secuencias filmadas en la que se hace realidad el dicho de Wellington de que sólo hay una cosa más terrible que una batalla ganada y es una batalla perdida.

El final de la película puede descolocar. Cinco años después de la batalla se firmó el tratado de Troyes, aunque dicha parte se centra en el diálogo romántico entre Enrique y la princesa Catalina de Francia y no parece estar en consonancia con los horrores que acaba de contemplar el espectador. Pero no hay que olvidar que la obra es un drama de 1599 y que cuando se escribió los efectos especiales del teatro no eran tan realistas. Además, Catalina representa el dulce fruto de la victoria y la posibilidad del hermanamiento de dos reinos. Una posibilidad que se desvaneció con Enrique VI tal y como nos recuerda Derek Jacobi en las ominosas últimas frases de la obra.


Imprescindible y emocionante.




Videos relacionados:

  • Prólogo de Derek Jacobi
  • Entra el rey
  • Bolas de tenis
  • Los franceses, avisados
  • Traición de los nobles ingleses
  • Harfleur: "A la brecha"
  • Capitulación de Harfleur
  • Lección de inglés de Catalina
  • Ultimatum al rey de Francia
  • Ejecutando a Bardolph
  • Noche antes de la batalla
  • Discurso de San Crispin
  • "Dios mío, dispón del día según Tú voluntad"
  • "El día es vuestro"
  • Non Nobis
  • Tratado de Troyes
  • Enrique y Catalina-1
  • Enrique y Catalina-2
    • lunes, noviembre 16, 2009

      Alfredo el Grande (Alfred the Great)





      La película "Alfredo el Grande" fue un intento de la industria cinematográfica británica de volver a coger el tren de las grandes producciones épicas medievales tan típicas de los años anteriores, pero esta vez huyeron de las obras shakespirianas. Intentaron producir una obra que aunque estuviera ambientada en la antigüedad, también tuviera un cierto aire contemporáneo. Y ese fue uno de sus errores.


      Alfredo el Grande fue el primer rey anglosajón que se autoproclamó como Rey de Inglaterra después de los tiempos de la caída del Imperio Romano. Reinó sobre lo que hoy se conoce como Wessex, y lo defendió de las invasiones vikingas, entre los años 871 y 899. Fue una persona bastante instruida, devota y culta. En principio no estaba destinado a ser rey pues era el cuarto en la línea sucesoria. En el 854, con cinco años de edad, viajó a Roma y Francia con su padre Ethelwulf, pues éste tenía que formalizar una serie de alianzas. Tras la muerte de su padre, el reino de Essex pasó a su hermano mayor Ethelbald, luego a su hermano Ethelberd y finalmente a su hermano Ethelred en el 866. Dos años después los daneses invadían el vecino reino de Mercia y Wessex acudió en su ayuda. Fue entonces cuando Alfredo se descubrió como un gran líder militar. Durante el año 871 ocurrieron nueve enfrentamientos. En principio la invasión pareció ser frenada en la Batalla de Ashdown (que se recrea al inicio de la película). Pero en abril del 871, Ethelred murió en la Batalla de Merton y Alfredo ocupó el trono. En mayo los ingleses volvieron a ser derrotados, los daneses ocuparon Londres y Alfredo se vio forzado a firmar una tregua y pagar tributo.


      Alfredo no se quedó ocioso. Se dio cuenta de que en campo abierto los daneses eran mejores que los ingleses y que la paz no duraría, así que diseñó una defensa en profundidad para pararlos. Construyó una serie de burgos y pequeños castillos que estorbasen las maniobras y los suministros de los invasores. Simultáneamente impuso las levas a las poblaciones para organizar una milicia que actuara como un ejército campal. En el 876, bajo el liderazgo del rey Guthrum los daneses tomaron la fortaleza de Warehan, pero Alfredo consiguió aislarles. Para levantar el asedio se negoció una nueva paz y se intercambiaron rehenes. Pero los daneses volvieron a romper el tratado y en enero del 878 atacaron por sorpresa la fortaleza de Chippenham donde se había acuartelado Alfredo para pasar el invierno. Alfredo escapó de milagro y se refugió en las marismas del Somerset. Allí construyó un fuerte en la isla de Athelney y desde esa posición inexpugnable se dedicó a organizar un nuevo ejército con las milicias de la zona. En mayo de ese mismo año, Alfredo surgió con su ejército de las marismas, derrotó a los daneses en la Batalla de Ethandun (el clímax de la película), y volvió a asediarles en Chippenham. Esta vez no se dejó engañar por Guthrum y el asedio continuó hasta la rendición total de los daneses. Alfredo impuso además una condición para levantar el asedio: Guthrum y sus 29 pares debían convertirse al cristianismo. Fue una buena jugada diplomática. Desde ese momento Guthrum pasaba a ser un enemigo del resto de reinos vikingos y a ser un aliado obligado de Alfredo. Un año después se negoció un tratado por el cual se dividían el reino de Marcia entre Alfredo y Guthrum, quedándose el primero con Londres. Alfredo todavía tuvo que lidiar con otras invasiones vikingas, siendo la principal la del año 893, pero su poder no volvió a ser amenazado.


      Pues bien, esta interesante historia se llevó a la pantalla con actores como David Hemmings en el papel de Alfredo y de Michael York en el de Guthrum. Los productores pusieron un montón de dinero en la película. Fue filmada en Irlanda, contratándose a un montón de extras y actores debutantes (uno de ellos era Ian McKellen). Se intentó recrear en lo posible la Inglaterra del siglo IX en vestuarios y decorados. Se llegó a grabar en la roca un caballo blanco de 30 metros que debía de verse en una espectacular batalla y que debía representar la Britania druídica. Desgraciadamente el director era Clive Donner, cuyo principal mérito hasta el momento era la película "What's new Pussycat?", y lo que se consiguió con todo ese esfuerzo fue un auténtico ladrillo.


      Como he indicado más arriba un defecto de este film es que trató de ser contemporáneo. Y claro, si tenemos en cuenta que 1969 lo contemporáneo era el movimiento hippy con su lema haz el amor y no la guerra, podemos empezar a entender algunas de las "licencias históricas" de la película. Así, la devoción cristiana de Alfredo se transforma en una forma de reprimir una pulsión sadomasoquista que provoca que su mujer, la reina Ealswith, se enamore de Guthrum y se acueste con él. Y el ejército de Alfredo sea una "milicia popular" con mujeres ancianos y niños, o que la supuesta falange macedonia se convierta en una especie de desfile de majorettes que forman en triángulo, o que los daneses salgan como un ejército disciplinado y uniformado de negro. Pero el principal defecto de la película es que es aburrida y lenta. Las dos horas que dura parecen cuatro.


      Sólo para los que le gusten los culebrones medievales




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      miércoles, noviembre 11, 2009

      Ricardo III (Richard III)


      "Ricardo III" es la obra que cierra la trilogía shakesperiana de Laurence Olivier ("Enrique V" fue la primera y "Hamlet" la segunda). Fue estrenada en 1955 y no fue tan exitosa como sus predecesoras. Pero en mi caso, esta película es mi preferida de todas las adaptaciones cinematográficas que se han hecho de las obras de Shakespeare, y Ricardo de Gloucester uno de los mejores villanos de la ficción.

      Como en "Enrique V", Olivier volvió a realizar la película como si fuera la representación de una obra de teatro, salvo la parte culminante de la batalla de Bosworth, que fue filmada al aire libre en tierras manchegas. Pero en esta obra Ricardo es el opuesto absoluto a Enrique, pues donde antes había nobleza ahora hay absoluta villanía. Además, Olivier introdujo una novedad. Su personaje de Ricardo está constántemente dirigiéndose a la audiencia para explicar sus planes, dobleces y traiciones. Con ello se consigue que el espectador se convierta en complice de la trama y que incluso comprenda la psicología y motivaciones del personaje. Podemos encontrar un ejemplo actualizado de dicha forma de interpretación en la serie televisiva "Dexter".

      La historia está ambientada en la parte final de la guerra civil inglesa conocida como Guerra de las Rosas. Comienza con la ceremonia de coronación del rey Eduardo IV, y desde ese mismo momento vemos a Ricardo conspirar para hacerse con el trono. Ricardo es un ser deforme cuyo físico refleja su maldad, aunque ésta es desconocida para aquellos que le rodean. Para conseguir su objetivo no dudará en engañar, traicionar, seducir, adular e incluso asesinar a su hermano y a sus sobrinos. Por lo que se sabe, el auténtico Ricardo III no era mucho más malvado o noble que cualquier otro gobernante de la época, y ni siquiera estaba tullido o deforme. Pero la propaganda de la casa de Lancaster fue bastante efectiva a la hora de dejar un cuadro negativo de dicho personaje para la posteridad. Y debemos reconocer que Shakespeare hizo un buen trabajo con su leyenda.

      Como he indicado antes, Olivier encarna a un magnífico villano en su ascenso al poder y posterior caída. Es retorcido, carente de escrúpulos, implacable, ambicioso, y valiente. Creo que es precisamente esa última cualidad lo que le hace grande dentro de su maldad. Es posible pensar que su famosa frase - ¡Un caballo! "Mi reino por un caballo! - muestre la cobardía final del personaje. Pero yo lo dudo. Tengamos en cuenta que sólo lo dice cuando ve todo perdido tras la traición de Lord Stanley, y a pesar de ello sigue combatiendo hasta el final muriendo con la espada en la mano (Sí, lo reconozco, esa escena final está demasiado teatralizada). Y Shakespeare no podía mostrar como un cobarde a un rey inglés, por muy vil asesino que fuera.

      Aunque la obra recoge diversos acontecimientos históricos como es el asesinato de su hermano, el Duque de Clarence, la desaparición de los príncipes, o la caída en desgracia de Buckingham, el evento más importante es la Batalla de Bosworth. La recreación es bastante buena si consideramos el vestuario y tenemos en cuenta que está realizada en los años 50, aunque la dehesa manchega no se parece mucho a la campiña inglesa. Lo más destacable es como se van disponiendo las distintas tropas según Ricardo va explicando el plan de batalla realizando un croquis en la arena. Como la batalla fue filmada en España hay una curiosa anécdota. El pintor Salvador Dali realizó un retrato de Laurence Olivier caracterizado como Ricardo III. El actor guardó dicho retrato hasta que tuvo que venderlo para pagar los estudios a su hijo.

      Si no al cielo ¡de la mano todos al infierno!



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      Película entera en Google Video

      sábado, octubre 31, 2009

      Enrique V (Henry V)



      El título original de esta película es "The Chronicle History of King Henry the Fift with His Battell Fought at Agincourt in France". Desconozco si hay un título más largo y descriptivo en la historia del cine, pero esta claro que el de esta película opta al galardón. Laurence Olivier mantuvo el título de la obra original de Shakespeare en la que se basó, pero todo el mundo la conoce por su título más corto: "Enrique V".

      Parece ser que fue el propio Winston Churchill el que convenció a Olivier de que se encargara del proyecto. Desde el principio se tuvo claro de que debía de ser una película con un marcado carácter propagandístico. El pueblo inglés estaba en su cuarto año de guerra, las cosas en Italia no iban muy bien, las penalidades y el racionamiento estaban haciendo mella. Por ello, parte de los gastos de producción fueron cargados al erario británico. Se realizó un considerable esfuerzo económico para realizar la película. Fue filmada en technicolor, y se aprovechó el 75% del material filmado (eso si que es ahorrar). Asimismo, como el metal era escaso, las cotas de mallas fueron imitadas con lana teñida de gris. Otra curiosidad es que no fue filmada en Gran Bretaña, sino en Irlanda y los extras fueron soldados del ejército irlandés. Y finalmente, Olivier firmó un contrato en el que se comprometía a no salir en ninguna otra película durante 18 meses para así animar a la gente a ir a ver este film. A cambio recibió 15.000 libras esterlinas libres de impuestos (casi medio millón de hoy en día). El fisco británico le demandó por ello ya que consideraba que había sido un ganancia por ejercer su profesión, pero el juez le dio la razón al actor arguyendo que había sido pagado precisamente para evitar que trabajara, por lo que no podía considerarse una ganancia.

      Olvier realizó una gran adaptación de la obra de Shakespeare. La película comienza recreando el Globe Theatre donde el espectador parece que va a asistir a la representación de la obra en el escenario. Los decorados se basaron en los dibujos medievales de los manuscritos conocidos como "Libro de las Horas". Pero poco a poco vemos que va adquiriendo un estilo más cinematográfico y realista hasta que culmina en la recreación al aire libre de la Batalla de Agincourt. Después de dicha batalla la obra vuelve a recuperar gradualmente el tono de representación teatral hasta que finaliza con el aplauso del público en el Globe Theatre.

      Si obviamos el tono propagandístico, la obra de Shakespeare sigue de manera bastante fiel las andanzas del rey Enrique V durante su campaña de 1415 en medio de la Guerra de los Cien Años. Hay dos episodios bélicos principales. El primero es el Asedio del puerto Harfleur. Allí Enrique lanza la primera arenga a sus desanimadas tropas que han sido rechazadas en los muros de la fortaleza. Tras dicha arenga se lanzan al asalto final. En realidad, la ciudad se rindió tras más de un mes de asedio, y las tropas inglesas no sufrieron bajas por parte de las armas francesas, sino por culpa de la disentería. Tras la caída de la ciudad, el diezmado ejército inglés se puso en camino a Calais pero el ejército francés le interceptó.

      El segundo de los episodios es la famosa Batalla de Agincourt. Contra todo pronóstico, el debilitado ejército de Enrique derrotó a un ejército francés seis veces mayor. Aquí encontramos la famosa escena del discurso del día de San Crispín. En la película se muestra a los arqueros ingleses aniquilando a la innumerable caballería francesa con sus flechas. Los estudios actuales muestran que la derrota se debió a otras causas. Ciertamente el arco inglés era un arma bastante efectiva, pero no tanto como para perforar cualquier armadura, sobre todo la de los caballeros. Adicionalmente, una gran parte de los franceses no cargaron a caballo, sino a pie. Al parecer se combinaron una serie de circunstancias que culminaron en el desastre. Por un lado el fango dificultó enormemente el avance. Por otro lado el terreno causó que las fuerzas francesas se embotellaran debido a un efecto embudo. Al parecer las filas de vanguardia se empaquetaron de tal manera que los caballeros no podían moverse. Algo parecido a lo que sucedió en la Batalla de Cannas con los romanos.

      La película fue estrenada en Londres el 12 de julio de 1944, en plena batalla por Normandía. Para evitar susceptibilidades se eliminaron algunos de los textos de la obra original de Shakespeare. Así por ejemplo Enrique no amenaza a los habitantes de Harfleur con violaciones y destrucción si no se rinden, y se suprimió la frase final lamentando la perdida de Francia con Enrique VI. También desapareció la escena en la que Enrique se ve forzado a ajusticiar a unos soldados de su ejército, entre ellos un amigo suyo, para dar un escarmiento. Es una pena, porque al eliminar los aspectos oscuros hace que la obra sea demasiado maniquea, lo que causa que haya envejecido un poco mal. De todas formas la cinta fue todo un éxito de taquilla, y animó a Olivier a intentar adaptar para la pantalla otras obras del bardo.

      Cine clásico en estado puro.


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      sábado, octubre 24, 2009

      Las Cruzadas (The Crusades)



      "Las Cruzadas" fue la siguiente película realizada por Cecil B. DeMille después de su éxito con "Cleopatra". No se comportó mal en taquilla pero no debió de cumplir las expectativas del director, ni las del productor. Al parecer recaudó menos de lo que había costado y por eso en su autobiografía, DeMille la consideró como su único fracaso comercial.


      DeMille realizó el acostumbrado espectáculo kitsch mezclando, epica espiritual, lujo oriental, castidad occidental y aventuras al estilo de la novela "El talismán" de Walter Scott. Aquí no vamos a encontrar fidelidad histórica, sino espectáculo. A pesar del título la película está ambientada en el desarrollo de la Tercera Cruzada tras la caída del Reino de Jerusalén. Lógico si consideramos que es la "cruzada anglosajona". En los papeles protagonistas tenemos a Loreta Young interpretando a Berenguela de Navarra, a Henry Wilcoson en el papel de Ricardo Corazón de León, y a Ian Keith en el del sultán Saladino. El guión sigue la pauta del pecador que tras una vida disoluta encuentra el amor de su vida y cuando lo pierde se da cuenta del vacío de su existencia por lo que está obligado a expiar su anterior comportamiento para poder recuperarlo.


      Aunque el código Hays sobre las buenas costumbres ya estaba plenamente en vigor, DeMille se las apañó para volver a introducir el elemento erótico en la trama, aunque de forma muy sibilina. La historia de amor entre Berenguela y Ricardo es una especie de quiero y no puedo que empieza con la secuencia de la boda por poderes de Berenguela con la espada del rey. Tras darse cuenta de su error Ricardo intentará realizar una doble labor de conquista: su esposa y Tierra Santa. Pero su orgullo provocará que pierda ambas en manos sarracenas. Finalmente la unión podrá ser consumada tras la conquista por poderes de Jerusalén al depositar Berenguela la espada de Ricardo como ofrenda en la Iglesia del Santo Sepulcro.


      Hubo una serie de percances durante el rodaje debido al mal humor del director y a su forma tiránica de dirigir. El más llamativo fue durante una escena del asedio de Acre. DeMille no paraba de gritar con su megáfono a los extras exigiéndoles más realismo y acción. Entonces uno de ellos tensó su arco y le lanzó una flecha que se clavó en su megáfono. DeMille abandonó el set por el resto del día y desde entonces moderó bastante sus exigencias.


      Como ya he comentado antes, la cinta recuerda a la novela "El talisman", sobre todo en la cuestión de las intrigas entre los diferentes reyes y nobles que componen la Cruzada y en representar a Saladino como un caballero tan honorable como sus oponentes cristianos. Incluso comparten el mismo malo, que no es otro que Conrado de Montferrat. También se encuentran otros personajes estereotípicos como el eremita santo que arenga a la Cruzada interpretado por Aubrey Smith. Son bastante llamativos los diálogos en los que se hace referencia a la posible concordia entre los musulmanes y los cristianos debido a su religión monoteista - ¿No creemos ambos en un único Dios? -se pregunta Berenguela. Mucho más creíbles que los diálogos impostados sobre semejanzas culturales de la precuela más moderna dirigida por Ridley Scott. Ese carácter solidario debido a la religión también se ve representado en el consejo de reyes cristianos, entre los cuales se encuentra un rey ruso. Eso es bastante llamativo por dos razones. Primero porque los rusos nunca participaron en una cruzada, y en segundo lugar porque los cristianos católicos y los rusos ortodoxos se llevaban a matar por esos años.


      Probablemente sea la mejor película de tema medieval producida en la época del blanco y negro. Se nota que se realizó un gran gasto económico en cuanto a decorados y espectacularidad. Destacaría las escenas del asedio de Acre, o la estancia del ejército cruzado en el puerto de Marsella antes de salir hacia Tierra Santa. Mi escena preferida es la conocida como la de las tres eses: Silk, Swords and Saladin. Es aquella en la que Saladino se presenta ante los jefes de la Cruzada. Allí Ricardo le muestra la fuerza de su brazo y su espada rompiendo de un mandoble una barra de hierro. Saladino no se inmuta y tomando un paño de seda lo arroja al aire cortándolo con su alfanje. Dos filosofías guerreras frente a frente.


      Probablemente sería mejor recordada si hubiera sido una película coloreada.



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