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El blog no está muerto pero como podéis comprobar no puedo dedicarle el tiempo que necesita. Si alguien quiere una breve explicación del parón la encontrará aquí. Iré publicando películas y contestando a los comentarios poco a poco. Gracias por vuestra paciencia, atención e interés.

Actualmente hay 269 películas comentadas

En los siguientes links puedes encontrar todas las películas comentadas, bien ordenadas alfabéticamente o bien clasificadas por períodos históricos.

Los links a otros sitios van en negrita, mientras que los links a videos van en verde. Al final del comentario aparece una lista de videos relacionados.

Si te interesan otros aspectos de las películas de guerra puedes visitar Cine de Guerra.

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domingo, septiembre 06, 2009

Hitler, los diez últimos días (Hitler: the last ten days)



origen de la imagen



Lo mejor de "Hitler, los últimos diez días", y el motivo principal por el que merece la pena verla, es la interpretación que realiza Alec Guinnes de Adolf Hitler. Aunque esta recreación no es la más fiel a la historia como la reciente “El hundimiento”, si está considerada por muchos como la mejor interpretación dramática del funesto personaje.

Esta co-producción italo-británica proclama en sus títulos de crédito que es una reconstrucción fiel de los hechos que acontecieron dentro del führerbunker entre el 20 de abril, cumpleaños del tío Adolfo, y el 30, fecha en la que se suicidó, tal y como fueron recogidos en las memorias del Rittmeister Gerhard Boldt. Curiosamente, el personaje de Boldt se mantiene en la película pero sus actos son realizados por el ficticio capitán Hoffman (Simon Ward). Se nota que se trata de una producción de bajo presupuesto, con actores británicos e italianos de segunda fila en su mayor parte, siendo el más conocido de ellos Adolfo Celi (el malo de “Operación Trueno”) dando vida al general Krebs. Pero hay que reconocer que la reconstrucción del bunker es muy buena, aunque no parezca muy difícil simular unas paredes de hormigón, y la historia está contada de manera eficaz y convincente.

Guinnes estaba muy orgulloso de su interpretación. En esos años su carrera no estaba pasando por un buen momento y el trabajo escaseaba, así que este papel protagonista le vino como llovido del cielo. Históricamente, Hitler pasó sus últimos días completamente deprimido y sedado, con algunos ataques de ira. El Hitler de Guinnes en cambio es mucho más activo y despierto de lo que debería esperarse. Está acorralado, pero sin embargo vemos que aún mantiene esperanzas en la victoria y es capaz de explotar en una serie de rabietas incontrolables cuando la realidad no coincide con sus deseos. Guinnes nos muestra al Hitler que todos esperamos ver. Un tirano que se cree un genio militar dando órdenes sobre los mapas mientras abronca a sus generales, y un genio artístico planeando edificios de la futura capital del Reich de los mil años dispuesto a que se haga verdad el dicho “después de mí, el diluvio”. Guinness fue el primer actor que se arriesgó en mostrar un lado humano e íntimo del dictador, aunque por supuesto ese aspecto incrementa la mezquindad del personaje. Es magistral la escena en la que Guinnes pide que le cuenten como van a morir los demás cuando él se haya suicidado como si estuviera discutiendo sobre las preferencias de una comida o de otra. O la cicateria mostrada al decir que él ya se ha reservado gasolina para su cremación y que los demás deberían darse prisa para hacer lo mismo. O aquella en la que juega con las maquetas de los edificios del Berlin soñado como capital del Reich de los mil años.

Al igual que en la película “Liberación”, volvemos a ver escenas en blanco y negro, mezcladas con escenas en color. Pero esta vez es para realzar el contraste entre lo que sucede fuera del fuhrerbunker con lo que sucede dentro de sus paredes. La “realidad” del fuhrerbunker está rodada en color, para acercar al espectador las fantasías de Hitler sobre una Alemania que aún podía triunfar. Sueños que terminan bruscamente con el blanco y negro de lo que sucede de verdad en el exterior del bunker.

Como ya he dicho, la película reclama una exactitud histórica que mantiene bastante bien en general. Es de destacar la introducción inicial a base de imágenes de documentales y los títulos de crédito con un mapa de Europa y la música de Wagner sonando, para poner en situación al espectador y así llegar al 20 de abril de 1945. Las recreaciones de los acontecimientos más conocidos están bastante bien realizadas. Así veremos el famoso ataque de nervios del día 22 de abril (en la película es el 23) tras echar la bronca a Jodl, Keitel, Bormann, Krebs y Burgdorf. Otros momentos históricos son el intento de tomar el poder por parte de Goering y la llegada del mariscal del aire von Greim y su amante Hanna Reitsch. Y por supuesto el fusilamiento del cuñado de Eva Braun. Aunque en otras situaciones dicha exactitud histórica no se respeta. Por ejemplo, no aparecen ni Himmler, ni Goering, a pesar de que ambos asistieron al cumpleaños de Hitler. Tampoco sale ninguna de las numerosas conversaciones entre Hitler y Albert Speer, porque este personaje tampoco aparece, aunque si se discute la orden de destruir las infraestructuras ya que Hitler opinaba que el pueblo alemán no merecía sobrevivir a su muerte (La Naturaleza es cruel, así que yo también debo ser cruel). Finalmente tiene algunas “chapucillas” que si se hubieran corregido habrían dado un toque de mayor calidad a la película. Una de esas “chapucillas” es que las canciones que se cantan son en inglés y no en alemán. Llama mucho la atención ese detalle en la escena en la que los hijos de Goebels cantan a Hitler el tema “El pequeño Hans”, la canción que se escucha en “La cruz de Hierro”. Ahora, lo peor en mi opinión es el personaje de Eva Braun. La actriz Doris Kunstmann le da un aire tan frívolo y estúpido que es difícilmente creíble. Pero en líneas generales, la recreación de los últimos días es bastante notable.

Hay una escena que me gustó bastante y en la que no interviene Alec Guinnes. Es aquella en que Hanna Reitsch pregunta a una de las secretarias “Esa fraulein Braun, ¿ella y el Fuhrer son...?”. Y tras asentir la secretaria, comenta escandalizada “Si es una burguesa, no parece una nacional-socialista”. Tras enterarse de que además llevan diez años juntos, desilusionada dice: “Y pensar que yo creía que estaba por encima de esas cosas. Sexo.” En tan sólo una secuencia de 30 segundos hemos visto como una persona alienada que apoya a un régimen totalitario y que a deificado a su líder supremo, se da cuenta de que éste es como cualquier otro ser humano al que le van las faldas.

Una nota curiosa. En uno de los diálogos de la película, Hitler dice que Alemania será grande cuando Wagner pueda ser interpretado por un reparto de actores alemanes completamente desnudos. Desconozco si la cita es histórica, pero si observamos las últimas tendencias de la ópera, dichas palabras suenan extrañamente proféticas.

Una película esencial para aquellos que les guste Alec Guinnes y una pequeña joya para los aficionados al cine bélico.


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martes, septiembre 01, 2009

Liberación (Osvobozhdenie, Освобождение)




Supongo que no soy el único que aprovecha el verano para realizar actividades lúdicas que no ha podido hacer durante el año, generalmente por falta de tiempo libre. Una de esas actividades que tenía reservada era ver la película rusa "Liberación" (y realizar posteriormente su largo comentario ;-). Como todas las cosas, tiene sus aspectos positivos y sus aspectos negativos. Y en mi opinión hay más de lo primero que de lo segundo, por lo que creo que ha merecido la pena verla. Además, me parece el post adecuado para el día en el que se cumple el 70 aniversario del comienzo de la IIGM.

Esta mega-hiper-superproducción es una saga de 5 películas realizadas entre 1968 y 1971 con una duración total de siete horas y media. Hay quien la considera como la producción más cara de la historia superando a “Voyna i Mir”, aunque no hay cifras oficiales para confirmarlo. En teoría es una coproducción de varios países, entre ellos Italia, Polonia, y la extinta RDA, pero en la práctica es una obra exclusivamente soviética. Fue un encargo expreso del Comité Central del PCUS, al parecer mosqueados por la repercusión de la película "El día más largo". Se puso como condición que la historia debería comenzar con la Batalla de Kursk, obviándose los dos primeros años de guerra. Yuri Ozerov fue el director encargado de plasmar el proyecto e insistió en que el grado de autenticidad fuera el más elevado posible. No se escatimaron medios y recursos. Como es lógico los rusos eran interpretados por actores rusos, pero es que los personajes alemanes estarían interpretados por alemanes, y los italianos por italianos. Los personajes anglosajones como Churchill y Roosevelt fueron interpretados por rusos, pero hablando en inglés, no en ruso. Se requirió la participación de 3.000 soldados de los antiguos ejércitos del Pacto de Varsovia y se utilizaron más de 150 tanques para las destacables recreaciones de las acciones bélicas.

Liberación” adolece del mismo defecto que otras producciones bélicas soviéticas. Es muy lenta. Pero al mismo tiempo es distinta a éstas. En “La balada de un soldado” o en “La infancia de Ivan” los protagonistas son personajes anónimos con los que el público puede simpatizar o sentirse identificado. En “Liberación” los protagonistas son las grandes figuras históricas como Stalin, Zhukov o Koniev y están representados de una forma tan ideal y heroica que es muy difícil sentir alguna empatía hacia ellos. Hay también héroes anónimos del proletariado pero son personajes totalmente anodinos para el espectador, que realizan su intervención dramática y desaparecen generalmente debido a una muerte heroica. No falta la historia romántica pero es tan sosa que se agradece que sea tan breve en relación a la duración total de la cinta. Otro de los aspectos que menos me gustaron de esta producción es la banda sonora de Yuri Lewitin, una composición a lo Shostakovich pero sin una gota de genialidad, por lo que es cansina y repetitiva.

Uno no puede evitar compararla con producciones occidentales similares, sobre todo con el serial televisivo estadounidense “Vientos de guerra”. En éstas se sigue el canon típico de que los protagonistas principales son personajes anónimos desde el punto de vista histórico pero con los cuales el espectador puede fácilmente identificarse gracias a alguna historia melodramática. Mientras, las grandes figuras como Hitler, Stalin, Churchill o Roosevelt, son personajes secundarios que sirven como atrezzo histórico a dicho melodrama. Adicionalmente, cuando en una producción occidental son los personajes históricos los protagonistas principales, tal es el caso de “Patton” o “Ike”, lo que vemos son sus flaquezas además de sus grandezas para demostrarnos que son humanos. “Liberación” hace precisamente lo contrario. Stalin, Zhukov, e incluso Hitler, no son representados como unos simples humanos, sino como semidioses. El tono es el de un documental dramatizado de propaganda y no el de una saga dramática.

Ese es uno de los principales defectos del film. Es pura propaganda soviética, demasiado descarada incluso para los estándares de los años 70. De nuevo no puedo evitar compararla con producciones occidentales contemporáneas. El nivel de propaganda es incluso mayor al reflejado en “Los boinas verdes”, pero con peores interpretaciones y de forma mucho más chapucera. Es entendible que quiera transmitir la importancia del esfuerzo bélico soviético y que de a entender que si no llega a ser por la URSS no se hubiera ganado la guerra a la Alemania nazi. Sin embargo, las repetidas quejas sobre la falta de participación de los aliados, y de los norteamericanos en particular, con frases como -El último que entra en la pelea es el que más alardea- o llamando a las latas de carne norteamericana “Segundo Frente”, hace que el tema sea cansino. Comentaré otros ejemplos más adelante.

Sin embargo el principal handicap de la película son las interpretaciones. Y esto es bastante paradójico dado los esfuerzos de Ozerov por la autenticidad. Se dio preferencia al hecho de que los actores tuvieran un gran parecido con los personajes históricos y no a sus dotes interpretativas, salvo excepciones. Luego les hizo interpretar a dichos personajes tal y como les vemos en los documentales históricos. Los actores en lugar de “interpretar” se limitan a “imitar” a dichos personajes. Para acentuar el efecto documental, no sólo hablaban en el idioma que correspondía al personaje, sino que todas las secuencias en las que salen Stalin, Hitler, Roosevelt o Churchill están grabadas en blanco y negro. Es al contemplar las actuaciones que corresponden a los héroes proletarios anónimos; como el tanquista Tvstayev, la enfermera Zoya o el artillero Shaska; cuando comprobamos el pésimo nivel de los actores. Hay momentos que tienes que frotarte los ojos para estar seguro de que no has visto una interpretación tan nefasta. Y una cosa bastante llamativa de esta saga. Todos los escasísimos personajes femeninos rusos que aparecen son de dos tipos: o atractiva enfermera, o atractiva secretaria. Ni una sola hace de combatiente, y las hubo. Curioso homenaje a la igualdad de la mujer por parte de la extinta URSS.

La excepción en la cuestión interpretativa es el actor Fritz Diez (o Fritz Dietz) en su papel de Hitler. Diez era un actor comunista que tuvo que exiliarse a Suiza tras la llegada de Hitler al poder. Tras la derrota del nazismo volvió a la extinta RDA donde se hizo líder del sindicato de actores. Cuando Ozerov le ofreció el papel, Diez se negó por su aversión al personaje. El propio Honnecker tuvo que intervenir para convencerle. Probablemente es la interpretación más completa que existe del siniestro personaje. No digo que sea la mejor, ni la más realista, aunque Diez hace un Hitler bastante bueno en mi opinión. Me refiero a que en “Liberación” veremos la evolución del personaje de Adolf Hitler desde antes de la batalla de Kursk hasta su suicidio en el bunker. Y en esa evolución están incluidos hechos tales como la orden de liberar a Mussolini, sus discusiones con el Alto Mando alemán y por supuesto el famoso atentado del 20 de julio de 1944. El principal problema de la actuación de Diez es que está obligado a representar a Hitler como la contrapartida maligna del bondadoso Stalin, que está interpretado en el estilo “santo padrecito de los pueblos”. En el capítulo final, Diez comienza a tener tintes histriónicos que desmerecen su interpretación.

Como ya he indicado, uno de los principales méritos de esta megaproducción es que las interpretaciones de los distintos personajes históricos están realizadas por actores que hablan en la misma lengua que dicho personaje idioma y así aumentar la autenticidad. Un esfuerzo que se ve completamente malogrado por culpa de una peculiar costumbre del cine ruso. En lugar de usar subtítulos cuando Hitler, Roosevelt o Churchill hablan, lo que utilizan es un narrador que realiza una traducción simultánea al ruso. Así que, en el caso de Hitler, oímos simultáneamente el idioma alemán del actor y el idioma ruso del narrador. Algo realmente molesto, sobre todo cuando Diez interpreta alguna de las rabietas de Hitler y le oímos gritar a sus generales mientras que la voz del narrador apenas cambia de tono. Para empeorar las cosas, es el mismo narrador el que traduce a todos los personajes de una escena, incluyendo a los personajes femeninos como Eleanor Roosevelt o Eva Braun.

El principal mérito de la película es la variedad de eventos históricos reflejados y el nivel de detalle de los mismos. No sólo por el hecho de que se recojan aspectos del llamado Frente Oriental que no suelen contemplarse en las producciones de Occidente, o por su tono de documental. Es por el ingente esfuerzo material realizado en aras de conseguir esa sensación de autenticidad que se nota en los aspectos como el armamento o los uniformes. La pena es que estas magníficas recreaciones históricas sean echadas a perder por la manía propagandística de demostrar que los soldados rusos son los angeles encarnados del paraíso socialista. Como es de imaginar no hubo problemas con respecto a la recreación de los uniformes y al equipamiento soviético, pero si con los blindados alemanes. Finalmente se recurrió al “maquillaje” de T-34s para convertirlos en “Tigers” y en “Panthers”, aunque en estos últimos el maquillaje es nefasto. Los tanques y vehículos soviéticos de la época están representados por los T-34/85 (no salen los T-34/76) y los cañones autopropulsados del tipo SU-122, aunque en algunas de las gigantescas batallas de tanques se pueden ver anacronismos como los JS-III o incluso T-55 modernos. La omisión más curiosa es que no sale ni un sólo camión con los “órganos de Stalin” en acción. Donde realmente no estuvieron nada finos, mejor dicho, realizaron auténticas chapuzas, es en el aspecto de la recreación de los aviones. No es que no pudieran recrear a los Me-109 o a los FW-190. Es que tampoco recrearon a los aviones soviéticos como los Yak-3 o los IL-2 Sturmovich. En su lugar utilizaron aviones de entrenamiento Yak-11 para los aviones soviéticos y otro modelo similar para los alemanes. Unos aviones que se parecen a los cazas tanto como un huevo a una castaña.

Como ya he indicado la saga está compuesta por cinco películas. Son estas:




1.- El arco de fuego.

Dedicada por completo a la Batalla de Kursk. La primera escena transcurre en un campo de pruebas alemán, donde Hitler contempla como un tanque “Tiger” es destruido por un pepinazo de un T-34. En el primer minuto ya no nos queda duda del tono de la producción. Hay que mostrar que el material soviético era mejor que el alemán. Claro que enseguida te imaginas lo que hubieran durado los alemanes si los “Tiger” hubieran sido destruidos con tanta facilidad.

Ozerov intentó filmar esta parte en los mismos lugares donde sucedió la batalla pero fue totalmente imposible porque el lugar estaba lleno de proyectiles sin explotar (aún están sacándolos). Así que se decidió filmar en lugares cercanos y en la misma época del año en la que sucedió la batalla. Y es aquí donde se ven a esos 3.000 soldados y esos 150 tanques. Hay numerosas tomas aéreas al estilo de Bordanchuck, para mostrar al espectador el carácter gigantesco de esa lucha de titanes. Desgraciadamente son bastante confusas pues lo único que se ven son explosiones, trincheras, tanques y estepa, todo ello sazonado con la horrorosa y machacona banda sonora. Sin embargo, las recreaciones de los combates de tanques como el de Projorovka son realmente notables, si exceptuamos algunas chapuzas interpretativas (ver sección de videos abajo). Para los aficionados a la historia bélica veremos entre otros a Manstein, Zhukov, Rokossovski, Kluge, Model, ... Y un aspecto curioso, se representa al renegado Vlasov intentando convencer al hijo de Stalin que se pase al bando alemán. También veremos las reuniones de la Stavka con Stalin al mando ejerciendo de sabio-timonel-que-con-impasible-y-tranquilo-ademán-conduce-a-la-URSS-hacia-la-victoria-final. Como curiosidad también salen partisanos yugoslavos, y Winston Churchill preocupado por el resultado de Kursk.





2.- El gran avance

Comienza recordándole al espectador que es gracias a la victoria de Kursk por la que los aliados pueden asaltar Sicilia (fue una acción casi simultánea) y posteriormente desembarcar en la península italiana. Lo mejor de esta parte es que se muestra la caída y detención de Benito Mussolini y luego su posterior liberación por Otto Skorzeny y sus muchachos (en realidad la liberación de Mussolini sucedió de una forma algo diferente pero Otto se llevó el mérito). En el aspecto curioso hacer notar que aquí sale la resistencia polaca y una represalia alemana contra la población civil de Varsovia. El título de esta parte hace referencia a la decisión de la Stavka de atacar las posiciones alemanas a lo largo del Bajo Dniepper mediante una treta que consistió en realizar un falso cruce por un sitio para realizar el ataque principal por otro punto distinto. Las escenas del cruce del río son notables, pero nuevamente las chapuzas interpretativas están ahí para estropear el conjunto. El ataque culminó con la toma de Kiev. Esta parte acaba con la conferencia de Teheran. De nuevo tenemos a Stalin en su papel de sabio timonel en contraste con un Roosevelt que parece que no se toma nada en serio aunque reconoce la importancia cada vez mayor de los soviéticos y un Churchill reflejado como un intrigante anti-comunista. Incluso se llega a insinuar que ambos pretendían evitar que Stalin llegase a derrotar el sólito a Hitler.




3.- El objetivo principal.

Probablemente la única vez que se ha representado en la pantalla la “Operación Bagration” que provocó la aniquilación del llamado Grupo de Ejércitos del Centro de la Wehrmacht. Esta parte de la película comienza recordándonos, ¡otra vez!, que Kursk fue la batalla más importante de la IIGM, para luego continuar con el asunto del espía “Ciceron” y las actas de la conferencia de Teheran. Volvemos a encontrarnos a los aliados intrigando en contra de los rusos, sobre todo el amigo Churchill al que sólo le preocupa que los Balcanes no caigan en manos soviéticas. Pero Roosevelt lo tiene clarísimo, la prioridad es Francia. No se si será una especie de broma, pero se dedica un montón de tiempo a relatar una de las intervenciones de la escuadrilla “Normandía” mientras que del desembarco del mismo nombre sólo vemos unas cuantas imágenes de documental. Probablemente es la parte más chapucera de toda la saga (ver videos abajo).

Lo mejor que tiene esta parte es la discusión en la Stavka de la operación incluyendo la maskirova (dura una media hora en total) y la escena del cruce de los pantanos durante el cruce de la "Operación Bagration". Realmente está muy bien hecha si exceptuamos algunas secuencias duplicadas que han sido tomadas desde diferentes ángulos en un esfuerzo para que no se note mucho que es la misma toma. Otro aspecto a destacar es que veremos el papel de los partisanos en el desarrollo de dicha operación. Pero continúan las chapuzas. Durante la escena del cerco de Bobruysk, veremos a la infantería alemana en su conocido papel de numerosos-malos-estúpidos-que cargan-de-frente-y-caen-como-chinches. Ese cliché ya es patético cuando sale en una película yanqui de los años 50 ó 60 en la que vemos a numerosos infantes de la Wehrmacht cargando a lo loco contra la ametralladora americana que da buena cuenta de ellos. Pero verlo en una película soviética de 1970 es realmente horroroso. No sólo porque cualquier aficionado a la historia sabe que la superioridad numérica estaba en el bando ruso y no al contrario, también porque se llega al absurdo de que en algunas escenas se ve a la infantería alemana avanzar en líneas cerradas en campo abierto al estilo del siglo XIX.

Es en esta parte donde se encuentran uno de los ejemplos más descarados de tergiversación propagandística al estilo soviético. Se trata de la cuestión polaca. No es de extrañar que veamos a los polacos ayudar gustosamente a los soviéticos a “liberar” Polonia. Pero clama al cielo que no salga absolutamente nada de la sublevación de Varsovia y tampoco ninguna referencia a la invasión soviética de 1939, cuando el tío José y el tío Adolfo eran amiguitos y se repartieron el país. Las escenas en las que los generales rusos hablan con los militares polacos integrados en el Ejército Rojo de la liberación de Polonia en las lindes del río Bug suenan a recochineo (el Bug era la frontera donde los rusos se pararon en 1939 en aplicación del pacto nazi-sovético).

También veremos una reconstrucción bastante buena de la famosa “Operación Valkiria”. Desde su planteamiento inicial, su ejecución y finalmente su represión. Lo más alucinante es que veamos una secuencia en la que Churchill se felicita de que el atentado haya fallado porque de lo contrario eso impediría la victoria total sobre los alemanes.






4.- La Batalla de Berlín

Aunque se titule así, en realidad trata de la aproximación a Berlín y de los eventos históricos que sucedieron antes de su conquista. El principal de ellos es la Conferencia de Yalta, donde definitivamente el intrigante de Churchill es derrotado por el bendito padrecito de los pueblos. Tampoco los americanos quedan impunes de ser unos conspiradores anti-comunistas. Se nos muestra un encuentro entre Allan Dulles y el general de las SS Karl Wolff en Suiza con el supuesto objetivo de conseguir que los alemanes firmen la paz con los anglosajones y así continuar la lucha contra los soviéticos. Se trataba de la llamada "Operación Crossword" en la que los aliados negociaron la rendición de los alemanes en Italia. Los soviéticos quisieron meter el cucharón pero los americanos no les dejaron. Lo cierto es que parece que los rusos también amagaron con firmar una paz por separado con los alemanes en el año 43, pero claro, eso no sale.

No es el único ejemplo de tergiversación histórica. En la batalla del cruce del Oder se nos muestra que la idea de Zhukov de atacar bajo la iluminación de unos gigantescos proyectores que deslumbrarían a los alemanes fue todo un éxito. En realidad no sólo fue un auténtico fracaso, sino que además permitió a los alemanes apuntar mejor a las siluetas de los carros soviéticos, con lo que las bajas rusas fueron enormes. La batalla fue ganada simplemente por la aplastante superioridad soviética en hombres y material.

Lo más curioso de esta parte es que salen por fin prisioneros de los campos de concentración alemanes pero de una forma bastante “light”. En la escena, un tanquista ruso y un soldado polaco están en una estación buscando un vagón con combustible para los tanques y encuentran un tren lleno de prisioneros con el típico uniforme a rayas. Uno de ellos es alemán y proclama su compromiso con la lucha antifascista. Así que todos los prisioneros se ponen a ayudar para empujar el vagón hacia los tanques. Y ya está. No sale ni un sólo campo de exterminio, ni una cámara de gas, ni un horno crematorio, ni una pila de cadáveres, nada de nada.






5.- El asalto final

Creo que hay una explicación a que no salga nada de nada de los crímenes de guerra nazi y se encuentra en la última parte de la saga; la dedicada a la Batalla de Berlín. La razón se comprende cuando salen escenas en las que los soldados rusos confraternizan con la población civil alemana. No sólo no saquean, ni destruyen las propiedades, ni violan a las mujeres. Es que encima confraternizan con los civiles, comparten comida y llegan a protegerlos si estos se encuentran en medio del combate. Y los civiles alemanes muestran su alegría por ser tan bien tratados.

Y es que aquí tenemos la otra gran manipulación propagandística de esta producción. En una claro quid pro quo, los rusos no dicen nada de las atrocidades nazis hacia judíos, eslavos y otros seres humanos, pero a cambio no se recogen las atrocidades rusas hacia la población alemana. Hay que recordar que la extinta RDA era aliada de la URSS, así que supongo que era cuestión de llevarse bien con ellos. Incluso se llega a mostrar una escena surrealista en la que un pastor protestante y un comunista alemán (el prisionero liberado en la anterior parte) mandan conjuntamente un mensaje por radio para que las tropas alemanas que defienden Berlín se rindan.

Las escenas de la batalla por Berlín, así como las escenas que representan los últimos días de Adolf Hitler en el führerbunker, son bastante buenas en general. Es de destacar la lucha por la toma del Reichstag. Gran parte de las imágenes fueron filmadas en el Berlín Oriental y se aprovechó un barrio que iba a ser demolido para realizarlas. Sin embargo, todo ese esfuerzo se ve malogrado nuevamente por algunas secuencias realmente chapuceras (ver sección videos). Hay una especialmente surrealista en la que un capitán soviético de comunicaciones es invitado al mismísimo führerbunker para establecer una línea telefónica para poder discutir los términos de la rendición. Pero sin duda el colmo de la inventiva es la escena en la que Adolf Hilter asesina a Eva Braun antes de que luego le tengan que matar porque es tan cobarde que no puede ni suicidarse. Y ahí no acaba la cosa. A los Goebels les dispara por la espalda un soldado alemán. Evidentemente cuando muere Hitler y se rinde Berlín se considera que la guerra ya ha acabado (las acciones de la Guerra del Pacífico brillan por su ausencia). La película termina recordándonos todo el daño que ha hecho el fascismo por la enumeración de las muertes producidas por la guerra en los distintos países. Logicamente es la URSS la última en aparecer ya que tuvo la desgracia de tener el número más elevado. Y un detalle curioso, en esta última parte no sale Stalin en ningún momento.

Resumiendo, es una película recomendable si te gusta el cine de la IIGM, sobre todo por mostrar el Frente Oriental, y por el realismo de sus recreaciones históricas. Es bastante curiosa en el aspecto de cine propagandístico, y resulta bastante divertida si uno la ve con el ánimo de cazar gazapos interpretativos. Pero si a uno no le gustan esos temas, mejor pasar de ella por ser demasiado lenta y pesada.


Links relacionados




Videos relacionados:

La película está en youtube, pero en ruso (en la mula pueden conseguirse los subtítulos). A continuación tenéis los links de cada una. El título del fragmento y el comentario hace referencia a aquello que me llamó la atención de dicho fragmento.

El arco de fuego




El gran avance



El objetivo principal

La batalla de Berlín



El asalto final



viernes, julio 24, 2009

Zulú (Zulu)



Reconozco que no puedo ser imparcial con esta película. La vi en mi niñez, cuando mi abuela me llevaba a esas largas tardes de sesión continua en las que te tragabas dos películas mientras deglutías un bocadillo de tortilla viendo como el héroe besaba a la chica o el bueno perseguía al malo. "Zulú" fue una de esas películas que se te quedan grabadas en la mente y por las que llegas a anhelar haber nacido hijo de la Gran Bretaña y vestir la casaca roja en lugar de pertenecer a un país en el que sus habitantes fueron definidos por Cánovas como "aquel que no puede ser otra cosa".

"Zulú" sigue estrictamente los arquetipos del cine épico de los años 60. Muchos lo han definido como un "El Álamo" a la africana. Pero en este caso los "buenos" sobreviven a la avalancha de "malos", y eso siempre es un plus, sobre todo si la ves siendo un chaval. Esta entretenida producción sobre una de las gestas imperiales del colonialismo británico fue dirigida, producida y escrita por el estadounidense Cy Enfield, un director que tuvo que exiliarse de su país debido a su pasado comunista. El reparto estaba encabezado por Stanley Baker, que también era su productor, y un jovencísimo Michael Caine en su primer papel protagonista.

Probablemente la película se vio perjudicada por la inevitable comparativa con producciones similares como la ya mencionada "El Álamo" o también "55 días en Pekín". Y en cierta forma era lo que buscaba Enfield. La producción se rodó en Sudáfrica y como extras se contrataron a los propios miembros de las tribus zulúes. Incluso la persona que da vida al rey Cetshwayo era un descendiente de dicho monarca. No es que hubieran actuado ni visto muchas películas, así que Enfield les mostró unas cuantas películas de vaqueros e indios para que supieran que era lo que se esperaba de ellos. Otra curiosidad es que en aquellos tiempos las leyes raciales de Sudáfrica legislaban que, por le mismo trabajo, un negro siempre debía de recibir menos dinero que un blanco. Así que Enfield les pagó con las vacas usadas durante la escena de la estampida.

El film nos relata de forma bastante dramática los sucesos de lo que sería conocido como la Batalla de Rorke's Drift. En la entrada anterior dedicada a la película "Amanecer Zulú" se comentó la Batalla de Isandlwana. Durante dicha batalla, una parte del contingente zulú de unos 4.000 hombres estaba al mando del príncipe kaMpande y no tuvo tiempo de intervenir así que se fue a buscar otros objetivos. En su camino se encontró con este pequeño puesto que era parte de la retaguardia de las fuerzas británicas que habían invadido Zululandia. En el mismo se encontraban 139 soldados británicos y un contingente de tropas indígenas de unos 350 hombres. Estos últimos huyeron al conocer las noticias del desastre de Isandlwana dejando a los ingleses en la pequeña posición.

Los tres oficiales que estaban al mando tuvieron que tomar la decisión de permanecer allí o intentar huir. Estos eran el teniente de ingenieros John Chard (Stanley Baker), el teniente de Gonville Bromhead (Michael Caine) y el comisario de suministros James L. Dalton (Denis Folbigge). Lo llamativo es que los dos primeros no estaban muy bien considerados por sus superiores en cuanto a sus capacidades castrenses. Lo cierto es que decidieron que la única oportunidad que tenían era fortificarse y resistir, pues en campo abierto habrían sido alcanzados por los veloces zulúes y masacrados sin ninguna duda. El comisario Dalton fue precisamente el principal responsable de la fortificación, no el teniente Chard.

En líneas generales la película es bastante fiel a los hechos históricos. Enfield no sólo leyó la bibliografía occidental, sino que incluso consultó a los ancianos de las tribus para que le asesoraran en la disposición y la forma de combatir de los zulúes. Aún así se tomó unas cuantas licencias históricas: el personaje de Bromhead era algo sordo, y es por ello por lo que se le asignaban siempre labores en la retaguardia, pero eso no se ve en la película. El reverendo Witt (Jack Hawkins) no era un borrachín pacifista, sino que era partidario de la intervención británica y ni siquiera estuvo en el lugar de la batalla. Tampoco el soldado Hook (James Booth) era un vago maleante y pendenciero, sino todo lo contrario pues era abstemio y según sus superiores un modelo de buen soldado. La hija de Hook se disgustó tanto que inició una campaña para lavar el buen nombre de su padre, y lo consiguió. Finalmente, la famosa secuencia del último ataque zúlu y la despedida cantada de los zulúes rindiendo honores a los sitiados nunca sucedieron. Los zulúes cesaron en su ataque porque se aproximaba una columna británica de apoyo.

Aunque la película sea británica, la cinta está llena de momentos emocionantes y de heroísmo elaborados al estilo de la vieja escuela de Hollywood. Mis dos secuencias favoritas son aquella en la que tras haber conseguido los zulúes penetrar en el recinto, Michael Caine consigue rechazarlos al ordenar a dos filas de soldados que una vaya disparando mientras la otra va recargando. Y por supuesto el último ataque zulú desencadenado tras el famoso duelo de canciones entre ambos bandos (la canción británica es "Men of Harlech"). Uno podría pensar que este tipo de cine se ha perdido y que en los tiempos actuales una película tan pro-imperialista no podría ser filmada. Pero sin embargo no es así. La influencia de "Zulú" empapa a otras grandes producciones del mismo tono. Ridley Scott usó la canción de guerra de los zulúes en la secuencia de la batalla de Germania en su película "Gladiator". Y Peter Jackson reconoció que la forma de filmar las secuencias de el Abismo de Helm en "El Señor de los Anillos" estaban inspiradas en las escenas de esta película.

Una auténtica lección de épica cinematográfica.


Videos relacionados:
Película en youtube (a partir de aquí puede verse completa)

viernes, julio 17, 2009

Amanecer Zulú (Zulu Dawn)




Dentro de la historia militar del Imperio Británico del siglo XIX hay unos cuantos desastres que han pasado desapercibidos para el gran público. Ya vimos en el blog la escasez de películas sobre las Guerras Boer, y por supuesto no hay ninguna sobre el desastre de la retirada de Kabul. De hecho, cuando se realiza una película sobre dichos fiascos, o de los de otras épocas, suelen ser producciones de las antíguas colonias británicas.

Es el caso de la película "Amanecer Zulú", una coproducción entre sudafricanos, norteamericanos y holandeses. Para los papeles protagonistas se contó con dos figuras famosas: Burt Lancaster dió vida al malogrado coronel Dunford y Peter O'Toole interpretó a Lord Chelmsford. En el reparto también se encontraban otros actores como Simon Ward, Bob Hoskins o John Mills. El guión estaba basado en un trabajo de Cy Endfield, director de la famosa "Zulú". Para la dirección se eligió a Douglas Hickox por su pericia con las escenas de acción. Se rodó en el lugar de la batalla y se utilizaron a miembros de la etnia zulú.

La película está dividida en dos partes muy claras. La primera nos muestra los preparativos que conducirán a la invasión de Zululandia, sobre todo en el aspecto de las intrigas políticas para buscar una justificación a una agresión imperialista que daría lugar a una guerra de conquista. Los británicos no tuvieron ningún empacho en lanzar un ultimátum al rey zulú Cetshwayo, exigiéndole que disolviera su ejército y se convirtiera en vasallo británico. Como esperaban, Cetshwayo rechazó la "generosa oferta".

La segunda parte nos relata la invasión de Zululandia y los eventos que culminaron en la Batalla de Isandlwana. Hay que reconocer que Hickox y su equipo hicieron un magnífico trabajo en cuanto a investigación histórica pues las recreaciones del ejército británico y del ejército zulú son realmente fantásticas. Se recogen muchos detalles históricos como por ejemplo la batería de cohetes Congreve, o el uso de unidades auxiliares de nativos de Natal y de caballería boer. También por ejemplo la costumbre de teñir los cascos con té para evitar que fueran tan llamativos. Es una película que más bien parece un documental. Pero eso también es su principal defecto. No hay tensión dramática y las interpretaciones son bastante acartonadas. Los únicos que parecen tomarse en serio sus papeles son los zulúes. Además, en algunos momentos se vuelve muy confusa cuando los hechos y sucesos intentan ser mostrados desde el punto de vista británico como desde la perspectiva zulú. Finalmente, la película es demasiado anti-occidental. Ciertamente los británicos iniciaron una guerra de agresión injustificada contra los zulúes, pero estos no eran precisamente unas hermanitas de la caridad. A comienzos del siglo XIX su legendario rey Shaka se dedicó a sojuzgar a todas las tribus vecinas y así fundar el reino de Zululandia. A pesar de ello, la productora cometió el error de publicitarla como la precuela de la exitosa "Zulú" cuando el tono es completamente opuesto. No es de extrañar que la película no funcionara nada bien en taquilla.

Cuando se realizó la película se pensó que el desastre de Isandlawana era debido a una serie de causas. Posteriores investigaciones han mostrado que algunas de ellas son más un mito que una realidad, y otras quizás no fueron tan importantes como se ven reflejadas. En la película el motivo principal de la derrota es el rígido sistema de municionamiento. Las unidades sólo recibían unos pocos cartuchos por parte del furriel y encima las cajas estaban atornilladas. Es probable que algo así sucediera, pero al parecer la principal causa de que disminuyera la cadencia de fuego de las filas británicas fue que el rifle Martini-Henri se calentaba y se dificultaba la expulsión del cartucho disparado. Curiosamente uno de los errores de la película es que los soldados usan carabinas en lugar de dicho rifle. Sea lo que fuere, lo cierto es que el resultado fue el total aniquilamiento de los británicos.


Es recomendable verla como una larga, y algo pesada, introducción de "Zulú".


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viernes, julio 10, 2009

La última carga (The charge of the Light Brigade)




Si le pidiésemos a cualquier friki de la historia militar (me incluyo) una lista de diez batallas que le gustaría ver representada en un diorama con miniaturas de plomo, estoy convencido que una de las más solicitadas sería la Batalla de Balaclava en el momento de suceder la Carga de la Brigada Ligera. Lo más curioso es que para la inmensa mayoría de los historiadores militares, la famosa carga está considerada como el momento culminante de la estupidez del alto mando dentro de una campaña que se considera el ejemplo canónico de la incompetencia militar (*).


Las razones por lo que ese episodio histórico tiene tanta fama son bastante numerosas y diversas. Por un lado a los hijos de la Gran Bretaña siempre se les ha dado muy bien el marketing y la publicidad. Así que una metedura de pata que costó un montón de vidas humanas y equinas fue convertida en un poema épico y en un montón de gloriosos óleos. También hay que reconocer que los britanos tuvieron suerte. Todos los historiadores anglosajones reconocen que el alto mando que comandó la expedición a Crimea era una sarta de viejos incompetentes. Tanto que la mayor parte de las bajas británicas fueron debidas a la imprevisión y a las penosas condiciones más que a los combates. Sin embargo fueron los rusos los que al final perdieron la guerra porque manifestaron un mayor grado de incompetencia. Y si eres el ganador es más fácil convertir un desastre en un acontecimiento a celebrar. Finalmente, los británicos se encontraban en su camino hacia la cúspide del período dorado del Imperio Británico que sería conocido como Inglaterra Victoriana. Lo cierto es que la jugada les salió bien. Hasta Hollywood se tragó el cuento tal y como puede comprobarse en la película "La carga de la Brigada Ligera", protagonizada por Errol Flynn.


Pero en la Inglaterra de mediados del siglo XX, tras sufrir dos guerras mundiales y perder sus colonias, el militarismo y los poemas épicos ya no estaban de moda. Europa además estaba en plena efervescencia cultural. En el aspecto cinematográfico los ingleses copiaron el movimiento francés de la Nouvelle Vague dando nacimiento a la New Wave. Este movimiento de carácter contestatario hacia el poder establecido sería liderado por el guionista John Osborne y el director Tony Richardson, y en el mismo podemos encontrar a celebridades como John Boorman o Ken Loach. La mejor obra del tandem Osborne-Richardson fue la película "Tom Jones" de 1963. Pero su colaboración se interrumpió precisamente con la película "La última carga". No fue la única ruptura pues algo similar le pasó al matrimonio de Richardson con la actriz Vanessa Redgrave.


Lo mejor que se puede decir de esta película es que es una excelente recreación de la época victoriana temprana. Veremos la dualidad entre los aristócratas y oficiales frente a la tropa y el populacho. Los primeros son unos presuntuosos incompetentes mientras que los segundos son unos ingenuos bonachones para los que el ejército es una forma de vida. Personalmente destacaría las secuencias del reclutamiento o las del interior de los barracones de tropa donde vemos a las mujeres y los niños de los soldados, pues en aquellos tiempos estaba permitido que las familias vivieran en el cuartel. También es interesante el hecho de que vuelve a aparecer el personaje de un corresponsal de guerra agregado a la expedición. Pero sin duda lo más destacable es la magnífica recreación de los uniformes y unidades británicas de dicha época: húsares, lanceros, highlanders escoceses, ligeros británicos, etc. Toda una gozada para cualquier amante del miniaturismo militar. El único "pero" en este aspecto es que se ven unos pocos rusos, escaso franceses y los soldados turcos brillan por su ausencia.


Otra cosa que me gustó mucho de la película es la inclusión de secuencias animadas al estilo de los dibujos de la revista satírica Punch. Las dibujó Richard Willians, que llegaría a ser el jefe de animación de la famosa "¿Quién engañó a Roger Rabitt?". Gracias a ellas se nos introduce de forma simple en el origen de la guerra y en cuales eran los sentimientos de los británicos en ese momento concreto. Inglaterra es el león durmiente que despierta cuando el oso ruso ataca al pavo turco (Turkey también significa pavo) que se transforma en una damisela a la que hay que ayudar.


El "héroe" de esta cinta está encarnado en el personaje del capitán Nolan, (David Hemmings). Aquí Nolan es un joven visionario y progresista, autor de libros de táctica de caballería, que desde el comienzo se verá enfrentado al "villano" presuntuoso e incompetente de Lord Cardigan (Trevor Howard). Y ese desagrado mútuo culminará en el desastre de la famosa carga. Al parecer Nolan era tan presuntuoso como el resto de oficiales, aunque bastante más competente, y tenía un carácter muy impulsivo, así que en ese sentido el retrato es bastante correcto. Los otros "villanos incompetentes" son Lord Raglan (John Gielgud), Lord Lucan (Harry Andrews) y el Comisario General Airey (Mark Dignam). Otro personaje histórico reflejado en la película es William Howard Russell, que está considerado como primer corresponsal de guerra .


Hay tres eventos bélicos recreados en la película. El primero es el desembarco en la Bahía de Calamita el 14 de septiembre de 1854. El desembarco se realizó sin oposición y los aliados pensaron que todo sería un paseo militar. Al poco, el calor y las enfermedades comenzaron a causar estragos. Los que más padecieron fueron los británicos debido sobre todo a su deficiente sistema logístico. Seis días después del desembarco ocurrió la batalla de Alma. Tal y como se ve en la película el enfermo comandante francés propuso atacar por la derecha para que los ingleses atacaran de frente hacia un par de reductos rusos. Se nos muestra a los Coldstream encargándose de la tarea. Fue una victoria bastante costosa porque Raglan se desentendió por completo de ella y las tropas inglesas no consiguieron apoyarse entre sí. Para colmo, Raglan impidió que la Brigada Ligera persiguiera a los rusos en su retirada. Tras dicha batalla los aliados consiguieron tomar el pequeño puerto de Balaclava y establecieron las líneas de asedio alrededor de Sebastopol. La prensa hizo creer en la metrópoli que Sebastopol había sido tomado, pero aún tendrían que pasar dos penosos años para que dicha conquista culminara.


El tercer evento es la famosa Batalla de Balaclava, aunque en la película tan sólo veremos parte de su desarrollo. Comienza con el ataque ruso sobre los reductos defendidos por los turcos y algunos cañones ingleses. Su caída provocó una situación bastante complicada para los aliados. Históricamente, la resistencia del 93º highlanders y la carga de la Brigada Pesada desbarató el ataque ruso. Esto no se ve en la película. Lo que si está bastante bien reflejado es el hecho de que Raglan veía la batalla desde un punto elevado y podía ver los cañones británicos capturados por los rusos y la línea de cañones rusos, mientras que Lucan y Cardigan estaban a nivel del valle y sólo podían ver a estos últimos. Añadamos a eso las confusas órdenes de Raglan y la impaciencia de Nolan y ya tenemos el desastre. Por cierto hay que señalar un error de doblaje, en la versión española Nolan grita "¡A la carga! ¡A la carga!" cuando lo que grita en la original es "Is the wrong way! The wrong way!". Veinte minutos después de haber iniciado la carga sobre las baterias rusas y sufrir un contraataque de los cosacos rusos, los supervivientes llegaron a sus líneas. De los 670 que atacaron hubo 110 muertos, 32 prisioneros y 129 heridos. Pero tal y como refleja la película, cuando Cardigan se justificó por el desastre ante sus hombres estos le respondieron que si era necesario volverían.


Sin embargo la película no funcionó muy bien. En mi opinión es que se hace un poco larga y si uno no conoce algo de dicho período y circunstancias se puede hacer aburrida. Adicionalmente el mensaje anti-belicista que se quería transmitir no funciona todo lo bien que se supone. Esta claro desde el principio que todo el alto mando es una sarta de incompetentes, pero Richardson les hace decir a veces algunas cosas que resultan difícil de creerlas por lo que, paradójicamente, empiezas a pensar que quizás se haya exagerado en su retrato. Por ejemplo, a mí me cuesta creer que Raglan diga: -Será un día triste para Gran Bretaña el día que sus oficiales sepan lo que hay que hacer - eso es simplemente ridículo. Raglan fue un incompetente que llego a causar que sus tropas murieran de frío, pero no era tan estúpido. Finalmente la ficticia historia de amor entre Nolan y la mujer de su amigo (Vanessa Redgrave) es sosa y totalmente desapasionada, por lo que tampoco debió de atraer al público femenino.


Interesante para los aficionados a la época victoriana. Imprescindible para los aficionados a la historia.




(*) Aqui van unos títulos donde se discute dicho episodio bélico: "Sobre la psicología de la Incompetencia Militar", "Historia de la Incompetencia Militar" y "El valle de la muerte".




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jueves, julio 02, 2009

Florence Nightingale



En el año 2008 la BBC emitió el documental dramatizado "Florence Nightingale". Laura Fraser, conocida por su papel de herrera en "Destino de Caballero", da vida a la famosa enfermera. Aunque comienza con el regreso de incógnito de Florence a Inglaterra después de la Guerra de Crimea y termina con la formación de la Comisión Real sobre dicho desastre, el director nos llevará con una serie de flashbacks a algunos de los momentos cruciales de su vida.

Así veremos a una joven Florence sufrir una especie de revelación muy parecida a la descrita para otros personajes femeninos famosos, como Juana de Arco, y que explica su determinación de no casarse y dedicarse a servir a los demás. En cierto sentido su celo caritativo recuerda a la de una religiosa. Pero también fue una forma de rebeldía hacia las costumbres de la época, en las que tan sólo se esperaba de una mujer que se casara y tuviera hijos. De hecho, en el documental se señala que Florence fue la segunda mujer de su tiempo que fue capaz de tomar decisiones personales como si fuera un hombre, siendo la primera la Reina Victoria.

Otro aspecto interesante del documental es que las diferentes etapas de la vida de Florence se separan con una serie de números musicales de algún vodevil de la época inspirado en su gesta. De esa forma entendemos porqué se convierte en un mito de bondad para la sociedad británica, en que condiciones realizó su labor, cuales fueron sus logros y sus metas e incluso como estuvo a punto de destruirse su leyenda por el concienzudo trabajo realizado por ella misma cuando descubrió que sus datos estadísticos demostraban que sus maternales cuidados habían incrementado la mortalidad de los heridos en lugar de reducirla.


Al ser un documental hay que destacar el gran cuidado puesto en la reconstrucción de los vestidos y usos de la época, sobre todo en cuanto a la corte de la reina Victoria. Desgraciadamente los diálogos parecen demasiado "actuales" y para nada "victorianos", sobre todo las confidencias entre el padre y la hija. Hay alguna escena bélica, aunque debido al bajo presupuesto se ve que tuvieron que contar con aficionados a la recreación histórica para la representación de la Carga de Balaclava. El lado negativo es que no hay tensión dramática por lo que parece que dura más de una hora, y el abuso de los flashbacks hace que la historia sea difícil de seguir si no eres un aficionado a dicho período histórico.


Para aquellos que les guste muchísimo la época de la Inglaterra Victoriana.


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martes, junio 23, 2009

The White Angel



La vida de Florence Nightingale ha inspirado numerosas producciones cinematográficas y televisivas. Y no es para menos. Durante los noventa años que vivió le dio tiempo a escribir ensayos sobre la causa feminista en el siglo XIX, realizar trabajos pioneros en la ciencia estadística y ser conocida como la madre fundadora de la enfermería moderna.

Quizás sea el biopic "The White Angel" el más completo en cuanto a reflejar los momentos cruciales de la vida de dicha mujer. Comienza mostrando las insalubres y deplorables condiciones de los hospitales londinenses de mediados del siglo XIX y como una muchacha de clase alta (su nombre hacía referencia a la villa italiana que poseía la familia y donde había nacido) toma la decisión de dedicarse por entero a las labores de ser enfermera, y en contra de los deseos de su familia se va a una escuela de enfermeras en Alemania. Tras conseguir su diploma se dispone a trabajar en algún hospital, pero en aquellos tiempos la práctica de la enfermería por parte de mujeres seglares y en tiempo de paz era algo que no estaba en absoluto bien visto.

El estallido de la Guerra de Crimea hizo cambiar la situación. Los informes de los corresponsales de guerra sobre las penosas condiciones de los heridos soliviantaron a la opinión pública. Gracias a la influencia de Sidney Herbert en el Departamento de Guerra, Florence y 38 mujeres más, son enviadas al hospital de Scutary en Turquía. A pesar de la oposición del general médico al mando consiguen mejorar sustancialmente las condiciones de las instalaciones. Evidentemente, la prensa no la pasó por alto y se convirtió en un fenómeno mediático llegándose a componer un poema en su honor titulado "The Lady with the lamp" por su costumbre de realizar una ronda por todos los pacientes del hospital antes de irse a dormir.

En la película se nos muestra que las enfermeras empiezan sus tareas de higiene y limpieza desde el primer momento, pero curiosamente, la observación de que la limpieza de las instalaciones era crucial para la supervivencia no fue debida a Florence. En realidad ella pensaba que la mejor forma de cuidar a los enfermos era mantenerlos en un lugar caliente y con alimentos suficientes. De hecho se llevó al chef Alexis Soyer para la elaboración de los menús. A los seis meses se mandó una comisión parlamentaria a investigar y se comprobó que la mortalidad en Scutary era la más elevada de todos los hospitales militares de la campaña de Crimea. La comisión tomó cartas en el asunto y fue la que recomendó la apertura de las ventanas para airear las instalaciones y que se incrementasen las labores de limpieza, sobre todo de las letrinas. Florence inicialmente estuvo en desacuerdo y no fue hasta su vuelta a Gran Bretaña cuando se dio cuenta de su error al analizar estadísticamente sus propios datos. Pero tuvo la valentía de reconocerlo y de redactar un informe estadístico para el Parlamento.

Evidentemente, ese aspecto no se ve en esta producción. La película sigue la tónica de otras producciones dirigidas por William Dieterle en la década de los años 30, como es el caso de la dedicada a Pasteur, aunque en este caso el tono hagiográfico es más exagerado. Kay Francis da vida a una Florence que no hace más que mirar al cielo esperando inspiración divina y que tiene dos tipos de oponentes: los masculinos encarnados por el doctor Hunt que la miran con desdén y superioridad y los femeninos que son un compendio de frivolidades horrorizadas porque una mujer se atreva a pensar como un hombre.

Desde el punto de vista histórico hay un aspecto bastante interesante en la película y es que se nos muestra la terrible incompetencia de la burocracia del Comisariado británico, u órgano encargado de la logística y suministros a las tropas en Crimea. En un determinado momento, Florence va a pedir sabanas y mantas pues llegan heridos del frente, a lo que el sargento de almacén responde que lo siente mucho, pero que se cierra a las siete. Florence entonces dice "¿Es que acaso la guerra se para a las siete?"y junto con sus muchachas abre las puertas del almacén y toman los suministros.

Sin embargo la película flojea bastante en otros aspectos. El principal es el interpretativo. Kay Francis interpreta a una Florence demasiado santurrona incluso para los años 30. El tempo de la narración además es demasiado plano y casi sin emoción. Los "momentos intensos" no pasan de ser melodramáticos. En la faceta histórica cuando Florence va a Crimea para intentar mejorar las condiciones de los hospitales del frente durante el asedio de Sebastopol, el general médico le impide el acceso a las instalaciones. Ella se sienta frente al centinela y al final es el propio Lord Raglan el que le permite el acceso. Raglan es representado como un benevolente abuelete manco comprensivo y cuidadoso con las condiciones de vida de sus soldados. En realidad fue uno más de los muchos incompetentes que comandaban el contingente británico. Baste decir que fue el responsable de no comunicar al comisario general Filder hasta el 7 de noviembre, que iba a invernar en Crimea y disponiendo las mayor parte de las tropas cercando Sebastopol y alejándolas del puerto de Balaclava. Filder a su vez era otro incompetente que tardó en encontrar madera y leña para suministrar a las tropas pero que no estableció el modo de transportar los suministros desde el puerto. Al final fueron los propios soldados los que debían bajar hasta Balaclava a coger sus suministros.


Recomendable sólo para los interesados en los biopics old-style, o en dicha época histórica.

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sábado, junio 20, 2009

La carga de la Brigada Ligera (The charge of the Light Brigade)




Hoy se cumple el centenario del nacimiento de Errol Flynn, así que aquí va este pequeño homenaje a su figura.


"La carga de la Brigada Ligera" es la típica película de aventuras de los años 30. Los buenos son los anglosajones y los malos son los rusos, franceses, indios, hindúes, chinos, árabes, etcétera (táchese lo que no proceda). Hay espectaculares escenas de lucha y amores románticos y melodramáticos. Así que uno sabe perfectamente que al final los buenos van a ganar no importa lo mal que lo vayan a pasar. Son muy llamativos los parecidos de esta película con "Gladiator". En ambas el protagonista es australiano, en ambas muere heroicamente al final después de haber logrado su venganza y en ambas la Historia real es modificada y retorcida para que la trama encaje. En el caso de "Gladiator", Máximo conseguía restaurar la República Romana, y en ésta, el sacrificio de Vickers cambiaba el rumbo de la Guerra de Crimea. Eso es debido a que esta película está más bien basada en el poema homónimo de Tennyson que en los hechos históricos. Desde el primer fotograma ya se nos relata una de las estrofas y evidentemente acabaremos escuchando el resto del poema mientras contemplamos en la pantalla la famosa carga.

Flynn había alcanzado la fama gracias a "El Capitán Blood" y ésta fue la tercera vez que era dirigido por el director de origen húngaro Michael Curtiz. También fue la segunda vez en que Olivia de Havilland hacía de pareja de Errol Flynn. Entre el reparto encontramos a David Niven, que utilizó una anécdota sucedida durante el rodaje para titular su autobiografía: Traed los caballos vacíos. La frase fue dicha por Michael Curtiz cuando quería decir que -Trajeran los caballos sin jinetes. Flynn y Niven comenzaron a carcajearse y Curtiz se encaró a ellos diciéndoles: Vosotros, creeis que no sé un jodido nada; Os digo: Sé un jodido todo.

Según recoge el libro de Juan Tejero, el primer guión cinematográfico lo escribió el periodista Michael Jacoby y era bastante fiel a los hechos históricos. Sin embargo no despertó mucho interés cuando intentó venderlo. No era la primera vez que se llevaba la historia de la Batalla de Balaclava al cine pues los ingleses ya lo habían hecho en dos ocasiones anteriormente, y los productores no veían muy claro porque iba a interesar al público norteamericano una historia sobre una chapuza militar del Imperio Británico. Pero el éxito del estreno de la Paramount "Tres lanceros bengalíes" cambió el panorama. La Warner Bros se hizo con los derechos del guión y a continuación le encargó al guionista Rowland Leigh que metiese como fuera una historia sobre la India y que además acabara heroicamente. Asi que Leigh desechó todo el material histórico y reescribió el guión por completo. Sin embargo Curtiz no escatimó en gastos para que la película fuera lo más realista posible, (la peícula costó 1'2 millones de dólares). Exigió que los uniformes fueran lo más auténticos posibles, llegándose a solicitar uniformes del 17º de lanceros (transformado en el 27º en la película) y de otras unidades participantes para que los sastres los copiaran en todo detalle.

En el guión original, la primera parte debía de relatar el asedio y masacre de la guarnición de Cawnpore sucedida durante la revuelta Sepoy de la India. Pero alguien le hizo notar a Leigh que dicho asedio sucedió tres años después de la Batalla de Balaclava. Se cambió el nombre de Cawpore por el de Chukoti, y el rodaje siguió adelante. La trama hindú simplemente es la excusa para justificar el deseo de venganza del capitán Vickers. Un deseo que le llevará a cambiar el despacho de órdenes para que la Brigada Ligera cargue de manera suicida contra los cañones rusos pues allí se encuentra Surat Khan, el responsable de la matanza de Chukoti.


Dejando de lado lo improbable que resulta que un maharajá indio se encontrase como aliado de los rusos en plena batalla de Balaclava, lo cierto es que la escena de la carga es realmente espectacular y realista. Pero dicha secuencia tuvo un altísimo coste. Un hombre murió porque al caer del caballo quedó ensartado en un sable. Además, Curtiz no puso reparos en usar la "W continua" para hacer caer a los caballos. Mediante dicha técnica se ataban cables a las patas delanteras de los animales y se enganchaban a postes de madera clavados en el suelo por debajo del campo de la cámara. Cuando el animal había recorrido la distancia requerida el cable se tensaba, el caballo caía y el jinete salía despedido. Evidentemente, el jinete sabía que eso iba a pasar y no sufría daños, pero los caballos sufrían heridas atroces. 50 de ellos tuvieron que ser sacrificados. Para evitarse problemas, muchas de las escenas fueron filmadas en México. El propio Flynn encabezó una campaña para que dicha técnica cruel acabase y lo cierto es que al cabo de unos años el Congreso norteamericano aprobó una ley contra dichas prácticas.


Esta notable película consolidó a Errol Flynn como el estereotipo del héroe de acción de aquellos años. Evidentemente esto hizo incrementar su vanidad y le convirtió en un personaje algo odioso para muchos directores y equipos técnicos. Lo cierto es que Flynn no dejaba indiferente a nadie. Durante el rodaje un extra le gastó una broma que le hizo caer del caballo. Flynn se levantó y tras sacudirse el polvo dijo -¿Quién es el hijo de puta que ha hecho esto?- El causante de la broma le dijo - Yo, ¿Tienes algún problema? - a lo que Errol contestó - Baja del caballo - Y tras hacerlo le pegó una paliza que le envió al hospital. Posteriormente se hicieron amigos y se fueron a correr juergas con David Niven y con Patric Knowles.


No es de extrañar que dijera esta frase: Me gusta el whisky viejo y las mujeres jóvenes.


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