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Documental sobre los "Merrill's Marauders" (en inglés)
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Documental sobre los "Merrill's Marauders" (en inglés)



Reconozco que le tengo un cariño especial a "Objetivo: Birmania". La vi de niño y durante varias tardes todos los de mi pandilla deseaban ser el capitán Nelson intentando escapar de los malvados japoneses emboscados en la jungla birmana. En esos tiempos los juegos de guerra infantiles eran políticamente incorrectos y se jugaban en los parques públicos. Ahora la tecnología permite guardar la debida corrección política en público y que uno juegue al "call of duty" de forma privada y anónima. Bueno, los tiempos cambian.
Podría decirse que "Objetivo: Birmania" es el paradigma de la película de propaganda de la IIGM American style. La première fue el 17 de febrero de 1945 y el estreno en Nueva York el 25 de febrero, justo en medio de la batalla de Iwo Jima. Es decir, que su estreno fue casi simultáneo a la famosa fotografía del izado de la bandera norteamericana en el Monte Suribachi. Así que no es de extrañar que fuera un autentico taquillazo debido a la fiebre patriótica desencadenada.
El director fue el siempre eficaz Raoul Walsh, un artesano al que le gustaban las historias simples y heroicas. Es probable que para esta película se inspirase en "Paso al noroeste", una producción de King Vidor de 1940 en la que Spencer Tracy lideraba a una unidad de rangers a través de los bosques de Nueva Inglaterra infestados de indios iroqueses arranca-cabelleras. En "Objetivo: Birmania", Walsh cambió los bosques americanos por la jungla tropical, a Tracy por Flynn y a los indios por japoneses, pero también quitó toda historia superficial de romance. Aquí sólo vemos a Errol Flynn liderando a sus hombres e intentando sacarles del infierno verde siguiendo una máxima que aparece en otra de sus películas - Estas vivo cuando luchas. Cuando dejas de luchar es que estás muerto - ("La gran jornada" 1930).
La historia fue escrita por Alvah Bessie y adaptada por Ranald MacDougall y Lester Cole. De los tres, MacDougall era el más "corriente" y éste fue su primer guión. Alvah Bessie era un antiguo ex-combatiente de la Brigada Lincoln y miembro del Partido Comunista Norteamericano. Parte de sus experiencias en combate durante la Guerra Civil Española fueron reflejadas en la historia. Lester Cole también era miembro del Partido Comunista Norteamericano. Ambos escritores defendieron el pacto Hitler-Stalin durante el bienio de 1939-41 y se declararon profundamente pacifistas y pro-aislacionistas. Cuando Hitler agredió a la URSS, sus posiciones pacifistas pasaron al olvido y se volvieron superpatriotas dispuestos a luchar contra el enemigo fascista. El guión de "Objetivo Birmania" es un ejemplo. Sin embargo eso no les sirvió de mucho durante la Guerra Fría, pues en 1947 fueron llamados a declarar ante el Comité de Actividades Norteamericanas. Bessie, Cole y otros ocho guionistas fueron incluidos en la infame "Lista Negra" sufriendo prisión en 1950. Con el declive del MacArtismo fueron liberados.
Probablemente "Objetivo: Birmania" habría quedado como una película de propaganda más si no fuera porque el guión de MacDougall y Cole introduce una serie de apuntes que mostraban el gran sacrificio humano que suponía una guerra. Esto se resume perfectamente en el final de la película cuando el capitán Nelson es felicitado por su misión y entonces se nos muestra un primer plano del puño de Nelson colmado de las placas de identificación de los caídos mientras dice: Aquí está el precio. No mucho que digamos. Un puñado de americanos.
Otro gran acierto de la historia es que aparece un corresponsal de guerra, Williams (Henry Hull), incrustado en la unidad de paracaidistas. La importancia del personaje y lo que representa queda incluso recogida en el trailer original. Eso es lo que se llama hacer amigos, porque supongo que los periódicos la verían con simpatía. A través de Williams, la película nos permitirá descubrir como se cuenta la guerra al "Home front", al mismo tiempo que se rinde un tributo a dicha profesión con la frase. - A partir de ahora, cada vez que caiga un periódico en mis manos, sabré lo que compro por unos céntimos.
Como era de esperar, al ser un producto de propaganda el enemigo es deshumanizado completamente. No es que los japoneses sean tontos y malvados, o que los americanos les llamen "monos" y que cuando combaten caen como chinches. Aquí se va un paso más allá. En una de las mejores secuencias, los paracaidistas encuentran los restos de sus compañeros torturados por los japoneses. Tambien encuentran al teniente Jacobs aun vivo. Nelson se acerca a hablar con él y lo único que vemos es un primer plano del rostro horrorizado de Flynn. Nunca vemos al hombre torturado (hay una secuencia muy similar en "Banderas de nuestros padres"). Cuando el corresponsal de guerra se acerca y observa con horror lo que han hecho los japoneses con ese hombre pierde completamente los nervios y comienza a gritar - ¡¿Civilizados?! ¡Son una apestosa piara de cerdos! ¡Unos salvajes enanos! Sabe lo que le digo. ¡Eliminadlos! ¡Borradlos de la faz de la Tierra! -. Personalmente creo que ese diálogo intenta justificar los bombardeos incendiarios sobre las ciudades japonesas, pero creo que también fueron terriblemente proféticas de lo que iba a ocurrir el 6 de agosto de aquel año.
Esta producción fue rodada en el Jardín Botánico del condado de Los Angeles (con los sempiternos eucaliptos que salen en otras producciones de Hollywood). También se utilizó el recurso típico de añadir rodajes de documentales bélicos de propaganda, sobre todo al inicio de la cinta en la que vemos a los diferentes líderes militares involucrados en la campaña birmana. Walsh dispuso de la total colaboración del ejército y por ello todo el material bélico norteamericano es auténtico: uniformes, armas, aviones y planeadores. Nada más empezar tenemos a un P-38 Ligthning, uno de los aviones más bonitos de la 2GM, que vuelve de una misión de reconocimiento. La escena final del asalto aerotransportado fue rodada durante unas maniobras de los paracaidistas.
La película también tiene sus errores. Uno de los más famosos es que Errol Flynn aparece unas veces con una Thompson y otras con una carabina M1A1. Y también es bastante gracioso el que las granadas parezcan más bien proyectiles de alto poder explosivo como puede verse en el combate nocturno sobre la colina.
Pero quizás el aspecto más curioso de esta película es que no fue estrenada en el Reino Unido hasta 1952. El peso principal de la campaña de Birmania fue llevado por las tropas británicas y australianas, así que no les hizo ninguna gracia que Errol Flynn y sus muchachos derrotasen ellos solitos a los japoneses. Bueno, ellos solitos no, también aparecen dos gurkhas como representantes del Imperio Británico. Parece ser que hasta el propio Churchill se enfureció como nunca antes se había visto. Cuando por fin pudo estrenarse en Gran Bretaña, lo hizo acompañada de una apología en la que se reconocía dicho esfuerzo bélico.
Esta película influyó posteriormente en muchas otras. En 1951 Walsh hizo una especie de remake, "Tambores lejanos", en la que la acción es contra los indios seminolas de la Florida del XIX. Otro ejemplo es la batalla final de "La colina de los diablos de acero", en mi opinión un plagio de la que aparece en esta producción. Pero quizás lo más llamativo sea el pequeño homenaje que aparece en la serie "Hermanos de sangre". Hay una secuencia en la que los paracaidistas viajan hacia su objetivo en Normandía que es muy parecida a la de "Objetivo: Birmania".
Un título IMPRESCINDIBLE
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En el año 2002 llegó a las pantallas la versión políticamente correcta de "Las cuatro plumas". Esta película es, por ahora, la séptima versión de la novela homónima de A.E.W. Mason.
En el aspecto argumental, la principal diferencia de esta cinta con respecto a las anteriores, e incluso con la obra escrita, es que está ambientada en 1885 en lugar de en 1896. Es decir, la expedición británica que se nos muestra es la de Wolseley que iba a intentar liberar a Gordon de su asedio en Kartum. No es la expedición de Kitchener. Y aquí tenemos la primera en la frente. Mientras que en "Kartum" las tropas británicas van de caqui, en este "remake" las tropas van uniformadas de rojo. De acuerdo que Korda también hizo algo parecido en su película, pero al menos era durante el baile de gala. Evidentemente Shekkar Kapur debió de pensar que en la pantalla quedaría precioso, pero la casaca roja no fue usada por las tropas en esa expedición. De hecho la última vez que se usó fue en la Batalla de Ginnis en diciembre de 1885, y también fue una batalla ganada por los ingleses.
Sin embargo el principal problema de esta cinta es el de muchas otras actuales que creen que actualizar la historia consiste en coger a los personajes típicos del siglo XIX y hacerles hablar, pensar y actuar como si fueran del siglo XXI (véase por ejemplo "El reino de los cielos"). Sólo hay que ver la escena de la conversación de los tres protagonistas que se desarrolla en la tienda de campaña antes de que entren en combate para comprender que es una mala idea. Se supone que son ingleses de la época victoriana, no fashion-boys salidos de un anuncio de Tommy Hillfiger.
En la película de Zoltan Korda realizada en 1939, tenemos un arquetipo épico, que busca entretener y emocionar. Los ingleses son los buenos, los fanáticos islamistas son los malos. El heroísmo, la abnegación y el honor están presente en cada escena. Ese argumento evidentemente es inviable en los tiempos que corren, así que en este remake a los británicos ya se les pinta como unos imperialistas occidentales y al Mahdi como un libertador. ¡Pero si el tal Mahdi era un fundamentalista que se beneficiaba del comercio de esclavos! Un poquito de rigor histórico no hace daño a nadie. Más bien es la falta de dicho rigor lo que es perjudicial para la salud mental.
Como la película está ambientada 10 años antes de lo descrito en la novela, está claro que no puede acabar con la batalla de Omdurman y el momento álgido se traslada a la emboscada contra las tropas británicas. En cierto sentido podría decirse que es una mini batalla de Abu Klea. En dicha batalla los ingleses formaron en cuadro y además disponían de ametralladoras. En un momento dado una de las ametralladoras se encasquilló y los sudaneses consiguieron romper el cuadro, pero los británicos consiguieron rehacerlo. En la película lo que vemos es lo contrario, como ocurre en la novela original, aunque aquí Durrance queda ciego por culpa de el malfuncionamiento de un Martiny-Henry (por cierto, en algunas escenas disparan como si fueran rifles de repetición). En dicha escena hay una secuencia que me hizo bastante gracia. Se supone que los ingleses están rodeados y hacia el final de la batlla de repente va un oficial y grita "¡Retirada!". ¿Retirada? ¿Dónde? ¡Si están rodedados!
Añadamos a eso una actuación que se puede calificar de "pasable" siendo muy generoso: Kate Judson lo hace de pena y probablemente la más floja del recientemente fallecido Heath Ledger; un montaje bastante malo y un guión a trompicones y ya tenemos una película mediocre tirando a mala. No recomendable para aquellos que hayan visto las versiones anteriores, sobre todo la de 1939, y que no les guste lo “políticamente correcto”.
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Zorda consiguió con "Las cuatro plumas" rodar un arquetipo de las películas sobre guerras coloniales del Imperio Británico equiparable a "Gunga Din"o "Tres lanceros bengalíes". En la historia tenemos comedia, aventuras, amistad, cobardía y valor, grandes batallas, malos y buenos, romance y redención. Todo ello se desarrolla en plena guerra contra el Mahdismo, sobre el trasfondo de la expedición británica enviada al Sudan en 1898 para vengar la muerte del general Gordon (episodio narrado en "Kartum" y que aquí se muestra al inicio). Estrenada en abril de 1939 justo antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial es un canto al heroísmo y a la gloria del Imperio Británico. Una gloria que en esas fechas se encontraba en absoluta e imparable decadencia. Ahora puede parecer desfasada, pero es un reflejo bastante fiel de como se pensaba en aquellos tiempos.
Korda no reparó en gastos. Se rodó en el propio Sudan, y se utilizaron verdaderos ejércitos de extras. Varios expertos colaboraron para dar a al película la mayor autenticidad posible en cuanto a los uniformes de ambos bandos, como de las armas. Además, la película fue rodada en Technicolor, una técnica nueva y carísima en aquellos tiempos tal y como se comentó en "Lo que el viento se llevó". Como los uniformes británicos de campaña de aquella época eran de color caqui, Zorda intentó aprovechar y plasmar todo el colorido de los uniformes británicos de gala. En la escena del baile, Zorda decidió que los capotes fueran escarlatas en lugar de azules. Sus asesores históricos protestaron, pero Zorda cortó dichas protestas con la siguiente frase: "¡Esto es Technicolor!".
El toque humorístico se nos muestra al principio y al final con el actor Aubrey Smith en las secuencias de las "batallitas del abuelo" sobre la Guerra de Crimea y su participación en la batalla de Balaclava. Comienza a explicar la disposición de las tropas y dispone la situación de los mandos utilizando diversas frutas que tiene a mano al mismo tiempo que dice flemáticamente "cuando la guerra era guerra". Tan sólo habían pasado 95 años desde aquel desastre pero en Gran Bretaña aun se veía como algo glorioso.
Probablemente la secuencia más famosa de esta película es el ataque a la columna británica que ha sido enviada como cebo y en la que se encuentran los tres amigos del protagonista. Vemos que el campamento está rodeado por una improvisada empalizada de espinos, y como los británicos forman un cuadro para defenderse de las oleadas de sudaneses y fuzzy-wuzzies . Zorda consigue transmitir un intenso dramatismo con la situación lastimosa de Durrance, el comandante de la compañía cegado por una insolación. Éste intenta disimular su defecto de la mejor manera posible para tratar de cumplir con su deber, aunque eso signifique el sacrificio de sus hombres por su incapacidad manifiesta de dirigirles correctamente.
El principal episodio histórico que se nos relata es la Batalla de Omdurman. En la película se nos muestra una espectacular carga sobre los ingleses y que la oportuna rebelión en el interior de la ciudad consigue asegurar la victoria de los británicos. La realidad fue bastante diferente. La expedición anglo-egipcia comandada por Kitchener llevaba ya dos años en el Sudan buscando una batalla que decidiera la guerra. En Ondurman tuvo su oportunidad. El ejército mahdista de 50.000 hombres comandado por Abdullah al-Taashi apodado "el Califa" (el Mahdi había muerto en 1885 al poco tiempo de la caída de Kartum) atacó en campo abierto a los 25.000 al mando de Kitchener (8.000 británicos y 17.000 egipcios). Fue un ejemplo claro de enfrentamiento entre fanatismo y tecnología.
En el mapa de la batalla puede verse que Kitchener colocó a sus fuerzas de espaldas al Nilo donde tenía a una flotilla de cañoneras. De esa forma evitaba que su ejército fuera rodeado. Los soldados británicos estaban armados con el rifle de repetición Lee-Metford cargado con balas dum-dum. Los egipcios con el Martiny-Henry. Además disponía de 44 cañones y una docena de ametralladoras Maxin. El Califa dividió sus fuerzas en varios contingentes. El de vanguardia, compuesto por unos 16.000 hombres, se dispuso en forma de creciente y cargó contra el ejército anglo-egipcio. Aproximadamente a unos 2.000 metros los ingleses comenzaron a disparar con los cañones, ametralladoras y rifles. A 800 metros comenzaron a disparar los egipcios. Los sudaneses consiguieron acercarse hasta los 100 metros antes de retirarse y dejar entre 3.000 a 4.000 caídos. En la película vemos que todos cargan a caballo o camello y se acercan mucho más a las líneas formadas exclusivamente por británicos.
Una vez detenida la carga inicial de los sudaneses, Kitchener comenzó a disponer sus fuerzas para avanzar hacia Omdurman. Una de las unidades en vanguardia era el 21 de lanceros que se lanzó en busca de la gloria con su famosa carga descrita por el más famoso de sus miembros: Winston Churchill. Ya hablaré de este episodio en "El joven Winston".
Pero la batalla no había terminado. Kitchener estaba ansioso por marchar a Omdurman y comenzó a avanzar sin percatarse de que más de la mitad del ejército del Califa estaba intacto. Éste vio la oportunidad de atacar la retaguardia compuesta por una brigada de cuatro batallones de tropas egipcias al mando de un Brigadier escocés llamado Hector MacDonald. El ataque se realizó de manera descoordinada en dos oleadas y MacDonald era un gran táctico que no sólo había adiestrado perfectamente a sus tropas sino que contaba con las ametralladoras y varios de los cañones. Los sudaneses perdieron otros 4.000 hombres y volvieron a ser detenidos. Al final del día los anglo egipcios tan sólo habían sufrido unos 400 muertos y otros 400 heridos. Los sudaneses unos 10.000 muertos y 13.000 heridos. Muchos de esto últimos morirían por sus heridas en los días posteriores. El Califa escapó, pero murió un año después en la Batalla de Umm Diwaykarat.
Lo dicho, un arquetipo de película sobre el Imperio Británico.
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"Estrella señal de socorro" es una película que a la que se le ha calificado como el "Soldado Ryan a la rusa". Nada más lejos de la realidad.
A mi personalmente me defraudó. No digo que las escenas bélicas no estuvieran bien hechas pero no es por nada, está realizada en el año 2002 y en eso coincido con Kleist, es lo mínimo que se le puede pedir a una producción bélica actual.
Una de las muchas cosas que definen al cine bélico ruso es que es mucho más conservador que el cine bélico “made in Hollywood”. Salvo honrosas excepciones, la mayor parte de las producciones rusas son una colección de estereotipos en la que todos los personajes rusos son unos “héroes de la Unión Soviética” sin ninguna tacha y dignos de admiración por su capacidad de sacrificio y lucha. Curiosamente eso fue debido a que los soviéticos pretendían hacer un cine bélico completamente distinto al de los norteamericanos y lo primero que hicieron fue eliminar los héroes individualistas tipo John Wayne o Burt Lancaster pero también a todo aquel crápula antisocial o violento. Es decir, en el cine soviético no vamos a encontrar ni por casualidad un “sargento Stryke”, un “sargento Warden” y mucho menos un “sargento Fatso”. Evidentemente crearon sus propios clichés de lo que debían ser los “ejemplarizantes héroes de la URSS” en el celuloide, principalmente el carismático líder partisano y el abnegado soldado. Uno podría esperar que tras el hundimiento del régimen comunista habría una cierta renovación del cine bélico ruso y, porque no, algo de crítica al anterior sistema. Sin embargo si uno ve “Estrella, señal de socorro” se lleva una decepción. Sigue la pauta de las antiguas películas de propaganda al milímetro pues no en vano es un "remake" de una cinta con el mismo título pero rodada en 1949 y que ganó un premio Stalin a las artes.
La historia es simple. Un grupo de reconocimiento es enviado tras las líneas enemigas en una peligrosa misión. El grupo está compuesto por los representantes de la sociedad soviética: el teniente universitario, el campesino, el trabajador de una factoría, el miembro de otras etnias. No puede faltar un romance entre una telegrafista y el teniente, un romance casto que a pesar de su brevedad será para siempre y que incluso será respetado por el capitán de la compañía. Como era de esperar el grupo cumplirá su misión con gran éxito y llevarán el caos y la confusión a las tropas alemanas que les denominarán “los fantasmas grises”. Durante los días que operan en la retaguardia consiguen descubrir los planes alemanes mediante la captura de varios altos oficiales alemanes portadores de planos secretos. Con cada amanecer escuchamos la voz de un alemán impartiendo órdenes apremiando a la captura de los combatientes rusos. Solo la aplastante superioridad numérica y material de los nazis conseguirá acabar con dicha patrulla de superhombres soviéticos.
Si esta película hubiera sido realizada entre 1941 y 1959 podríamos comprender un guión tan tópico. Si hubiera sido realizada entre 1960 y 1980 aun tendría un pase por algunas secuencias. Pero esta película está realizada en el año 2002 , cuando se conocía sobradamente que durante la “Gran Guerra Patriótica” se habían cometido auténticas chapuzas y barbaridades por parte del Ejército Rojo. Así que lo único por lo que merece la pena ver esta película es por algunas secuencias de acción en la que veremos diverso material bélico alemán como los semiorugas, o los sempiternos tanques rusos caracterizados como Tigers alemanes.
Hacia el final hubo un par de cosas que me provocaron una sonrisa cínica al escucharlas. Una es cuando el narrador nos habla de que gracias al sacrificio de dichos hombres los planes de los alemanes fueron desbaratados y se permitió la “liberación de Polonia”. Supongo que los polacos que se levantaron en Varsovia pensarían de forma distinta. La otra es la pequeña especie de autocrítica final cuando se dice que los valientes que participaron se les considero como “desaparecidos” y no fueron reconocidos como bajas de guerra hasta la década de los años 70.
En cuanto a las cosas por las que creo que no es una buena película.
La crítica de von Kleist
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