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miércoles, septiembre 05, 2007

Cartas desde Iwo Jima (Letters from Iwo Jima)




"Cartas desde Iwo Jima" es la otra cara de la batalla de Iwo Jima del díptico cinematográfico realizado por Clint Eastwood. Creo que es mejor que "Banderas de nuestros padres", pero también creo que no es una obra maestra. Aunque me ha demostrado que Clint Eastwood es un gran y astuto director de cine.

Explicaré la paradoja, pero para ello debo hacer primero una sinopsis de la película.

Un contingente de soldados desmoralizados se fortifica en una isla maloliente y perdida en medio del Pacífico. Aunque es un trozo de su patria, no entienden porque hay que defenderla con tanto ahínco. Un nuevo comandante en jefe llega a la isla con ideas innovadoras y opuestas a las del resto de los altos mandos. Éste consigue transmitir a sus soldados la idea de que esa pequeña isla es un bastión que debe de ser defendido hasta el último hombre pues es la última barrera que impedirá que los niños y mujeres de su nación no sufran la invasión del poderosísimo y mucho mejor armado ejército enemigo. Los hombres luchan con valentía contra un enemigo despiadado que no dudará en matar a sangre fría a aquellos que se rindan. Pero sus esfuerzos son inútiles frente a tan poderoso enemigo. Aunque la isla finalmente caerá en manos enemigas, lo hará a un alto precio. Tras liderar una última y desesperada carga, el valiente y noble general será enterrado por un fiel soldado en un lugar de la isla no conquistado y su tumba nunca será encontrada.

Con este TÍPICO guión de película bélica, "Cartas desde Iwo Jima" consiguió ser un gran éxito de público y crítica. Por eso opino que Clint Eastwood vuelve a demostrar que es un viejo zorro y un gran director. Ha tomado en sus manos una historia estilo "Wake Island", cambiando a los marines yanquis por soldados japoneses. Ha metido alguna que otra secuencia políticamente correcta y antibelicista. Y en lugar de una americanada nos ha servido una "japonesada".

El planteamiento de mostrar la guerra desde el otro lado y humanizar al enemigo no es nuevo. Ya lo hizo Sam Peckinpah con los alemanes en su famosa película bélica "La Cruz de Hierro" de 1977. Y tampoco es la primera vez que se nos muestra el lado nipón en una cinta pues tenemos precedentes en "Infierno en el Pacífico" o en "Playa Roja". Pero esta película cuenta con una ventaja que no tienen las anteriores. Generalmente el público tiene cierta simpatía por los perdedores, y si estos además lucharon contra los norteamericanos, la simpatía se convierte en empatía.

En su anterior película, Clint nos muestra a un poderosísimo gobierno y ejército norteamericano que no tiene piedad de los hombres que lo componen y los utiliza sin ningún miramiento mientras le sean útiles. Los manda a luchar por un pedazo de tierra inhóspita y maloliente en medio del Pacífico. Al final de la película comprenderemos que su importancia radica en que servirá como base de apoyo para los B-29 que bombardean Japón. Sin embargo la película fallaba por su abuso de flash-backs que creaban una gran confusión, y por el plantel de actores.

En "Cartas desde Iwo Jima" Clint no se arriesga nada. Es lo opuesto a la anterior película. En mi opinión, la película está diseñada para ser un éxito, tanto para el público norteamericano como para el japonés. Emulando a la exitosa "Pasión" de Mel Gibson, la historia está rodada en idioma japonés y con subtítulos. Además, la historia es bastante lineal y sólo hay tres flash-backs para explicar los sentimientos de los tres protagonistas principales: el desencantado soldado Saigo, el ex-Kempeitai Shimizu y el honorable y valiente general Kuribayashi. Gracias a esos personajes vamos a ver la batalla desde el punto de vista del soldado de a pie y desde el punto de vista del alto mando.

Como las grandes películas de guerra, "Cartas" también tiene un marcado tono antibelicista. También se ve aquí la locura y las hipocresías de la guerra, pero en mucho menor grado que en "Banderas". La única "atrocidad" japonesa que se nos muestra es cuando un americano se rinde en medio de un combate y es cosido a bayonetazos por los soldados japoneses. No importa, posteriormente veremos que esos soldados japoneses son seres humanos que capturan a un americano herido y que se emocionan cuando uno de sus mandos les lee en voz alta la carta de su madre (una escena bastante patética). Para igualar más a ambos contendientes, al poco vemos la "atrocidad" yanqui en una escena en que dos marines matan a sangre fría a dos prisioneros a los que debían custodiar. Teniendo en cuenta el comportamiento japonés para con los prisioneros de guerra (sólo hay que leer el comentario de Grognard en el anterior post), creo que la "igualdad" que establece Clint es bastante tramposa.

En cuanto a lo que ocurre en la sociedad civil japonesa, lo que nos muestra Clint es que los políticos japoneses hasta mentían a sus altos mandos. También que el pueblo japonés vivía amedrentado por los Kempeitai, cuya función principal parece ser que era la de ejecutar perros ladradores (violencia contra los animales ¡que desalmados!). Y finalmente la acción de las brigadas de vecinas envidiosas que iban de casa en casa alistando gente. Por lo demás parece que Japón no había roto un plato en lo que llevaba de Segunda Guerra Mundial y que no era la potencia imperialista y genocida, que incluso provocó que en algunos lados se echase de menos a los colonialistas europeos.

Otro truco que utiliza Clint es que el trío de protagonistas caiga bien al público, sobre todo al público norteamericano. Así que Kuribayashi no sólo es un noble y valiente oficial, además ha visitado Norteamérica (como el otro noble y valiente oficial, el barón Nishi) y le gustaba un montón. Saigo es un panadero con mujer e hijo. Shimuzu es una persona incapaz de matar a un perro amigo de unos niños. Y para rematar, ni Saigo, ni Shimizu, ni por supuesto Kuribayashi, matan a un sólo norteamericano en toda la película.

Vayamos ahora a otros aspectos destacables sobretodo desde el punto de vista histórico. A pesar de que no hay muchas escenas de combate y de que casi toda la película se desarrolla en un ambiente claustrofóbico, la película parece mucho más viva que "Banderas". Algunas de esas escenas son el nexo de unión entre ambas películas. Por ejemplo la secuencia del desembarco inicial ahora mostrada desde el lado japonés. Otra es la secuencia del "cumplimiento del deber" a base de granadas, en mi opinión la mejor de la película, cuyos resultados también se ven en "Banderas".

Iwo Jima significa Isla del Azufre. Y realmente era una mina de azufre, por lo que ya estaba llena de túneles y galerías mucho antes de que la fortificaran los japoneses. Simplemente aprovecharon las minas para su sistema de fortificaciones. La isla no estaba tan desguarnecida como se nos da a entender a la llegada de Kuribayashi. Pero claro, entonces no entenderíamos el ánimo que pone para elaborar sus planes de defensa y así comprender la estrategia de Kuribayashi de intentar derrotar a los americanos una vez hubieron desembarcado en la isla causándoles el mayor número posible de bajas. Otra cosa que destacaría es como se nos muestra las luchas internas entre los altos mandos japoneses. Cada uno tiene su propia estrategia defensiva y no duda en intentar zancadillear a su superior. Al final la estrategia elegida es producto de una especie de negociación entre todos.

Pero hay algo que creo que la película no consigue responder correctamente. El retrato del ejército japonés que se hace en la película es el de un ejército formado por soldados mal entrenados y equipados, desencantados e incluso asustados, con mandos ineptos y fanatizados. A este ejército, Kuribayashi les exige el máximo sacrificio y que "maten a 10 americanos antes de morir" (frase histórica). En la película no se entiende como dicho ejército desencantado de 20.000 hombres aguanta durante 34 días combatiendo hasta que sólo quedan 200 prisioneros. Y estos se rendían cuando ya no podían luchar más.

Mediante la ficción, Clint consigue en "Cartas" que nos olvidemos del estereotipo del sanguinario y fanático soldado japonés y que nos identifiquemos con unos seres humanos mostrándonos sus miedos, flaquezas y por supuesto sus esperanzas ante una situación desesperada. Y lo increíble es que lo consigue contándonos una típica película de guerra.


La crítica de Von Kleist
La crítica de Yuste

lunes, septiembre 03, 2007

Banderas de nuestros padres (Flags of Our Fathers)


Origen de la imagen

La batalla de Iwo Jima ha sido llevada nuevamente al cine por uno de los más conocidos de los grandes directores: Clint Eastwood. Y no ha tenido bastante con una película. Ha realizado dos, una desde el lado norteamericano y otra desde el lado japonés.

En "Banderas de nuestros padres" Clint se nos apunta a la moda de criticar el patrioterismo yanqui para aumentar su cuenta corriente (crítica que no hace al patrioterismo nipón en "Cartas desde Iwo Jima"). Y lo hace usando precisamente al icono principal de los norteamericanos durante la Segunda Guerra Mundial: El izado de la bandera norteamericana sobre el Monte Suribachi. Así que realiza una especie de versión oscura de "Arenas Sangrientas" pero sin olvidar que la idea principal es recurrente en el cine bélico: A la hora de la verdad, sólo luchas por tus compañeros. Muchos de los aspectos reflejados en esta película o en "Cartas desde Iwo Jima" ya han sido tratados en películas clásicas del género bélico como "El sexto héroe", "Casco de acero", "Los mejores años de nuestra vida", "La colina de los diablos de acero" e incluso algunas más modernas como "El regreso" o "Black Hawk derribado".

El libro en el que se basa la película nos cuenta de manera más detallada la vida de los seis hombres involucrados en el famoso izado de la bandera, comenzando con su entrenamiento y siguiendo con sus bautismos de fuego, la batalla de Iwo Jima y la vida posterior de los tres famosos supervivientes tras alcanzar la fama. Evidentemente, toda esa larga historia debe de ser reducida para poder plasmarla en una película, y Clint decide quedarse fundamentalmente con dos cosas: la dureza de los combates y el regreso a casa de los supervivientes. Quizás con otro director, este batiburrillo de ideas habría quedado reflejado como un gran pastel y seguramente se le criticaría su falta de originalidad por los temas tratados. Afortunadamente Clint es un perro viejo y en líneas generales consigue una buena película, pero no una obra maestra. Principalmente porque abusa de los flashbacks y hace que la historia sea bastante confusa y difícil de seguir.

Empecemos con lo que no me gustó de la película. Además del abuso de "flashbacks", como ya indiqué en el post precedente creo que la historia de Ira Hayes creo que está mejor reflejada en la película "El sexto héroe". En esta película me ha parecido que Clint ha querido elevar a Ira Hayes a una especie de altar del santo-héroe-caído-en-desgracia y sinceramente me ha costado tragarme la historia de porqué el "pobrecito indio" cae en la bebida. Para colmo, el actor que interpreta a Hayes puede que tenga un gran parecido con el personaje histórico pero sus dotes interpretativas son muy limitadas.

Hay bastantes errores de principiante sobretodo si uno se vanagloria de realizar una reconstrucción fiel de lo que fue la batalla de Iwo Jima y su posterior aprovechamiento propagandístico. Dos ejemplos. Cuando visitan al presidente Truman, "Doc" (el enfermero John Bradley) no lleva muletas y sin embargo en las fotografías que salen durante los títulos de créditos aparece la fotografía de dicho suceso. "Doc" lleva las muletas debido a que estaba herido como se ve en la película. Por cierto, en "El sexto héroe" sale con muletas. Otro error es en la escena final cuando los protagonistas se toman un baño en el mar. Los marines que llevaban luchando sin descanso durante cinco días en Iwo Jima estaban sucios y con barba. Entonces: ¿¿¿¿de donde ha sacado Clint Eastwood que los calcetines de los marines eran blancos???? Primero, que eran caquis, y segundo, ¿no se supone que llevaban luchando sin parar varios días seguidos?, ¡pues los calcetines están impolutos!

Se supone que el film trata de denunciar la hipocresía del gobierno, las multinacionales y otros famosos "poderes fácticos" al aprovecharse de la sangre de los caídos. Así que los guionistas se dejan llevar por dicho entusiasmo y desarrollan un diaólogo en el cual no tienen empacho en afirmar que los pozos de petróleo estadounidenses están secos y que los “amigos árabes” sólo aceptan dinero contante y sonante. Lo malo es que durante toda la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos fue autosuficiente, la mayor parte de los pozos petrolíferos árabes aún no se habían descubierto y por supuesto, no se importaba petróleo desde allí. Todo lo contrario, era Estados Unidos el que lo exportaba. Adicionalmente, todavía no eran los “amigos árabes” eso es un burdo anacronismo. Pero como he comentado al principio, el antipatrioterismo vende (y el antiamericanismo no digamos).

Para terminar, un error de doblaje en español que no es culpa de Clint. Nada más empezar sale una escena en que la madre del soldado Harlon Block reconoce a su hijo en la fotografía: (¡le he cambiado tantos pañales que reconozco su trasero!). En la radio de fondo se escucha que los Estados Unidos acaban de lanzar la Bomba Atómica sobre Japón. Es un error de doblaje, en la versión inglesa no hablan de eso.

Y ahora lo que me gustó:

La escena del sirope de fresa sobre el postre es realmente impactante. Una forma magistral de mostrar como se trivializan las muertes de aquellos que mueren combatiendo. Representa perfecta y brevemente todo aquello que se critica en la película.

Hay que reconocer que saben usar los ordenadores y los efectos digitales para crear escenas parecidas a las históricas. La escena del convoy con los barcos en formación de "caja" es bastante buena. Lo mismo las escenas del desembarco y el despliegue marino para bombardear Iwo Jima. Todo digital, pero bien hecho y usado cuando corresponde. Bueno, siendo sinceros no tan bien hecho, los acorazados clase Iowa no se dispusieron tan cerca de la isla y ninguno de ellos fue alcanzado por la artillería japonesa, pero eso sí, en la pantalla queda bastante espectacular.

También hay muchos guiños históricos como la aparición de marines negros realizando labores de apoyo o la escena de las unidades caninas de dobermans. Estas unidades eran usadas para detectar japoneses emboscados y tuvieron bastante éxito. Además, la escena del hombre que cae por la borda y no es rescatado también es auténtica

No se si es un guiño o una copia a otra famosa película bélica anterior. Cuando "Doc" entra en la cabaña a ver lo que ha quedado de su amigo Iggy y lo ilumina, me recordó a una escena de la película "Objetivo Birmania". Es aquella en la que Errol Flynn descubre el cuerpo torturado de su segundo al mando. No vemos lo que han hecho los japoneses, y eso permite que nuestra imaginación rellene ese hueco con lo más espantoso que imaginemos. De hecho, los crímenes de guerra japoneses realizados con los prisioneros aliados se muestran de una forma metafórica a través de la famosa fotografía en la que el soldado japonés Yasuno Chikao se dispone a cortar la cabeza del sargento australiano Leonard Siffleet.

Resumiendo. Aunque es una notable película, también es una decepción. Pero aun así, es recomendable para los amantes de la historia de la 2GM.

La crítica de Von Kleist.
La crítica de Robgordon.
La crítica de Yuste

jueves, agosto 23, 2007

El sexto héroe (The Outsider)




En 1961 llegó a las pantallas "El sexto héroe". Estados Unidos se encontraba en un período de entreguerras. Acababa de salir de la Guerra de Corea y la participación en Guerra del Vietnam estaba en sus balbuceos. La película se basaba en la biografía novelada de Ira Hayes publicada en 1959. Era la otra cara de "Arenas sangrientas".

Ira Hayes era un indio Pima, que se alistó en los marines durante la Segunda Guerra Mundial. Fue entrenado como paracaidista-marine (esas tropas salen en la película "Primera Victoria" aunque nunca combatieron durante la IIGM). Su bautismo de fuego fue durante la campaña de Bouganvilla. Su siguiente combate fue en la Batalla de Iwo Jima. Allí alcanzó la fama junto con Rene Gagnon, John Bradley, Harlon Block (confundido con el sargento Hank Hansen), Franklin Sousley y Mike Strank, al levantar por segunda vez la bandera norteamericana sobre el monte Suribachi y ser inmortalizados en la famosa fotografía de Roshental. De la noche a la mañana, los hombres que levantaron esa bandera se convirtieron en unos héroes por lo que rápidamente fueron repatriados. Sin embargo, para cuando llegó la orden sólo tres de los seis aun vivían: Gagnon, Bradley y él. El trío se dedicó a una gira por todos los USA para recaudar fondos para la guerra, con un notable éxito.

Sin embargo, Ira Hayes no podía soportar la idea de que los verdaderos héroes eran aquellos que habían caído o que seguían luchando contra Japón. Se dio a la bebida y comenzó a tener problemas con la ley. En 1955, tras una partida de cartas en la que bebió y discutió, murió de congelación en el camino a su casa en la Reserva India del Río Gila.

En "El sexto héroe" Ira Hayes es interpretado por Tony Curtis. Teniendo en cuenta que Curtis tenía unos 35 años cuando interpretó dicho papel, y Hayes combatió con 21 y murió con 32, en mi opinión creo que realiza una de sus mejores actuaciones, y quizás ayudo el hecho de que Curtis combatió en la 2GM como tripulante del submarino USS Proteus (estuvo presente en la rendición en la bahía de Tokio). No era la primera vez que Ira Hayes era llevado a la pantalla. En 1960 fue interpretado por Lee Marvin en un serial televisivo titulado "The american".

“El sexto héroe” en principio parece la típica producción bélica. Comienza con el alistamiento de Hayes y su vida en el campo de entrenamiento de marines donde conocerá a sus otros camaradas y comenzará su amistad con Sorenson (Tony Franciosa). Sorenson no existió y simplemente representará a los camaradas que cayeron. Una vez acabado dicho entrenamiento se embarcarán para el combate. En la cinta no encontraremos espectaculares escenas de combate como en su predecesora. Todas ellas son bastante simples y se reducen a unos planos sobre lo que se supone que es la cima del Suribachi y el izado de la bandera. Posteriormente hay otras escenas más en las que vemos morir a los compañeros de Ira Hayes, entre ellos a Sorenson, y que servirán para introducirnos en la psicología de éste y entender porque comienza a romperse.

El resto de la cinta nos mostrará como mientras la fama de los tres supervivientes va creciendo, la personalidad de Hayes se va destruyendo hasta acabar como un alcohólico y un juguete roto cuando los héroes ya no son necesarios. Hay momentos bastante dramáticos como cuando estando bebido se encuentra de frente a la madre de su amigo Sorenson, o cuando trabajando como barrendero se encuentra con un antiguo camarada. El título en inglés hace referencia a que la persona que era Hayes antes de la guerra ha desaparecido y ahora es un extraño el que ha vuelto. Y ese extraño siente que no tiene derecho a estar allí.

Entre las debilidades de la película, en lo que respecta a la trama argumental se encuentra el que la historia se centra demasiado en el héroe caído y no se dice nada de los otros dos supervivientes; Gagnon y Bradley. Y en cuanto a la realización, el principal problema es que el reparto es bastante flojo. Quizás si hubiera habido alguna estrella más, el film habría sido algo más conocido.

En la película el final de Ira Hayes está suavizado un poco. No se ve la partida de cartas, sino que Hayes vuelve a beber tras sentirse defraudado por el resultado de unas elecciones locales. Sin embargo la secuencia final es realmente impactante. Vemos la mano congelada de Tony Curtis y entonces sobreimpresionado en la imagen vemos que esa mano tiene la misma postura que la mano esculpida en el monumento de los marines que recrea la famosa foto.

Una pequeña joya injustamente olvidada. Personalmente creo que la historia de Ira Hayes está mucho mejor contada en esta película que en la moderna versión de Clint Eastwood "Banderas de nuestros padres".

viernes, agosto 17, 2007

Arenas sangrientas (Sands of Iwo Jima)



La película "Arenas Sangrientas" es el mejor ejemplo de lo que eran las películas de propaganda realizadas tras la Segunda Guerra Mundial. La película fue un encargo del propio Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Al parecer el nivel de reclutamiento había bajado alarmantemente y se habló de disolverlo. Así que sus propagandistas se pusieron manos a la obra, se buscó a un buen director, la estrella más famosa del momento y se describió la batalla más famosa en la que habían participado los marines. Estrenada en 1949, fue un completo éxito de público. Las oficinas de reclutamiento de los marines se llenaron.

El guión es completamente simple y está hecho a la medida de la estrella principal: John Wayne. Nos van a contar las vicisitudes de un pelotón de marines en pleno frente del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. Wayne interpreta al sargento Stryker (en español "golpeador", que otro nombre podría ser) veterano de Guadalcanal, bastante antipático y alcoholizado que no duda en machacar a sus hombres en los entrenamientos. Todo tiene una explicación, Wayne es así porque su mujer le abandonó llevándose a su hijo. Por ello se entrega en cuerpo y alma al entrenamiento de sus muchachos, lo que ocurre es que ellos no entienden aun que su duro entrenamiento les salvará la vida.

Cuando entran en combate por primera vez comprenden la máxima de "lo que no pierdes en sudor, lo perderás en sangre". Se trata de la conquista de Tarawa, un pequeño atolón en el cual los japoneses fortificaron la isla Betio. Esta isla de unos 3 kilómetros de largo tenía un aeródromo, una guarnición de 2.600 japoneses acompañados de 1.000 trabajadores japoneses y 1.200 trabajadores coreanos. Se necesitaron a 35.000 combatientes yanquis y cuatro días de duros combates para conseguir tomarla. Los japoneses lucharon prácticamente hasta el último hombre (sólo se tomaron 17 prisioneros japoneses y un centenar de coreanos). En la película intercalan tramos documentales de la toma de Tarawa con las escenas rodadas. Como la película es en blanco y negro, la intercalación es bastante buena. Sin embargo aun estamos lejos del realismo de Peckinpah, y de películas como "Playa Roja" o "Salvar al Soldado Ryan". Los muertos son "estilo años 40", es decir, se ponen la mano en el pecho, crispan ligeramente el rostro y caen de forma suave y elegante.

Después de dicha batalla y tras su merecido descanso en Honolulu, los marines se preparan para la siguiente batalla. Se trata de la conquista de Iwo Jima. Y entre la negra arena de la isla descubrirán que Tarawa fue un simple paseo. Nuevamente se intercalan imágenes documentales con las escenas filmadas, y nuevamente lo hacen de forma bastante eficaz. Incluso hay un cameo para los tres supervivientes del famoso segundo izado de la bandera norteamericana sobre el Suribachi. En la película representan que este famoso izado fue el primero y que Wayne da la famosa bandera al grupo de hombres donde se encuentran Gagnon, Hayes y Bradley. Una curiosidad, la bandera izada en la película es la misma bandera que se izó sobre el Suribachi. El cuerpo de marines la cedió para la película. Sin embargo en los títulos de crédito iniciales se avisa que la primera bandera fue izada por el fallecido sargento Ernest I. Thomas. Mientras los marines suben a la cima, Wayne se toma un descanso con sus muchachos y es entonces cuando es abatido por un francotirador (por cierto, es la única escena en la que se ve una herida sangrante en toda la película). Estos encuentran entre sus pertenencias una carta dirigida a su hijo y descubren que en el fondo, Wayne era un padrazo. La muerte de su líder les enerva y les anima a seguir avanzando mientras el himno de los marines suena de fondo.

La cinta consagró a John Wayne como el prototipo del militar norteamericano de la IIGM. Algo paradójico si tenemos en cuenta que John Wayne nunca sirvió en el ejército, al contrario que otras estrellas como Clark Gable o James Stewart. Aunque ya se le consideraba una estrella, esta película consiguió para él la primera nominación a los oscars. Personalmente creo que su mejor interpretación es la que hace en "El hombre tranquilo", pero aquí tampoco lo hace mal.

En la película, además del cameo de los tres supervivientes del izado de la bandera, también salen otros personajes históricos interpretando su propio papel. Por ejemplo el teniente Schrier fue el que lideró al destacamento que izaría la bandera. También salen el coronel D. Shoup y el teniente coronel H. Crowe que fueron condecorados por sus acciones en Tarawa. Shoup fue condecorado con la Medalla de Honor porque a pesar de haber sido herido en la pierna nada más desembarcar, se puso al mando de los hombres que habían desembarcado en Tarawa y durante los dos primeros días estuvo recorriendo las posiciones norteamericanas sin descanso, a pesar de que la herida en la pierna se le infectó.

Las escenas de la playa de Iwo Jima están rodadas en Camp Pendleton la base de Marines cercana a San Diego en las costas de California. Y evidentemente dispusieron de todos los marines y equipamiento necesario, por lo que la exactitud histórica de los equipos es bastante buena. Incluso sale un Sherman M4A3R3 con su doble cañón: uno es el cañón normal, el otro es un cañón lanzallamas. Y en cuanto a los japoneses, aparte de los escasos soldados que siempre están emboscados esperando al incauto americano para clavarle la bayoneta, también puede verse a un par de tanques Tipo 97. En líneas generales, las escenas de combate están muy logradas y en mi opinión no serían superadas hasta que se estrenó "El día más largo", trece años después. De hecho y teniendo en cuenta el tiempo pasado y la disponibilidad de medios y efectos especiales, creo que no tienen tanto que envidiar a las de la versión moderna dirigida por Clint Eastwood: "Banderas de nuestros padres".

Evidentemente, al ser una película de propaganda con un guión tan simple ha envejecido bastante mal. Sin embargo es una película que cualquier aficionado al cine bélico o histórico está obligado a ver.