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La cinta sólo se centra en la participación australiana, Así que se obvia por completo el porqué de dicha batalla y su desarrollo. Pero tiene su lógica. Weir intenta hacernos ver desde el principio que los australianos tampoco tenían mucha idea de porque iban a luchar y morir en un lugar tan lejano a su tierra. Fue una superproducción que pudo llevarse a cabo gracias al magnate Rupert Murdoch. El padre de Murdoch había sido un periodista que había cubierto dicha batalla.
La campaña de Gallipoli comenzó con una idea de Winston Churchill, que en esa época era Lord del Almirantazgo, para abrir una ruta que conectase a Francia e Inglaterra con Rusia. Churchill creyó los informes del futuro Lawrence de Arabia sobre la debilidad de las fuerzas turcas en la zona. Así que mandó una flota de obsoletos acorazados para forzar el paso a través del estrecho de los Dardanelos y amenazar Estambul. A la operación se unieron los franceses. Si la operación tenía éxito podrían incluso sacar a Turquía de la guerra, Lawrence tenía razón en una cosa, las fuerzas turcas eran escasas pero eran suficientes para manejar los cañones que guardaban el estrecho. La operación naval fue un desastre, llegando a perder los aliados hasta 6 acorazados.

Thomas Edward Lawrence era un arqueólogo que conocía bastante bien la zona de Oriente Medio. Al estallar la guerra fue reclutado y enviado al servicio de inteligencia de las fuerzas británicas que luchaban en el frente de Oriente Medio. Allí, el llamado Bureau Árabe del Foreign Office había diseñado una estrategia para ocupar a las fuerzas otomanas en la región. Emplear fondos en originar y mantener lo que sería conocido como Revuelta Árabe, esperando que por cada libra gastada, unas 200.000 al mes, los turcos tuvieran que gastar 10 veces más en recursos y hombres para pacificar la zona. La estrategia fue un completo éxito y causó innumerables problemas a los turcos. Lawrence fue enviado para la coordinación de dicha revuelta con la estrategia ofensiva de las fuerzas británicas alcanzando cierta fama y prestigio en su país. Llegó participar en la Conferencia de Paris dentro de la delegación del rey Faisal.
Tras la guerra, Lawrence decidió publicar sus memorias, pero probablemente no habría pasado de ser una nota interesante en los libros de Historia si no hubiera sido por el estreno en 1920, de la película "With Allenby in Palestine and Lawrence in Arabia". Dicha producción había sido realizada a partir del material recopilado por el periodista norteamericano Lowell Thomas cuando en 1918 acompañó a las fuerzas árabes dirigidas por Lawrence. La película fue un completo éxito y Lawrence la apoyó porque dio una gran publicidad a su libro autobiográfico, "Los siete pilares de la sabiduría". Incluso llegó a posar en un estudio de Londres con sus vestimentas árabes para obtener nuevas fotografías publicitarias. Su fama fue tal que Winston Churchill le tomo como consejero de asuntos árabes en la Oficina Colonial. Con el tiempo Lawrence se enemistaría con Thomas llegando a decir que nunca le había gustado dicha película y que consideraba a Thomas como un hombre vulgar que se había aprovechado de su imagen. Thomas en cambio nunca dejo de defenderle y admirarle.
Tras su muerte en 1935 hubo algunos intentos de llevar su historia a la pantalla. El más serio fue el de Alexander Korda en 1940 con Laurence Olivier en el papel protagonista. Pero su hermano A.W. Lawrence había heredado los derechos de sus obras y se negó persistentemente en dejar que se realizase ninguna película basada en la vida de su hermano, principalmente por el turbio asunto de la homosexualidad y el masoquismo confeso de Lawrence. Y así fue hasta 1960.
En esos años el proceso de descolonización estaba en pleno auge. Tras el éxito de "El puente sobre el río Kwai", el avispado productor Sam Spiegel y el director David Lean habían decidido embarcarse en un proyecto sobre la vida de "Gandhi", pero fue abandonado por considerarse inviable. Spiegel y Lean decidieron entonces cambiar de objetivo y como la crisis de Suez estaba aún reciente había un renovado interés en la historia de los países árabes. Así que pensaron en llevar a la pantalla la biografía de T.E. Lawrence.
Spiegel comenzó a moverse inmediatamente para evitar que su proyecto fuera "robado" por otra compañía rival y se realizara una versión de bajo presupuesto. Compró los derechos de autor de cualquier obra sobre Lawrence que había sido publicada hasta la fecha, incluyendo el libro de Lowell Thomas sobre la revuelta árabe. También intentó que la obra de teatro "Ross", que trataba la homosexualidad de Lawrence y que estaba protagonizada por Alec Guinness, fuera retirada de los carteles londinenses, aunque no lo consiguió. Paradójicamente, la obra clave del proyecto eran "Los siete pilares", pero el hermano no parecía dispuesto a ceder los derechos. Al final Spiegel logró convencerle con 25.000 libras asegurándole que se le dejaría revisar el guión y que el tema de la homosexualidad de Lawrence sería tratada de forma muy sutil. Posteriormente el hermano no quedó satisfecho con el resultado y denunció que "ese no era su hermano".
Antes incluso de haber comprado los derechos se comenzaron a buscar los exteriores, aunque Lean tenía claro que la parte del león debería de ser realizada en el desierto de Jordania sin importar los gastos. Pero el dinero no iba a ser el único problema. Como productor, Spiegel quería estar en el lugar del rodaje. Pero Jordania es un país árabe que en esa época estaba en "alto en fuego" con el estado de Israel y Spiegel era judío. Se llegó a contratar a un diplomático británico a tiempo completo para tratar el asunto. Sin embargo parece ser que el propio Spiegel fue el que resolvió la situación. Viviría en su lujoso yate que permanecería anclado en el puerto de Aqaba.
Otro problema fue el reparto, sobre todo quien iba a interpretar a Lawrence. Alec Guinness fue descartado por su edad, pero se le dio el papel de Faisal. Spiegel anunció que iba a ser Marlon Brando, pero Lean se negó a que un norteamericano interpretase a un héroe británico. El propio Brando resolvió la disputa al aceptar el papel protagonista de "Motín a bordo". El siguiente en la lista fue Albert Finney. Realizó unas pruebas que están consideradas como increíblemente buenas, pero cuando se le ofreció el contrato lo rechazó en plan divo diciendo que esa superproducción podía destruir al actor que interpretase al protagonista. Así que medio a la desesperada se hizo una prueba a un actor teatral con fama de juerguista y mujeriego llamado Peter O'Toole. Éste se preparó a conciencia para la prueba pues comprendió que era una oportunidad única. Tuvo éxito y solo le pusieron una condición para darle el papel. Debía de operarse la nariz.
El 15 de mayo de 1961 comenzó el rodaje en Jordania. Lean se tomó el rodaje como una auténtica operación militar y se llegó a construir una pequeña ciudad para alojar al equipo de realización. O'Toole tuvo que aprender a montar a camello y para no acabar con un "bloody irish ass" se puso gomaespuma debajo. El invento tuvo tal éxito que ahora todos los camelleros lo usan. O'Toole aguantó todo lo que Lean le echaba. Incluso le obligó a permanecer con los ojos abiertos sin pestañear en la escena de la tormenta de arena. Durante el rodaje en Jordania el actor que debía de interpretar a Sherif Ali fue sustituido por un actor egipcio desconocido llamado Omar Shariff. También se le impuso una condición para darle dicho papel. Debía de extirparse un lunar de la cara. Mi escena favorita de la película es precisamente la aparición de Omar Shariff. Su lenta y fantasmagórica aparición en el horizonte, la inesperada muerte que causa, el aparente capricho y crueldad de sus decisiones.
Guinnes y Quinn también participaron en el rodaje de Jordania. Quinn, uno de los actores más polifacéticos que han existido, debía de interpretar a Auda abu Tayi, el líder de los Howeitas. Y su entrada fue sonada. Se hizo maquillar antes de entrar en el campamento y cuando los beduinos le vieron aparecer comenzaron a gritar: -¡Auda! ¡Auda! - y a seguirle. David Lean vio la escena y dijo: -Rescindir el contrato de Quinn. Quiero a ese árabe.
Las escenas de la toma de Aqaba, los asaltos a los trenes y todas las escenas ambientadas en El Cairo, Jerusalén y Damasco están grabadas en España. En Sevilla se grabaron la mayor parte de las escenas urbanas, mientras que en Almeria se realizaron las tomas de las batallas. En la primera toma de la entrada triunfal de Allenby la multitud no mostraba mucho entusiasmo. Pedro Vidal, uno de los asistentes españoles tuvo una idea genial. Dijo que quien estaba entrando era el torero Antonio Ordoñez . Los soldados españoles interpretaron a los soldados ingleses avanzando hacia Damasco. Para la famosa escena de Aqaba se reconstruyó la ciudad en un abanico fluvial del cauce seco del río Alias, al norte de Carboneras en Almería. Era una serie de fachadas falsas y la toma requirió la participación de 150 camellos y 450 caballos. Fue un espectáculo grandioso y la expectación fue tal que al lugar llegaron aldeanos desde pueblos situados a 100 km de distancia. Sin embargo, la participación española más reconocible es la del actor Fernando Sancho como malvado sargento turco.
Después de España, el rodaje se continuó en Marruecos. Allí se grabó la escena de la masacre de Tafas en un páramo desértico y gris. En principio iba a ser mucho más larga pero los soldados marroquíes exigieron más dinero y Lean decidió acortarla.
En líneas generales la película intenta mostrar los hechos históricos pero los impregna de una gran dosis de romanticismo. Al parecer, el primer guión escrito por Michael Wilson era mucho más fiel a los sucesos que se dieron. Pero Spiegel y Lean coincidieron en que querían filmar una aventura épica, no un documental. El trabajo de reescribirlo se le encargó Robert Bolt y éste decidió algo fundamental. Escribió un guión que mostrase lo que Lawrence le hubiera gustado que fuera, no lo que fue. Así, se exagera el número de deserciones de su ejército para realzar su obstinación en continuar la lucha. La desunión árabe que se nos muestra no sucedió así. Faisal fue expulsado de Siria por los franceses en 1920 y coronado rey de Irak por los ingleses en 1921. Tampoco está claro que fuera azotado y sodomizado en Deera por el general turco Hajim Bey. Después de la guerra Hajim Bey tuvo una vida normal y nunca fue acusado de nada por los británicos. Adicionalmente, se sabe que Lawrence se inventaba muchas cosas y en sus diarios de campaña, la semana en la que se supone que sucedió dicha violación fueron arrancadas.
origen de la imagen
"La patrulla perdida" es un remake sonoro de una película muda británica del mismo título (y que no he visto) realizada en 1929. La historia está basada en una novela escrita por Philip MacDonald, un veterano de la Primera Guerra Mundial que luchó en la campaña de Mesopotamia. Dicha campaña es bastante poco conocida, en mi opinión por dos motivos. El primero es que los contingentes no eran muy numerosos y se luchaba en una zona lejana y árida. El segundo es que inicialmente fue un desastre para los británicos y que engloba a una de las mayores meteduras de pata militares de aquel país: el asedio de Kut.
"La patrulla perdida" está ambientada en la campaña del año 1917 cuando los británicos contraatacaron y recuperaron el terreno perdido. Sin embargo tanto los británicos como los turcos no sólo luchaban entre si, sino también contra las numerosas tribus árabes que hostigaban a los contendientes para saquearlos. La trama es bastante simple, y recuerda mucho a las de otras producciones, bélicas y no bélicas, pasadas y actuales. Un pequeño grupo de soldados británicos queda atrapado en un oasis rodeado de saqueadores árabes. No me extraña que Ford decidiera dirigir este remake, si cambiamos "oasis" por "fuerte" y a los "árabes" por "pieles rojas", tenemos la típica producción del Far West.
Hay varias cosas que destacan en esta película. En primer lugar su corta duración: 65 minutos. En segundo lugar, que no está protagonizada por grandes estrellas. Boris Karloff es el más famoso de todos que da vida al fanático religioso que acaba desquiciado. El otro protagonista es Victor McLaglen, un habitual de las producciones de Ford y que interpretaría al inolvidable y terco Will Danaher en "El hombre tranquilo". En esta cinta es "el sargento", un veterano que quedará al mando de la patrulla tras perder a su oficial. La tercera es su añeja incorrección política. Los árabes no debían de caerle muy bien a Ford y al guionista porque cuando se refieren a ellos lo hacen siempre de forma despectiva y hasta en un determinado momento uno de los personajes dice que "acabar con ellos" es una de las cosas placenteras de la vida en las que cree.
Ford supo sacar partido a su maestría en el rodaje de paisajes, en este caso las grandes extensiones del desierto, marcando los contrastes entre las diminutas figuras oscuras de los soldados y la extenuante claridad de las arenas. A pesar de la brevedad de la cinta, Ford consigue que el espectador tenga empatía hacia los personajes simplemente mostrando unas breves pinceladas de su vida antes de la guerra. Así nos encontramos al jovencito con la cabeza llena de sueños heroicos, al "padre de familia" que es feliz en su ignorancia sobre lo que ha hecho su mujer, o al aventurero fanfarrón que lo que busca es vivir la vida con intensidad. Otro acierto de Ford fue procurar que no viéramos a los árabes hasta el último momento, realzando así que la lucha de los aislados soldados no es contra ese puñado de desarrapados, sino contra todo un medio ambiente hostil. Parece ser que Ridley Scott utilizó el mismo recurso en "Alien". La tripulación va cayendo uno a uno y el monstruo no sale hasta el final.
Hay dos secuencias que me gustaron mucho. Una es la inicial: contemplamos la silueta de un jinete solitario sobre la inmensidad del desierto y de repente escuchamos un tiro. El jinete se derrumba mientras el caballo contempla con indiferencia al cadáver. A su lado entonces corren los dos suboficiales de la patrulla. Por las palabras del sargento nos enteramos que es el oficial de la patrulla, el típico jovenzuelo petimetre que por arrogancia no había informado a su sargento de la misión y de la situación del grupo. Así, la estupidez de un solo hombre condena a toda la patrulla. No es la única vez que se hará referencia a la estupidez de dichos oficiales. Basta ver la escena del piloto. En cuanto a la segunda secuencia es la de Boris Karloff vestido de ermitaño del desierto y avanzando por las arenas.
Como curiosidad está el hecho de que en la primera versión de esta obra el personaje de "el sargento" estaba interpretado por Cyril McLaglen, el hermano de Victor. Y que el propio Victor era un veterano de la campaña de Mesopotamia.
"La patrulla perdida" creo escuela y puede que sea una de las obras menores de John Ford, pero hay que tener en cuenta que la dirigió una leyenda y que probablemente sería considerada una obra maestra si la hubiera realizado cualquier otro director. Un gran clásico.
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Tras la Primera Guerra Mundial muchos intelectuales pensaron que aquella fue la guerra que acabaría con todas las guerras. Aunque ahora sabemos que estaban terriblemente equivocados, lo cierto es que el sentimiento pacifista se generalizó en la sociedad europea de entreguerras. Y ese sentimiento quedó perfectamente reflejado en diversas manifestaciones artísticas, entre ellas el cine. Se originó así la paradoja de que los mejores mensajes antibelicistas se encontraban en las buenas películas de guerra. Y en opinión de muchos críticos cinematográficos, el mejor ejemplo de película antibelicista se trata de "La gran ilusión" dirigida por Jean Renoir y estrenada en 1937.
La historia de las peripecias de esta película podrían ser un buen guión cinematográfico. En esa época Jean Renoir era uno de los artistas plenamente comprometidos en propagar las ideas políticas del Frente Popular que gobernaba en Francia. Y en ese momento lo que convenía era el pacifismo y la fraternidad entre los pueblos. El título hace referencia a un ensayo del economista Norman Angell publicado en 1909. En este ensayo, Angell defendía que la economía de los países europeos había llegado a tal grado de desarrollo y cooperación que la guerra se había convertido en una futilidad y el militarismo en obsoleto. En 1914 la historia se encargó de rebatir su hipótesis por lo que no es de extrañar que le dieran el Nobel de la Paz en 1933. Seis años después la Historia volvió a refutar su hipótesis.
"La gran ilusión" fue un completo éxito en toda Europa y los Estados Unidos, siendo la primera película extranjera nominada a mejor película en los Oscars. Como era de esperar la cinta fue prohibida en la Alemania nazi donde Jean Renoir fue definido por Goebbels como el "enemigo público cinematográfico Nº 1". También fue prohibida en Bélgica y en la Italia fascista a pesar de ganar el premio en el Festival de Venecia. Incluso en Francia la censura obligó a eliminar 18 minutos (¡Y eso que gobernaba el Frente Popular!).
Se cuenta que la película gustó tanto a Hitler como a Mussolini. Cada uno la vio en pase privado, pero evidentemente no podían permitir que dicha película se proyectara bajo sus regímenes. Tras la invasión alemana de Francia, se impartió la orden de confiscar todas las copias y el original. En 1942 se pensó que estas habían sido destruidas a causa de un bombardeo británico sobre las instalaciones donde se habían depositado los rollos de película.
En 1958 se encontraron copias de la película. A pesar de su mal estado, en la restauración intervino el propio Jean Renoir y la película pudo ser reestrenada en 1960. Sin embargo en 1990 se reencontró el negativo original. Durante la ocupación, Frank Hansel, un oficial alemán que había sido archivista cinematográfico, envió la película en secreto al Reichsfilmarchiv donde estaría segura de cualquier daño. Cuando Berlín fue ocupada, dichos archivos estaban en la zona rusa y estos fueron confiscados y enviados a Moscú. En 1960, el negativo fue devuelto a Francia, pero se pensó que era una copia más y durante 30 años permaneció oculto en la Cinemateca de Toulouse. Fue encontrado durante una inspección rutinaria de los archivos.
Volviendo a la película, en "La gran ilusión" no se ve ni una escena bélica propiamente dicha. Inicialmente Renoir nos presenta a la guerra como un asunto divertido (véase el cartel de la cantina francesa) y que se resuelve entre caballeros como cuando von Stroheim invita a comer a los oficiales franceses capturados que acaba de derribar (interpretados por Pierre Fresnais y Jean Gabin). El personaje de Fresnais es un oficial de carrera como el de von Strodheim e inmediatamente se establece un vínculo entre ambos personajes. Gabin en cambio interpreta a un oficial de origen popular. Posteriormente ambos son llevados a un campo de prisioneros que más bien recuerda una especie de internado. Pero poco a poco vamos comprobando que la guerra es un terrible trasfondo que ha alterado por completo la vida de los personajes y tan sólo veremos sus consecuencias. Renoir es tremendamente sutil y en lugar de mostrar explosiones, mutilaciones y locura, nos muestra ausencias y recuerdos de tiempos felices. Como dice amargamente la campesina alemana cuando contempla tristemente la foto de su marido con sus hermanos: "Mi esposo murió en Verdún, y sus hermanos en Lieja, Charleroi y Tannenberg. Nuestras mayores victorias."
Si no me equivoco, "La gran ilusión" es la primera película de uno de los más famosos subgéneros del cine bélico: el cine de campos de prisioneros. Este subgénero es muy atractivo porque contiene elementos del cine negro carcelario como los intentos de fuga. Pero esta vez el espectador puede identificarse plenamente con los prisioneros pues estos no han cometido ningún crimen, sino todo lo contrario; están allí por haber luchado por su país. Incluso se representa el típico castigo carcelario de la celda de aislamiento al que es sometido Gabin tras incitar a cantar "la Marsellesa" al conocerse que el fuerte Douaumont ha sido reconquistado.
Durante la película la camaradería se entabla entre los oficiales de diferentes naciones, clases y razas: pobres, ricos, franceses, ingleses, rusos, judios, incluso hay un oficial negro francés. Pero esa camaradería también se extiende hacia los alemanes. No hay brutalidad por parte de ellos hacia sus prisioneros. Cuando matan a un prisionero es porque éste ha intentado escapar y lo lamentan profundamente. Sólo cumplen con su deber. No hay malas personas en esta película, ni en los soldados, ni en los oficiales, ni siquiera en los altos mandos cuando salen.
La tesis del economista Angell sobre “la gran ilusión” queda expuesta gracias a la relación entre los personajes interpretados por Fresnais y von Stroheim. Fresnais comprende que el mundo de los militares de carrera está condenado a desaparecer, pero von Stroheim aun cree que no y se aferra a su código de caballerosidad. Su personaje confía en la palabra de un igual, no en la de los oficiales que provienen de la vida civil. Por eso Fresnais prefiere morir a sobrevivir a la guerra, pues piensa que en el futuro los militares serán tan inútiles como el tullido von Strodheim.
Es en la última parte de la película cuando se el alegato pacifista llega a su punto álgido. Bajo un mismo techo nos encontraremos a una viuda alemana con su hija junto a dos oficiales franceses fugados compartiendo la Navidad y elaborando un belén. Y allí todos comprenden lo que han perdido y vislumbran la felicidad que pueden recuperar una vez la guerra haya terminado. De forma magistral Renoir demostró que puede hacerse una película antibelicista mediante un mensaje optimista.
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"Cuatro de Infantería" se estrenó en Alemania en 1930, el mismo año en que en los USA se estrenaba "Sin novedad en el frente". En consonancia a los tiempos en los que fue realizada tenemos una película con un poderoso mensaje antibelicista que no es tan famosa como la de Milestone, aunque compartió el mismo destino. Fue prohibida en la Alemania nazi acusada de extender el derrotismo. A pesar de no ser tan conocida, cuando una la ve percibe que la cinta de G.W. Pabst también influyó poderosamente en posteriores producciones bélicas.
Al contrario que en la película de Milestone, la trama se sitúa en la Alemania del final de la Primera Guerra Mundial y sus protagonistas cuatro soldados alemanes. A partir de sus experiencias, Pabst denunciará la insensatez de la guerra y sus efectos devastadores tanto en los soldados como en los civiles. Nos muestra descarnadamente la insignificancia de los seres humanos en un conflicto tan gigantesco que puede resumirse en el fotograma de la mano sobresaliendo del fango entre el devastado campo de batalla.
Pabst no sólo muestra el horror que significó la guerra de trincheras. También nos enseña el daño producido en la sociedad civil alemana de 1918, cuando uno de los soldados regresa de permiso a su casa. Allí contemplará las largas colas producto del racionamiento y la escasez de alimentos. Debido al largo sufrimiento y las privaciones los civiles han comenzado a carecer de dignidad propia. La retaguardia se ha convertido en un nuevo tipo de frente con sus propias reglas de supervivencia.
Hay que tener en cuenta que "Cuatro de Infantería" está realizada durante las etapas finales de la República de Weimar. En ese momento Alemania estaba en medio de una crisis nacional que podría haber conducido a su desintegración. Pabst intenta transmitir en su película el mensaje de que fue una sociedad corrupta la que originó de la guerra. Y que si no se arreglan dichas injusticias sociales, la guerra volvería a suceder. Desgraciadamente, la historia no le dio la razón. Una de las características del Nacional-Socialismo fue que consiguió la igualdad social y económica de los miembros de una raza, pero a costa de la explotación de las otras naciones y etnias (vease "La utopía nazi" de Aly Gotz).
En el aspecto técnico lo más destacable de la película, además de su crudo realismo, es el sonido ambiental. El cine sonoro acababa de nacer, y Pabst lo aprovechó para intentar crear un ambiente tenso y al mismo tiempo monótono, mediante los silbidos y explosiones continuas que se oyen de fondo. En el aspecto del realismo y de la crudeza de las imágenes creo que esta cinta podría enseñar a más de un director como hacer bien las cosas en lugar de abusar de los efectos digitales. El mejor ejemplo es la escena en la que un refugio de trinchera amenaza con colapsarse enterrando a sus ocupantes mientras sus compañeros tratan frenéticamente de rescatarlos.
El climax de la película es la secuencia del ataque francés, cuando se nos muestra la deshumanización total que supuso la 1GM en forma de ataque de tanques surgiendo de la niebla. (Para los frikis de la historia el tanque es una especie de mezcla entre el FT-17 y el St. Chamond). Es llamativo como en un momento dado se nos muestra dicho ataque desde el punto de vista subjetivo de un soldado en una trinchera. Todo un alarde de modernidad y que demuestra que dicha técnica es bastante antigua y no es tan novedosa como algunas cintas actuales pretenden.
La película es muchísimo más oscura, pesimista y deprimente que "Sin novedad en el frente". La secuencia final en el hospital de campaña es una especie de resumen de todos los horrores causados por la guerra en forma de muertes, mutilaciones y locura (creo que es la primera vez que se ve en pantalla la psicosis de guerra). La escena final mostrando a un soldado alemán yaciendo al lado de uno francés es de completa desesperanza, sobretodo al ver impresionado en la pantalla la palabra "Ende?!"
Un clásico injustamente olvidado.
