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El blog no está muerto pero como podéis comprobar no puedo dedicarle el tiempo que necesita. Si alguien quiere una breve explicación del parón la encontrará aquí. Iré publicando películas y contestando a los comentarios poco a poco. Gracias por vuestra paciencia, atención e interés.

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domingo, mayo 10, 2009

Yo, Claudio (I, Claudius)



Una vez leí que la serie "Yo, Claudio" debería ser considerada como el patrón con el cual comparar la series de televisión anglosajonas. No puedo estar más de acuerdo con dicha afirmación.




Robert Graves escribió la novela del mismo título en 1934 en forma de unas supuestas memorias del emperador Claudio. Al año siguiente publicó su segunda parte: "Claudio, el dios". Graves se inspiró en los trabajos de Tácito, Plutarco y sobre todo Suetonio. A diferencia de otros estudiosos de la historia romana, Graves reivindicó en esta novela el papel de Claudio como uno de los mejores emperadores romanos. Lógicamente, Graves puso la luz en las cosas buenas que hizo, y descargó la culpa de aquellas cosas malas que realizó en el abuso de confianza de los que le rodeaban, como es el caso de sus esposas Mesalina y Agripina, o del liberto Narciso. En la novela, Claudio es un ferviente republicano que debido a las circunstancias debe de ejercer como un dictador al darse cuenta de que la libertad que permitía la República siempre acababa en una guerra civil. En el fondo es una disgresión sobre los peligros de la democracia y las ventajas de una dictadura. Claudio y Augusto son "buenos dictadores" y por eso todo va bien durante su gobierno. Pero cuando hay un "mal dictador" al estilo de Tiberio, Calígula o Nerón, entonces todo se desmorona. Personalmente prefiero una mala democracia a una buena dictadura. Y en el caso de Claudio lo único que ocurre es que fue más listo que sus antecesores y que su predecesor pues consiguió mantenerse más tiempo, pero al final murió asesinado.



Otra característica de la obra de Graves es que los personajes femeninos son extraordinariamente fuertes y manipulativos. El paradigma es Livia, la esposa de Augusto. Si recordamos la penúltima escena de la serie "Roma" en la que las mujeres están disponiéndose para asistir al desfile triunfal de Octavio, Atia pone en su sitio a una joven Livia diciéndole aquello de mujeres mejores que tú lo han intentado y fracasaron. Con todos los respetos a los fans de la serie Roma (me incluyo), si esa escena hubiera tenido lugar, en el minuto siguiente hubiéramos visto a Atia agonizante entre retortijones después de haber sido envenenada. Como personaje de ficción, Livia es mucho mejor que Atia. Es fría, calculadora y carente de escrúpulos a la hora de mantener el poder para los suyos. En palabras de uno de sus hijos, una vez fue mordida por una serpiente y la serpiente murió.



La producción de la BBC está filmada íntegramente en estudio y realizada como si fuera una representación teatral. Es una demostración palpable de porqué los actores dramáticos ingleses tienen tanta fama. Muchos de ellos alcanzaron notoriedad aquí, como es el caso de Derek Jacobi, John Hurt o Patrick Stewart. Los productores además tuvieron un gran cuidado en mantener la fidelidad de aquello que se relata en la obra de Graves y de recrear los aposentos del palacio imperial de la Roma del siglo I AC. A diferencia de la serie "Roma" aquí sólo veremos la forma de vida de las clases poderosas. Se ven esclavos y plebeyos, pero son parte del atrezzo, no de la trama. También metieron la pata en alguna ocasión. En el primer episodio aparecen unos bustos de los emperadores Adriano y Septimio Severo, ambos del siglo II DC.



La serie supuso un shock para las audiencias porque fue una de las primeras veces en que se mostraban actrices totalmente desnudas en la pantalla. A los cinco minutos de empezar el primer capítulo y justo después de la escena en que un Claudio envejecido explica porque escribe sus memorias, tenemos la de un banquete romano con unas bellas danzarinas entreteniendo a los comensales. Ahora nos parecen escenas de lo más inocente (sólo hay que comparar con "Roma") sin embargo en aquellas fechas supusieron un auténtico escándalo. Pero sin duda la escena más impactante y famosa es aquella en la que Calígula mata a su hermana y amante. Mientras la ata y la desnuda describe lo que está a punto de realizar. La hermana se ríe porque piensa que es una broma cuando lo siguiente que escuchamos es un grito desgarrador. La escena final es la cara de un horrorizado Claudio que deja entreabierta la puerta del dormitorio de Calígula y justo cuando parece que vamos a contemplar el horror, se corta la escena y nos ponen los títulos de crédito. ¡Magistral! Nos han dejado precisamente con nuestra imaginación para recomponer la terrible escena.



En el aspecto histórico la serie cubre el período que va desde el 23 AC, al 54 DC relatando las vicisitudes de la primera dinastía de lo que conocemos ahora como Imperio Romano. Como toda ella está filmada en interiores no se nos mostrará ninguna recreación de acontecimientos históricos importantes si exceptuamos los asesinatos de los emperadores romanos. En el aspecto bélico hay tres eventos que por lo menos deben de ser nombrados: las Guerras Cántabras, la Batalla del bosque de Teutoburgo y la Conquista de Britania por Claudio. En el primero, Roma consiguió pacificar totalmente la Península Ibérica al aplastar a los cantabros del norte que aún se le resistían. Marco Agripa fundó la ciudad de César Augusta (la actual Zaragoza) tras los últimos enfrentamientos. Habían transcurrido dos siglos desde que los romanos habían llegado a la Península durante la Segunda Guerra Púnica. En el segundo, los teutones masacraron a tres legiones romanas lo que provocó que durante muchos años las fronteras romanas se detuvieran en el Rin y no avanzasen hasta el Elba. Y finalmente en el tercero, Claudio consiguió organizar eficazmente a cuatro legiones y realizar con éxito una invasión anfibia, una de las operaciones más difíciles desde el punto de vista militar (una de las legiones era la II Augusta comandada por Vespasiano, el futuro emperador). Esta claro que no era tan tonto.



Imprescindible





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sábado, mayo 02, 2009

Roma (Rome)




Hay ocasiones en que uno se alegra de que exista la caja tonta. Tener la oportunidad de ver la serie "Roma" es una de ellas. Esta super-coproducción entre la HBO, la BBC y la RAI dramatiza los eventos históricos sucedidos durantelos años 52 al 17 AC, y los personajes cuyos nombres perduran en los libros de historia. Pero además tiene el acierto de mostrarnos no sólo la vida de las clases dominantes sino también la vida cotidiana de los estratos más humildes de la sociedad que formó parte de aquella República Romana en su transición al Imperio Romano.


La pareja protagonista plebeya son un par de legionarios de la 13ª Legión. Sus nombres son Lucio Voreno y Tito Pullo y están basados en dos personajes auténticos, pues Julio César dejó constancia de ellos en su de Bello Gallico. Se trataba de dos centuriones del 11ª Legión que competían entre sí por demostrar quién era el más valiente. Durante una batalla contra los nervios, Tito Pullo se lanzó al combate y quedo aislado y rodeado de galos. Lucio Voreno abandonó la formación para socorrerle. Juntos combatieron y consiguieron volver a las líneas romanas.


Y es precisamente un episodio similar el que sirve como arranque de la serie, aunque en esta caso tan sólo Lucio Voreno es centurión, mientras que Tito Pullo es un legionario y ambos se encuentran combatiendo en el Asedio de Alesia. En la que considero la mejor representación filmada de legionarios romanos combatiendo, vemos como Voreno ordena el cambio de filas de legionarios para contrarrestar la impetuosidad de los guerreros galos. Viendo esa escena uno comprende inmediatamente el siguiente dicho: un bárbaro siempre vencerá a un legionario, pero diez legionarios siempre vencerán a cien bárbaros.


La serie de televisión tuvo dos temporadas. La primera consta de doce episodios iniciándose con el triunfo de César en la Galia, continuando con la Guerra Civil, la victoria de César y finalizando en su asesinato. La segunda temporada sólo tiene diez episodios, pero sin embargo abarca un intervalo histórico más amplio. Tras el magnicidio de César se nos muestra el nuevo reparto de poder y la lucha de poder entre Marco Antonio y el Senado, la formación del segundo triunvirato, la última guerra civil de la República y acaba en el triunfo de Octavio tras su victoria sobre Antonio y Cleopatra.


Durante la primera temporada Lucio y Tito son una especie de trasunto de Don Quijote y Sancho Panza. El centurión Lucio Voreno es un hombre de honor y un convencido republicano que ha sido fiel a su esposa permaneciendo casto durante sus años de servicio. Tito Pullo en cambio es el otro extremo, pues es amoral, pragmático y siempre que puede trata de probar lo que hay debajo de unas faldas. En la segunda parte sin embargo las circunstancias hacen cambiar a ambos personajes convirtiendo a Lucio en un padrino de la mafia de Roma y a Pullo en su fiel lugarteniente. Gracias a las andanzas de Voreno y a Pullo conoceremos el quehacer diario de los habitantes de la famosa urbe: sus tiendas, sus negocios, sus ritos, su comida, su aseo personal, sus vicios...


Pero como he indicado más arriba, la serie "Roma" también nos muestra las intrigas de las clases superiores. Vemos a esas élites que han dejado una huella en la historia pero bajadas de sus pedestales y rebajados a un nivel en el que los contemplamos como una especie de casta corrompida por motivaciones muy similares, o incluso peores, a las de aquellos sobre los que gobiernan. La diferencia es que al ser más poderosos pueden permitirse unos vicios mucho mayores. Es en esta clase donde encontramos a Julio César, Octavio, Marco Antonio, Cicerón, Bruto o Servilia. Sin embargo, el principal protagonista de esta casta es un personaje inventado. Se trata de Atia de los Julios, madre de Octavio y Octavia, sobrina de César y amante de Marco Antonio. Por lo que se conoce, la auténtica Atia Balba era una mujer honesta que murió en el año 43 AC. Algo muy diferente de la libidinosa arpía intrigante interpretada por Polly Walker.


Lo más destacable es que la serie transpira realismo por todos sus fotogramas. No es de extrañar que haya sido una de las producciones televisivas más caras jamás realizadas. Los magníficos decorados que recrean el Foro romano o el Aventino se construyeron en Cinecittà como manda la tradición. Los productores quisieron que su Roma fuera algo mucho más sórdido y profano que la Roma idealizada de "Gladiator". Y lo consiguieron porque en esta serie no se oculta nada. Hay sexo, sangre, crueldad, suciedad, ambición, etc. Y personalmente creo que por fin se ve una recreación realista de las llamadas mulas de Mario tanto en armaduras y armas, como en su instrucción y maniobra en campaña. En cuanto a los acontecimientos relevantes representados, además de Alesia, también veremos una recreación de la Batalla de Filipos, aunque contrariamente a la historia, se resuelve en un sólo día. Pero hay que reconocer que el choque entre las cohortes es impresionante y una muestra de como aprovechar correctamente los efectos digitales. De otras batallas como la de Farsalia, Tapsus, Mutina o Actium tan sólo vemos sus consecuencias, no su desarrollo.


También creo que hace algún "guiño" a producciones más conocidas por el público norteamericano y no necesariamente ambientadas en la Antigua Roma. Es evidente que el tempo de las intrigas palaciegas recuerda mucho a la magnífica serie "Yo, Claudio" mientras que las intrigas plebeyas que suceden en el aventino son las típicas que podemos ver en las películas sobre la mafia. También aparece una operación y un juicio público para asi poder ver a dos de los arquetipos de la TV yanqui, el médico y el abogado. Y no podía faltar el espectacular combate de gladiadores. Sin embargo para mi el homenaje más claro es el de la muerte de Cleopatra. Es muy similar al que aparece en la "Cleopatra" de Cecil B de Mille.


Evidentemente la serie tiene sus fallos. Hay algunas alteraciones y omisiones en la sucesión de hechos históricos, como por ejemplo la ausencia de la batalla de Munda o que Octavio esté en Roma el día del asesinato de César (se encontraba en Iliria). Pero en palabras del asesor histórico de la serie, Jonathan Stamp, se buscaba autenticidad y no exactitud. De todas formas si lo comparamos con cualquier otra producción filmada sobre dicha época histórica, esta serie es de notable alto como poco. Funcionó muy bien en los USA, no tanto en Gran Bretaña y otros países europeos y fue completamente masacrada en Italia. La crítica de dicho país hizo hincapié en que no podían aguantar que actores anglosajones representaran a sus héroes nacionales en una coproducción de la RAI. Lo que me hace preguntarme si los actuales críticos italianos han visto alguna vez uno de sus peplums.


En mi opinión el principal "fallo" es que tiene demasiado sex & drugs. Tanto, que cansa. Ojo, no estoy diciendo que los romanos fueran unos mojigatos moralistas, que no lo eran (las escenas de las orgías son de aplaudir). Tampoco me quejo de que tenga escenas de cama explicitas ni de que se muestren cuerpos desnudos (odio el falso pudor de las escenas en las que se ve a la chica con sostén después de haber hecho el amor). Lo que estoy diciendo es que hay momentos en que se abusa de las historias de la entrepierna, como por ejemplo el incesto entre Octavio y su hermana Octaviana, o la relación lésbica entre ésta última y Servilia. Y no digamos ya cuando llegamos a Atia cuyo comportamiento haría parecer a Mesalina como un monja. Ya se que el refrán dice que tiran más dos tetas que dos carretas, y que enseñar nalgas de actrices hace subir la audiencia. Honestamente, creo que en más de una ocasión los escarceos sudorosos y libidinosos sobraban. Pero me doy con un canto en los dientes porque esta sea su principal falla y no el de la recreación histórica.


En líneas generales estamos ante uno de los mejores productos de recreación histórica y de entretenimiento que se ha realizado para la pantalla. Una serie que merece la pena verse pues se disfruta y se aprende. Todo un lujo para los tiempos que corren.


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jueves, abril 30, 2009

Asterix y Cleopatra (Axterix et Cleopatre)






Me apuesto caña y ración de calamares a que el primer contacto infantil con el latín, la cultura y las legiones de Roma fue un tebeo de Asterix y quizás una de las introducciones literarias más conocidas sea:



Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia esta ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor.



En mi caso particular considero los tebeos de Asterix como una de las mejores obras de la civilización occidental. Gracias a Asterix, Obelix e Idefix supe que la cultura de la Antigua Roma se había extendido por todo Europa y que lo consiguieron gracias a sus invencibles legiones comandadas por Julio César. Pero también conocí gracias a sus satíricos estereotipos a los diferentes pueblos que componían aquello que llamábamos el Imperio Romano. Hay quien dice que en realidad los romanos eran un trasunto de los norteamericanos, y que Goscinny y Urdezo denunciaban la perdida de la identidad europea por los valores yanquis. Es posible, que tengan razón. Pero en mi caso, cuando miro hacia atrás me parece que los romanos son una representación de los padres y de que los galos son los chiquillos traviesos. Los primeros tienen un mundo ordenado y avanzado lleno de reglas e intentan imponer su voluntad. Los segundos quieren vivir su vida, son rebeldes, tienen grandes aventuras y hacen un montón de cosas divertidas. Quizás por eso los tebeos de Asterix funcionaron tan bien entre la infancia y la juventud.



Debido al éxito de los tebeos en el año 1967 llegó a las pantallas la primera adaptación cinematográfica. Se trató de "Asterix el galo" que en España fue titulada "Asterix el gladiador". No funcionó mal por lo que la productora se animó a realizar una producción algo más costosa. Al año siguiente se estrenó "Asterix y Cleopatra". Tampoco funcionó mal, pero desgraciadamente la animación no podía competir con las producciones Disney (ese año estaba en las pantallas "El libro de la Selva"). Hasta el año 1976 no se volvió a estrenar una película de Asterix. Se trató de "Las doce pruebas de Asterix", y era la primera vez en que se elaboraba una historia del famoso galo sólo para la gran pantalla y no para un album gráfico. Con la llegada del video aparecieron más títulos de Asterix pero para disfrutar en casa, no en el cine.



Hay que esperar hasta el año 1999 para que Asterix y Obelix pasen a ser interpretados por actores en carne y hueso. Los efectos digitales permitían el que viéramos en las pantallas los mamporros, la pintoresca aldea y los maravillosos efectos de la poción mágica del druida Panoramix. Las adaptaciones a la vida real parecen haber funcionado bien en taquilla porque ya van por la tercera, aunque a mi personalmente no me atraen mucho. Vi "Asterix y Obelix contra Cesar" y me pareció bastante mala, pero también vi que los chiquillos menores de 10 años se reían un montón. Entonces me acordé que a su edad a mi también me gustaban las películas de Terence Hill y Bud Spencer. Tenían un argumento básico, sabías quienes eran los buenos y luego había mamporros a diestro y siniestro. Y yo pensaba - ¡Qué divertido!



Volviendo a "Asterix y Cleopatra", creo que es una de sus mejores historias. Publicada en 1963, Goscinny y Urdezo tuvieron el acierto de dibujar su Cleopatra a la Liz Taylor, llena de orgullo, de caprichos y con una bella nariz. No en vano su portada parodia el cartel de la película "Cleopatra". Pero la ventaja que tienen los dibujos animados es que te ahorras un montón de dinero en decorados y efectos especiales, por lo que era fácil reproducir la suntuosidad y el lujo que se le supone a la corte de la reina de Egipto. Una diferencia con el tebeo es que la película contiene números musicales. Además, fueron pioneros en la introducción de "guiños" para el espectador adulto. Basta escuchar la letanía de Cleopatra cada vez que Asterix y Obelix necesitaban hablar con ella tras haber arrasado con la guardia de palacio:



Oh temibles galos que venís de tierras lejanas. Ahora veréis como muere una reina de Egipto.




Por cierto, esta aventura es una de las raras ocasiones en las que Obelix bebe un poquito de poción mágica. ¡Por Tutatis!


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sábado, abril 25, 2009

Cleopatra




Si hay un personaje del período de la Antigua Roma que rivaliza en fama con Julio César ese personaje es Cleopatra. La vida y amores de dicha reina han sido llevados al cine en numerosas ocasiones, pero probablemente las adaptaciones más conocidas sean la dirigida por Cecil B. de Mille en 1934 y por supuesto la de Joseph L. Mankiewicz de 1963.


La "Cleopatra" de Cecil B de Mille, de la que se cumplen 75 años de su estreno, es una apoteosis de extravagancia, oropel y decadencia. La sensual actriz Claudette Colbert interpretó a una Cleopatra con el look de vampiresa que se estilaba en aquellas épocas. El trasfondo histórico es una mera excusa para mostrar una historia de lujo, amor, sexo y pecado, tan del gusto del director. Incluso llegó a reírse del famoso código Hays para la decencia en el cine que acababa de entrar en vigor, indicando que cumplía dicho código para justo después insertar un llamativo desnudo en el fotograma inicial con el título de la película.





Para el argumento, de Mille se basó en las obras de Shakespeare y en las idealizadas pinturas románticas del siglo XIX. La escena más famosa de la película es la dedicada a la seducción de Antonio por Cleopatra que tiene lugar en el barco de ésta última. Dura 20 minutos, una quinta parte de la película. Hay una gran coreografía de extras en diversos números musicales, luchas, acrobacias y decorados fastuosos. Cuando por fin vemos a Antonio y Cleopatra besarse y dispuestos a consumar su amor, de Mille nos tapa la escena con unas grandes cortinas dispuestas por las esclavas y en las que toma posición un gran esclavo negro armado con un alfanje montando guardia. Mientras la cámara se va alejando mostrándonos la cubierta del barco con dos filas de remeros cuyos remos comienzan a moverse al son de los golpes de un tambor que evidentemente representan otros embates, pero de naturaleza más íntima.


No es precisamente en el aspecto histórico en lo que destaca esta película. Aunque se hace referencia al arbitraje por parte de César de la disputa entre Cleopatra y su hermano Ptolomeo, no se hace ninguna referencia al destino de Pompeyo. A su vez, César es representado como un líder que sólo ambiciona el dinero y las riquezas de Egipto. Su asesinato sigue las pautas de la obra de Shakespeare. En cuanto al enfrentamiento entre las fuerzas de Octavio y Marco Antonio, el ejército egipcio que se representa es de los tiempos de Ramsés con una gran multitud de carros. También vemos brevemente, aunque de manera muy sangrienta, una serie de enfrentamientos terrestres y uno naval que se supone que es la Batalla de Actium.


Hay dos secuencias que a mi me gustan de esta película. La primera es cuando Marco Antonio decide combatir a Octavio y llama a sus generales para debatir los planes de combate. Ninguno de ellos acude salvo Ahenobarbo. Éste también le abandona pero antes le explica el porqué, nunca luchará contra Roma. Así que le devuelve unas cadenas que lleva en su coraza y que representa las condecoraciones ganadas en las distintas campañas en las que luchó a su lado. La otra es el suicidio de Cleopatra. La Colbert tomó una serpiente de verdad entre sus manos y se la acercó a su pecho. La escena culmina con un bello fotograma de la fallecida reina sentada en su trono. En mi opinión es el mejor suicido de Cleopatra representado en el celuloide.




Pero sin duda la "Cleopatra" más famosa es la protagonizada por Elizabeth Taylor, Richard Burton y Rex Harrison. La que está considerada como la tercera película más cara de todos los tiempos y que casi arruina a la 20th Century Fox, comenzó como un humilde proyecto con un presupuesto de 2 millones de dólares. Después de tres años de rodaje y un gasto de 44 millones de dólares (unos 300 millones de hoy en día) sólo recaudó la mitad. Fue un auténtico fiasco o flop en jerga anglosajona.


Walter Wanger, productor de éxitos como "La Diligencia" o "La reina Cristina de Suecia", compró en 1958 los derechos de una novela titulada The Lifes and Times of Cleopatra con el objetivo de hacer una pequeña película protagonizada por Joan Collins, famosa por su papel en "Tierra de Faraones". Pero la Collins no quería verse encasillada en el rol de egipcia y declinó la oferta. Se barajaron otros nombres, entre ellos el de Audrey Hepburn. Finalmente Walter Wanger le ofreció el papel a Elizabeth Taylor, que en ese momento estaba rodando "De repente, el último verano". Quien cogió la llamada del productor fue Eddie Fisher, el marido de la Taylor en ese momento. Eddie le comunicó a su esposa la oferta y Elizabeth en plan broma dijo "Seguro, dile que por un millón de dólares". Wanger aceptó el salario y la Taylor se convirtió en la primera estrella en tener un sueldo de 1 millón de dólares.


No sólo eso, el contrato estipulaba que dicha cantidad se le abonaría por cuatro meses de rodaje. Por cada semana adicional cobraría 50.000 dólares y tendría además 3.000 dólares semanales para gastos y transporte gratuito para ella y su familia. Además obligaba a que el rodaje fuera en el extranjero para evitar problemas fiscales. Julio Cesar sería interpretado por Peter Finch y Marco Antonio por Stephen Boyd. Como director se contrató a Rouben Mamoulian. El presupuesto se disparó a los 6 millones de dólares.


Se pensaba iniciar el rodaje en septiembre de 1960 en los estudios Cinecittà de Italia. Pero ese año se celebraban las olimpiadas en Roma así que alguna mente privilegiada propuso los estudios Pinewood de Londres. Tras construir 3 hectáreas de decorados y desviar parte del Támesis para representar el Nilo, el rodaje dio comienzo el 30 de septiembre. Y entonces, como era de esperar en el otoño inglés, apareció la niebla y la lluvia. El rodaje se convirtió en un auténtico desastre, que culminó el día 3 de noviembre cuando Liz Taylor tuvo que ser ingresada a causa de una meningitis. La actriz permaneció ingresada más de un mes y la producción se detuvo. El 3 de enero de 1961, Mamoulian abandonó la película. Sólo se habían filmado 12 minutos de película y el presupuesto de 6 millones ya había sido superado.


Wanger estuvo rápido en sus reflejos y le ofreció el puesto a Joseph L. Mankiewicz. Éste ya había trabajado con la Taylor en "De repente el último verano" y además había dirigido la aclamada "Julio César". Mankiewicz puso dos condiciones, libertad para cambiar el guión y para elegir nuevos protagonistas masculinos. Parecía que las cosas tomaban un nuevo cauce cuando Liz Taylor fue ingresada de nuevo a causa de una neumonía. El asunto fue bastante grave porque la tuvieron que introducir en un pulmón artificial y realizarla una traqueotomía. Su cicatriz del cuello fue la pesadilla de cualquier maquillador a partir de entonces. El 27 de marzo abandonó el hospital. Pero esto le vino bien al proyecto y a la actriz como reclamo publicitario. Tanta simpatía despertó que le concedieron el oscar ese año por su interpretación en "Una mujer marcada".


La Fox decidió que Londres no era el sitio más adecuado para el rodaje así que todo el equipo se trasladó a la primera opción: Roma. Finch y Boyd habían abandonado la producción por otros compromisos y se contrató a Rex Harrison y a Richard Burton. En septiembre de 1961 todo parecía volver a empezar en Cinecittà. Y lo cierto es que lo que empezó allí dejaría pequeño a lo que había sucedido en Londres. Mankiewicz se dispuso a realizar una gran superproducción fusionando los argumentos de dos obras teatrales: César y Cleopatra de Robert Shaw y Marco Antonio y Cleopatra de Shakespeare. Así que se contrataron 5.000 extras, se construyó el doble de decorados e incluso una flota de galeras cerca de Anzio. Pero al poco tiempo empezaron los problemas. Las extras femeninas se declararon en huelga debido a las largas manos de sus compañeros masculinos. Mankiewicz tuvo que reescribir el guión casi cada día debido a los caprichos del trío protagonista. Para colmo de males, los robos de material fueron numerosos (hay quien afirma que el valor sustraído fue un tercio del presupuesto final) y debido a las tardanzas en el rodaje, muchos directores italianos aprovechaban para tomar prestados los decorados y así realizar sus peplums (los ingleses también hicieron lo mismo). El rodaje sufría tantas pausas por los caprichos de la Taylor que Burton y McDowall tuvieron tiempo de participar en "El día más largo" y Martin Landau pudo aprender italiano. La puntilla fue el romance entre Lyz Taylor y Richard Burton. Lo bueno es que dio publicidad a la película, lo malo es que fue muy negativa.


Otros aspectos a destacar de esta película es su banda sonora realizada por Oliver North (el mismo que compuso la de "Espartaco"). De su calidad habla el hecho de que fue un éxito de ventas, mayor que el de la propia película. También hay que apuntar las notables interpretaciones de los secundarios como Martin Landau como Rufio y Roddy McDowall como Octavio. Se gastaron unos 200.000 dólares en los 65 vestidos usados por la Taylor y el traje de oro que usaba era de oro auténtico. La espectauclar toma de la entrada de Cleopatra en Roma tuvo que ser filmada dos veces porque en la primera se veía a unos extras tomando un helado. Como curiosidad final está el que que se filmó en el sistema panorámico TODD-AO, cuya patente era de Mike Todd, un ex-marido de la Taylor, por lo que ésta se embolsó una sustanciosa cantidad por dicho concepto. Al final, la Taylor ganó más de 7 millones de dólares y fue la única beneficiada de esta odisea.


La película que Mankiewicz terminó tenía un total de 6 horas y su plan era estrenarla como dos películas independientes. Pero la Fox se negó a ello y le obligó a cortarla hasta las 4 horas para su première. Para las copias que debían distribuirse en las salas se cortó una hora más de rodaje para así poder proyectar más de una sesión al día. Justo antes de su estreno estalló la última pelea entre los actores. En el cartel promocional tan sólo aparecían la Taylor y Burton, en un guiño descarado hacia su affair durante el rodaje. Rex Harrison entonces demandó a la Fox porque en su contrato se establecía que las fotos o figuras promocionales de los tres actores debían aparecer con el mismo tamaño y nunca por separado. La solución fue dibujar a Harrison en el lado izquierdo como una especie de fantasma que posa su mano en Cleopatra. La película sólo consiguió recaudar 26 millones de dólares y la Fox pudo salvarse de la quiebra gracias a que en 1965 estrenó "Sonrisas y lágrimas".


En el aspecto histórico la película es bastante fiel a la relación de los acontecimientos que transcurren en dicha época. Comienza con un plano general del campo de batalla de Farsalia, donde César aniquiló a Pompeyo. Una vez en Egipto, César se encuentra con Cleopatra y tras arbitrar a su favor en la disputa con su hermano, vemos el asedio de los romanos y el incendio de la Biblioteca de Alejandría. Durante esa escena los legionarios romanos forman una tortuga, aunque por su longitud y por los "curiosos" escudos que portan más bien parece un cocodrilo. Tras nacer Cesarion, Julio César vuelve a Roma y transcurren dos años hasta que los amantes vuelven a encontrarse. La entrada de Cleopatra en Roma montada en una gigantesca esfinge es una de las secuencias más espectaculares del cine de romanos. Tras el asesinato de César y la proclamación de Octavio como heredero, Cleopatra debe de huir con su hijo. Así termina la primera parte y tras el intermedio suecede una elipsis y nos vemos trasladados a la conclusión de la batalla de Filipos y el establecimiento del Segundo Triunvirato. Es entonces cuando Antonio se encuentra con Cleopatra y es seducido por ella, lo que aprovecha Octavio para desprestigiarle frente a la plebe. Antonio debe de volver a Roma y allí es obligado por motivos políticos a casarse con Octavia, la hermana de Octavio. Pero Antonio vuelve con Cleopatra y se divorcia de Octavia lo que será aprovechado como casus belli por Octavio para iniciar la Última Guerra Civil de la República. En realidad fue Antonio el que declaró la guerra a Octavio, así que esto es una licencia poética.


Dicha guerra se decidió en la batalla naval de Actium. Seguramente se realizó con el ánimo de superar a la representada en "Ben-Hur". En mi opinión no lo consigue. La gran batalla queda reducida a una persecución entre dos galeras, unas cuantas panorámicas de maquetas en la lejanía y una representación de pequeños barcos sobre un tablero. Y encima está mal explicada. En la película es Antonio el que tiene la posición ventajosa de la cantidad, tanto en mar como en tierra y por eso arde en deseos de atacar. Y lo hace por el centro de la flota romana donde se ha dispuesto como señuelo al buque insignia de Octavio. Lo cierto es que Antonio estaba bloqueado en una zona insalubre, la enfermedad hacía estragos en su ejército y tenía menos barcos, aunque más grandes. Por eso lo que intentó fue romper el cerco al que le había sometido Octavio. Dividió sus fuerzas en cuatro escuadras, siendo una de ellas la de Cleopatra con los barcos del tesoro. La flota de Antonio desplegó las velas intentando que el viento permitiera a sus barcos escapar pues las de Octavio sólo contaban con sus remos. Antonio lanzó un ataque con la escuadra de su izquierda, mientras que con el grueso se desplazaba a su derecha. Pero quien estaba al mando de la flota de Octavio era Agripa y supo contrarrestar a Antonio. En la confusión, Cleopatra y su escuadra pudieron escapar.


Personalmente creo que lo mejor de la película es hasta el complot de los idus de marzo. Opino que el Julio César interpretado por Rex Harrison es uno de los mejores de todos los del celuloide y eso se nota. A partir de su desaparición la película se centra en el romance de Burton y la Taylor. Lo malo es que se nota mucho que no interpretaban, sobreactuaban. Se ve que Mankiewicz debía de estar ya agotado a esas alturas de la película y les dejó por imposibles. Un botón como muestra: el mejor ejemplo de que Taylor no hizo una buena Cleopatra es comparar la escena del suicido con la realizada por la Colbert (*). El resultado es que esta película sólo les parece una obra maestra a los fanáticos de la Lyz Taylor. Al resto de los espectadores, si te gusta mucho ese período de la historia, o el cine épico de los años 60, entonces "Cleopatra" se puede ver e incluso quizás disfrutar. Si no es así, es probable que esta mastodóntica producción resulte aburrida.


(*) Redacción alternativa de la frase para evitar susceptibilidades: El mejor ejemplo de hasta que punto la actuación de la Colbert es mejor que la de la Taylor, es comparar la escena del suicido realizada por cada una de ellas.

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domingo, abril 19, 2009

Julio César (Julius Caesar)





La obra teatral de Shakespeare "Julio Cesar" ha sido llevada a la pantalla en numerosas ocasiones. Probablemente está producción dirigida por Joseph L. Mankiewicz es la más famosa de todas ellas pues los papeles protagonistas están interpretados por Marlon Brando y James Mason.

La obra original fue escrita en 1599, en una Inglaterra gobernada por una anciana Isabel I que aún no había nombrado ningún heredero. En la misma se reflejan los miedos de la gente a que, tras la muerte de la reina, se desatara una guerra civil por el liderazgo. El drama de Shakespeare recoge todas las ambiciones e intrigas que pueden llevar a los hombres a la lucha por el poder pasando por encima de otros valores como la amistad o el honor. Shakespeare se tomó varias licencias poéticas siendo la principal de ellas el que el asesinato de César, el funeral, el discurso de Marco Antonio, la lectura del testamento y la llegada de Octavio sucedieran en el mismo día. Históricamente el asesinato fue el 15 de marzo, el testamento se leyó el 18, el funeral fue el 20 y Octavio se encontraba en Apolonia, fuera de Italia, no llegando a ella hasta el mes de mayo.

El momento cumbre de la obra son los discursos a la plebe de Bruto y Marco Antonio. Son un magnifico ejemplo de como manipular al populacho. Bruto consigue convencerles de que el asesinato de César ha sido un acto de justicia. Pero es el contra-discurso de Marco Antonio con el que consigue que la plebe vea a Bruto y el resto de conspiradores como unos envidiosos de la gloria de César y que lo que realmente ambicionan es el poder, no rescatar a la República de la dictadura. Y afortunadamente Mankiewicz contó para ese momento clave con un Marlon Brando en el mejor momento de su carrera como actor. Después de sus interpretaciones en las películas "Un tranvía llamado deseo" y "¡Viva Zapata!", el papel de Marco Antonio le lanzó a la cúspide de la fama pues demostró que era también un "actor clásico". Su siguiente film sería la oscarizada "La ley del silencio", pero aún no era el divo insoportable que llegaría a ser.

La película no es sólo Brando. También destaca James Mason en el rol del honrado pero trágico Bruto, lleno de indecisiones y temeroso de las consecuencias de sus acciones una vez las ha tomado. No porque amaba a César menos, sino porque amaba a Roma más- es la frase que define al personaje. Es un Mason que veremos posteriormente en otras de sus grandes interpretaciones como la de Humbert Humbert en "Lolita". Y finalmente tenemos a John Gieguld dando vida al manipulador y traicionero Casio, origen de toda la conspiración y que conseguirá engañar al virtuoso Bruto para que apoye a su causa. Es el típico personaje "malo" de Shakespeare que podemos encontrar en otras de sus obras famosas como "Ricardo III", aunque aquí no tiene tanto protagonismo.

Si hay que apuntar algún handicap en esta producción es que en algunos momentos se nota que es teatro filmado, no es cine. En líneas generales Mankiewicz adaptó las situaciones a las exigencias cinematográficas y no a las teatrales. Por ejemplo, las ultimas palabras recitadas ante el cadáver de Bruto son las de Marco Antonio cuando en la obra original es Octavio. Es lógico dicho cambio de orden si tenemos en cuenta que así se consigue un mejor final para la pantalla. Pero en más de una ocasión se tiene la sensación de que los actores "posan" en lugar de actuar.

Tras el asesinato de César comenzó una nueva guerra civil. El principal acontecimiento bélico representado es la batalla de Filipos. La batalla histórica no fue una batalla de un sólo día, sino dos batallas que se lucharon de manera independiente en un intervalo de 20 días. En la primera Bruto consiguió derrotar a las legiones de Octavio, pero Marco Antonio derrotó a Casio. Éste, pensando que Bruto también había sido derrotado, cometió suicidio. La batalla terminó en un empate. En la segunda, Bruto se dió cuenta que estaba en desventaja (Casio era el cerebro militar) y procedió a fortificarse en terreno elevado. Octavio y Marco Antonio hiceron lo mismo. Pero Bruto se vio forzado a atacar porque según pasaba el tiempo sus filas mermaban por deserciones. El enfrentamiento fue un sangriento combate cuerpo a cuerpo entre las legiones. Bruto fue derrotado y para evitar la captura se suicidó. Marco Antonio trató el cadáver con respecto reconociendo que gracias a Bruto, no fue asesinado junto a César durante los idus de marzo.


Pero es evidente que por motivos dramáticos tanto la obra teatral como la cinematográfica acortan a un sólo día la duración de la batalla y así hacer coincidir los destinos de Casio y Bruto. En la pantalla vemos una breve secuencia en la que las tropas de los triunviros vencen a las de Casio y Bruto mediante una emboscada en un estrecho desfiladero al estilo de las películas de indios y vaqueros en el Far-West. La principal diferencia con el texto original se da en este tramo de la película pues hasta el propio Shakespeare describe el campo de batalla como una llanura y se habla de cómo la línea de Octavio es rota por Bruto. Mankiewicz va directamente a los resultados de la batalla y no se recrea en las escenas de acción. Al poco veremos a Casio huyendo con sus hombres y siendo asistido en su suicidio por su sirviente. Posteriormente, se nos mostrará a Bruto intentando animar a los restos de su derrotado ejército antes de seguir la misma senda que su amigo.


Es muy probable que sobre el argumento de esta obra se haya construido gran parte de la imagen cinematográfica de la Antigua Roma. El Bardo está considerado como el mejor escritor en lengua inglesa y todo director de cine del siglo XX que ha trabajado en Hollywood se ha leído al menos una obra suya. La mayor parte de las películas que vemos son norteamericanas, así que nosotros también hemos construido nuestra imagen de Roma con las palabras que escribió Shakespeare hace 400 años.


Esencial para los que les guste el teatro clásico o las interpretaciones de actores de la talla de James Mason o Marlon Brando.



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lunes, abril 13, 2009

Druidas (Vercingetorix)



Tras el éxito de “Gladiator” más de un productor avispado pensó que las películas de romanos se ponían de moda. Algunas producciones como “Troya” tenían un cierto empaque y un buen elenco. Otras simplemente se quedaron como producciones para la televisión más o menos dignas. Pero en el caso de “Druidas” yo lo considero como el ejemplo de que los dioses Tutatis y Belenos no existen, porque si así fuera no habrían permitido que este bodrio llegará a estrenarse.

Esta es una de esas películas en la que cualquiera de sus protagonistas estaría avergonzado de su participación. Christopher Lambert interpreta al caudillo galo Vercingetorix. El problema de este actor es que se quedó encasillado en el papel de Duncan McCloud y aquí continúa con los mismos tics. En el papel de Julio Cesar tenemos a Klaus Maria-Brandauer y como tercer miembro del cartel promocional está Max von Sydow haciendo del druida Guttuart (no es una broma, ese es el nombre del personaje). Se ve que ambos pusieron el cazo para cobrar la pasta y dejar que usaran su nombre en la producción, porque actuar lo que se dice actuar, no lo hacen. Finalmente en el imprescindible papel de "la-tía-buena-novia-del-protagonista" tenemos a Inés Sastre.

La premisa de la película es interesante: es un relato de la Guerra de las Galias desde el punto de vista galo centrada alrededor de Vercingetorix, comenzando con la muerte de su padre, su llegada al poder, la unión de las tribus galas, sus tácticas fabianas para derrotar a Julio Cesar, la masacre de Avaricum, su victoria en Gergovia y su derrota en Alesia. Pero las interpretaciones, el guión plaguiando descaradamente a "Braveheart", la ambientación histórica y la cinematografía sólo pueden calificarse como horrorosas y aún me quedo corto. Si uno es un masoquista le aseguro que esta película le causará un gran placer porque a mi me hace daño hasta el recordarla.

Los legionarios romanos que salen parecen sacados de las películas italianas de los años 50. Y si uno esperaba ver el asedio de Alesia mejor que lo olvide o que se vea un documental del History Channel. Con decir que los aliados de los romanos son teutones a caballo con estribos en sus sillas. Ahora, lo que se lleva la palma es la sección de maquillaje y ambientación de los galos. Los que salen en las películas de Asterix son mucho más creíbles que los de este insulto a la inteligencia. Basta ver los cascos con cuernos o los pedazo-pelucas que llevan puestas los protagonistas y que sin duda serían la envidia de Maria Antonieta y sus pastorcillas.


Para que luego digan que el cine francés tiene mejor nivel intelectual y cultural que el de Hollywood.


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martes, abril 07, 2009

Espartaco (Spartacus)


origen de la imagen



"Espartaco", es junto con "Ben-Hur", la película más famosa sobre la Antigua Roma. De nuevo estamos ante una obra maestra del séptimo arte cuya producción llegó a ser casi tan épica como la historia en la que está basada.

Fue una historia de despecho lo que llevó a Kirk Douglas a aprovechar el potencial cinematográfico de la historia del gladiador que se convirtió en el líder de la revuelta conocida como Tercera Guerra Servil transcurrida entre el 73 y el 71 AC. Resultó que Kirk Douglas quería el papel protagonista de "Ben-Hur" y confiaba en que William Wyler se lo daría. Cuando se enteró de que el papel se lo habían dado a Charlton Heston, además de agarrarse un cabreo monumental decidió que llevaría a cabo su propia película épica sobre los tiempos de Roma.

Lo que hizo fue llegar a un acuerdo con la Universal y comprar los derechos de la novela “Espartaco” escrita en 1951 por Howard Fast. Éste había pertenecido al Partido Comunista Norteamericano y fue condenado por el Comité de Actividades Anti-norteamericanas. Fast la escribió durante su estancia en prisión como denuncia de los excesos del Macartismo y la publicó pagando la edición de su propio bolsillo. A finales de los 50, Fast abandonó el comunismo horrorizado por el stalinismo por lo que había dejado de ser un proscrito. Kirk contrató al propio Fast para la adaptación de su obra a la pantalla, pero al poco tiempo tuvo que sustituirle por Dalton Trumbo, que como estaba en la lista negra, trabajaría bajo el pseudónimo de Sam Jackson. Douglas tuvo la idea de que todos los personajes romanos fueran interpretados por británicos mientras que los esclavos por norteamericanos. Así el acento distinguiría a las clases dominantes de las serviles. Asimismo, Trumbo se inspiró en el senador McCarthy para crear al personaje de Craso. Así nació la destacable secuencia de los dos discursos opuestos entre Espartaco y Craso. También intentó mostrar a los romanos como unos opresores decadentes e inmorales y para ello se le ocurrió la famosa escena de los caracoles y las ostras. En esas fechas la homosexualidad no estaba bien vista ni por las derechas ni por las izquierdas. Esa famosa secuencia fue censurada y cuando el film fue restaurado en 1991 se volvió a incluir. Sin embargo el sonido de la secuencia se había perdido. Curtis pudo doblar a su personaje, pero Olivier había muerto. Anthony Hopkins se encargó de imitar la voz de Olivier.

Douglas quiso asegurarse un reparto con más estrellas que el de “Ben-Hur” y recurrió a una añagaza. Envió una versión del guión a Laurence Oliver, otra a Peter Ustinov y otra a Charles Laughton. En cada una de ellas el personaje que interpretaban tenía el mayor protagonismo y además se les indicaba que los otros actores ya habían aceptado el papel. La treta salió bien porque los tres no se enteraron hasta que llegaron a California. En cuanto al personaje de Varinia se pensó en Ingrid Bergman, Jeanne Moreau y Jean Simmons, pero las tres lo rechazaron. Una actriz casi desconocida Sabine Bethman fue la elegida. Alex North se encargó de la banda sonora y en ella utilizó una gran variedad de instrumentos antiguos para darle ese especial toque de melodías de tiempos pasados.

Para la dirección Douglas pensó en David Lean, pero éste declinó la oferta. Entonces se contrató a Anthonny Mann. Tras un par de semanas de trabajo en las que rodó las escenas iniciales de las minas de sal y el primer encuentro entre Espartaco y Lentulo Batiatus (Peter Ustinov), Mann fue despedido. Al parecer comenzó a hacer demasiado caso al trío de actores británicos en detrimento del protagonismo de Douglas. Así que éste se encontró con una película entre manos y sin director. Entonces la fortuna volvió a aparecer.

Un viejo amigo de Douglas acababa de ser despedido por Marlon Brando de la dirección de la película “El rostro impenetrable”. Ese viejo amigo se trataba de Stanley Kubrick al que conoció en el rodaje de “Senderos de Gloria”. “Espartaco” iba a ser su quinta película y su primera superproducción. Inicialmente todo fue como la seda. Kubrick despidió a Sabine Bethman y volvió a ofrecer el papel de Varinia a Jean Simmons, que esta vez aceptó. El rodaje parecía ir bien pero poco a poco los cambios de parecer entre Kubrick y Douglas se convirtieron en amargos enfrentamientos entre director y productor. Kubrick quería libertad absoluta, y Douglas como responsable de la pasta, no se la dio. Eso acabó con la amistad de ambos. Douglas llegó a calificar a Kubrick como un mierda con talento, mientras que éste último llegó a decir que era una película sensiblera y moralizante a la que le hubiera gustado borrar de su filmografía, a pesar de que es gracias a ella por lo que consiguió fama mundial.

Personalmente mi parte preferida es la de la lucha entre Draba (Woody Strode) y Espartaco. Douglas insistió en realizarla el mismo, sin dobles, incluida la escena en que le inmovilizan clavándole el tridente en torno a su cuello. Douglas y Strode estuvieron dos semanas ensayando la lucha y tardaron doce días en grabar los siete minutos que dura la secuencia. Posteriormente, se colocó un muñeco de Strode para la escena en la que su cadáver cuelga boca abajo, pero se notaba mucho así que se optó por colgar al propio Strode que no movió ni un sólo músculo mientras pasaban por debajo de él todos los gladiadores.

Hubo muchos más anécdotas y problemas, pero por no alargar el comentario simplemente hacer notar que Charles Laugthon estuvo a punto de abandonar y exigió que se reescribiesen todos sus diálogos, para lo cual fue ayudado por Peter Ustinov. Olivier llegó a insinuar que él debería de interpretar a Espartaco, pero Douglas le dijo que gracias pero él era quien pagaba. Tony Curtis y Jean Simmons estuvieron en un tris de abandonar la producción. Y Stanley Kubrick incluso intentó robar el mérito como guionista de Dalton Trumbo aprovechando que éste estaba en la lista negra. Douglas se enfadó tanto por el rastreo comportamiento de Kubrick que no sólo se negó a ello, sino que con la ayuda del trío británico convenció a la Universal para que el nombre de Trumbo apareciera en los créditos iniciales, como también se había hecho en “Éxodo”, poniendo fin a la infame lista negra. Pero esa tensión tuvo su lado bueno, Laughton y Olivier no pararon de competir entre los dos con Ustinov en medio ya que era amigo de ambos, por lo que sus interpretaciones fueron sobresalientes. En cuanto a los costes, se gastaron unos 12 millones de dólares y se usaron a unos 10.000 extras. Pero mereció la pena porque recaudó 30 millones de dólares sólo en los USA y el doble en el resto del mundo. En el año 2004 se realizó un remake para la televisión que en mi opinión es bastante flojo y que no merece un comentario aparte.

Sobre los aspectos históricos de la cinta. El Espartaco histórico no nació en la esclavitud. Al parecer fue auxiliar tracio del ejército romano que desertó y que como castigo fue vendido como esclavo. Es cierto que tras la batalla final su cuerpo nunca fue encontrado, pero se piensa que murió en la misma. Evidentemente por motivos cinematográficos era mucho mejor crucificarlo como si fuera un proto-Jesucristo que proclamaba la igualdad entre los hombres. Pero no debía de ser tan “bueno” como lo pintan. Al parecer organizó unos combates de gladiadores entre los romanos prisioneros e incluso llegó a crucificar a uno para dar ejemplo a sus seguidores de lo que les esperaban si perdían.

Hay otros personajes históricos como Craso (Laurence Olivier), que luego encontraría la muerte en Carras, y que en la película llega a ser nombrado dictador. También aparece un joven Julio Cesar realizando sus primeros pasos como político. El personaje de Graco (Charles Laughton) es en cambio una mezcla de dos personajes históricos que vivieron mucho antes de la revuelta de los esclavos. También es cierto que los 6.000 prisioneros que fueron tomados en la batalla final fueron crucificados a lo largo de la vía Apia y que permanecieron allí durante años. En cuanto a errores históricos, el más llamativo es el origen británico de Virinia y su posterior fuga hacia Aquitania. Los romanos liderados por Julio Cesar no llegaron a las Islas Británicas hasta 15 años después, tras haber conquistado la Galia, incluyendo la zona de Aquitania.

El primer montaje del director no incluía la batalla del río Silaro. Estrictamente hablando no hubo una gran batalla final entre los romanos y los esclavos sino que fue una serie de enfrenamientos que se dieron en la persecución de las fuerzas de Espartaco por parte de los ejércitos de Craso y Pompeyo. Así que Kubrick había filmado unas pocas tomas de luchas y una elipsis mostrando la derrota final y la famosa escena en la que los prisioneros exclaman “¡Yo soy Espartaco!”. Pero tras el primer visionado todo el mundo estuvo de acuerdo en que el tono épico de la película pedía a gritos una gran batalla en su metraje. Así que Kubrick hizo las maletas y se vino a rodarla a España donde utilizó a 8.500 soldados del ejército español para representar a los romanos y a los rebeldes. La batalla fue representada en diversos parajes de Alcalá de Henares, Colmenar Viejo, Navacerrada, Iriepal y Taracena. Kubrick dirigió la batalla desde un andamio y en ella se puede ver perfectamente el despliegue de las cohortes de las legiones romanas del final de la República (una secuencia que luego Lucas copiaría en el despliegue del ejército droide de “La amenaza fantasma”). Desgraciadamente no vemos a los legionarios romanos armados con un pilum arrojadizo, sino con lanzas y tampoco vemos la cohesión de sus formaciones. Para las secuencias gore de dicha batalla se usaron a actores enanos con torsos falsos o con brazos postizos. Dichas secuencias fueron censuradas en la versión estrenada en 1960 y no vieron la luz hasta el 1991.

Al igual que “Ben-Hur”, IMPRESCINDIBLE.

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jueves, abril 02, 2009

Aníbal, el peor enemigo de Roma (Hannibal: Rome's Worst Nightmare)



"Aníbal, el peor enemigo de Roma" es un documental dramatizado de la BBC. Está protagonizado por Alexander Siddig, famoso por su interpretación del doctor Basir en "Star Trek, Deep Space Nine". En líneas generales es lo mejor que se ha hecho para la pantalla sobre la vida del famoso general de la antigüedad.


Lo más destacable es que hace un buen resumen de la Segunda Guerra Púnica. Así veremos, el asedio de Sagunto, el cruce de los Alpes, la pequeña batalla de Ticino donde casi acaba con los Escipiones, el fundamento de la estrategia fabiana, la batalla de Cannas, el ascenso de Escipión, las intrigas del Consejo de Cártago y finalmente la batalla de Zama. Además hace un buen uso de las simulaciones por ordenador e intenta ser lo más fiel a la historia en la ambientación y en la vestimenta, aunque también tiene sus errores: los jinetes montan con estribos.


Aunque algo pro-cartaginesa; los romanos siguen apareciendo como unos imperialistas despiadados que solo estarán conformes con la destrucción total de sus enemigo y así escribir su versión de la historia; también se nos muestra a un Aníbal mucho más duro e inflexible. Le veremos jurar ser enemigo de Roma ante su padre. Contemplaremos a un férreo organizador que no permite chiquillos en sus campamentos y que no duda en arrasar las propiedades romanas para provocar el terror en sus enemigos. Aunque a veces también da la sensación de que intentan presentar a Aníbal como un personaje infalible cuya derrota debe verse como consecuencia de las intrigas del Consejo de Cartago o de la falta de honor de sus enemigos. Después de Cannas, Aníbal no puede entender que los romanos no se rindan pues "según las reglas de la guerra" (sic) deberían de hacerlo. Que yo sepa en aquella época no había "reglas de la guerra" y Roma no era la primera vez que había sido invadida, conquistada incluso la ciudad, y no por ello pedía la paz. Es más, era la forma de asegurarse de que si eras derrotado te arrasarían (como así ocurrió). No en vano cuando en la víspera de Zama, Aníbal le reprocha a Escipión que todo lo que sabe lo ha aprendido de él, éste último le responde que tiene razón y que no cometerá el error de dejar las cosas sin acabar, en clara referencia a Cannas.


Sorprende asimismo que esto sea una producción para la televisión. Cuando acabé de ver este documental pensé en comprar una copia y mandarla al equipo técnico de "Alatriste". Es la mejor demostración de que con cuatro duros, unos cuantos figurantes y un buen ordenador se pueden representar en la pantalla unas gigantescas batallas como Dios manda. No dejo de pensar como habría sido la batalla de Rocroi con que tan sólo hubieran puesto algo de efectos digitales en lugar de gastarse tanto dinero en "cameos" de actores supuestamente famosos.


Lo mejor que se puede decir de este documental es que uno se queda con ganas de más, sobre todo en lo tocante a la explicación de algunas batallas. Hay escenas bélicas que sobran como es la emboscada con las tribus locales antes del cruce de las montañas, pero supongo que los productores decidieron que así no había tanta lucha con romanos. Es una pena que no salgan las batallas de Trebia y la del lago Trasimeno, tan sólo sus resultados. En cuanto a Zama, se explica la táctica de Escipión para neutralizar a los elefantes, pero no como tuvo que disponer su ejército para compensar el hecho de que el ejército cartaginés era el doble de grande que el suyo. Pero aún así, es una producción muy recomendable.



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lunes, marzo 30, 2009

Escipión el Africano (Scipione l'Africano)





La Antigua Roma rara vez es reflejada desde un punto de vista positivo en el celuloide. “Scipione l’Africano” es una de las excepciones. Aunque no es de extrañar si tenemos en cuenta que es una película realizada en 1937 con toda la ayuda del régimen fascista. No en vano el sueño de Benito Mussolini era hacer renacer dicho Imperio y de hecho la película fue estrenada en plena campaña por la conquista de Abisinia. Y que mejor figura que Publio Cornelio Escipión, vencedor de Aníbal.

Lo mejor que tiene la película es su espectacularidad. No se escatimaron esfuerzos y fondos para los decorados y la ambientación. Se contrataron hasta 37.000 extras por lo que las escenas de masas saludando al estilo fascista en medio del foro romano realmente impresionan. Para la recreación de la batalla de Zama se usaron 1.000 caballos y 50 elefantes. No eran tiempos de protección a los animales, y las escenas en que los paquidermos son abatidos son reales. Incluida la secuencia del lanzazo en el ojo a uno de ellos.

En cuanto al trasfondo histórico, es bastante correcto. Comienza con un plano sobre una la llanura de Cannas llena de cadáveres de romanos y un estandarte con un águila cuya ala está rota. Una mano coge dicho estandarte y se oye un “Vendichiamo Canne!”. Mediante una elipsis nos situamos en la Roma del año 205 AC ,cuando Escipión vuelve victorioso de sus campañas en Hispania y expone su estrategia en el senado romano de llevar la guerra a Cartago. El recibimiento de Escipión es una explosión de pura propaganda fascista. Acompañado de numerosos lictores que portan un más que aparente fascio de corte mussoliniano, una inmensa muchedumbre se agolpa junto a él con el brazo derecho en alto. Un paradoja curiosa, Escipión es interpretado por el actor Annibale Ninchi (es el que interpreta al padre de Marcello Mastroiani en “La dolce vita”), y en mi opinión, más que un líder militar parece que interpreta a Fray Angelico. Porque casi toda la película está poniendo carita de alguien que no ha roto nunca un plato. Y encima tiene el pelo rizado cuando Escipión tenía el pelo liso. De hecho, ni siquiera aparece en el cartel promocional.

Como era de esperar, Aníbal está retratado de forma mucho más negativa. No duda en masacrar a sus hombres cuando estos amenazan con amotinarse, y ordenar el saqueo de las tierras romanas, aunque hasta cierto punto eso es lógico pues los cartagineses son los "malos". Pero para hacerle despreciable ante el público italiano se le muestra violando a una abnegada esposa y madre romana que ha sido tomada prisionera en una incursión. A pesar de que la película rezuma maniqueismo en cada fotograma, no cometen el error de mostrar a un Aníbal tonto, sino astuto e inteligente. Así, cuando recibe noticias de los planes de Escipión de invadir Cártago, reconoce que va a hacer lo mismo que él, pero en África.

Otros aciertos desde el punto de vista histórico es que nos muestran las dificultades que tuvo Escipión con el Senado de Roma y como forma su ejército en Sicilia. También veremos al consejo de ancianos de Cártago y las intrigas de la princesa Sophonisba y del rey Syphax para intentar hacer cambiar de bando al principe numida Massinisa. Escipió resolvió el problema lanzando un ataque nocturno por sorpresa al campamento de las fuerzas combinadas de Syphax y Cartago. Con dicho ataque, Escipión se aseguró que Numidia estaría en el lado romano. Después de dicho ataque, el consejo cartaginés intentó negociar pero al mismo tiempo procuró traerse a Aníbal desde Italia. Una vez estuvo allí, Cartago rompió las negociaciones y se dispuso para la batalla.

Y llegamos a la parte más destacable de la película: la batalla de Zama. Hay que reconocer que la productora italiana echó el resto. Antes he indicado el número de extras y de elefantes. Lo cierto es que están bastante bien empleados y los asesores históricos hicieron un trabajo decente. Aunque se ve a los legionarios con la lorica segmentata y escudos cuadrados, también se ven cascos y uniformes más parecidos a los de la República que a los del Imperio y los jinetes montan los caballos sin estribos. Asimismo, Escipión llama a las distintas unidades de la línea de vanguardia de su ejército por sus nombres: velites y hastati. En cuanto a los principes y los triarii, no son mencionados pero se nota su disposición en la segunda de las líneas. Pero lo mejor sin duda es la carga de los elefantes. Son hindúes, pero son lo suficientemente grandes para ir con cesta en el lomo y la carga que realizan es real. Realmente es una secuencia impresionante como se abren las líneas romanas ante su paso y luego son emboscados y alanceados. Pero ahí no acaba la cosa. Porque veremos un espectacular choque de caballería, la desorganización de la segunda línea cartaginesa y como Escipión debe de reorganizar sus líneas antes del choque entre los dos ejércitos al mismo tiempo que manda órdenes para que la caballería númida ataque a la retaguardia. El único fallo destacable de la secuencia de esta batalla es que cuando ambos ejércitos chocan las formaciones desaparecen y se convierten en la típica “melée” confusa en la que se no hay formaciones distinguibles. Carmine Gallone salpimentó la secuencia de la batalla con un montón de tomas “sangrientas” a base de aplastamientos, lanzazos, y espadazos que no tienen nada que envidiar a algunas producciones más actuales. La batalla concluye con un plano de la llanura llena de cadáveres muy parecida a la que abría la película pero esta vez vemos a un legionario que alza con sus dos manos el águila con el ala rota mientras grita “Canne Vindicata!


Pero no debe de extrañarnos que esta película sea una perfecta desconocida. En primer lugar es pura propaganda fascista y como era de esperar ganó la Copa Mussolini de 1937. Pero al estar en el bando perdedor pues ha quedado relegada al olvido. Sin embargo, hay que reconocer que las virtudes cinematográficas de la película no son muchas. No estamos ante un “Octubre” o un “Triunfo de la voluntad”. Ciertamente la batalla de Zama está muy lograda. Pero eso no hace una película. Las gigantescas escenas de masas con el brazo en alto se nota que son eso: una escenografía, un decorado, no transmiten espontaneidad ni autenticidad. Para colmo es una especie de precursora de lo que hoy conocemos como “publicidad encubierta”. Rara es la secuencia en que no haya algo que recuerde al régimen de Mussolini, y la verdad es que eso cansa. De hecho hasta en la propia Italia fue un fracaso. En segundo lugar, el maniqueismo que muestra es demasiado infantil. En la entrevista antes mencionada entre Aníbal y Escipión, todos los romanos montan en caballos blancos y los cartagineses en negros. Los romanos siempre tratan humanamente a los prisioneros e incluso son compasivos con una cría de elefante, mientras que los cartagineses son un ejemplo de crueldad. Los senadores romanos son austeros y nobles mientras que sus colegas cartagineses son unos cobardes traicioneros engalanados con ropas decadentes. Y por último, pero no por ello menos importante, las interpretaciones son patéticas por decirlo suavemente. Recuerdan más a las sobreactuaciones típicas del cine mudo que a las del cine sonoro. Las conversaciones entre Escipión y Massinisa o la entrevista entre Escipión y Anibal previa a la batalla es el mejor ejemplo de ello.

Resumiendo, aburrida en sus primeras tres cuartas partes y bien como curiosidad histórica y cinematográfica en su última media hora.
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miércoles, marzo 25, 2009

Aníbal (Annibale)



Ya he comentado en la anterior entrada que el cine ha sido decisivo en moldear la forma en que nos imaginamos a la Antigua Roma. Siempre ha sido representada como un imperio, bien en expansión o en decadencia. Es cierto que existe una serie de televisión sobre la leyenda de “La Eneida” y un peplum titulado "Romolo e Remo" (que no he visto) protagonizado por el forzudo Stev Reeves. No parecen existir películas sobre la posterior expansión romana por la Península Itálica. Entre los personajes del cine no encontraremos a los etruscos, ni a Cincinato, ni a Tarquino, ni a Pirro o a Régulo, ni tampoco alguna referencia a episodios como las horcas caudinas, la batalla de Heraclea o la Primera Guerra Púnica. Tan sólo un musical basado en la leyenda del rapto de las sabinas y otro peplum dedicado al asedio de Siracusa y la muerte de Arquímedes ("L'Assedio di Siracusa" que tampoco he visto).

Si hacemos un poco de arqueología cinematográfica el acontecimiento más antiguo sobre Roma recogido en el celuloide es la Segunda Guerra Púnica. Aunque es cierto que no debería extrañarnos, pues en dicha guerra luchó uno de los más grandes generales de la historia: el cartaginés Aníbal Barca.

Son varias las películas en las que Aníbal aparece como un personaje principal. De hecho actualmente se está produciendo una en la que será interpretado por el actor Vin Diesel. Se supone que debería haber sido estrenada por estas fechas, pero la IMDB dice que será en el 2011. Ya veremos. Me daré con un canto en los dientes si hacen algo mejor que el peplumAníbal”. Aunque eso no parece muy difícil.

En el blog ya se comentó que a finales de los años 50 del siglo pasado la industria italiana del cine se especializó en dirigir epopeyas históricas de bajo presupuesto conocidas como peplums (en inglés sword and sandal). Lo cierto es que habían tenido una buena escuela. Gran parte del “Ben-Hur” de 1925 se había rodado allí, y adicionalmente hubo una gran producción de películas sobre Roma durante la época del fascismo italiano. Uno podría pensar que quién mejor que los italianos para recrear la Antigua Roma. Bueno, pues lo cierto es que viendo los peplums con trasfondo histórico se cumple el refrán de que en casa del herrero...

Porque “Aníbal” es un peplum muy malo. Supongo que la productora italiana pensó que si ponía en el papel protagonista a una estrella de Hollywood especializada en dramas históricos tendría la taquilla asegurada. Así que contrataron a Victor Mature, que en aquellas fechas ya estaba pensando más en el golf que en el cine. Probablemente esta sea una de sus peores interpretaciones. Pero lo peor es que el resto del reparto no lo hace mejor. La mayor parte de los actores sobreactúan con unos diálogos y poses supuestamente “heroicos”. Y encima pronuncian mal los nombres latinos. En la versión original en italiano dicen “Varone” cuando se refieren a Cayo Terencio Varrón. Por cierto, en la película salen Terence Hill y Bud Spencer, desgraciadamente no se ponen a dar mamporros juntos, porque en ese caso al menos uno podría echarse unas risas. Añadamos a eso una pésima dirección y un guión horroroso y el bodrio está completo. Alguien debió pensar que había que meter un romance estilo Romeo y Julieta así que nada mejor que liar a Aníbal ¡con la sobrina de Quinto Fabio Máximo! en un melodramón que te dan ganas de cortarte las venas cuando ves aparecer a la mujer hispana de Annibal. Lo único salvable es que alguien debió de sentir vergüenza e introdujo algunas escenas en las que se explicaba de pasada la caída de Sagunto como origen de la guerra, el porqué de la estrategia fabiana como única forma de enfrentarse a Anibal y algunas de las intrigas políticas que condujeron al desastre de Cannas.

La cinta está ambientada en los decisivos años entre el 218 con el cruce de los Alpes, y el 216 AC con las famosas "Delicias de Capua" mostrando como el ejército cartagines comienza a ablandarse. La película merecería haber sido una superproducción. Sin embargo la escasez de peculio se nota en casi cada fotograma y no digamos ya cuando llegamos a las escenas de batallas. La cinta no empieza mal. Vemos al ejército cartaginés cruzando los Alpes con los elefantes. Luego los utilizan en una batalla pero su papel fundamental es que sirven para intentar cargarse a la amante romana de Aníbal.

En cuanto a los aspectos bélico-históricos. Veamos, primero lo bueno además de lo dicho antes: Nada, bueno sí, el parche está correctamente colocado en el ojo derecho de Aníbal. Ahora lo malo: el resto. Si esto fuera una producción yanqui podría tener un pase que el ejército romano parezca de la época de Augusto y no un ejército de la Segunda Guerra Púnica con sus velites, sus hastati y sus triarii. También podría entenderse que los legionarios lleven lanzas en lugar de pilum, y que veamos una especie de manípulos mal formados. No nos extrañaría que por motivos del guión la famosa frase “Sabes obtener victorias pero no como aprovecharlas” se diga antes de la batalla de Cannas y no después de ella. Vale también que Aníbal es el protagonista y que debe de ser retratado de manera idílica porque es el “bueno”. ¡Y ni siquiera aparece un solo Escipión!. Pero es que se supone que es una producción italiana y que están hablando de su propia historia.

Sólo se representan dos batallas: una inventada y Cannas. Y cualquier parecido a las batallas históricas entre romanos y cartagineses es pura coincidencia. En la primera se supone que es una mezcla entre Trebia y Lago Trasimeno porque sucede después de que Aníbal ha provocado a los romanos comandados por Cayo Flaminio con los incendios de los poblados, pero también se utilizan a los elefantes. Aunque en la película, para destacar el carácter bondadoso de Aníbal, explican que es él mismo el que inventa esos “rumores de devastación” como estratagema. Y digo lo de batalla inventada porque vemos a los cartagineses cruzando un río y entonces los romanos les atacan ¡montados en unas balsas! Ahí no acaban las barbaridades. Tras la derrota se nos muestra al senado romano como una sarta de explotadores de la plebe y a Fabio pidiendo ¡que se negocie con Aníbal porque está asediando Roma! Pero cuando llegamos a la parte de Cannas es para echarse a llorar. Los romanos deben de cruzar un río como si eso fuera Trebia y no la llanura de Cannas. Supongo que el equipo de efectos especiales debía de ser del todo a 100 y no habían oído hablar de técnicas de trucaje de imágenes porque en lugar de 80.000 romanos lo que vemos es una especie de excursión campestre colegial. Y cuando llegamos a la lucha en sí las famosa disciplina y formaciones de la legión romana brillan por su ausencia y en su lugar tenemos la típica escena en la que todos luchan mezclados y de manera caótica. De hecho, el momento culminante de dicha batalla es la aniquilación de la caballería romana y no el rodeo y exterminio de las legiones.



Horrible película que debería haber sido considerada un atentado contra el patrimonio cultural e histórico de la humanidad.



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