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El blog no está muerto pero como podéis comprobar no puedo dedicarle el tiempo que necesita. Si alguien quiere una breve explicación del parón la encontrará aquí. Iré publicando películas y contestando a los comentarios poco a poco. Gracias por vuestra paciencia, atención e interés.

Actualmente hay 269 películas comentadas

En los siguientes links puedes encontrar todas las películas comentadas, bien ordenadas alfabéticamente o bien clasificadas por períodos históricos.

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Si te interesan otros aspectos de las películas de guerra puedes visitar Cine de Guerra.

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domingo, marzo 07, 2010

Lady Hamilton (That Hamilton woman)


Reconozco que no incluí la película "Lady Hamilton" la primera vez que trate las películas de tema napoleónico porque la recordaba como un largo melodrama algo plomizo en la que no había ni una secuencia bélica. Estaba equivocado en ese último punto. Creo que es el único largometraje en que se recrea la Batalla de Trafalgar.

Esta fue la tercera y última película protagonizada por la pareja formada por Vivien Leigh y Laurence Olivier. Filmada en plena Segunda Guerra Mundial tiene un marcado carácter propagandístico. Fue estrenada en abril de 1941, cuando el futuro de Gran Bretaña parecía muy sombrío. Al parecer el propio Winston Churchill escribió partes del guión. No es de extrañar que "Lady Hamilton" fuera su película favorita y que reconociera haberla visto unas ¡83 veces!

Para cualquier aficionado a la historia bélica le será fácil reconocer los pasajes en los que probablemente Winston metió la pluma. Inglaterra se muestra como una pequeña isla frente a la amenaza que se extiende por toda Europa. Generalmente vemos a Nelson avisar del peligro que supone Napoleón para la paz mundial. En una determinada secuencia desarrollada en el Almirantazgo, Nelson llega a decir que es un tirano que no quiere la paz, sino ganar tiempo para así dominar el mundo. La equivalencia - si Napoleón es igual a Hitler, entonces Nelson es Churchill- es muy descarada, pero nada rara para 1941.

Sin embargo Alexander Korda intentó que la historia del Almirante Nelson no se quedara tan solo en un mero instrumento de propaganda, así que desplazó el centro de atención hacia la amante del famoso almirante, la bella Emma Hamilton. Korda disponía de un magro presupuesto debido a las restricciones por la guerra así que favoreció el aspecto melodramático frente al épico. Aún así consiguió rodar toda la cinta en cinco semanas y desarrollar unos decorados y unos efectos especiales bastante buenos teniendo en cuenta la época y las dificultades. Pero ese melodramatismo se ha convertido en el principal defecto de esta obra. Supongo que a los ingleses de aquella época les gustarían mucho los dramones a lo "Cumbres borrascosas" con interpretaciones muy teatrales y eternos diálogos sobre el amor, la separación y el que dirán. Ese estilo de cine ha envejecido realmente mal, con lo que la película se hace aburrida en varios momentos de sus dos horas de duración.

Sobre el aspecto histórico. Emma Hamilton debió de ser una cortesana de primer nivel. Nacida en 1761, gracias a su inteligencia y ayudada por su belleza, consiguió pasar de ser una humilde sirvienta, a bailarina, modelo artístico y de ahí a amante de un noble con el que tuvo una hija. Tras otras peripecias acabó casándose a los 30 años con el embajador británico ante la corte de Nápoles y de él tomó el apellido por el que es conocida. Poco después conocería a Nelson aunque no se enamorarían hasta pasados cinco años, en 1798, tras su victoria contra la armada francesa en el Nilo.

En líneas generales, el guión de la película es muy fiel a la historia de Emma Hamilton. La forma en que acabó como esposa de Lord Hamilton está correctamente relatada en la película. También es cierto que fue una amiga muy influyente de la reina de Nápoles y que diseño ropa femenina. No es tan cierto el estereotipo a la italiana de la reina Maria Carolina. Ésta era la hermana de Maria Antonieta y tras ver el destino de su hermana tuvo mucho cuidado de que no le pasara lo mismo a ella. Y no le pasó. Su nieta se casaría con Napoleón Bonaparte.

Volviendo al affaire entre Emma Hamilton y Nelson, fue el escandalazo de la época. Pero los británicos son muy pragmáticos y debieron de pensar que mientras Nelson ganara batallas podía hacer con su vida privada lo que se le antojara. Así, llegaron a vivir bajo el mismo techo los dos amantes, el marido y la madre de ella, por lo que no es de extrañar que fueran carnaza de primera para la prensa de la época. En 1801 dio a luz a una hija de Nelson y en 1803 moría su marido, y aparentemente eso debía de mejorar la condición de los amantes. Pero la Hamilton ya entraba en la decadencia. La auténtica Emma tenía 43 años y estaba obesa, algo bastante alejado del físico de Vivien Leigh.

La Batalla de Trafalgar es el punto culminante de esta superproducción de dos horas. Se utilizaron modelos de madera a escala y de nuevo hay que reconocer que la secuencia de diez minutos es bastante meritoria si tenemos en cuenta la época y los escasos medios con los que contaban. Se nos muestra la famosa secuencia en la que Nelson dicta el mensaje: "Inglaterra confía en que cada hombre cumpla con su deber". Pero el teniente encargado de las señales le aconsejó cambiar "confía" por "espera" por la razón de que el primer verbo debía de ser deletreada con las banderas, mientras que para el segundo había una bandera con dicho significado. Posteriormente veremos la famosa maniobra de Nelson que desbarató la línea franco-española y la muerte del almirante mientras todavía se continuaba luchando.

Obsoleta, aunque merece la pena verla si a uno le gusta ese período histórico.




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Lady Hamilton y Nelson en Nápoles

domingo, febrero 28, 2010

La guerrilla


"La guerrilla" es la adaptación cinematográfica de la obra de teatro homónima escrita por Azorín. Al parecer éste la escribió con un marcado caracter pacifista y de denuncia de la situación que estaba atravesando España en esos momentos, advirtiendo los males que podrían causar las guerras. La obra se estrenó en enero de 1936 y como la historia posterior demostró, no le hicieron mucho caso.

En 1971, Rafael Gil se planteó el llevarla al cine ya que se cumplía el centenario del nacimiento del escritor. Gil es quizás el único director español que se especializó en la dirección de películas de carácter histórico. Desgraciadamente la calidad de sus producciones no pasa de la mediocridad y "La guerrilla" no es la excepción. Según un estudio crítico conserva varios de los aspectos de la obra original, pero el director también incluyó elementos de cosecha propia. Así, aunque la trama teatral gira en torno al romance entre un oficial francés y una aldeana española, en el film gran parte del protagonismo cae en el personaje de "El Cabrero" interpretado por Francisco Rabal. También modificó el carácter de otros personajes, como el del secretario del ayuntamiento convirtiéndolo en un cobardica (Jose Nieto), o endureciendo el personaje del alcalde (Fernando Sáncho). Pero uno de los grandes errores de esta película es que el romance descansa en las pésimas interpretaciones de Jacques Destoop y "La Pocha", que era la folclórica de turno. Otro gallo hubiera cantado si el papel se lo hubieran dado a la jovencísima Charo López. Y es que Charo se come por completo a "La Pocha" cada vez que salen ambas en pantalla.

Si las interpretaciones de la pareja protagonista hubieran sido el mayor de los problemas la película aún habría tenido un pase. Pero es que el resto es mucho peor. La ambientación es cutre. La escena del combate entre los guerrilleros y las tropas napoleónicas es deleznable. Los mosquetes y trabucos parecen armas de repetición y la secuencia tiene todos los defectos del spaguetti-western más barato. Y lo de los ingleses en calesa por las tierras de España ya es para llorar a moco tendido de lo mal hecho que está. Pero lo realmente insufrible es la banda sonora. No sólo resulta inapropiada sino que además te hace pensar en que el maltrato de la música clásica debería estar castigado por el código penal.

En comparación, cualquier episodio de "Curro Jimenez" parecería una obra maestra de John Huston al lado de este esperpento.


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domingo, febrero 21, 2010

El abanderado


A inicios de 1943 en España estábamos en el inicio de una larga y dura posguerra pero el curso de la Segunda Guerra Mundial había cambiado definitivamente. Los antiguos amigos ya no lo eran tanto y los ejércitos aliados estaban en África del Norte. En ese momento no estaba muy claro por donde iba a continuar la lucha, pero el escenario de una invasión peninsular no era nada descabellado. Así que el terreno estaba abonado para realizar la primera superproducción bélica sonora dedicada a la más famosa resistencia de los españoles frente a una invasión: la Guerra de la Independencia.


"El abanderado" es una película dirigida por Eusebio Fernández Ardavin con un guión escrito conjuntamente con su hermano Luís y protagonizada por Alfredo Mayo, el galán de la época. Junto a él compartían cartel, Manolo Morán, Isabelita de Pomés, Raúl Cancio y José Nieto. Para su realización, la productora Suevia Films contó con la colaboración del Museo del Ejército, la Orquesta Nacional y con el compositor Joaquín Turina. Los asesores históricos fueron el catedrático Luis de Sosa y el historiador Federico Sainz de Robles. La ambientación histórica es bastante buena si tenemos en cuenta el momento en el que fue realizada la película. Las calles de Madrid están recreadas como si fuera el típico retrato costumbrista y están llenas de "manolas y manolos". También se puso bastante esmero en la recreación de los uniformes y unidades de las tropas españolas, aunque no tanto en el caso de los franceses (los sempiternos granaderos). Es de destacar la secuencia en el que se dona la bandera al regimiento.


La obra está claramente dividida en dos partes. En la primera nos traslada al Madrid de principios de 1808. Alfredo Mayo da vida al teniente Javier Torrealta, compañero de armas de los capitanes Pedro Velarde y Luis Daoiz y del teniente Ruiz. Su carrera parece prometedora pues ha sido nombrado abanderado de su regimiento y está comprometido con Renata, hija de un general francés y de una noble española. Pero las gentes de la Villa y Corte están inquietas por la presencia de los franceses. El director nos muestra dicha inquietud en todos los estratos de aquella sociedad, desde las tabernas hasta los bailes de palacio, pero de forma tragicómica, en un interesante contrapunto. Por ejemplo, el ordenanza de Javier es el cabo Marchena, interpretado por el cómico Manolo Morán. A través de sus bromas y requiebros conoceremos entre otros al chispero Juan Manuel Malasaña y a su hija Manuela. No falta la típica escena de baile y cante español en la taberna por parte de la folclórica de turno tan del gusto de aquellos años. También asistiremos a un baile de palacio en honor a Murat, y allí encontraremos a un despistado Goya haciendo caricaturas sobre la vanidad de los asistentes. Es en ese baile cuando se nos muestra el intento de Murat de atraer a Velarde al bando francés.


La recreación del Levantamiento del Dos de Mayo es bastante buena, sobre todo si la comparamos con la última recreación realizada para la pantalla. Se muestran tanto los combates callejeros como la toma del Palacio de Monteleón. Me gustó la réplica de la famosa entrada en arco de dicho palacio para recrear la terrible lucha. Y también me gustó que la bandera que usan las tropas españolas es la correspondiente a 1808: escudo de armas real sobre fondo blanco. En algún momento parece que el populacho lleva algún trapo rojo y gualda, pero no es una bandera. Lo que si llevan es un retrato de Fernando VII entre navajas de palmo y medio. Hay una cosa que me llamó la atención, y es que cuando se muestra a la multitud enfurecida vemos una serie de primeros planos de la gente que la compone. Ese montaje es característico del director ruso Eisenstein así que hay que reconocerle a Eusebio Fernández el mérito de inspirare en los grandes. Una vez reprimido el Dos de Mayo la guerra se extiende por todo el territorio. En una serie de rápidas secuencias veremos la firma del Bando de los Alcaldes de Móstoles, la victoria de Bailen, a Agustina de Aragón combatiendo durante el asedio de Zaragoza y la defensa de Gerona. Llegamos así a la segunda parte de la película que comienza en el año 1811.


Y aquí es donde el director, su hermano guionista, los historiadores, el Museo del Ejército y la madre que los parió, la pífian completamente. Porque convierten la obra en un folletín infumable. Hasta ese momento la película tiene más virtudes que los defectos esperables en una película realizada en esos años. La segunda parte es un defecto continuo. Voy a contar el argumento para evitar que la gente sufra y sepa porqué debe dejar de ver la película. Tras el inicio de la guerra, Javier rompe su compromiso con Renata y se incorpora a las fuerzas que luchan en el norte comandadas por Espoz y Mina. Históricamente, Francisco Espoz y Mina era el jefe de una partida guerrillera de unos 3.000 hombres que puso en jaque a fuerzas francesas muy superiores comandadas por el general Honore Reille. Fue tal su éxito que se le conoció por "el rey de Navarra". En la película sin embargo vemos a un ejército totalmente uniformado y equipado. Se oculta que la Guerra de Independencia fue una guerra del pueblo contra un invasor y se transforma en una guerra entre tropas regulares. Pero eso no es todo, Renata todavía sigue enamorada de Javier y le busca. Es tomada prisionera por los españoles y como es una francesa el propio Espoz y Mina la condena a ser ejecutada por espía. No sólo eso, el oficial que debe de comandar el pelotón de ejecución será el propio Javier.


Como era de esperar, eso es demasiado para el pobre Javier que no duda en ayudarla a escapar, pero son descubiertos. Tras un sumarísimo consejo de guerra ambos son condenados a morir fusilados y esta vez será el mejor amigo de Javier el que mande al pelotón. Al amanecer todo está dispuesto y justo cuando se dice la orden "¡Apunten!" explota un cañonazo en medio del pelotón. ¡Los franceses al mando del papá de Renata han lanzado un oportuno ataque sorpresa! Evidentemente Javier siente la llamada del deber, coge la bandera, arenga a las tropas y se lanza hacia los franceses, donde le vemos caer. La secuencia de batalla que se representa es bastante chapucera, incluso para la época. Cualquier parecido con una batalla napoleónica es pura coincidencia. Puedo entender la falta de medios, o que los uniformes no sean todo lo correctos que se espera. Pero el que las tropas combatan al estilo melee de película medieval y que se vean mezclados los uniformes de distintas unidades (en un determinado plano se puede ver coraceros, húsares y mamelucos cargando conjuntamente) pues no tiene pase la verdad. Pero aún queda la puntilla. En la última secuencia vemos al ejército de Espoz y Mina formado ante Javier, que no sólo ha sobrevivido a la batalla, sino que encima le han restituido, le rinden honores, le ponen una medalla y descubre que Renata en realidad es española de pura cepa pues su padre biológico también era español, lo que pasa es que era hija adoptiva del general francés.


Como he indicado antes, la película transforma una guerra popular en una guerra entre militares. Es muy llamativo notar que en ningún momento las tropas francesas se portan mal con la población española. No hay "desastres de la guerra". Es cierto que cuando sucede el Levantamiento del Dos de Mayo vemos a la gente derribar y acuchillar franceses. Pero no hay la saña que puede verse en otras películas. Incluso hay tomas graciosillas como la del viejo con el trabuco anotando las bajas. Los franceses son sólo unos invasores extranjeros que no causarán ningún crimen de guerra y que a su vez no sufrirán la ira despiadada de los españoles. En mi opinión es la muestra más clara del cambio de amistades que tuvo que realizar la dictadura en esos años.


Lo dicho, bien en la primera parte, pero la segunda verla bajo la propia responsabilidad.


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domingo, febrero 14, 2010

Popioly (Cenizas)



Conocí la existencia de "Popioly" (Cenizas) cuando estaba preparando el comentario de "Pan Tadeusz", otra obra de Andrzej Wajda, y sinceramente no puedo entender porque no es más conocida. Es cierto que no está a la altura de otras de sus obras, pero tampoco me parece que merezca el estatus de obra olvidada que actualmente tiene.


La película está basada en la novela homónima del escritor polaco Stefan Zeromski. Publicada en 1902, fue censurada por los rusos que en esa época ocupaban Polonia. La novela parece tocar varios temas, un canto a la independencia de Polonia, una crítica hacia la burguesía polaca y una muestra de como las guerras pueden acabar no solo con las personas, sino también corromper los más nobles ideales. Wajda decidió llevarla al cine en lo que sería su primera superproducción épica. Según sus propias palabras, la película fue bastante difícil de realizar. La guerra mundial por un lado y la reforma agraria comunista después, habían destruido el paisaje de los terratenientes polacos por lo que todo tuvo que ser recreado. En ese aspecto, la película es sobresaliente. Según su ficha técnica, está rodada en Polonia y en Bulgaria, por lo que sorprende que la recreación del paisaje español, incluyendo la ciudad de Zaragoza, sea tan buena. Pero no todo son parabienes. Con respecto a los actores, en opinión de Wajda, sólo Daniel Olbrychski fue la excepción dentro de un reparto carente de brillantez. Desde mi punto de vista, una gran parte de ellos sobreactúan a la soviética, es decir, ponen cara hierática de héroe de la revolución mientras se enfrentan a su fatídico destino. Pero eso era algo común en las producciones de la época.


Ahí no se acabaron los problemas de la cinta. Las autoridades comunistas acusaron a Wajda de haber realizado una cinta revisionista de la "gloriosa" historia polaca y de haber pervertido la novela original. Y es que había determinadas secuencias que desmontaban el mito de los galantes soldados polacos. Incluso hay una escena de una violación por parte de unos procritos/libertadores. Eso parece que no gustó mucho al público polaco. Wajda se defendió mostrando que los diálogos estaban calcados de la novela pero le sirvió de poco. A pesar de ello también hubo críticas elogiosas en las que se reconocía su valentía por realizar un film en el que sus compatriotas eran mostrados como unos jóvenes "crueles y necios, pero también fieles".


En la secuencia inicial nos trasladamos al año 1798 en plena Campaña de Italia. Al parecer el origen del himno nacional polaco está en una de las canciones de la llamada Legión Polaca, que luchaba junto a los franceses. Son muchos los nobles polacos que para luchar contra la partición de su país se alistaron en los ejércitos de Napoleón, y entre ellos se encontrará Raphael Olbromski (Daniel Olbrychski). A través de sus diversas vivencias realizaremos un recorrido por los diversos acontecimientos de las Guerras Napoleónicas y de los cambios sociales que provocaron en la sociedad rural polaca como fue la desaparición paulatina de los grandes terratenientes, la aparición de una burguesía urbana, e incluso la influencia de la masonería.


Son varios los acontecimientos bélicos recreados en la película. Inicialmente asistiremos a la rendición francesa de Mantua durante la cual el general francés Foisac-Latour llegó a un acuerdo con los austriacos que significó el abandono del contingente polaco para ser tratados por desertores por el ejército austriaco. Napoleón castigó a Foisac-Latour degradándole y expulsándolo del ejército. Las tropas polacas eran conocidas por su espíritu combativo y lucharon junto a los franceses contra las naciones que ocupaban Polonia, sobre todo durante la Guerra de la Quinta Coalición, pero Napoleón decidió usarlas mayoritariamente en acciones y en territorios distintos a su lugar de origen. Así fueron empleadas durante la represión de la rebelión de Haití o en la Guerra de la Independencia Española. Rafael terminará enfrentándose finalmente a una paradoja. Para conseguir satisfacer sus deseos por la independencia de Polonia se ha pasado varios años luchando en tierras extranjeras sojuzgando y reprimiendo esos mismos deseos de independencia de los habitantes de esas tierras. Se ha convertido en aquello contra lo que luchaba: un invasor cruel y despiadado.


Volviendo al tema de las recreaciones bélicas de esta película. Son realmente destacables y merece la pena verlas por el gran despliegue de extras usados. Otra cosa son los planos cortos de lucha cuerpo a cuerpo, que se notan demasiado chapuceros. En lo que respecta a la Guerra de la Quinta coalición, veremos una recreación de la Batalla de Raszyn, en la cual el ejército polaco consiguió detener a un ejército austriaco el doble de grande. En la cinta se nos muestra el momento en el cual los austriacos consiguieron romper el centro de la línea polaca y como estos consiguen estabilizar la situación. Los polacos se vieron obligados a evacuar el campo de batalla, pero los austriacos sufrieron un gran número de bajas. Tres meses después, en junio, los austriacos derrotan al ejército polaco que defendía Sandomierz y es allí donde nos traslada Wajda (un inciso para los frikis de la IIGM, es en esa localidad donde los rusos capturaron un Königstiger). Sin embargo el destino de Austria fue sellado tras su derrota en Wagram.


Pero son las secuencias de episodios de la Guerra de Independencia los más espectaculares. No sólo los figurantes que hacen de españoles hablan español (aunque con acento), es que las construcciones y paisajes parecen españoles. Wajda debió de inspirarse en "La carga de la Brigada Ligera" para recrear la carga de la caballería ligera polaca contra los cañones españoles en Somosierra. De manera correcta, esta vez los jinetes llevan sables en lugar de lanzas y son casi masacrados. Sin embargo comete dos gruesos errores. No se ve un sólo soldado español, todos los españoles son guerrilleros, y la carga se realiza en terreno llano en lugar de cuesta arriba. Pero donde realmente destaca el director polaco es en las escenas del asalto y saqueo durante el Asedio de Zaragoza. No le duelen prendas a Wadja en mostrar con todo detalle las atrocidades cometidas por los soldados polacos, como los fusilamientos de civiles o las violaciones de monjas, ante la indiferencia de sus oficiales. En una determinada secuencia podemos ver a un grupo de soldados polacos realizando una profanación en un altar mientras simultáneamente otro de ellos está rezando a una imagen de la Virgen.


Cuando Raphael vuelve a su Polonia natal está completamente desencantado de sus sueños de gloria, sin embargo volverán a llamarle esta vez para la campaña de Rusia. En un plano bastante similar al que aparece en "Pan Tadeusz" contemplaremos a todo el poderío de los ejércitos napoleónicos marchando hacia Rusia, y tras una elipsis, acabaremos en una secuencia final en la que un Napoleón acomodado en un trineo y escoltado por sus fieles polacos atraviesa a toda prisa la estepa rusa colmada con los restos congelados de su Grande Armée.


Imprescindible para todo aquél que le guste la época napoleónica.



Videos relacionados.

A partir de cualquiera de ellos pueden seguirse los 23 enlaces para ver la película completa, en polaco

viernes, febrero 05, 2010

Los desastres de la guerra



No creo equivocarme si digo que "Los desastres de la guerra" es la mejor adaptación que existe sobre la Guerra de la Independencia. Realizada en el año 1983 por el director Mario Camus, esta coproducción hispano-francesa contó con un presupuesto de 300 millones de pesetas. De nuevo estuvieron muy bien gastados, tanto en vestuario y ambientación, como en el rodaje de escenarios naturales. Muchas de las tomas están hechas en los palacios de La Granja, Riofrío o el Palacio Real. Como guionistas participaron Rafael Azcona, Eduardo Chamorro y Jorge Semprún.


Tomando como base la serie homónima de 82 grabados realizados por el pintor Francisco de Goya, la trama gira en torno a una tétrada de personajes: El Empecinado, el general Leopoldo Hugo, Goya y el rey Jose I. Los dos primeros encarnan el antagonismo de dicha guerra, mientras que los dos últimos serán el contrapunto reflexivo a tanto salvajismo. Alrededor de ellos tendremos a otros personajes históricos como Napoleón, Fernando VII, Murat, Palafox, Wellington, ... En total intervinieron unos 160 actores en distintos papeles. Camus pensó con acierto en Sancho Gracia para que diera vida a Juan Martín El Empecinado. Su fama merecida por "Curro Jiménez" le convenció de que era un valor seguro para asegurar el éxito. Para el papel de Goya contó con Francisco Rabal que en esos momentos estaba volviendo a resurgir como actor de talento. Sin embargo la contrapartida francesa no era de la misma calidad. Los actores de segunda fila Bernard Fresson y Phillipe Rouleau interpretaron al general Leopoldo Hugo y al rey Jose I respectivamente. Sin embargo si me gustaría hacer mención de los actores Pierre Santini que interpreta a Napoleón y de Francisco Cecilio en su papel del Rey Felón. Aunque sean papeles secundarios, no lo hacen nada mal.


Como es de esperar, son varias las secuencias que recrearán algunos de los aguafuertes más famosos realizados por Goya, como por ejemplo las matanzas y represalias francesas, el hambre y la desesperación de los civiles, y por supuesto el descuartizamiento de los franceses capturados por las guerrillas españolas. Hay otras obras menores recreadas como por ejemplo la fabricación de pólvora por la guerrilla.


Salvo por algunas excepciones, Camus evitó representar grandes batallas y de esa forma evitó que el presupuesto se disparara. La mayor parte de las acciones bélicas son emboscadas de los guerrilleros o algunas escaramuzas con los franceses. Los grandes enfrentamientos como Bailén, Medina del Rioseco o Los Arapiles son nombrados para poner en situación a los personajes. En el caso de la Batalla de Vitoria lo que vemos es el paisaje después de la batalla. Las escenas de masas quedan reducidas a las columnas de tropas francesas marchando, el Levantamiento del Dos de Mayo incluyendo La carga de los mamelucos y el asalto al parque de artillería de Monteleón. La única gran batalla que se ve en toda la serie es la Batalla de Somosierra y Camus demostró una gran maestría en su recreación. Los planos generales se rodaron en el mismo lugar y en pleno invierno, por lo que la nieve y la niebla son reales. Y en eso consistió en truco. Aprovechar la niebla para dar sensación de que había más gente de la que realmente vemos en la pantalla. La secuencia de la carga polaca y la desbandada del ejército español dura tan sólo 1 minuto, pero es un ejemplo magistral de como rodar con pocos recursos y sin efectos digitales, tan sólo trucaje artesanal.


La serie también tiene sus "peros" debidos en parte a pagar el peaje de ser una coproducción (los franceses pusieron 148 millones). Aunque es cierto que Wellington y sus muchachos no fueron precisamente un modelo de como debe de comportarse un "ejército libertador", se llega a insinuar que éste intentó traicionar a El Empecinado. Otra cosa curiosa es que no vemos ni una sola violación. Pero a mí lo que más me chirría es la insistencia en hacer ver que los afrancesados y los franceses sólo buscaban el bien y la modernidad de España y para ello no se duda en afirmar en varias ocasiones que la Carta de Bayona fue la primera constitución española y que la Constitución de Cádiz era una simple copia de la primera. Sólo hay que leer el primer artículo de cada una de ellas para darse cuenta de tal falacia.


A pesar de todo, es una de esas obras que deberían de considerarse como material didáctico obligatorio en los institutos, sobre todo la media hora final dedicada al "¡Vivan las caénas!".


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viernes, enero 29, 2010

Goya



Los finales de los 70 y el principio de los 80 fue sin duda la época de oro de las series de la televisión española. Se adaptaron un gran número de clásicos o se llevaron a la pantalla las biografías de varios de nuestros genios. Una de esas biografías televisadas fue "Goya".


Fue una de las series más caras producidas por TVE. Costó 330 millones de pesetas, lo que al cambio actual y considerando la inflación y el cambio de moneda, serían unos 7 millones de euros. Y estuvieron bien gastados. El elenco era de 80 actores de primera fila, gran parte del rodaje se llevó a cabo en los escenarios naturales y la labor de ambientación e investigación histórica fue de calidad. Es uno de los mejores retratos de los sucesos que acontecieron en España entre el final del XVIII y el comienzo del XIX. El único "pero" que tiene esta serie es que el actor que encarna a Francisco de Goya no está a la altura esperada. En mi opinión el nivel de expresividad facial de Enric Majó está por debajo del de Chuck Norris.


Los seis capítulos de una hora de duración recogen bastante bien las distintas etapas de su vida: "La cucaña", "Pintor de Corte", "Cayetana", "La familia de Carlos IV", "Yo lo ví" y "La Quinta del Sordo". Es en los episodios 4º y 5º donde se plasmará la experiencia vivida por Goya durante la Guerra de Independencia. A través de sus ojos veremos el Levantamiento del Dos de Mayo, los efectos del Primer Asedio de Zaragoza, las represalias francesas contra la población civil, los afrancesados, la llegada de Wellington a Madrid y las purgas tras el regreso del Rey Felón.


Como era de esperar la parte más impactante es la dedicada a los terribles acontecimientos que le tocó presenciar y que dieron lugar a la serie de grabados conocidos como "Los desastres de la guerra". Goya plasmó con un realismo como nunca antes se había visto, todas las desgracias y miserias causadas por la guerra y que puede ser trasladado a cualquier otro conflicto de cualquier época. Tal y como se expresa en la serie, las victimas somos todos, sin importar el bando en el que estemos.


Parece mentira que hace veinte años se realizaran series de esa calidad y que ahora se emitan subproductos como "Águila Roja".



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viernes, enero 22, 2010

Sangre de Mayo




Considero que Jose Luis Garci es un gran director. Creo que "El Crack" es una de las diez mejores películas del cine español. Opino que "El abuelo" es una obra maestra. Disfruto viendo "Las verdes praderas" y "Ninette" y defiendo que su oscar por "Volver a empezar" lo tiene bien merecido. Dicho esto, sólo me queda añadir:


¡¡¡¡"Sangre de mayo" es una porquería!!!!


Hace tiempo que en este blog se comentó el bodrio de "La conquista de Albania". Allí decía que si uno quiere hacer una película épica lo que no puede hacer es una película aburrida. Bueno, pues lo que dije en aquella ocasión vale perfectamente para ésta.


Aquí tenemos un nuevo ejemplo de bodrio ambientado en un interesante período histórico. Y como este pestiño repite punto por punto los mismos defectos que la anterior pues voy a usar partes de la crítica que hice para aquella pero adaptada a ésta.


Se supone que la película intenta reflejar una gran gesta "nacional" y además adaptándo dos novelas de Benito Pérez Galdós: "La corte de Carlos IV" y "El 19 de marzo y el 2 de mayo". La Comunidad de Madrid puso 15 millones de euros de los impuestos de los contribuyentes para financiar la producción. La recaudación no llegó siquiera a los 800.000 euros. Un auténtico fiasco.


Lo único salvable es la ambientación y vestuario aunque tengan aire de teleserie. En cuanto al rigor histórico de la película es el mismo que tiene Caperucita roja. Pero ¡¿de dónde se ha sacado Garci lo de las banderas rojigualdas en el 2 de mayo?! Encima es lenta y pretenciosa, con lo que se hace verdaderamente aburrida. Los diálogos son eternos y soporíferos. Los constantes fundidos en negro para cambiar de escena hastían. Y los ¿actores?, quitando a Larrañaga y algún otro, brillan por su ausencia (me niego a considerar como actores a Quim Gutierrez y a Paula Echevarría).


Si todo lo anterior fue malo, el final es absolutamente defraudante. Después de más de dos horas de aburrimiento uno espera ver el levantamiento del 2 de Mayo y se encuentra una especie de representación de fiesta local digna de una pedanía de Villatripas de Arriba. Garci intentó justificarse diciendo que no había tenido presupuesto suficiente para representar la revuelta. Una patética excusa si tenemos en cuenta que la película "El Hundimiento" costó 13 millones y medio de euros y se reflejó la caída de Berlín durante el mes de abril de 1945 de forma más que sobresaliente.


Pero lo peor es que me ha demostrado que hasta una persona como Garci tiene un precio por haberse rebajado a hacer este engendro encargado por el político de turno. ¡Coño Garci! Eso no se hace.



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domingo, enero 17, 2010

Doce del patíbulo: la siguiente misión (The Dirty Dozen: Next mission)




Estas últimas navidades estuvieron pasadas por agua y entre comilona y comilona uno no tenía mejor cosa que hacer que ver la tele, ya que no podía salir a darse una vuelta. El caso es que durante esos días echaron por la tele "Doce del patíbulo: la siguiente misión". Hasta ese momento no la había visto porque sabía que era bastante mala, pero como era la hora de la siesta y no tenía otra cosa que hacer, me puse a verla confiando en que si era un rollo seguramente acabaría por dormirme. Que error. Tenía que haber apagado la tele y seguir en mi feliz y bendita ignorancia.


Veinte años después de la genial "Doce del patíbulo" a algún ejecutivo de la televisión se le ocurrió hacer una secuela y no pensó en nadie mejor que Andrew McLaglen, el infame director de la no menos infame "Cerco roto" (¡Un reincidente!). Supongo que Lee Marvin, Ernest Borgnine y Richard Jaeckel tenían problemas con el dinero de la jubilación porque los tres aceptaron actuar en este engendro.


Voy a indicar lo único bueno. Los uniformes de combate de las SS y la ambientación general no están mal para una producción televisiva e incluso sale un Junkers-52. El resto, una basura.


El guión no tiene pies ni cabeza. Estamos en ¡la Francia ocupada de septiembre de 1944! y la misión consiste en ¡matar a un general alemán que planea atentar por segunda vez contra Hitler! La lógica detrás de ello es que "Hitler se ha convertido en el mejor aliado al obstaculizar el despliegue aleman con su locura". Si al lector le resulta raro que los americanos sepan lo del atentado y el RSHA no lo sepa, espere a lo segunda parte. En el comando suicida formado hay un negro al que disfrazan con uniforme de las SS y luego meten a todos en un avión DC3 Dakota pintado con marcas alemanas que aterriza sin ningún problema en un aeródromo de la Francia ocupada donde les espera un autobus que le llevará al lugar donde tienen que matar al general. Lo increíble es que la lista de desatinos continúa en el resto de la película, que no voy a contar por si alguien tiene una vena masoquista y le da por verla.


La maldición de "Doce del patíbulo" no acabó ahi. En los años 1987 y 88 se realizaron dos secuelas más que he tenido la fortuna de no ver: "Dirty Dozen: The deadly mission" y "The Dirty Dozen: The fatal mission". También se realizó una serie de televisión. Lo único curioso de las dos producciones antes mencionadas es que Ernest Borgnine intervino en ellas, lo que le convierte en el único de los actores del reparto original en haber participado en todas ellas (¿tan mala es la pensión de un actor?). El otro actor que participó en tres de las cuatro películas fue Telly Savalas. Evidentemente no repitió como el psicópata Maggot. Resulta que en las dos últimas secuelas tomó el relevo del mayor Reisman, dando vida al mayor Wright como nuevo líder de los comandos suicidas. Curiosa reencarnación.


Resumiendo: otro crimen contra el patrimonio cultural de la humanidad.



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martes, enero 12, 2010

Biggles





Como en la anterior entrada, aquí traigo otro un ejemplo de una pésima adaptación de una obra literaria, que independientemente de su calidad, tenía material suficiente para haberse realizado una más que decente producción bélica. En este caso, aunque no había falta de presupuesto, si estaban los handicaps de tener un equipo técnico e interpretativo de segunda fila y un guión absurdo.


"Biggles" fue un intento de llevar a la gran pantalla el personaje literario de W.E. Johns que narra las aventuras de un piloto británico de la Primera Guerra Mundial. En principio la idea era bastante buena, porque el personaje es muy popular en el mundo anglosajón (aunque yo reconozco que no he leído nada de él). Johns escribió sus novelas dirigidas al público juvenil del período de entreguerras. Tuvo un gran éxito y continuó escribiendo hasta el año de su muerte en 1968, completando más de 100 volúmenes en los que el Capitán John "Biggles" corría diversas aventuras y pilotaba todo tipo de avión británico desde el Sopwith Camel, pasando por el Hurricane y el Spitfire, hasta el Hawker Hunter.


En principio se pensó en una película con un cierto estilo a lo Indiana Jones, pero en 1985 llegó a las pantallas la película "Regreso al futuro" y alguien tuvo la brillante idea de introducir los viajes en el tiempo el guión, una idea totalmente ausente en las novelas de Johns. Pero no se conformó con un viaje temporal "normal". No, que va. Se les ocurrió la idea de inventar un "gemelo temporal" que saltaba desde la década de los 80 a los campos de Francia en la Primera Guerra Mundial cada vez que Biggles se encontraba en peligro. Para colmo, algún guionista debió de leerse la aventura de Tintín titulada "El asunto Tornasol", porque en la trama aparece un arma sónica alemana que los protagonistas deben de destruir. Resumiendo: les salió un churro.


Por si no era suficiente, para hacerla aún más deleznable las interpretaciones son de lo peor que puede uno ver en una película. Tras verlas me asaltaron serias dudas de la existencia del famoso prestigio shakesperiano de los actores británicos. En cuanto al aspecto técnico, la escena del combate aéreo es pasable, pero el resto y teniendo en cuenta que es una película de ciencia-ficción, más que efectos son defectos especiales. Lo del rayito azul sobreimpresionado en los fotogramas cada vez que el héroe va a pegar el salto temporal estaba desfasado en los 70. Y si uno mira el video del combate aéreo notará como el actor está escondido en la carlinga y lo que hace es simplemente subir la cabeza en lugar de aparecer.


De todas formas el momento más increíble de este engendro es cuando Biggles salta a 1980 y toma prestado un helicóptero diciendo algo como: Si uno puede hacer volar un Sopwith Camel puede hacer volar cualquier cosa. No hace falta haber estudiado aeronáutica para darse cuenta de tamaña estupidez. Un avión y un helicóptero vuelan de forma muy distinta, así que lo más probable es que se hubiera pegado un morrón de aupa. Pero bueno, como era de esperar el héroe no sólo lo domina en un pis-pas, sino que se lo lleva a 1917 y consigue aniquilar la temible amenaza huna (en esa época no eran malvados nazis, eran malvados hunos).


Hay dos elementos curiosos en este desaguisado. El primero es su banda sonora. No es que sea buena o adecuada para la historia. Todo lo contrario. Lo que pasa es que también pretendieron emular el estilo de "Los Inmortales" y el grupo Queen, aunque en este caso contrataron a John Anderson y Deep Purple. El segundo es que es la última película en la que interviene el actor Peter Cushing. Una pena que este fuera su último film.



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