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El blog no está muerto pero como podéis comprobar no puedo dedicarle el tiempo que necesita. Si alguien quiere una breve explicación del parón la encontrará aquí. Iré publicando películas y contestando a los comentarios poco a poco. Gracias por vuestra paciencia, atención e interés.

Actualmente hay 269 películas comentadas

En los siguientes links puedes encontrar todas las películas comentadas, bien ordenadas alfabéticamente o bien clasificadas por períodos históricos.

Los links a otros sitios van en negrita, mientras que los links a videos van en verde. Al final del comentario aparece una lista de videos relacionados.

Si te interesan otros aspectos de las películas de guerra puedes visitar Cine de Guerra.

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viernes, enero 22, 2010

Sangre de Mayo




Considero que Jose Luis Garci es un gran director. Creo que "El Crack" es una de las diez mejores películas del cine español. Opino que "El abuelo" es una obra maestra. Disfruto viendo "Las verdes praderas" y "Ninette" y defiendo que su oscar por "Volver a empezar" lo tiene bien merecido. Dicho esto, sólo me queda añadir:


¡¡¡¡"Sangre de mayo" es una porquería!!!!


Hace tiempo que en este blog se comentó el bodrio de "La conquista de Albania". Allí decía que si uno quiere hacer una película épica lo que no puede hacer es una película aburrida. Bueno, pues lo que dije en aquella ocasión vale perfectamente para ésta.


Aquí tenemos un nuevo ejemplo de bodrio ambientado en un interesante período histórico. Y como este pestiño repite punto por punto los mismos defectos que la anterior pues voy a usar partes de la crítica que hice para aquella pero adaptada a ésta.


Se supone que la película intenta reflejar una gran gesta "nacional" y además adaptándo dos novelas de Benito Pérez Galdós: "La corte de Carlos IV" y "El 19 de marzo y el 2 de mayo". La Comunidad de Madrid puso 15 millones de euros de los impuestos de los contribuyentes para financiar la producción. La recaudación no llegó siquiera a los 800.000 euros. Un auténtico fiasco.


Lo único salvable es la ambientación y vestuario aunque tengan aire de teleserie. En cuanto al rigor histórico de la película es el mismo que tiene Caperucita roja. Pero ¡¿de dónde se ha sacado Garci lo de las banderas rojigualdas en el 2 de mayo?! Encima es lenta y pretenciosa, con lo que se hace verdaderamente aburrida. Los diálogos son eternos y soporíferos. Los constantes fundidos en negro para cambiar de escena hastían. Y los ¿actores?, quitando a Larrañaga y algún otro, brillan por su ausencia (me niego a considerar como actores a Quim Gutierrez y a Paula Echevarría).


Si todo lo anterior fue malo, el final es absolutamente defraudante. Después de más de dos horas de aburrimiento uno espera ver el levantamiento del 2 de Mayo y se encuentra una especie de representación de fiesta local digna de una pedanía de Villatripas de Arriba. Garci intentó justificarse diciendo que no había tenido presupuesto suficiente para representar la revuelta. Una patética excusa si tenemos en cuenta que la película "El Hundimiento" costó 13 millones y medio de euros y se reflejó la caída de Berlín durante el mes de abril de 1945 de forma más que sobresaliente.


Pero lo peor es que me ha demostrado que hasta una persona como Garci tiene un precio por haberse rebajado a hacer este engendro encargado por el político de turno. ¡Coño Garci! Eso no se hace.



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domingo, enero 17, 2010

Doce del patíbulo: la siguiente misión (The Dirty Dozen: Next mission)




Estas últimas navidades estuvieron pasadas por agua y entre comilona y comilona uno no tenía mejor cosa que hacer que ver la tele, ya que no podía salir a darse una vuelta. El caso es que durante esos días echaron por la tele "Doce del patíbulo: la siguiente misión". Hasta ese momento no la había visto porque sabía que era bastante mala, pero como era la hora de la siesta y no tenía otra cosa que hacer, me puse a verla confiando en que si era un rollo seguramente acabaría por dormirme. Que error. Tenía que haber apagado la tele y seguir en mi feliz y bendita ignorancia.


Veinte años después de la genial "Doce del patíbulo" a algún ejecutivo de la televisión se le ocurrió hacer una secuela y no pensó en nadie mejor que Andrew McLaglen, el infame director de la no menos infame "Cerco roto" (¡Un reincidente!). Supongo que Lee Marvin, Ernest Borgnine y Richard Jaeckel tenían problemas con el dinero de la jubilación porque los tres aceptaron actuar en este engendro.


Voy a indicar lo único bueno. Los uniformes de combate de las SS y la ambientación general no están mal para una producción televisiva e incluso sale un Junkers-52. El resto, una basura.


El guión no tiene pies ni cabeza. Estamos en ¡la Francia ocupada de septiembre de 1944! y la misión consiste en ¡matar a un general alemán que planea atentar por segunda vez contra Hitler! La lógica detrás de ello es que "Hitler se ha convertido en el mejor aliado al obstaculizar el despliegue aleman con su locura". Si al lector le resulta raro que los americanos sepan lo del atentado y el RSHA no lo sepa, espere a lo segunda parte. En el comando suicida formado hay un negro al que disfrazan con uniforme de las SS y luego meten a todos en un avión DC3 Dakota pintado con marcas alemanas que aterriza sin ningún problema en un aeródromo de la Francia ocupada donde les espera un autobus que le llevará al lugar donde tienen que matar al general. Lo increíble es que la lista de desatinos continúa en el resto de la película, que no voy a contar por si alguien tiene una vena masoquista y le da por verla.


La maldición de "Doce del patíbulo" no acabó ahi. En los años 1987 y 88 se realizaron dos secuelas más que he tenido la fortuna de no ver: "Dirty Dozen: The deadly mission" y "The Dirty Dozen: The fatal mission". También se realizó una serie de televisión. Lo único curioso de las dos producciones antes mencionadas es que Ernest Borgnine intervino en ellas, lo que le convierte en el único de los actores del reparto original en haber participado en todas ellas (¿tan mala es la pensión de un actor?). El otro actor que participó en tres de las cuatro películas fue Telly Savalas. Evidentemente no repitió como el psicópata Maggot. Resulta que en las dos últimas secuelas tomó el relevo del mayor Reisman, dando vida al mayor Wright como nuevo líder de los comandos suicidas. Curiosa reencarnación.


Resumiendo: otro crimen contra el patrimonio cultural de la humanidad.



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Preparación de la misión

martes, enero 12, 2010

Biggles





Como en la anterior entrada, aquí traigo otro un ejemplo de una pésima adaptación de una obra literaria, que independientemente de su calidad, tenía material suficiente para haberse realizado una más que decente producción bélica. En este caso, aunque no había falta de presupuesto, si estaban los handicaps de tener un equipo técnico e interpretativo de segunda fila y un guión absurdo.


"Biggles" fue un intento de llevar a la gran pantalla el personaje literario de W.E. Johns que narra las aventuras de un piloto británico de la Primera Guerra Mundial. En principio la idea era bastante buena, porque el personaje es muy popular en el mundo anglosajón (aunque yo reconozco que no he leído nada de él). Johns escribió sus novelas dirigidas al público juvenil del período de entreguerras. Tuvo un gran éxito y continuó escribiendo hasta el año de su muerte en 1968, completando más de 100 volúmenes en los que el Capitán John "Biggles" corría diversas aventuras y pilotaba todo tipo de avión británico desde el Sopwith Camel, pasando por el Hurricane y el Spitfire, hasta el Hawker Hunter.


En principio se pensó en una película con un cierto estilo a lo Indiana Jones, pero en 1985 llegó a las pantallas la película "Regreso al futuro" y alguien tuvo la brillante idea de introducir los viajes en el tiempo el guión, una idea totalmente ausente en las novelas de Johns. Pero no se conformó con un viaje temporal "normal". No, que va. Se les ocurrió la idea de inventar un "gemelo temporal" que saltaba desde la década de los 80 a los campos de Francia en la Primera Guerra Mundial cada vez que Biggles se encontraba en peligro. Para colmo, algún guionista debió de leerse la aventura de Tintín titulada "El asunto Tornasol", porque en la trama aparece un arma sónica alemana que los protagonistas deben de destruir. Resumiendo: les salió un churro.


Por si no era suficiente, para hacerla aún más deleznable las interpretaciones son de lo peor que puede uno ver en una película. Tras verlas me asaltaron serias dudas de la existencia del famoso prestigio shakesperiano de los actores británicos. En cuanto al aspecto técnico, la escena del combate aéreo es pasable, pero el resto y teniendo en cuenta que es una película de ciencia-ficción, más que efectos son defectos especiales. Lo del rayito azul sobreimpresionado en los fotogramas cada vez que el héroe va a pegar el salto temporal estaba desfasado en los 70. Y si uno mira el video del combate aéreo notará como el actor está escondido en la carlinga y lo que hace es simplemente subir la cabeza en lugar de aparecer.


De todas formas el momento más increíble de este engendro es cuando Biggles salta a 1980 y toma prestado un helicóptero diciendo algo como: Si uno puede hacer volar un Sopwith Camel puede hacer volar cualquier cosa. No hace falta haber estudiado aeronáutica para darse cuenta de tamaña estupidez. Un avión y un helicóptero vuelan de forma muy distinta, así que lo más probable es que se hubiera pegado un morrón de aupa. Pero bueno, como era de esperar el héroe no sólo lo domina en un pis-pas, sino que se lo lleva a 1917 y consigue aniquilar la temible amenaza huna (en esa época no eran malvados nazis, eran malvados hunos).


Hay dos elementos curiosos en este desaguisado. El primero es su banda sonora. No es que sea buena o adecuada para la historia. Todo lo contrario. Lo que pasa es que también pretendieron emular el estilo de "Los Inmortales" y el grupo Queen, aunque en este caso contrataron a John Anderson y Deep Purple. El segundo es que es la última película en la que interviene el actor Peter Cushing. Una pena que este fuera su último film.



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jueves, enero 07, 2010

Los panzers de la muerte (The Misfit Brigade)



Tras la larga pausa navideña volvemos por estos lares y continuando con los comentarios sobre las producciones que yo considero como las más nefastas del cine bélico e histórico.


Yo soy uno de los muchos que en su adolescencia se devoraron las obras completas de Sven Hassel llegando a creer que algunas de ellas eran ciertas tal y como afirmaba la biografía que aparecía en la contraportada de los libros. Cuando empecé a interesarme por la historia bélica con algo más de seriedad comprendí que la mayor parte de las novelas eran una ficción. Existió un 27º Regimiento Panzer que luchó en el frente del Este, pero no había un "batallón penal", ni por supuesto se hubiera permitido que unos convictos hubieran manejado el mejor material de guerra alemán como los tanques "Tiger". A pesar de ello seguía pensando que algún poso de verdad habría y no me importaba leer argumentos absurdos e incluso comprobar que había situaciones de autoplagio en los libros. Mucho tiempo después y gracias a la internet incluso descubrí que había serias dudas de que Sven Hassel realmente hubiera luchado en la IIGM y de que incluso podría haber sido un colaboracionista nazi en la Dinamarca ocupada. Y es que a veces la realidad supera la ficción.


La película "Los panzers de la muerte" supuso para mí una especie de catarsis, pues de entre todas las novelas, mi preferida era precisamente la homónima a dicha producción. Cuando la ví ya hacía bastante tiempo que había dejado atrás las lecturas de Hassel, pero Porta, el Viejo y Hermanito todavía formaban parte de mi colección personal de personajes fictícios. Y lo cierto es que, obviando la calidad literaria, el material de las novelas podría dar para un par de buenos guiones bélicos. Quizás me esperaba algo como una decente actualización de "La Cruz de Hierro", pues hay muchos parecidos entre la atmósfera de esa película y las novelas de Hassel. Qué equivocado estaba.


Es una de las cintas más deleznables que he visto. En ella han coincido todo aquello que puede hacer mala a una película: director mediocre, guión infame, reparto desconocido de actores de TV, un par de famosos en horas bajas, y presupuesto raquítico. Se comete el típico error de creer que una película de guerra consiste en meter unos cuantos tanques pegando pepinazos, representar a los soldados protagonistas con un cierto aire rebelde a lo "Platoon", y poner un montón de escombros y muertos.


Lo curioso es que después de ver este bodrio intenté volver a leerme un libro de Hassel intentando rememorar los buenos momentos que me dieron y no pude porque me parecieron demasiado fantasiosos.




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lunes, diciembre 14, 2009

Cerco roto (Steiner - Das eiserne Kreuz, 2. Teil)





"Cerco roto" es un bodrio que merecería ser calificado como atentado contra el patrimonio cultural de la humanidad porque se supone que es la continuación de la "La Cruz de Hierro". Dos años después del éxito conseguido por la obra maestra de Peckinpah, la productora Rapid Film intentó repetirlo con los mismos personajes aunque interpretados por diferentes actores. Además, para atraer a una mayor cantidad de público anglosajón, cambió el frente oriental por el occidental.


En principio no parece que hubiera mucha dificultad en hacer una secuela. Al final de "La Cruz de Hierro" no vemos morir ni al sargento Steiner ni al capitán Stransky, así que era posible resucitarlos. Y con buen criterio se contrató a algunas estrellas para los papeles principales. Richard Burton daría vida a Steiner, Helmut Grien al capitán Stransky y Robert Mitchum al coronel Rogers. Como secundarios de oro estaban Rod Steiger y Curd Jürgens. Y una curiosidad, los actores Klaüs Lowitsch y Dieter Schidor repitieron interpretando al cabo Kruger y al cabo Anselm respectivamente.


Se ve que desembolsaron bastante en los actores por lo que ya no les quedaba mucho para otras cosas. Para la dirección se escogió al eficaz Andrew McLaglen que ya había trabajado con Burton en "Gansos Salvajes". Teniendo en cuenta que Burton tenía fama de actor difícil, la decisión no parecía mala, pero lo fue. Aunque la mayor desgracia fue que la elaboración del guión recayó en un par de guionistas de TV y las cosas empezaron a ir mal, rematadamente mal.


"Cerco roto" es un monumento al aburrimiento y a la incoherencia. Probablemente este es el peor papel de toda la carrera de Richard Burton porque en todos los fotogramas siempre tiene aspecto de resacoso. Su Sargento Steiner es patético, es horroroso, es penoso. McLaglen no supo meterle en vereda ni a él ni al resto de los actores. Estos no interpretan, tan solo vagan por las largas secuencias (porque esta cosa se hace muy larga de ver). Lo cual no es de extraña porque la historia está llena de sinsentidos y absurdos en la que se mezcla el frente ruso en Crimea, la campaña de Normandía, el complot contra Hitler, el mensaje anti-belicista y la madre que parió al productor.


En cuanto a las escenas de combate. Si fueran de una cinta de serie D no estarían mal, pero es que se supone que es la secuela de "La Cruz de Hierro", una película con unas escenas míticas realizadas con cuatro duros. Aquí hay mucho tanque moderno, muchos soldados corriendo de un lado para otro en medio de una música horrorosa, mucha explosión espectacular, pero todo tiene un aire artificial, sobre todo porque hay secuencias que se repiten más de una vez.


Lo dejo, creo que ya le he dedicado demasiado tiempo a este engendro.





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miércoles, diciembre 02, 2009

De Dunkerque a la victoria (Contro 4 bandiere)



Nada más nacer el blog, dediqué mi segunda entrada a la que en mi opinión es la peor película bélica que jamás se haya filmado. Y es que para degustar lo bueno, también hay que probar lo malo. En estos años han aparecido unas cuantas películas infames, pero siempre dentro de algún ciclo y acompañando a otras obras de mejor calidad. Bueno, pues creo que es hora de comentar algunas de esas "obras infames" en exclusiva.

"De Dunkerque a la Victoria" es un truño con mayúsculas. Esta co-producción Italo-franco-española es una especie de cóctel de la película de 1960 "Los cuatro jinetes del Apocalipsis" (no confundir con la clásica de 1921) mezclada con "Eric, oficial de la reina" y "La batalla de las Árdenas", pero mucho más cutre y aburrida. Solo la he visto una vez, en su estreno hace ya muchos años. Estaba en plena adolescencia y recuerdo que esa fue una de las primeras ocasiones en las que fuí al cine con unos amigos, sin la compañía de los padres. Reconozco que en aquella época mis gustos no estaban muy pulidos y me tragaba casi cualquier cosa sin rechistar. Con esta película casi me salgo del cine. Fue un auténtico tostón.


La historia base no es mala aunque la hayamos visto antes. Seis amigos de diferentes nacionalidades ven truncada su amistad por la guerra, y cada uno de ellos interpretará a un estereotipo de los que lucharon ese conflicto: el comando, el piloto de caza, el oficial nazi, el corresponsal y la resistente francesa. Y asistiremos a la evacuación de Dunkerque, la batalla de Inglaterra, algunos raids, unas cuantas acciones de la resistencia y por supuesto la batalla de Normandía. Lo malo es que todo tiene una aire de producción barata y descuidada.


Mis neuronas la han ido borrando lentamente de mis recuerdos, así que tan sólo tengo en la memoria algunas imágenes sueltas como la patética escena en la que palma Horst Buchholz. Sobre la calidad interpretativa del resto de actores y las habilidades del equipo técnico, bueno lo mejor es comprobarlo uno mismo. Basta ver el video titulado "Muerte de Capucine" para imaginarse el resto.



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Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”

El asunto me parece lo suficientemente grave como para dedicarle una entrada. Posteriormente la borarré en este blog, pero permanecerá en "Cine de Guerra"

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.


Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.

martes, noviembre 24, 2009

Enrique V (Henry V)





Dirigida e interpretada por Kenneth Branagh, "Enrique V" está considerada por muchos como la mejor adaptación cinematográfica de una obra de Shakespeare. Es cierto que supera a la versión dirigida por Laurence Olivier en 1944, pues no tuvo que sufrir restricciones propagandísticas. Otra cosa es compararla con el resto de las numerosas adaptaciones que existen sobre obras shakesperianas. Supongo que ahí cada uno tendrá su favorita.

Lo mejor que se puede decir de esta película es que Kenneth supo mezclar magistralmente la interpretación teatral con el realismo más crudo. Fue bastante fiel a la obra escrita y así veremos el triste destino de Falstaff o de otros amigos de francachela, tras el cambio que supuso para la personalidad de Enrique el ser coronado y la responsabilidad que conllevaba. Y como guinda del pastel contó con un elenco de actores de primer nivel. Derek Jacobi ejerce de coro que nos introduce en la obra, Brian Blessed interpreta al duque de Exeter, Ian Holm es el capitán Fluellen, Judi Dench hace de mesonera y un jovencísimo Christian Bale da vida a un paje. Todo un mérito de Branagh el disponer de esos ingredientes y de mezclarlos tan bien.

Nuevamente volveremos a ver reflejados los dos eventos bélicos principales de la campaña de Enrique V durante la Guerra de los Cien Años. Por un lado el asedio de Harfleur, pero al contrario que la última vez, aquí veremos como Enrique conmina al burgomaestre a la rendición del puerto. Después de la misma, Enrique se dirige con su maltrecho ejército hacia Calais - sin buscar la batalla pero tampoco rehuyéndola - siendo interceptado por el ejército francés tras el cruce del Somme.

El famoso discurso de San Crispín es uno de los momentos cruciales de la película. El montaje es muy bueno y de alguna manera consigue que unas palabras tan teatrales parezcan adecuadas para la situación e incluso verídicas. De ese discurso viene la expresión "Band of borthers" que da titulo a la famosa serie de Spielberg.

Es entonces cuando se desarrolla la Batalla de Agincourt. De nuevo se vuelve a poner énfasis en la carga de caballería desbandada por la efectividad del arco inglés y en las luchas cuerpo a cuerpo entre nobles franceses y británicos. Aunque en el momento de producirse la película se conocía que el desarrollo de dicha batalla no fue así, pues primero cargaron los caballeros a pie seguidos de la caballería, Branagh prefirió ser fiel a como se consideraba que se había desarrollado la batalla cuando se escribió la obra. De todas formas, esta vez veremos el resultado de lo que se conoció como la masacre de los pajes, aunque no veremos la ejecución de los nobles franceses prisioneros pues no está presente en la obra de Shakespeare.

Es justo reconocer que las escenas de la batalla son bastante buenas incluso para los estándares de hoy en día. Personalmente creo que sirvieron de inspiración para la exitosa "Braveheart". Es cierto que tienen algunos fallos, como por ejemplo que un muerto se mueva o que haya más de una escena que se repite en diferentes momentos como la del infante francés muriendo. Sin embargo, lo mejor de dicha secuencia bélica no es la lucha sino su resultado. Tras la victoria y en un emotivo travelling de más de tres minutos vemos como el ejército inglés marcha en procesión por el desolado campo de batalla cantando el himno religioso Non Nobis para dar las gracias a Dios por la victoria. Creo que es una de las mejores secuencias filmadas en la que se hace realidad el dicho de Wellington de que sólo hay una cosa más terrible que una batalla ganada y es una batalla perdida.

El final de la película puede descolocar. Cinco años después de la batalla se firmó el tratado de Troyes, aunque dicha parte se centra en el diálogo romántico entre Enrique y la princesa Catalina de Francia y no parece estar en consonancia con los horrores que acaba de contemplar el espectador. Pero no hay que olvidar que la obra es un drama de 1599 y que cuando se escribió los efectos especiales del teatro no eran tan realistas. Además, Catalina representa el dulce fruto de la victoria y la posibilidad del hermanamiento de dos reinos. Una posibilidad que se desvaneció con Enrique VI tal y como nos recuerda Derek Jacobi en las ominosas últimas frases de la obra.


Imprescindible y emocionante.




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  • Prólogo de Derek Jacobi
  • Entra el rey
  • Bolas de tenis
  • Los franceses, avisados
  • Traición de los nobles ingleses
  • Harfleur: "A la brecha"
  • Capitulación de Harfleur
  • Lección de inglés de Catalina
  • Ultimatum al rey de Francia
  • Ejecutando a Bardolph
  • Noche antes de la batalla
  • Discurso de San Crispin
  • "Dios mío, dispón del día según Tú voluntad"
  • "El día es vuestro"
  • Non Nobis
  • Tratado de Troyes
  • Enrique y Catalina-1
  • Enrique y Catalina-2
    • lunes, noviembre 16, 2009

      Alfredo el Grande (Alfred the Great)





      La película "Alfredo el Grande" fue un intento de la industria cinematográfica británica de volver a coger el tren de las grandes producciones épicas medievales tan típicas de los años anteriores, pero esta vez huyeron de las obras shakespirianas. Intentaron producir una obra que aunque estuviera ambientada en la antigüedad, también tuviera un cierto aire contemporáneo. Y ese fue uno de sus errores.


      Alfredo el Grande fue el primer rey anglosajón que se autoproclamó como Rey de Inglaterra después de los tiempos de la caída del Imperio Romano. Reinó sobre lo que hoy se conoce como Wessex, y lo defendió de las invasiones vikingas, entre los años 871 y 899. Fue una persona bastante instruida, devota y culta. En principio no estaba destinado a ser rey pues era el cuarto en la línea sucesoria. En el 854, con cinco años de edad, viajó a Roma y Francia con su padre Ethelwulf, pues éste tenía que formalizar una serie de alianzas. Tras la muerte de su padre, el reino de Essex pasó a su hermano mayor Ethelbald, luego a su hermano Ethelberd y finalmente a su hermano Ethelred en el 866. Dos años después los daneses invadían el vecino reino de Mercia y Wessex acudió en su ayuda. Fue entonces cuando Alfredo se descubrió como un gran líder militar. Durante el año 871 ocurrieron nueve enfrentamientos. En principio la invasión pareció ser frenada en la Batalla de Ashdown (que se recrea al inicio de la película). Pero en abril del 871, Ethelred murió en la Batalla de Merton y Alfredo ocupó el trono. En mayo los ingleses volvieron a ser derrotados, los daneses ocuparon Londres y Alfredo se vio forzado a firmar una tregua y pagar tributo.


      Alfredo no se quedó ocioso. Se dio cuenta de que en campo abierto los daneses eran mejores que los ingleses y que la paz no duraría, así que diseñó una defensa en profundidad para pararlos. Construyó una serie de burgos y pequeños castillos que estorbasen las maniobras y los suministros de los invasores. Simultáneamente impuso las levas a las poblaciones para organizar una milicia que actuara como un ejército campal. En el 876, bajo el liderazgo del rey Guthrum los daneses tomaron la fortaleza de Warehan, pero Alfredo consiguió aislarles. Para levantar el asedio se negoció una nueva paz y se intercambiaron rehenes. Pero los daneses volvieron a romper el tratado y en enero del 878 atacaron por sorpresa la fortaleza de Chippenham donde se había acuartelado Alfredo para pasar el invierno. Alfredo escapó de milagro y se refugió en las marismas del Somerset. Allí construyó un fuerte en la isla de Athelney y desde esa posición inexpugnable se dedicó a organizar un nuevo ejército con las milicias de la zona. En mayo de ese mismo año, Alfredo surgió con su ejército de las marismas, derrotó a los daneses en la Batalla de Ethandun (el clímax de la película), y volvió a asediarles en Chippenham. Esta vez no se dejó engañar por Guthrum y el asedio continuó hasta la rendición total de los daneses. Alfredo impuso además una condición para levantar el asedio: Guthrum y sus 29 pares debían convertirse al cristianismo. Fue una buena jugada diplomática. Desde ese momento Guthrum pasaba a ser un enemigo del resto de reinos vikingos y a ser un aliado obligado de Alfredo. Un año después se negoció un tratado por el cual se dividían el reino de Marcia entre Alfredo y Guthrum, quedándose el primero con Londres. Alfredo todavía tuvo que lidiar con otras invasiones vikingas, siendo la principal la del año 893, pero su poder no volvió a ser amenazado.


      Pues bien, esta interesante historia se llevó a la pantalla con actores como David Hemmings en el papel de Alfredo y de Michael York en el de Guthrum. Los productores pusieron un montón de dinero en la película. Fue filmada en Irlanda, contratándose a un montón de extras y actores debutantes (uno de ellos era Ian McKellen). Se intentó recrear en lo posible la Inglaterra del siglo IX en vestuarios y decorados. Se llegó a grabar en la roca un caballo blanco de 30 metros que debía de verse en una espectacular batalla y que debía representar la Britania druídica. Desgraciadamente el director era Clive Donner, cuyo principal mérito hasta el momento era la película "What's new Pussycat?", y lo que se consiguió con todo ese esfuerzo fue un auténtico ladrillo.


      Como he indicado más arriba un defecto de este film es que trató de ser contemporáneo. Y claro, si tenemos en cuenta que 1969 lo contemporáneo era el movimiento hippy con su lema haz el amor y no la guerra, podemos empezar a entender algunas de las "licencias históricas" de la película. Así, la devoción cristiana de Alfredo se transforma en una forma de reprimir una pulsión sadomasoquista que provoca que su mujer, la reina Ealswith, se enamore de Guthrum y se acueste con él. Y el ejército de Alfredo sea una "milicia popular" con mujeres ancianos y niños, o que la supuesta falange macedonia se convierta en una especie de desfile de majorettes que forman en triángulo, o que los daneses salgan como un ejército disciplinado y uniformado de negro. Pero el principal defecto de la película es que es aburrida y lenta. Las dos horas que dura parecen cuatro.


      Sólo para los que le gusten los culebrones medievales




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