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El blog no está muerto pero como podéis comprobar no puedo dedicarle el tiempo que necesita. Si alguien quiere una breve explicación del parón la encontrará aquí. Iré publicando películas y contestando a los comentarios poco a poco. Gracias por vuestra paciencia, atención e interés.

Actualmente hay 269 películas comentadas

En los siguientes links puedes encontrar todas las películas comentadas, bien ordenadas alfabéticamente o bien clasificadas por períodos históricos.

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Si te interesan otros aspectos de las películas de guerra puedes visitar Cine de Guerra.

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domingo, enero 13, 2008

Los mejores años de nuestra vida (The Best Years of Our Lives)




Escasamente un año después del fin de la IIGM, cuando en Norteamérica todo era triunfalismo y regocijo por la reciente victoria, llegó a las pantallas una película de William Wyler que enfrió un poco los ánimos y que mostró a mucha gente un aspecto de lo costosa que había sido la victoria.

"Los mejores años de nuestras vidas" fue producida por Samuel Goldwin. En 1944 su esposa Frances leyó un artículo sobre las difíciles experiencias de los veteranos de guerra tras su regreso a casa y Goldwin consideró que ese tema podría ser la base de un guión. Contrató a un escritor para que realizara una novela y luego a otro para que a partir de dicha novela realizara el guión. Como director escogió a William Wyler.


Wyler quiso que su película tuviera casi un tono documental. No sólo uso el blanco y negro, sino que gracias a Greg Toland utilizó la técnica de Foco Profundo que permite tener enfocado toda la profundidad de campo (Toland fue el fotógrafo de "Ciudadano Kane"). Adicionalmente casi toda la plantilla eran veteranos de guerra y se procuro que el vestuario no fuera nuevo, sino gastado y de segunda mano para dar la sensación de uso.

La trama se centra en tres veteranos que vuelven a una pequeña ciudad del interior de los Estados Unidos: un capitán de las fuerzas aéreas (Dana Andrews), un sargento de infantería (Frederich March) y un marinero (Harold Russell) que perdió ambas manos cuando su portaviones fue alcanzado. Ambos ansían volver a sus casas pero también tiene miedo pues saben que las cosas han cambiado.

La cinta nos muestra esos cambios de muchas maneras. En su vuelta a casa a bordo de un B-17 sobrevuelan un gigantesco campo lleno de aviones listos para el desguace, hay nuevos edificios en la ciudad, los lugares que frecuentaban han puesto neones,... Uno de los cambios más llamativos es la vuelta a los empleos civiles. El sargento es un alto directivo bancario y el capitán de aviación solo era un camarero de heladería. Pero los mayores cambios los encontrarán tanto en su entorno familiar como en ellos mismos. El marinero tendrá miedo de ser una carga para su prometida. El sargento descubrirá que es un extraño para sus hijos. Y el capitán que se ha convertido en un "ángel caído" y que su mujer sólo le quiso por lo guapo que estaba en uniforme.

La película fue un gran éxito. Consiguió siete oscars, entre ellos el de mejor película, mejor director, mejor actor para Frederich March, mejor fotografía y mejor actor secundario para Harold Russel. Era la primera vez que se daba un oscar a un actor no profesional. Russel perdió las manos en 1944 cuando realizaba una demostración detonando explosivos para un film de adiestramiento. Después de su rehabilitación ingresó en la Universidad de Boston. Allí intervino en un documental sobre la rehabilitación de veteranos de guerra. Cuando ese documental fue visto por Wyler el director se dio cuenta de que tenía al actor que debía representar a los mutilados de guerra en su película.

Fue el propio Wyler el que le aconsejó que: " No hay muchos papeles para un tipo sin manos. Vuelve a tu universidad y licénciate". Russel acabó sus estudios de empresariales, llegó a ser presidente de la Asociación de Veteranos y como tal escribió una carta apoyando al presidente Truman en su decisión de relevar del mando a MacArthur durante la guerra de Corea.

A lo largo de sus casi tres horas de duración la película está llena de momento muy llamativos e incluso proféticos y que dan una idea muy buena de lo que pensaba la gente de aquella época. Uno de ellos es cuando March llega a su casa y le entrega a su hijo sus recuerdos de guerra. Estos consisten en una espada samurai y una bandera ensangrentada firmada por los familiares del finado soldado japonés. El hijo no está muy entusiasmado por dichos presentes e incluso se atreve a criticar veladamente la situación bélica cuando hace referencia al poder destructivo de la bomba atómica. Posteriormente, también se hará otra referencia a que en caso de una nueva guerra no habrá nada de que preocuparse pues todos estarán muertos.

La escena más famosa de la película es aquella del "simpatizante nazi" en la que éste dice a Russel que ha perdido sus manos porque los USA lucharon en el bando equivocado (una visión retorcida del lema "Why we fight"). Sin embargo en mi opinión la mejor escena es aquella en que el personaje de Dana Andrews pasea entre los restos de los aviones. Los numerosos aviones parecen tumbas. Todo ese gran poderío militar ahora es simple chatarra y es así como él se siente. Sólo le queda la opción de reciclarse, pues la vida debe de continuar.

Probablemente la mejor película sobre el tema de la vuelta a casa de los veteranos de la IIGM.



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La crítica de Von Kleist

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domingo, enero 06, 2008

Tener y no tener (To have and have not)


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Últimamente es bastante común encontrarse en diversos blogs y artículos sobre el cine actual, opiniones sobre la sobreabundancia de secuelas, precuelas y remakes de películas y que eso demuestra la falta de imaginación de los guionistas de Hollywood. Yo mismo me he lamentado más de una vez sobre ese tema.

Sin embargo lo de hacer una secuela después de un gran éxito no es algo tan nuevo. De hecho es más bien muy antiguo. Lo que ocurre es que generalmente nuestra memoria es selectiva y olvidamos las malas secuelas, mientras que las buenas las consideramos otra película independiente de aquella que la originó.

Un ejemplo de película que originó un gran número de secuelas es "Casablanca". Desde su estreno son numerosas las películas que inspiró. Desde una especie de remake con casi todo el elenco de actores originales en la cinta "Pasaje a Marsella", hasta comedias como "Una noche en Casablanca" o "Sueños de seductor". La adaptación más reciente ha sido el fiasco "El buen alemán".

Personalmente creo que la mejor secuela fue la película "Tener y no tener". Se trata de una adaptación de una novela de Hemingway que trataba del tráfico de inmigrantes ilegales. En palabras del propio Hemingway la historia era un montón de basura, pero Howard Hawks vio que podría adaptarla aprovechando el éxito de "Casablanca". Aquí en lugar de el Norte de Africa nos encontramos en la Martinica francesa bajo el régimen de Vichy. Y en lugar de inmigrantes tenemos refugiados políticos. Bogart interpreta al patrón de un barco de recreo para la pesca del pez espada. Debido a la guerra su negocio se está yendo al garete. Así que decide ganarse un sobresueldo alquilando su barco a la Resistencia francesa para que un grupo de refugiados pueda escapar del régimen colaboracionista. Con un guión tan simple, Hawks consiguió filmar una buena historia gracias a varios factores. El primero es que era un buen director. El segundo es que contaba con buenos actores, tanto principales como secundarios (a destacar "Eddie, el borrachín entrañable" interpretado por Walter Brennan). Y el tercero es que acaba de forma diferente que "Casablanca".

Pero eso no basta para que una secuela de un éxito se convierta en una gran obra cinematográfica. "Tener y no tener" brilla con luz propia gracias a un factor. Es famosa porque en esta película Bogart y la Bacall iniciaron su largo romance y la química de su relación se transmitió enteramente al celuloide. Creo que toda esa magia puede resumirse en la siguiente escena:

You know how to whistle? Don't you Steve? You just put your lips together and... blow.

Que por cierto, fue parodiada en un corto animado de la Warner Bros titulado "Bacall to arms" y que dejo insertada como regalo de Reyes.






Ojalá todas las secuelas fueran como "Tener y no tener".

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miércoles, diciembre 19, 2007

Carrotblanca



Para felicitar la Navidad a los seguidores del Blog os dejo una divertidad adaptación de "Casablanca" por parte de Bugs Bunny y su pandilla.

Personalmente me quedo con la interpretación de Piolin.

Espero que os guste:






Un abrazo a todos y que disfruteis mucho las fiestas.

Hasta el año que viene

jueves, diciembre 13, 2007

Casablanca



Si hay una demostración palpable de que los milagros existen esa demostración es la mítica película "Casablanca".

Todo aquel que ha leído algo sobre esta película sabe que es en gran parte producto del azar. Los actores secundarios eran grandes actores europeos exiliados por causa de la guerra por lo que no tenían que interpretar algo que les estaba pasando. El guión se escribía sobre la marcha. El final fue rodado casi por casualidad. Estoy convencido que si esta situación volviese a darse, el resultado habría sido completamente distinto. Cuando leí por primera vez como se gestó y desarrolló dicha película lo primero que vino a mi cabeza es el famoso cuento del mono y la maquina de escribir. Se dice que si dejamos a ambos suficiente tiempo y papel, al final por puro azar el mono escribirá una obra maestra como “El Quijote” (para los anglosajones es “Romeo y Julieta”). Con “Casablanca” en lugar de una maquina de escribir tenemos una cámara, y en lugar de mono a un grupo de personas que sin proponérselo dieron lo mejor de si para conseguir esta joya. Por eso creo en los milagros.

Recientemente se ha celebrado el 65 aniversario del estreno de este mito. En realidad dicho estreno estaba planificado para 1943, pero se dio la paradoja de que por una vez la guerra hizo propaganda de una película. La toma de dicha ciudad por las tropas estadounidenses provocó que dicho estreno se adelantara casi un año para aprovechar la publicidad que dicho acontecimiento provocó. Por si no bastaba, la celebración de la Conferencia de Casablanca dio mucha más publicidad aún. Poco nuevo se puede escribir sobre una película que está considerada como la quinta esencia del CINE. Contiene todos los ingredientes que se convierten en magia en una pantalla de proyección: amor, guerra, traición, aventura, sacrificio, espías, contrabandistas, malos, buenos, aprovechados, música y por encima de todo, esperanza en un mundo mejor.

Muchos vieron en el papel de Bogart un resumen de la actitud norteamericana ante la IIGM. Inicialmente vemos a un Bogart ilusionado, luego despechado y finalmente comprometido una vez más en la lucha por la libertad. También son muchos los que ven reflejada la actitud de Francia en el papel del Capitán Renault interpretado por Claude Rains. En primer lugar un colaboracionista aprovechado dotado de una gran ambigüedad pero que acabará definiéndose como un resistente más. Lo cierto es que a mi me recuerda mucho a las negociaciones que tuvieron que llevar a cabo los aliados con el Almirante Darlan antes de poner un pie en África del Norte.

En el aspecto histórico la película tiene un error bastante curioso. En una escena, Peter Lorre asegura que tiene unos salvoconductos firmados por De Gaulle. Evidentemente eso es totalmente contradictorio con la situación. Si Lorre hubiera dispuesto de dicho salvoconducto habría sido arrestado inmediatamente por el régimen de Vichy. Tampoco es muy creíble que un antinazi como Lazslo se paseé tan tranquilamente por una parte de la Francia de Vichy y mucho menos que presuma ante Strasser que no puede ser arrestado.

"Casablanca" es el melodrama bélico por excelencia. Una vez leí que es la película con más clichés, personajes de culto y citas cinematográficas de la historia. No se si será cierto, pero si no lo es lo parece. Tenemos a la inolvidable pareja formada por Bogart e Ingrid, el heroico e ingenuo resistente Victor Laszlo (V de victoria), el oportunista Renault, el fiel Sam (Dooley Wilson, en realidad no sabía tocar el piano, su instrumento era la batería), el comerciante sin escrúpulos Ferrari (Sydney Greenstreet) que se quedará con el Rick's. El personajillo asustado de Peter Lorre. Y el malo malísimo del Mayor Strasser interpretado por el exiliado alemán Conrad Veidt.

En cuanto a las citas. Hay seis que están en la lista de las 100 frases más famosas de la historia del cine. Estes seis son

- "Here's looking at you, kid" (5º puesto)

- "Louis, I think this is the beginning of a beautiful friendship" (20º puesto)

- "Play it, Sam. Play 'As Time Goes By'" (28º puesto),

- "Round up the usual suspects" (32º puesto)

- "We'll always have Paris" (43º puesto)

- "Of all the gin joints in all the towns in all the world, she walks into mine" (67º puesto).

Curiosamente, la famosa frase "Play it again, Sam" ("Tócala otra vez, Sam") no aparece en el film. Es una cita errónea de la tercera frase de la lista.


You must remember this...




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martes, diciembre 04, 2007

El Sargento York (Sergeant York)



Como se ha visto en los post anteriores, el sentimiento pacifista que provocaron los horrores de la Primera Guerra Mundial se había extendido por gran parte de las sociedades occidentales. Sin embargo la llegada al poder de Hitler cambió por completo la percepción de algunos políticos que preveían una nueva guerra mundial tal y como se muestra en "Amenaza de tormenta". El expansionismo nazi y el estallido de la Guerra Civil Española provocó que muchos se replantearan sus anteriores posiciones pacifistas (Jean Renoir realizó "La Marsellesa" un año después de "La gran ilusión"). Pero ya era demasiado tarde, y en septiembre de 1939 comenzó la Segunda Guerra Mundial.

Al comienzo de dicha conflagración, la mayor parte de la población norteamericana lo veía una repetición del conflicto que acabó 21 años antes. Algo lejano que sólo afectaba a los europeos. Sin embargo había grandes diferencias con lo ocurrido anteriormente. El sentimiento aislacionista y el deseo de evitar la intervención era mucho mayor por varias causas. En primer lugar porque sentían que dicho conflicto fue ganado por los agotados aliados gracias a la intervención de las tropas norteamericanas y que sus muertos sirvieron simplemente para mantener los caducos imperios europeos, sin traer ningún beneficio para su país. En segundo lugar, la Gran Depresión fue en parte consecuencia de la Primera Guerra Mundial, por lo que si evitaban intervenir en esta se evitarían problemas futuros. En tercer lugar, las reclamaciones alemanas no parecían tan descabelladas y Hitler tenía mejor prensa que Stalin para una parte significativa de la población. Finalmente, la expansión de la influencia norteamericana se estaba dando hacia el Pacífico, no hacia el Atlántico.

Sin embargo el gobierno de Franklin D. Roosevelt previó que los Estados Unidos entrarían en la guerra y actuó en consecuencia. No sólo comenzó a prepararse materialmente ordenando el reclutamiento de tropas e incrementando la producción de armamento. También comenzó a prepararse moralmente y así dio comienzo una campaña para concienciar a la sociedad norteamericana. Como era de esperar, Hollywood tuvo un papel destacado en esta concienciación y así vieron la luz películas como "Blockade" o "El gran dictador". Sin embargo, aunque en ambas se denunciaba el peligro del fascismo, también contenían mensajes pacifistas. Y lo que no se buscaba era que la sociedad norteamericana quedará desmovilizada como ocurrió con la sociedad francesa en 1940.

Entonces en septiembre de 1941 llegó a las pantallas "El sargento York". En dicha película se narraba la vida y la hazaña realizada por el sargento Alvin York durante la 1GM. En principio parece el típico film de propaganda que anima al alistamiento. Pero no lo es. Lo que diferenciaba a está película de otras películas bélicas coetáneas es que Alvin York era un pacifista.

Inicialmente se nos muestra a un Alvin York, un granjero de Tenesse pendenciero y bebedor que se reforma gracias a la religión. Cuando estalla la guerra, esta parece muy lejana para los montañeses de Tenesse. Pero cuando es llamado a filas en su interior se inicia un profundo debate interno. Por un lado sus creencias le impulsan a la objeción de conciencia, pero por otro lado el considera que la causa norteamericana está justificada. Sus mandos perciben que es un hombre con madera de líder y le permiten que se tome un tiempo para reflexionar. Éste se retira a un monte donde implorando la ayuda divina espera no tener que verse obligado a matar a un hombre. Finalmente decide que la causa es lo suficientemente justa como para luchar y arriesgar su vida.

Antes de partir para Europa, York es ascendido a cabo. Una vez en Francia su unidad se ve involucrada en la ofensiva del Mosa y el Argonne. Se les encomienda la misión de atacar una posición fuertemente defendida con ametralladoras. Las bajas son numerosas y York queda al cargo de los siete hombres que quedan de su grupo. Se da cuenta de que Dios le está poniendo a prueba y que si cumple con su deber podrá acortar la guerra aunque eso signifique que tenga que matar a seres humanos. Gracias a su estupenda puntería consigue poner fuera de combate a las ametralladoras germanas (se estima que acabó con unos 20 alemanes). Incluso consigue tomar prisionero a un oficial alemán, el teniente Paul Jürgen Vollmer, al que conminó para que rindiera sus tropas. Parecerá increíble, pero York y sus siete hombres tomaron prisioneros a 132 alemanes. Al caer dicho sector, el Regimiento de Infantería 328º pudo tomar el ferrocarril de Decauville. Por ello no es de extrañar que fuera ascendido a sargento, recibiera la Medalla de Honor del Congreso de manos del General Pershing y que Francia le diese la Legión de Honor. En sus propias palabras: "A higher power than man power guided and watched over me and told me what to do."

A su vuelta a los Estados Unidos, York recibió varios honores, pero no aceptó dinero en metálico porque según él matar gente no era algo por lo que uno debía de enorgullecerse. Durante bastante tiempo se pensó en llevar su proeza al cine, pero se negó. Cuando los vientos de guerra comenzaron nuevamente a soplar cambió de opinión y accedió a que se realizara la película. Pero Alvin York insistió en que fuera Gary Cooper quien le interpretase (se pensó en James Stewart y en Ronald Reagan). La película fue todo un éxito, cumplió su objetivo propagandístico y por este papel Cooper ganó el oscar.

Imprescindible tanto para los amantes del cine como para los aficionados a la historia.

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viernes, noviembre 30, 2007

La gran ilusión (La grande illusion)



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Tras la Primera Guerra Mundial muchos intelectuales pensaron que aquella fue la guerra que acabaría con todas las guerras. Aunque ahora sabemos que estaban terriblemente equivocados, lo cierto es que el sentimiento pacifista se generalizó en la sociedad europea de entreguerras. Y ese sentimiento quedó perfectamente reflejado en diversas manifestaciones artísticas, entre ellas el cine. Se originó así la paradoja de que los mejores mensajes antibelicistas se encontraban en las buenas películas de guerra. Y en opinión de muchos críticos cinematográficos, el mejor ejemplo de película antibelicista se trata de "La gran ilusión" dirigida por Jean Renoir y estrenada en 1937.

La historia de las peripecias de esta película podrían ser un buen guión cinematográfico. En esa época Jean Renoir era uno de los artistas plenamente comprometidos en propagar las ideas políticas del Frente Popular que gobernaba en Francia. Y en ese momento lo que convenía era el pacifismo y la fraternidad entre los pueblos. El título hace referencia a un ensayo del economista Norman Angell publicado en 1909. En este ensayo, Angell defendía que la economía de los países europeos había llegado a tal grado de desarrollo y cooperación que la guerra se había convertido en una futilidad y el militarismo en obsoleto. En 1914 la historia se encargó de rebatir su hipótesis por lo que no es de extrañar que le dieran el Nobel de la Paz en 1933. Seis años después la Historia volvió a refutar su hipótesis.

"La gran ilusión" fue un completo éxito en toda Europa y los Estados Unidos, siendo la primera película extranjera nominada a mejor película en los Oscars. Como era de esperar la cinta fue prohibida en la Alemania nazi donde Jean Renoir fue definido por Goebbels como el "enemigo público cinematográfico Nº 1". También fue prohibida en Bélgica y en la Italia fascista a pesar de ganar el premio en el Festival de Venecia. Incluso en Francia la censura obligó a eliminar 18 minutos (¡Y eso que gobernaba el Frente Popular!).

Se cuenta que la película gustó tanto a Hitler como a Mussolini. Cada uno la vio en pase privado, pero evidentemente no podían permitir que dicha película se proyectara bajo sus regímenes. Tras la invasión alemana de Francia, se impartió la orden de confiscar todas las copias y el original. En 1942 se pensó que estas habían sido destruidas a causa de un bombardeo británico sobre las instalaciones donde se habían depositado los rollos de película.

En 1958 se encontraron copias de la película. A pesar de su mal estado, en la restauración intervino el propio Jean Renoir y la película pudo ser reestrenada en 1960. Sin embargo en 1990 se reencontró el negativo original. Durante la ocupación, Frank Hansel, un oficial alemán que había sido archivista cinematográfico, envió la película en secreto al Reichsfilmarchiv donde estaría segura de cualquier daño. Cuando Berlín fue ocupada, dichos archivos estaban en la zona rusa y estos fueron confiscados y enviados a Moscú. En 1960, el negativo fue devuelto a Francia, pero se pensó que era una copia más y durante 30 años permaneció oculto en la Cinemateca de Toulouse. Fue encontrado durante una inspección rutinaria de los archivos.

Volviendo a la película, en "La gran ilusión" no se ve ni una escena bélica propiamente dicha. Inicialmente Renoir nos presenta a la guerra como un asunto divertido (véase el cartel de la cantina francesa) y que se resuelve entre caballeros como cuando von Stroheim invita a comer a los oficiales franceses capturados que acaba de derribar (interpretados por Pierre Fresnais y Jean Gabin). El personaje de Fresnais es un oficial de carrera como el de von Strodheim e inmediatamente se establece un vínculo entre ambos personajes. Gabin en cambio interpreta a un oficial de origen popular. Posteriormente ambos son llevados a un campo de prisioneros que más bien recuerda una especie de internado. Pero poco a poco vamos comprobando que la guerra es un terrible trasfondo que ha alterado por completo la vida de los personajes y tan sólo veremos sus consecuencias. Renoir es tremendamente sutil y en lugar de mostrar explosiones, mutilaciones y locura, nos muestra ausencias y recuerdos de tiempos felices. Como dice amargamente la campesina alemana cuando contempla tristemente la foto de su marido con sus hermanos: "Mi esposo murió en Verdún, y sus hermanos en Lieja, Charleroi y Tannenberg. Nuestras mayores victorias."

Si no me equivoco, "La gran ilusión" es la primera película de uno de los más famosos subgéneros del cine bélico: el cine de campos de prisioneros. Este subgénero es muy atractivo porque contiene elementos del cine negro carcelario como los intentos de fuga. Pero esta vez el espectador puede identificarse plenamente con los prisioneros pues estos no han cometido ningún crimen, sino todo lo contrario; están allí por haber luchado por su país. Incluso se representa el típico castigo carcelario de la celda de aislamiento al que es sometido Gabin tras incitar a cantar "la Marsellesa" al conocerse que el fuerte Douaumont ha sido reconquistado.

Durante la película la camaradería se entabla entre los oficiales de diferentes naciones, clases y razas: pobres, ricos, franceses, ingleses, rusos, judios, incluso hay un oficial negro francés. Pero esa camaradería también se extiende hacia los alemanes. No hay brutalidad por parte de ellos hacia sus prisioneros. Cuando matan a un prisionero es porque éste ha intentado escapar y lo lamentan profundamente. Sólo cumplen con su deber. No hay malas personas en esta película, ni en los soldados, ni en los oficiales, ni siquiera en los altos mandos cuando salen.

La tesis del economista Angell sobre “la gran ilusión” queda expuesta gracias a la relación entre los personajes interpretados por Fresnais y von Stroheim. Fresnais comprende que el mundo de los militares de carrera está condenado a desaparecer, pero von Stroheim aun cree que no y se aferra a su código de caballerosidad. Su personaje confía en la palabra de un igual, no en la de los oficiales que provienen de la vida civil. Por eso Fresnais prefiere morir a sobrevivir a la guerra, pues piensa que en el futuro los militares serán tan inútiles como el tullido von Strodheim.

Es en la última parte de la película cuando se el alegato pacifista llega a su punto álgido. Bajo un mismo techo nos encontraremos a una viuda alemana con su hija junto a dos oficiales franceses fugados compartiendo la Navidad y elaborando un belén. Y allí todos comprenden lo que han perdido y vislumbran la felicidad que pueden recuperar una vez la guerra haya terminado. De forma magistral Renoir demostró que puede hacerse una película antibelicista mediante un mensaje optimista.

Humanismo en celuloide

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- Discusión entre Fresnais y Von Stroheim

miércoles, noviembre 28, 2007

Cuatro de Infantería (Westfront 1918)


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"Cuatro de Infantería" se estrenó en Alemania en 1930, el mismo año en que en los USA se estrenaba "Sin novedad en el frente". En consonancia a los tiempos en los que fue realizada tenemos una película con un poderoso mensaje antibelicista que no es tan famosa como la de Milestone, aunque compartió el mismo destino. Fue prohibida en la Alemania nazi acusada de extender el derrotismo. A pesar de no ser tan conocida, cuando una la ve percibe que la cinta de G.W. Pabst también influyó poderosamente en posteriores producciones bélicas.

Al contrario que en la película de Milestone, la trama se sitúa en la Alemania del final de la Primera Guerra Mundial y sus protagonistas cuatro soldados alemanes. A partir de sus experiencias, Pabst denunciará la insensatez de la guerra y sus efectos devastadores tanto en los soldados como en los civiles. Nos muestra descarnadamente la insignificancia de los seres humanos en un conflicto tan gigantesco que puede resumirse en el fotograma de la mano sobresaliendo del fango entre el devastado campo de batalla.

Pabst no sólo muestra el horror que significó la guerra de trincheras. También nos enseña el daño producido en la sociedad civil alemana de 1918, cuando uno de los soldados regresa de permiso a su casa. Allí contemplará las largas colas producto del racionamiento y la escasez de alimentos. Debido al largo sufrimiento y las privaciones los civiles han comenzado a carecer de dignidad propia. La retaguardia se ha convertido en un nuevo tipo de frente con sus propias reglas de supervivencia.

Hay que tener en cuenta que "Cuatro de Infantería" está realizada durante las etapas finales de la República de Weimar. En ese momento Alemania estaba en medio de una crisis nacional que podría haber conducido a su desintegración. Pabst intenta transmitir en su película el mensaje de que fue una sociedad corrupta la que originó de la guerra. Y que si no se arreglan dichas injusticias sociales, la guerra volvería a suceder. Desgraciadamente, la historia no le dio la razón. Una de las características del Nacional-Socialismo fue que consiguió la igualdad social y económica de los miembros de una raza, pero a costa de la explotación de las otras naciones y etnias (vease "La utopía nazi" de Aly Gotz).

En el aspecto técnico lo más destacable de la película, además de su crudo realismo, es el sonido ambiental. El cine sonoro acababa de nacer, y Pabst lo aprovechó para intentar crear un ambiente tenso y al mismo tiempo monótono, mediante los silbidos y explosiones continuas que se oyen de fondo. En el aspecto del realismo y de la crudeza de las imágenes creo que esta cinta podría enseñar a más de un director como hacer bien las cosas en lugar de abusar de los efectos digitales. El mejor ejemplo es la escena en la que un refugio de trinchera amenaza con colapsarse enterrando a sus ocupantes mientras sus compañeros tratan frenéticamente de rescatarlos.

El climax de la película es la secuencia del ataque francés, cuando se nos muestra la deshumanización total que supuso la 1GM en forma de ataque de tanques surgiendo de la niebla. (Para los frikis de la historia el tanque es una especie de mezcla entre el FT-17 y el St. Chamond). Es llamativo como en un momento dado se nos muestra dicho ataque desde el punto de vista subjetivo de un soldado en una trinchera. Todo un alarde de modernidad y que demuestra que dicha técnica es bastante antigua y no es tan novedosa como algunas cintas actuales pretenden.

La película es muchísimo más oscura, pesimista y deprimente que "Sin novedad en el frente". La secuencia final en el hospital de campaña es una especie de resumen de todos los horrores causados por la guerra en forma de muertes, mutilaciones y locura (creo que es la primera vez que se ve en pantalla la psicosis de guerra). La escena final mostrando a un soldado alemán yaciendo al lado de uno francés es de completa desesperanza, sobretodo al ver impresionado en la pantalla la palabra "Ende?!"

Un clásico injustamente olvidado.

jueves, noviembre 22, 2007

Sin novedad en el frente (All Quiet on the Western Front)




Creo sinceramente que "Sin novedad en el frente" es, tanto literaria como cinematográficamente, una de las obra maestras claves del siglo XX.

El famoso libro del alemán Erich Maria Remarque vio la luz el mes de enero de 1929. En sólo ocho meses había vendido en todo el mundo 2'5 millones de ejemplares y había sido traducido a veinticinco lenguas. En abril de 1930, Hoolywood realizó la adaptación del libro. Fue todo un acontecimiento. La película de Lewis Milestone es pionera en muchos aspectos de lo que hoy entendemos por cine bélico. El propio Spielberg reconoció que la obra de Millestone influyó notablemente en su forma de rodar "Salvar al soldado Ryan".

El mensaje antibelicista es contundente. La escena más representativa en este aspecto es aquella en la que Katczinsky (Louis Wolheim) opina que la solución de los conflictos debería consistir en disponer a los gobernantes del mundo en un campo para que resolvieran sus diferencias a puñetazos dejando al resto del mundo tranquilo.

Este mensaje se refuerza gracias al realismo de la cinta. No era la primera vez se mostraban los horrores de la guerra de trincheras de la Primera Guerra Mundial. Pero era la primera vez que se mostraban con tanta crudeza (la secuencia del ataque de la infantería francesa con el plano de las manos en la alambrada es antológica) y denunciando que morir por la patria no es hermoso, es una aberración. Además, no sólo vemos la destrucción física de los seres humanos, también vemos su destrucción psicológica cuando el protagonista descubre que no puede vivir de manera "normal" cuando vuelve de permiso a su casa. Y comprobamos que dicha destrucción se produce tanto en los civiles como en los militares.

Otro tema que trata es la importancia de la camaradería entre los soldados. Tan importante llega a ser, que en un momento dado el protagonista (Lew Aryes) se siente "como en casa" cuando vuelve al frente con sus compañeros y se encuentra desplazado cuando descubre que los soldados de su pelotón son nuevos. La tesis "al final, solo luchas por el hombre de al lado" ha sido recalcada por muchos estudios contemporáneos como "El rostro de la batalla" de Keegan, y en películas más modernas como "Black Hawk derribado".

También nos encontramos con un tema recurrente en muchas obras tanto literarias como cinematográficas. El paso de la adolescencia a la madurez por causa de un acontecimiento crucial, en este caso tremendamente traumático. Inicialmente vemos a los chiquillos arengados por su maestro para que se conviertan en héroes. Al fondo de las ventanas de la clase vemos el fastuoso desfile marcial de las tropas marchando al frente entre pétalos de flores. Cuando al cabo de los años el protagonista vuelve a su pueblo, él no se siente como un héroe y tampoco hay desfiles triunfales. Los civiles actuan como generales de salón. El maestro suelta su mismo discurso a otros chiquillos que vuelven a soñar con muertes gloriosas a pesar de que delante de ellos está uno que fue como ellos y que ahora es un hombre adulto pero destruido internamente.

Otra muestra de anticipación es que una película norteamericana nos enseña el punto de vista sobre el conflicto desde el lado enemigo. Los protagonistas eran alemanes y tan sólo habían pasado 11 años desde el fin de la Primera Guerra Mundial. Y vemos que esos soldados alemanes son seres humanos. No son los tontos graciosos de "Armas al hombro" o los despiadados hunos de "The sinking of the Lusitania". No se volverá a ver un tratamiento similar de los soldados alemanes en películas norteamericanas hasta "La Cruz de Hierro" de Sam Peckinpah. Quizás la escena más representativa de la humanidad de los alemanes es aquella en haciendo un paralelismo con el soldado americano de "El gran desfile", Paul y sus amigos consiguen una cita amorosa con tres francesas. Otra escena similar a una de la anterior película es aquella en que Paul acaba con un francés en un cráter de bomba.

Asimismo aparecen dos personajes muy típicos del cine bélico: el sargento instructor y el sargento "mama ganso". En el primer caso vemos como el cartero del pueblo se transforma en un presumido y despiadado sargento instructor que goza al ordenar cuerpo a tierra en el fango. Su contrapunto es Katczinsky. Es el veterano bondadoso que cuidará de sus cachorros en todo lo que pueda, enseñándoles las reglas básicas de la supervivencia y buscando comida para todos. Es memorable la secuencia en la que, tras escuchar una explosión en la que hasta uno se caga literalmente en los pantalones, les explica a los recién llegados que se protejan hundiendose en la madre tierra.

Milestone intentó que la exactitud histórica fuera la mejor posible. Está rodada en California (en la escena del ataque al cementerio vuelven a verse los famosos eucaliptos californianos), pero procuró que su equipo se documentase exhaustivamente sobre como era el ejército alemán que combatió entre 1914 y 1918. Un botón como muestra. Cuando el protagonista y sus amigos se alistan llevan el casco alemán con punta. Después de un tiempo vemos que ya llevan el famoso casco de acero con protección de la nuca y sin la punta. La forma de conseguir tanta exactitud fue sencilla. Contrato a todo emigrante alemán del área de Los Angeles que hubiera participado en la 1GM, y les dio el papel de oficiales y suboficiales del ejército alemán. No sólo eso, hicieron también de instructores para que los extras marchasen y desfilasen como si fueran auténticos soldados alemanes. Y a fe mía que lo consiguieron.

Dado el carácter abiertamente antibelicista, la película fue prohibida en la Italia fascista y en Alemania en cuanto los nazis llegaron al poder. Pero eso no impidió que muchos alemanes viajaran a Francia para verlas. Incluso se fletaban trenes especiales. Paradójicamente, la película parece que consiguió lo contrario de lo que buscaba. Algunos jóvenes se alistaron en la Wehrmatch buscando precisamente esa "maravillosa camaradería". Los regímenes totalitarios no fueron los únicos en prohibirla. Australia no permitió su exhibición hasta 1941.

La obra de Remarque fue adaptada nuevamente en 1979 en una producción para la TV y en la que Ernest Borgnine interpretó a Katczinsky. Actualmente se está preparando una nueva adaptación cinematográfica que se estrenará en el 2009.

Y el FINAL, no hay palabras para describir ese final.


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sábado, noviembre 17, 2007

El gran desfile (The Big Parade)


Origen de la imagen


En 1925 llegó a las pantallas norteamericanas la primera gran superproducción bélica sobre la Primera Guerra Mundial, se trataba de "El gran desfile". Fue todo un éxito.

Está película es el precedente de la mezcla melodrama amoroso y guerra con unas gotas de comedia. Una fórmula totalmente simple pero efectiva. Tan efectiva que ha sido llevada al cine en múltiples ocasiones y versiones. Y generalmente esas versiones han tenido éxito.

Comienza con la entrada de los Estados Unidos en la 1GM y como los muchachos de las diferentes clases sociales corren a alistarse. Así que tendremos juntos a tres estereotipos del cine bélico: al típico niño rico y culto (John Gilbert), al neoyorquino espabilado y al granjero inculto pero lleno de sentido común. La guerra se encargará de hacerlos iguales y entre ellos surgirá una gran amistad que se irá haciendo más fuerte en el transcurso del conflicto. Tras su llegada a Francia para luchar confraternizan con los civiles. Sobretodo el niño rico que lo hará con la bella campesina francesa. Pero la guerra les separará. Durante los combates, el protagonista pierde a uno de sus amigos y es herido. Cuando vuelve a casa ya no es el muchacho despreocupado. Ha dejado muchas cosas detrás. No comentaré el final pero creo que cualquiera se lo imagina.

El título hace referencia a la gran cantidad de hombres y material estadounidense que se mandaron hacia el frente de Francia durante la fase final de la 1GM. Dicho esfuerzo bélico se nos muestra con un plano de una carretera lleno de camiones y hombres. Sin embargo "El gran desfile" procuró no caer en la burda propaganda bélica e intentó mostrar los efectos de una guerra. Tras la batalla se muestra un plano parecido, pero ahora lleno de heridos y en la pantalla se puede leer "El Otro gran desfile".

Hay una secuencia que llama la atención y que nos dice algo sobre el momento social en que se realizó dicha producción. Gilbert construye una ducha a partir de un tonel. Así que él y sus camaradas se están duchando cuando aparece la protagonista dando pie al esperado momento cómico de la chica viendo a los tres hombres desnudos (aunque de espaldas). Lo que sorprende es que el plano es general y que el espectador también ve ese desnudo completo de los tres protagonistas. Hay que considerar que eran los felices años 20 y la Gran Depresión aún estaba lejos y parece que la censura también.

En cuanto a las escenas bélicas, puede que fueran espectaculares en su tiempo pero no son muy destacables e incluso algunas me parecieron mal rodadas. Por ejemplo la secuencia del avance de los norteamericanos por un bosque de eucaliptos californianos ocupado por alemanes. Vidor se adelanta a su tiempo y muestra francotiradores en los árboles al estilo de los japoneses en las películas de la 2GM. Los americanos van cayendo de manera elegante mientras son disparados por las ametralladoras alemanas. En mi opinión creo que nunca unas ametralladoras fueron tan ineficaces. Algo me dice que King Vidor no se asesoró mucho sobre lo que debió de ser la 1GM. También reconozco que hay una escena que cuando la vi me hizo recordar a "La vida de Brian" y que a partir de ese preciso momento ya me costó tomarme la película en serio.

También hay otra escena anterior que demuestra que Vidor y su equipo no se molestaron mucho en recrear el ambiente de la Francia de 1918. Cuando se nos muestra a los campesinos franceses más bien parecen zíngaros. Las muchachas llevan pañuelo en la cabeza y los decorados parecen el típico pueblo español de estilo andaluz que se ve en las películas de aquellos tiempos. Vale que "un árbol es un árbol"(*), pero esto es pasarse.

Sí hay una escena bélica que me pareció realmente buena e impactante. Tras la muerte de uno de los amigos de Gilbert, éste se lanza lleno de ira contra los alemanes. En un determinado momento es herido por uno de ellos, pero a su vez también consigue herirle. El alemán se retira arrastrándose hacia un cráter, pero un Gilbert furioso también le sigue reptando costosamente. Mientras la batalla se desarrolla alrededor, ambos caen en el cráter y Gilbert se dispone a rematarle con la bayoneta. En ese momento las miradas de ambos se cruzan. La del alemán reflejando terror y la de Gilbert odio. Sin embargo Gilbert se da cuenta a tiempo de lo que la guerra ha hecho con él y de que no puede matar a sangre fría a un semejante. Teniendo en cuenta que la película es de 1925 no es descabellado pensar que influyera en la obra "Sin novedad en el frente" (y en la posterior adaptación cinematográfica) de Erich Maria Remarque, pues dicho libro es de 1929.

En líneas generales, interesante como curiosidad y para los amantes del cine mudo.

(*). Hace poco en los comentarios a "Los violentos de Kelly" se hizo referencia a la frase "un árbol es un árbol" atribuyéndose la misma al director John Ford. Cuando estaba preparando el post encontré que la frase en realidad es el título de la autobiografía de King Vidor, el director de esta película. La frase se la soltó un productor tacaño a un Vidor en sus comienzos cuando éste intentaba convencerle de filmar una producción en el lugar histórico. La frase completa es: "A rock is a rock. A tree is a tree. Shoot it in Griffith Park". Es probable que la anécdota fuera conocida por el propio Ford y que la contase de vez en cuando.

lunes, noviembre 12, 2007

Armas al hombro (Shoulder Arms)




Si yo tuviera que elegir un fotograma de una película que definiese a la Primera Guerra Muncial dicho fotograma sería el de Charlot en "Armas al hombro".

Está considerada como la primera comedia bufa sobre la guerra y en cierto sentido es una paradoja que represente de forma tan realista a la Primera Guerra Mundial. Lo cierto es que "Armas al hombro" recoge en sus imágenes los arquetipos fundamentales de las películas bélicas, arquetipos que luego volveremos a encontrar en muchas cintas posteriores: La fase de adiestramiento en el campamento militar, la llegada al frente, la camaradería, el aburrimiento de las largas esperas, la crueldad del enemigo, la historia romántica... E incluso termina con un mensaje pacifista en el que se lee "paz a los hombres de buena voluntad".

"Armas al hombro" fue realizada en 1918 y estrenada el 20 de octubre de dicho año. Eso quiere decir que cuando se filmó ya se conocían los horrores de la guerra de trincheras y que llegó a las pantallas antes de que el conflicto terminara. Lo que más sorprende de la película es el detallismo en la reconstrucción de la trinchera aliada (no así de la germana), teniendo en cuenta que todo es un decorado y que los exteriores están filmados entre eucaliptos californianos la cosa tiene bastante merito. Aunque hay un famoso error en el que se ve una autopista con coches al fondo en la secuencia en la que Charlot disfrazado de árbol es perseguido por el alemán gordo y barbudo.

También son de destacar las caracterizaciones del Kaiser (Syd Chaplin pariente de Charlot y que también hace de sargento) y de Hindenburg (Henry Bergman que también hace del gordo sargento alemán). Tuvieron el detalle de que el Kaiser permaneciera con su brazo izquierdo inmóvil sobre el pomo de la espada. Una pose típica del auténtico Kaiser Gillermo, pues sufrió una rotura en su nacimiento que se lo dejo paralizado.

Algunos de los "gags" o personajes son bastante típicos de las películas de cine mudo. Si vemos al ejército teutón enseguida aflora la risa al ver al soldado barbudo o al mini-teniente gritón. Y no digamos ya de la parte en la que Charlot se camufla de árbol (el típico "gag" del disfraz). Pero otros "gags" son bastante sorprendentes si tenemos en cuenta que era 1918. Ahora no nos sorprende una escena "gamberra" pero era la primera vez que se hacían "gags" de algunas situaciones bélicas que en la realidad serían tremendamente trágicas. Y eso que aun no había terminado la guerra. Es el caso de la escenas en la que Charlot hace de francotirador, la inundación de la trinchera, la caída de bombas mientras siguen comiendo impertérritos o la escena de la mascara antigás con el queso limburger.

Personalmente creo que el mejor "gag" es cuando se disponen a atacar a la trinchera alemana. Durante los preparativos Charlot comienza a tener malos presagios: su número de identificación es el 13, rompe un espejo, enciende tres cigarrillos con la misma cerilla. Pero tras el asalto el sólito captura a 13 alemanes (entre ellos el mini-teniente). Su superior le pregunta que como lo ha conseguido y Charlot responde: "Los rodeé".

Genial

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